Innovar para construir de otro modo

27 marzo, 2008

Una vez, un importante y conocido empresario de la construcción nos confesó a un grupo de personas —que el azar quiso que nos sentáramos alrededor de la misma mesa redonda— que él había experimentado el paso de crisálida a mariposa. Lo hizo mientras esperábamos a que nos sirvieran los postres en la boda de la hija de un gran amigo y que, gentilmente, había invitado a mi familia. El constructor lo dijo en voz alta, y con un tono tan especial, que muchos pensamos que nos iba a confesar, habida cuenta del tono que eligió, que, por fin, había logrado salir del armario. La sorpresa, al menos para mí, fue cuando aclaró que él, una noche se había acostado siendo albañil y, al día siguiente, amaneció siendo empresario de la construcción.

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Las externalidades y la vivienda

9 noviembre, 2007

Las externalidades o costes externos son fallos que habitualmente se producen en el mercado y a los que los diferentes gobiernos, si es que de verdad quisieran perseguir el bien común y defender el interés general como proclaman, deberían prestar particular importancia al objeto de subsanarlas cuanto antes. En el plano individual, se suelen identificar las externalidades con la influencia que las acciones de una persona determinada provocan sobre el bienestar de otra.

Éstas pueden ser positivas o negativas. Las externalidades positivas son aquellas que afectan favorablemente a terceros, como ocurre con la instalación de un sistema WIFI para la conexión a internet, ya que genera una externalidad positiva al facilitarnos a los vecinos la conexión gratis. Se dice que otras externalidades son negativas cuando afectan desfavorablemente a los demás, como ocurre cuando fumamos en espacios públicos, afectando a quienes no fuman. Las externalidades conocen también otra serie de dimensiones como son la económica, la social y la ambiental, siendo la construcción de infraestructuras y la edificación la actividad que mayor número de externalidades negativas de todo tipo produce.

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Mentiras a go-go

8 agosto, 2007

Decía Aristóteles que la demagogia es el mayor enemigo de la democracia pero yo añadiría que también lo es del desarrollo sostenible. Recuerdo que, en sus inicios, algunos movimientos ecologistas no pudieron escapar de la demagogia convirtiendo la ecología en una nueva religión, más o menos fundamentalista. Ello contribuyó a que al desarrollo sostenible se le diera un enfoque excesivamente ambientalista y, así, muchos municipios que adoptaron la Agenda 21 Local, en la práctica, la entendieron como si se tratara de aplicar normas de calidad ambiental (ISO, EMAS), reducidas solo al “medio ambiente” o a la “calidad ambiental urbana” y que conllevaban, preferentemente, planes de urbanismo y demoliciones controladas para mejorar el paisaje y la calidad turística, etc.

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¿Será China un ejemplo sostenible?

13 diciembre, 2006

En los últimos 15 años, el espectacular crecimiento económico conocido por China ha alcanzado el 10%. El nivel de vida también se ha elevado espectacularmente y la esperanza de vida media ha pasado de ser de, tan sólo 35 años, cuando los comunistas conquistaron al poder, en 1949, a 72 años, en el año 2004. Sin embargo, los daños ambientales han crecido también de igual manera. Según un informe publicado en un número de la revista “Nature” del 2005, las pérdidas y daños ecológicos de los últimos diez años debidos a la contaminación habían pasado de representar el 7% al 20% del PIB anual.

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Destapando a los culpables

17 julio, 2006

Hasta ahora, otro de los grandes errores que se han cometido en la ordenación territorial y en la planificación urbanística ha sido el de considerar el futuro como una extrapolación del presente y del pasado. No hemos interiorizado que nos enfrentamos a un cambio de modelo energético y productivo que, a su vez, demanda un cambio socio-organizacional profundo y que afecta directamente al propio modelo de planificación territorial. Además, la planificación del espacio debería haber ya asumido no sólo el agotamiento progresivo del petróleo y del gas natural, sino que debería también haber contemplado cómo hacer frente a los impactos negativos debidos al cambio climático ya iniciado y los debidos al envejecimiento de la población. Tanto de los análisis del ciclo de vida de las infraestructuras y edificaciones como de las políticas de ahorro y eficiencia que se apliquen, se deduce que muchas de las actuaciones sobre el territorio realizadas hasta ahora se están ya convirtiendo en un freno al desarrollo. Nos referimos en concreto a la supresión de ramales y vías de ferrocarril que comunicaban gran parte de nuestros pueblos y ciudades y que hoy no existen.

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La respuesta tibia desde la política

12 julio, 2006

Cuando se habla de Ordenación del Territorio se piensa de forma casi inmediata en las figuras legales de Planeamiento Territorial (DOT, PTP, PGOU) y de Planeamiento Sectorial (Infraestructuras, Medio Ambiente, Localización de actividades, etc.), y no se tienen en cuenta las normas legales que enmarcan estos instrumentos de planeamiento, como es el caso de la Ley del Suelo o el cuerpo normativo ambiental vigente. La reciente Ley del Suelo aprobada, aunque sus autores la califican de sostenible, deja mucho que desear en materia de sostenibilidad pues no ataca ni de lejos, el problema de la especulación y de la burbuja inmobiliaria. De la misma forma, también tienen un papel destacado en la Ordenación Territorial, los agentes públicos o privados que ejecutan las determinaciones del Planeamiento y aprovechan los recursos. Especialmente en el caso del Planeamiento Territorial, y en las normativas sectoriales, es donde contienen determinaciones que, casi exclusivamente, presentan un carácter “regulador” y, por tanto, su materialización queda condicionada a la intervención de estos agentes ejecutores.

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Un urbanismo sostenible

7 julio, 2006

El dinamismo y la expansión desmedida del urbanismo que hemos conocido en nuestras ciudades y municipios ha originado en su desarrollo una gran cantidad de impactos negativos. Sobre todo, se han producido en la zona de borde o interfase urbano-rural creando numerosos problemas que exigen un nuevo replanteamiento en clave de sostenibilidad. Se ha detectado un mayor vaciado y pérdida de valor de los centros urbanos, centrifugando los servicios y parte de la población a la periferia, sin previsión a menudo de la adecuada accesibilidad y propiciando la pérdida del comercio urbano. No debemos olvidar que el patrimonio mayor que tenemos es la complejidad de nuestros centros urbanos, que corre riesgo de desaparecer con el crecimiento difuso. Si hacemos viviendas unifamiliares en la periferia, tendremos dormitorios, pero no ciudad. La ciudad se caracteriza por tener actividades y cuanto más diversas, con mayor complejidad del sistema, mejor.

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