¿Por qué no se cuenta que Cristobal Colón navegó con muchos vascos que conocían la existencia de América por referencia de otros marinos vascos que pescaban ballenas en las costas de Canadá?

La isla de Terranova, Nueva Escocia, la península del Labrador y la desembocadura del río San Lorenzo

Muchas leyendas y mitos se han convertido en una realidad contrastada. Mi teoría es que, cuando las casualidades tienen unas probabilidades de ocurrencia muy reducidas y son muchas casualidades, debemos pensar que algo de verdad hay, si es que no lo es toda, ya que tantas casualidades a la vez no existen. Tal como ocurrió con el arqueólogo alemán Heinrich Schliemann y el descubrimiento de Troya, también podemos pensar que, sin la participación de los vascos, Cristobal Colón nunca hubiera conseguido descubrir América.

Son unas cuantas las leyendas las que rodean a la figura de los balleneros vascos que fueron los mejores cazadores de ballenas desde el siglo VIII hasta casi el siglo XIX con el descubrimiento de América. Se sostiene que siguiendo la pista de las ballenas, salieron de las aguas del Golfo de Bizkaia hasta las islas Feroe e Islandia, para navegar hacia la desembocadura del rio San Lorenzo.

Hay diversas leyendas que nos cuentan que los balleneros vascos llegaron después de los vikingos al balleneros vascos a unas tierra situadas al oeste de Islandia a finales del siglo XIV, en concreto en el año 1375. Exactamente, en la isla de Terranova, más de 100 años antes de la llegada a las Indias occidentales de almirante genovés Cristobal Colón. Algunos dicen que los vascos no eran conquistadores, y añadían que si eran buenos eran como pescadores, como así lo demuestran los buenos platos de pescado que de allí han salido como el bacalao a la bizkaína. Y cuando venían mal dadas actuaban como corsarios al servicio del rey francés. Allí donde fueron, se llevaron bien con los indios y además compartían con indios idiomas que eran mezclas de la lengua vasca o euskara con la laguna de los indios sino ballenas para su sustento y en sus factorías se producía el aceite de ballena utilzando en la iluminación de las casas y ciudades europeas.

Otras fuentes históricas señalan que partieron una veintena de hombres desde el Golfo de Vizcaya y Bayona en el año 1412 donde más tarde arribaron a los territorios de Labrador, Nueva Escocia, Saint Pierre Miquelon y Terranova. Lo hicieron siguiendo las barbas de las ballenas. Algunos investigadores corraboran la existencia de balleneros vascos en el siglo VIII, afirmando que pescaban ya ballenas en el Golfo de Bizkaia. Otros, que los asocian con los vikingos, sostienen que sus construcciones navales eran parecidas pero se olvidan de que el codaste se inventó en Baskonia y se desarrolló los múltiples astilleros vascos. Por desgracia, no existe evidencia arqueológica de todo esto.

En el yacimiento arqueológico de Red Bay, situado en la Provincia de Labrador, Canadá, donde se encuentran los restos de la estación ballenera vasca fue declara Patrimonio d ella Humanidad por la Unesco. La famosa historiadora canadiense, Selma Huxley, está reconocida como la artífice principal del descubrimiento el barco ballenero vasco, considerado hoy en día como un peque tesoro de la arqueología submarina. Se trata del galeón San Joan, un ballenero que fue construido en Pasai Donibane y del que se ha hecho una reproducción se hundió en Red Bay, durante el verano de 1565, cuando una vez llenó sus bodegas con barriles de aceite de ballena, estaba a punto de regresar a algún puerto de Baskonia Occidental.

¿Cuál es el motivo por el que los vascos callaran el hecho de que las ballenas se pescaban en las tierra situadas a cinco días de navegación junto a la desembocadura de un río situado al oeste de Islandia y que lo llevaban haciendo desde el último cuarto del siglo XIV? Parece ser, aunque no esta demostrado pero es practica habitual entre pescadores no revelar nunca la ubicación de los caladeros de pesca, que ese fue el motivo principal. Según la versión de una leyenda o un mito que circulaba entre los marinos vascos, éstos arribaron a Terranova hacia 1375 y decidieron guardar el secreto para evitar compartir con otras flotas pesqueras los prodigiosos caladeros de la zona. De igual modo, se cuenta en el documental de Jon Maia titulado ‘Apaizac Obeto’ («Los sacerdotes están mejor!», en euskara o lengua vasca) que es la respuesta de los marineros vascos cuando les preguntaban si se encontraban bien de salud.

Según cuenta la propia cadena de televisión vasca eitb.eus, en su propia web acerca de este documental, La expedición Apaizac Obeto, leyenda de la última txalupa ballenera : “El documental mezcla la historia y la aventura para trasladarnos al siglo XVI, cuando los vascos recorrían miles de millas para pescar ballenas y bacalao en las costas de Canadá. Una expedición que sobrepasa la mera acción de la pesca para convertirse en una de las epopeyas más sorprendentes de la historia de los pescadores vascos. Antes de llamarse Québec o Canadá, estas tierras adquirieron el nombre de Nouvell Biscay (Nueva Bizkaia) y en aquella época, miles de pescadores vascos zarpaban cada año para pescar en las frías aguas del Nuevo Mundo”

Durante siglos, en aquella lejana zona de Terranova, cuya navegación representaba mas de cuarenta días para recorrer casi 1.100 millas náuticas se llegó a hablar una especie de lenguaje rudimentario o pidgin, que mezclaba el euskera y las lenguas locales de los indígenas para ser usada por ambos. Los mismo sucedió en Islandia donde se hablaba un lenguaje Pidgin vasco-islandés para poder entenderse entre ellos y donde presumiblemente debieron hablar sobre las tierras que descubrieran los vikingos en los mares del oeste.

En relación con la toponimia de Terranova y alrededores, se comprueba el gran número de poblaciones actuales y de toponimios son de origen vasco. Resulta evidente el nombre de la ciudad de Port-aux-Basques que ya aparecía en los mapas de comienzos del siglo XVII

Por otro lado, Marq de Villiers y Sheila Hirtle autores del libro ‘Sable Island’, que trata sobre la historia de una isla arenosa ubicada a unas 90millas náuticas al sureste de Nueva Escocia, Canadá. Hoy está habitada por algunas pocas personas y algunos cientos de caballos salvajes pero hace unos cuatro siglos la isla fue conocida como el ‘cementerio del Atlántico’, donde embarrancaron y se hundieron después medio millar de barcos al embarrancar en sus movedizas dunas de arena, debido al viento, a las mareas y al oleaje.

Villiers y Hirtle apoyan la teoría de que los vascos fueran los primeros en llegar a las costas de la isla de Terranova y de la península de Labrador hacia el siglo XIV o XV. Esa teoría —en mi opinión más extendida de lo que nos pensamos— se asienta sobre la posibilidad de que los pescadores vascos de la Edad media, navegarán desde las aguas del Golfo de Bizkaia hasta las costas de Canadá siguiendo el rastro que dejan las ballenas a su paso.

Es muy posible que se quedarán pequeñas colonias de marineros vascos trabajando en factorías de aceite de ballena allí, bastante antes de que el almirante genovés, Cristobal Colón, descubriera América el 12 de ocurre de 1492 o de que el explorador de origen italiano, Giovanni Caboto (John Cabot), arribara a las costas de Terranova el 24 de Junio de 1497, creyendo que había llegado a China (Cipango)

Según los autores de libro ‘Sable Island’, existía el rumor en Europa de que los vascos habían descubierto un caladero importante para la pesca del bacalao y la ballena que se encontraba muchas millas al oeste de Islandia y de las Islas Feroe, quizá una isla, o un archipiélago de islas. Recogen que algunos marinos bretones navegaron muchas millas náuticas hacia el oeste, tratando de seguir la estela de los bacaladeros vascos, pero no tuvieron éxito.

También Villiers y Hirtle añaden en su libro que, a comienzos del siglo XV, entre los marinos europeos, se contaba una historia según la cual, a finales del siglo XIV, dos barcos de la Baskonia Occidental habían arribado a unas tierras situadas a unas cuantos miles de milas náuticas desde las costas vascas. Un barco estuvo capitaneado por Juan de Echaide y el otro barco por Matías de Echeveste, habrían alcanzado tierra más allá del Atlántico, si bien puede ser una leyenda o un mito porque no existe ninguna prueba documentada de ello. Las importantes estaciones balleneras vascos de las costas de Labrador y de Terranova que se han descubierto datan de 1530. Ellos recogen que tan sólo unas tres décadas después, la población vasca en la zona de Terranova superada las 2.000 personas.

Los vascos en el descubrimiento de América

Es de reconocer que la labor realizada por el famoso cartógrafo vizcaíno (como se llamaban a los vascos en aquel tiempo) Juan de Lacoza, y por los vascos en general, en su participación en el descubrimiento de América fuera tan eficaz. Pero tampoco creo que se trate de ninguna casualidad el que la participación de los vascos en el descubrimiento de América fuera tan importante ¿Es que Juan de Lacoza sabía algo sobre los balleneros vascos que habían llegado a unas tierras situadas oeste de Islandia? ¿Por qué abandonó sus propios negocios por acompañar a Cristobal Colón desde su primer viaje y luego en el segundo, como piloto de la carabela Santa María, de la cual era propietario?.

Según el historiador Gorka Rosain Unda, en su artículo que publica en Euskonews&Media, Los vascos en el descubrimiento de América. La importante participación de Juan de Lacoza y Francisco de Garay, acerca de la participación de los vascos en le descubrimiento de América añade que otros vascos también participaron en la expedición y, por tanto participaron en el descubrimiento de América, como ayudantes de Lacoza, los marinos vascos Juan Ustobia, Pedro Bilbao, Juan Lequeitio y su hermano Txomin.

En el articulo se señala que Juan de Lacoza ya no le acompañó a Cristobal Colón en su tercer viaje pero:”…llevaba cuatro capitanes vizcaínos de los seis que eran en total, y otros vascos como Lope de Olano, quien ya había ido en el segundo viaje; Pedro de Arana, cuñado de Cristobal Colón y hermano de Diego Arana, Pedro Ledesma como piloto mayor; Martín de Arriaran y Fernando Ibarra, secretario de Cristobal Colón, quien se distinguió por su cultura y fue una personalidad en el ámbito de las letras, además de los marinos: Diego de Portugalete, Martín Arrieta, Domingo Vizcaíno, Gonzalo Salazar, Diego de Mendoza, Pablo Ledesma, Gregorio Zaldua, Pascual Luzuriaga, Machin Vizcaíno, Martín Fuenterrabía y los del segundo viaje Domingo de Arana, Miguel Larriaga y Juan de Quijo”.

Juan de Lacoza elaboró su famosa carta mapamundi el año 1500. Se trata del primer documento cartográfico sobre América y, por supuesto, es el más importante de la época.

Un dato que nadie ha oido nunca pero que, no obstante, es un dato que está bien demostrado. Si estas informaciones se ocultan en la historia, ¿No se habrán ocultado otros datos más importantes sobre el motivo de la gran participación de los vascos, y, en especial, la del cartógrafo Juan de Lacoza, en el descubrimiento de Amárica?

Entre las grandes mentiras de la Historia, nos encontramos con el hecho de que fue el portugués Fernando de Magallanes o el corsario inglés Francis Drake el hombre que dio por primera vez al mundo navegando, cuando está totalmente probado que fue el marino vasco Juan Sebastián Elcano. Pero ya sabemos, “una mentira, mil veces repetida, se convierte en una verdad” y en la historia hay muchas mentiras. Magallanes murió en las Islas Filipinas —se quedó a mitad de camino— y el que dio por primera vez la vuelta al mundo fue el vasco Juan Sebastián Elcano, el 6 de Septiembre de 1521. El inglés Francis Drake la culminaría en diciembre de 1577, unos cincuenta y seis años después.

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