Un hecho cruento y vergonzoso en la historia de Sudamérica que se intenta ocultar

Por ejemplo, podríamos destacar el hecho de la Guerra de la Triple Alianza que, hace siglo y medio, enfrentó a Paraguay contra Argentina, Brasil y Uruguay. Una guerra en la que hubo muchos muertos entre la población paraguaya, tantos que algunos historiadores califican a estos hechos de masacre.

Según nos cuentan diferentes fuentes y entre ellas, el Sitio BBC News, en la historia de América Latina no ha habido otro conflicto bélico en el que pelearan tantos hombres, ni ningún otro en el que murieran tantas personas, como en la Guerra de la Triple Alianza.

Argentina, Brasil y Uruguay perdieron a unos 120.000 hombres. Pero la verdadera tragedia la vivió el país que se enfrentó a estas tres potencias aliadas, hace siglo y medio. Este país fue Paraguay, el perdedor de la contienda. Para Paraguay no fue solo una derrota militar, fue una masacre que algunos historiadores consideran que fue un genocidio.

Las cerca de 280.000 víctimas paraguayas representaban más de la mitad de la población de ese país. La vasta mayoría eran hombres, así que Paraguay vio como era arrasada su población masculina.

Cuentan los informes de la época que cuando terminó la “Guerra Grande” -como le dicen los paraguayos- había en ese país cuatro mujeres por cada varón (y en algunas regiones incluso 20 mujeres por cada hombre). Un verdadero desastre y una tragedia demográfica que, según muchos historiadores, retrasó gravemente el desarrollo de Paraguay.

¿Qué fue lo que pasó?

La peor guerra de la historia de América Latina tuvo su origen en un conflicto interno que surgió en Uruguay y que escaló rápidamente a nivel regional (algunos sostienen que alentado por los intereses comerciales del imperio británico).

Guerra de la Triple Alianza donde llegaron a combatir tropas regulares contra niños reclutados para defender del enemigo a una Paraguay totalmente arrasada

Ocurrió en 1864, pocas décadas después de que los países de Sudamérica declararan su independencia de las potencias europeas y cuando aún se definían las fronteras de las nuevas naciones vecinas.

El detonante que desencadenó todo fue la pelea entre los dos partidos tradicionales de Uruguay: el Partido Nacional (o Blanco), que gobernaba, y el Partido Colorado.

El gobierno de Bernardo Prudencio Berro era el único aliado regional de Paraguay, y le garantizaba una salida al mar (aunque en la práctica, antes de la guerra los paraguayos usaban principalmente el puerto de Buenos Aires para acceder al océano Atlántico).

En cambio, los colorados, liderados por el general Venancio Flores, tenían el respaldo de Brasil.

Por ello, cuando Flores, con ayuda de Brasil, encabezó una revolución para derrocar a Berro, el presidente paraguayo, el mariscal Francisco Solano López, decidió salir en defensa del gobierno uruguayo.

Solano López ordenó la captura de un barco mercante brasileño e invadió la provincia brasileña de Mato Grosso, que Paraguay y Brasil se disputaban. Desde allí, pretendía enviar a sus tropas hacia Uruguay, pero para ello necesitaba atravesar la provincia argentina de Corrientes.

Fue así como entró en el conflicto este último país. El presidente argentino, Bartolomé Mitre, era aliado de los colorados uruguayos, al igual que Brasil.

Por ello se negó a la solicitud de Solano López de atravesar Corrientes, y cuando este invadió esa provincia, Argentina se sumó a Brasil y al nuevo gobierno uruguayo en contra de Paraguay.

Las víctimas civiles

Parte del motivo por el cual la Guerra de la Triple Alianza o Guerra del Paraguay fue tan sangrienta fue el pacto que hicieron Argentina, Brasil y Uruguay de no dar por terminado el conflicto hasta que se acabara con la vida de Francisco Solano López (cosa que ocurrió recién el 1 de marzo de 1870).

Esto hizo que la guerra continuara, aún cuando Paraguay ya había sido invadida y destrozada, gracias a la enorme disparidad entre el tamaño y el poder de fuego de las fuerzas aliadas y las paraguayas.

Fue así como entró en el conflicto este último país. El presidente argentino, Bartolomé Mitre, era aliado de los colorados uruguayos, al igual que Brasil.

Por ello se negó al pedido de Solano López de atravesar Corrientes, y cuando este invadió esa provincia, Argentina se sumó a Brasil y al nuevo gobierno uruguayo en contra de Paraguay.

Según el historiador paraguayo Fabián Chamorro, lo más “estremecedor” de la guerra fue que la mayoría de las víctimas paraguayas no fueron soldados (que eran unos 90.000), sino población civil, incluyendo a niños, ancianos y mujeres.

Miles de niños y adolescentes también murieron en el frente de batalla, ya que ante el exterminio de sus tropas, Solano López empezó a reclutar a soldados cada vez más jóvenes.

La historiadora alemana Barbara Potthast, que investigó en profundidad lo ocurrido durante la guerra en Paraguay, le dijo a BBC Mundo que estos niños y jóvenes habrían actuado “como una barrera humana para que no avanzara el ejército”.

El caso más tristemente célebre fue el de la batalla de Acosta Ñu, el 16 de agosto de 1869, en el que unos 20.000 solados brasileños pelearon contra unos 3.500 menores paraguayos, que murieron casi en su mayoría.

Es en conmemoración de esta batalla que en Paraguay el Día del Niño se celebra el 16 de agosto.

Nuevo mapa

El trasfondo de la guerra, más allá de lo político, fue la disputa territorial. Antes del conflicto, Paraguay mantenía diferendos territoriales con Brasil y Argentina.

Tras la guerra, perdió gran parte del territorio que reclamaba, que según Chamorro representaba más de 150.000 kilómetros cuadrados (y más del 25% del territorio que Paraguay consideraba como propio).

Brasil se quedó con el territorio que reclamaba en Mato Grosso y Argentina logró anexar las actuales provincias de Formosa y Misiones.

Territorio de Paraguay antes y después de la Guerra de la Triple Alianza

Además, Brasil ocupó Paraguay por seis años y exigió una indemnización de guerra. “La guerra nos condenó a décadas y décadas de postración económica”, declaró a BBC Mundo el historiador Fabián Chamorro:

“Devastó Paraguay y, de alguna manera, este país nunca se recuperó del todo de eso. Nunca tuvo un apoyo de parte de los aliados para volver a florecer económicamente, y demográficamente la catástrofe fue gigantesca”.

Una de las consecuencias indirectas de la guerra, según Chamorro, fue que Paraguay “no tuvo la migración a gran escala que tuvieron las vecinas Argentina, Brasil y Uruguay”.

“Las consecuencias se siguieron sintiendo por demasiado tiempo y cada tanto eso aflora en el espíritu paraguayo”, concluyó el historiador Chamorro.

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