Cuando el tiempo ya expira

17 febrero, 2006

Muy pocos conflictos bélicos, y menos los religiosos, han logrado ser incruentos pero mucho menos cuando sus versiones han sido las fundamentalistas, ya que el precio a pagar ha sido, además de enorme, también sangriento e inhumano. El recurso a opciones salvajes como el terrorismo suicida no puede sino exacerbar las peores pasiones que los seres humanos guardamos dentro. En estas condiciones, el diálogo entre teocracia y democracia resulta un intento imposible y, por tanto, condenado al fracaso.

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