¿Qué es lo que hace que dos personas se sientan atraídas?

Indudablemente, es fácil constatar  que la química actúa entre dos personas que se quieren. Pero es que hay algo más que se nos escapa qué es. El amor simplemente sucede. ¿Cuántas veces has escuchado a personas quejarse de que constantemente están buscando amor, un alma gemela, la otra media naranja, un ser querido, etc., pero que sus continuas búsquedas del amor de sus vidas generalmente no tienen éxito?

Eso nos lleva a pensar que el amor no sucede así como así. El amor no se puede encontrar de la misma manera que encuentras las llaves que nos faltan. Luego la química no es tan determinante como pensamos. En efecto, el amor simplemente sucede y, a veces, el amor surge cuando menos lo esperamos. Las personas que buscan una pareja esperan principalmente sentir la verdadera química primero y luego amar y así se encuentran con que lo que les vino, no convino, y lo que convino, sencillamente, nunca no les vino. Es muy curioso pero alguien me dijo hace bastante años que enamorarse significaba también hacerse cómplice de otra persona. En aquel tiempo no lo entendí bien. Pero hoy en día lo suscribo totalmente.

Por eso creo que bien pudiera ser que uno o una descubriera que es una persona que ama a alguien sin que la química intervenga para nada. Se trata de un amor a distancia que, cuando se produce, da vida a los grandes amores. Es una amor a primera vista que surge de manera inexplicable como si fuera un milagro. Cada vez hay personas que se enamoran la una de la otra y que, en teoría, parecería que lo que les separa es muchísimo más de los que les une pero se producen en torno a ellos unos poderosos campos electromagnéticos.

¡Cuántas personas se enamoraron a pesar de la distancia, a raíz de una mera conversación telefónica!. Como le pasó al novio de Goizane que se enamoró de la voz de esta chica estando a 3.500 km de distancia de donde ella se encontraba. Así fue cómo a ambos se les llenaron las tripas de mariposas que caracterizan el enamoramiento. De verdad, tiene que haber algo más que la química y eso parece que es una atracción más bien basada en la física y en la metafísica.

A pesar de ello, algunas estadísticas incluso muestran que sin química entre una pareja no hay posibilidad de una relación exitosa. Sin embargo, como nos ocurre con la valoración que hacemos de la mayoría de los activos intangibles, algunas características de la química del amor a veces pueden ser engañosas o malentendidas.

Antes de esa chispa inicial de amor, se necesita sentir algún tipo de atracción psíquica por alguien. Se trata de un sentimiento especial, fuerte e indescriptible que nos altera totalmente. De repente, nos empiezan a ocurrir cosas extrañas que no son tan fáciles de darles una explicación lógica. Son señales que nos avisan de que algo raro y de difícil control nos  está pasando dentro de nosotros. Son sensaciones que dibujan un cuadro que recoge unas extrañas vibraciones en forma de cosquilleos que atraviesan todo nuestro cuerpo. Estas alteraciones compartidas son las que hacen que surja el amor entre dos personas. Son también signos que nos muestran cómo, sin apenas conocerse, están dos personas empiezan a creer que están destinadas a permanecer juntas de por vida.

Cuando dos personas se sienten atraídas, y sin saber realmente porqué ocurre, de pronto se convierten en una pareja de seres humanos que empieza a mirarse todo el tiempo el uno al otro. Necesitan mirarse a los ojos y sentirse cómplices en un mundo nuevo que, poco a poco, la pareja va creando. Podrían estar hablando durante horas sin parar sin que el tiempo sea una referencia útil. Para ellos, una y dos horas de las nuestras puede equivaler a cinco minutos del tiempo que registran ellos. Todo lo que dice el uno o la una es de suma importancia para el otro o la otra. Aunque ello sea una nimiedad para el resto de los mortales.

Por fin, llega un momento en el que el lenguaje corporal conoce ya la fortaleza de la atracción química y es tan fuerte que ninguno de los dos quiere alejarse ya del otro. El primer contacto físico. El primer beso es decisivo para que surja una llamarada de pasión desde el interior de cada uno. Las hormonas se desatan y se desparraman. De repente, las personas enamoradas empiezan a enmudecer y dejan de prestar atención a las otras personas. Lo hacen sin darse cuenta. Por eso se les ve caminar com zombies con cara de atontados.  Sin embargo, es todo lo contrario. Por dentro son personas que están llenas de gozo y felicidad comienzan a sentir una extraordinaria felicidad, una nueva y fresca sensación de bienestar que les hace estar sonriendo todo el tiempo. Es entonces cuando se desata  la atracción química con toda su fuerza y esplendor.

La verdadera química proviene de las feromonas que son sustancias químicas secretadas por los seres vivos, con el fin de provocar comportamientos específicos en otros individuos de la misma especie. Son un medio de transmisión de señales que pueden ser tanto volátiles como no volátiles. Es un forma de querer llamar tu atención al otro ser y que, incluso, cada uno se atreve y no le importa hacerlo con cierto grado de locura. No le importa ya que todo el mundo se dé cuenta de que está enamorado hasta los huesos.

En conclusión, es entonces cuando comprendemos el alto estado de nuestra locura y empezamos a sentir miedo, cuando no un vértigo inaudito. Somos conscientes de que dicha locura debe ser controlada antes de que sea demasiado tarde. Es como si experimentáramos una borrachera y estuviéramos viviendo la fase de euforia. Por ello, instintivamente, sabemos que todo lo que hagamos en la vida deberá estar inspirado en nuestro sistema interno de valores.

La mayoría de los seres humanos, cuando van comprendiendo que el amor que llevan dentro no deja de crecer y crecer sienten que se han vuelto totalmente adictos al amor.  Sin embargo, está en la condición humana  que nos gusta todo lo que coincide con nuestros instintos y encaja con nuestra rutina de vida deseada, mientras que rechazamos las cosas cuando simplemente no tenemos un buen control de ellas. De este modo, el tiempo para consolidar el amor podría durar muchos más años de lo deseable como así ocurre en bastantes casos.

Desgraciadamente, hoy en día, las personas tienen muy poco tiempo para conocer a otras personas, por lo que, generalmente, se las evalúa de acuerdo con su apariencia y comportamiento formal y educado y, precisamente, con aquellas normas de educación que nos engañan con mayor frecuencia. Cada uno sobreactúa, ofreciendo y mostrando lo que la otra persona espera de él o ella. Son actores que juegan sus roles los que observamos pero no se nos muestra lo que hay debajo del barniz de cada persona. Por eso, con respecto a las citas a ciegas, a menos que uno se las tome como algo banal que responde a una necesidad sexual y social, corre el peligro de quedar muy frustrado  si recurre a ellas.

Sin embargo, también es cierto y ello resulta paradójico, que la atracción amorosa entre dos personas también se puede sentir con un ser que sea completamente desconocido, siempre que podamos inferir suficiente información para que nuestros sistemas de valores coincidan. Con el tiempo, si nuestros sistemas de valores no cambian y/o no se adaptan a la otra persona, puede ser que la química probablemente llegue a desvanecerse.

En efecto, puede ocurrir que lo que antes nos atraía de la otra persona, más tarde podría llegar a no ser tanto. Sobre todo cuando, transcurridos los tiempos de la primera fase del enamoramiento se desata un proceso egoísta de dominación del uno sobre el otro. Tradicionalmente, la mujer cedía y se supeditaba al hombre, solventado así está guerra de poder, pero ya no es el caso y me parece muy bien. Sin generosidad no hay amor que valga y el amor es algo que solo se puede pagar con amor.

Entonces, en el momento que se llega a dicha situación, debe darse un paso hacia adelante que garantice una mayor comprensión y madurez en la relación. Este paso a menudo no llega, y es cuando el amor se enfría, la llama se apaga y la relación deja de existir. Por ello, no es muy sensato confiar solo en la química ya que ésta es más un efecto que una causa. También es necesario mirar lo que hay debajo de la superficie y adaptarse a las nuevas situaciones que con el paso de los años y el nacimiento de hijos puedan ir emergiendo.

De esta manera, compartiendo un futuro común entre la pareja donde ambos aportan lo mejor de cada uno, es cuando se maneja mejor la relación para colocarla en la dirección correcta en base al respeto mutuo. Es entonces, cuando se pueden crear las condiciones que permiten establecer una base sólida y mantengan viva la fuerza del amor, que con el tiempo se van consolidando. De este modo, se logra el amor crezca en un ambiente nuevo pero manejable y madure la magia compartida del amor a lo largo de toda la vida. Así pues, a lo largo del tiempo compartido, día a día, se va consolidando la fuerza del cariño y fortaleciendo el amor con los rescoldos del fuego de la pasión convertidos en brasas de ternura. El sexo suele quedar relegado a un segundo plano con el paso del tiempo. Se trata de un proceso que suele crear problemas si la pareja no lo trata con generosidad y ajusta el tempus y las necesidades de la esposa con los del esposo.

Por otro lado, es necesario dejar claro que el amor surge a cualquier edad y además, ocurre cuando menos se espera. Tampoco el enamoramiento respeta las diferencias de edad. Se es joven cada vez más viejo y se es viejo cada vez más joven. No es solo algo propio de la edad joven cuando las hormonas están más alteradas. Lo más normal es que sea así pero no necesariamente. Se trata de un sentimiento que ya no es una flor, sino un árbol de flores nacido para ser tan maravilloso que, si se riega y se cuida con esmero y cariño, fertilizará dando sus frutos a lo largo de toda la vida. De este modo, a su vez, se irá descubriendo que el amor no sólo no tiene fin sino que renace rodeado con nuevos encantos según las edades, los deseos y las circunstancias valoradas en términos de entrega, cariño y respeto del uno al otro.

Es, precisamente, esa entrega del uno al otro la que evita que las fricciones que surgen como consecuencia del roce que conlleva compartir un futuro común lo largo de la vida, impacten negativamente sobre el amor.  Esa misma entrega es la que mantiene unida y viva la llama de una actitud positiva, comprometida y compartida ante la vida por parte de la pareja. Una actitud generosa y alegre a pesar de los negros nubarrones que se ciernen sobre nuestro futuro debido al irreversible cambio climático al que los seres humanos hemos contribuido con nuestras egoístas, avariciosas e irracionales acciones.

Finalmente, resaltaré que ese amor que nos sublima y santifica nuestras vidas, es la prueba palpable de que la naturaleza humana está muy tocada por el dedo de Dios. El amor es como un oasis en medio del desierto frente la crueldad de la propia naturaleza y que nos devuelve nuestra propia dignidad. Dentro del amor es donde verdaderamente encontraremos el sosiego y la tranquilidad de nuestra alma, así como el sentido que hemos de darle a nuestra vida y que tanto anhelamos. El amor es lo que nos hace más humanos y nos diferencia del resto de los seres vivos. El amor es lo que ha permitido que nazca la justicia como garante de la equidad social y respeto a las libertades.

El amor es lo que nos enseña a ser generosos e impulsa todos los días a la mayoría de los seres humanos a construir un mundo mejor. Nos hace apostar todos los días por un planeta donde no haya ningún ser humano que tenga que escupir sangre y padecer privaciones para que unos pocos seres humanos vivan en la opulencia y el despilfarro. El amor y la capacidad de amar es lo que nos hace buenas personas a los ojos de Dios y de los hombres, dotándonos de la ética y el sentido de la dignidad humana que gobiernen nuestra vidas y ambiciones.

La vida no sería bella, ni cargada de sueños y esperanzas si no hubiera amor. Es después de la existencia, y antes que la salud y la sabiduría, el mayor don que los seres humanos podemos tener. ¡Qué hermoso y generoso es saber amar y qué regalo de Dios y de los seres humanos es ser amado! Coloquemos al amor en el lugar privilegiado que le corresponde y veremos cómo el mundo marchará mucho mejor y, con ello, todos nosotros, nuestros hijos y nuestros nietos.

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