Otro ejemplo de la estupidez humana: La crisis de la deuda escandinava

23 enero, 2014

Los países escandinavos han dejado de ser un modelo a imitar. Estos países que tanto atrajeron a los insaciables “inversores” y especuladores internacionales durante los comienzos de la crisis de la deuda soberana que tan fuerte ha golpeado al resto de Europa, ahora comienzan a sufrir los excesos del gasto en sus propias carnes y, en la actualidad, están soportando una, nada desdeñable, crisis financiera y todo gracias a los bancos y a la corrupción política. Como podemos apreciar: la historia se repite.

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Se anuncia una fuerte recaída de la crisis financiera mundial (y IV)

1 agosto, 2011

Ahora que se ha llegado a un teatral acuerdo entre demócratas y republicanos para elevar el techo de la deuda pública de Estados Unidos y evitar así que el país americano suspenda pagos el 2 de agosto, después de semanas de infructuosas negociaciones y fallidas votaciones en el Congreso, es cuando mejor podemos decir que, en realidad, se trata un acuerdo que no vale para nada.

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Se anuncia una fuerte recaída de la crisis financiera mundial (III)

24 julio, 2011

Las acciones de los mercados de valores están excesivamente infladas. Debido a la nefasta especulación bursátil sus valores están muy por encima del valor real de las acciones que se cotizan. Se calcula que, por término medio, las acciones están sobrevalorados en más de un 70%. En consecuencia, las bolsas son una tremenda bomba de relojería que pesa sobre este modelo capitalista financiero que nos tiene atrapados en un callejón sin salida.

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Una flor de loto entre nenúfares de codicia

20 noviembre, 2008

Aunque parezca mentira, por lo absurdo e irracional que es, las inmobiliarias defendieron, hasta el último momento, el principio de que los precios de las viviendas siempre irían para arriba. Consideraban, igualmente, que nunca habría razones para no poder vender una casa por un precio más caro de lo que al vendedor le había costado. La avaricia era tan ciega que muchísima gente se lo creyó y compró casas para especular. Incluso lo creyeron hasta los alcaldes y ediles municipales, los promotores, los dirigentes de los bancos y cajas de ahorro y hasta algún que otro corrupto político y responsable, a su vez, del área económica.

Pero pronto se caerían todos del burro, pues cuando empezaron a producirse ciertos problemas con las ventas de pisos, y el ritmo de construcción resultó muy superior al de las ventas, aunque estuvieran cegados por la codicia, es cuando comenzaron a darse cuenta de que los problemas que se les venían encima, eran extremadamente graves. Una vez más, los nenúfares de la codicia no lograrían impedir que surgiera del fondo cenagoso de la podredumbre financiera, la flor de loto liberalizadora de las miserias y vicios de los mortales.

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