La gran trascendencia de la batalla de Lepanto a pesar de Francia

¿Qué supuso para la historia de la humanidad la victoria de la Liga de los países europeos del mediterráneo contra los turcos y piratas berberiscos en la famosa batalla naval de Lepanto?

Antecedentes

El expansionismo del Imperio turco y su deshonrosa alianza con Francia incrementaron la amenaza que ello representaba para diversas repúblicas italianas y, en especial, para España, en un contexto en el que Francia, por su rivalidad con España, había traicionado a Europa.

En efecto, la alianza de Francia y el Imperio otomano, ampliamente criticada en Europa, llevó a que ambos países se coordinaran en las ofensivas contra Carlos I de España y posteriormente contra Felipe II. Francia sería, de hecho, la gran ausente en la victoria cristiana sobre los musulmanes en la batalla naval de Lepanto.

A su vez, la decisión del sultán de intervenir en la rebelión de los moriscos de las Alpujarras y su clara amenaza sobre la cuenca occidental del Mediterráneo, después de que sus escuadras navales recuperaran la plaza de Túnez, presagiaban una amenaza directa a través del Mediterráneo contra España. Un país desde donde los turcos pretendían conquistar otra vez Europa, tal como hicieron sus mayores en tiempos de don Rodrigo, el rey visigodo de Hispania en el 711 pero esta vez sin conocer la derrota en Poitiers como antaño.

Geografía politica en el siglo XVI

En consecuencia con dicha ambición, una vez el Imperio otomano se hubo apoderado de la importante base naval de Túnez, el sultán turco pretendió, sin la menor duda, la destrucción de la escuadra española del Mediterráneo. Para ello, nombró comandante en jefe (Beylerbey) de Argel al conquistador de Túnez, Uluj Alí, un renombrado pirata calabrés que se convirtió al Islam y que sería almirante del ala izquierda de la armada otomana en la batalla naval de Lepanto.

Uluj Alí operaba desde Argel con una flota ligera que era el terror de las costas de España e Italia. El también pirata otomano, nada más ascender al cargo, tuvo que seguir actuando como apoyo de los moriscos en España. Así, en abril de 1570, una rebelión morisca que se iba a iniciar en Granada le pidió apoyo como Beylerbey de Argel, ciudad con una considerable comunidad morisca. Uluj responde moderadamente que “más le preocupa defender bien su propio estado que interferir en asuntos del de otros”.

Finalmente, Uluj Alí tuvo que ceder ante la presión de los moriscos y dejar marchar a quien quisiese ir a luchar en calidad de voluntario, pero prohibiendo la actividad mercenaria. La rebelión, que debía de producirse en Semana Santa y coordinarse con un ataque simultáneo a la vecina plaza española de Orán, fue descubierta y un importante depósito de armas cayó en manos españolas.

La conquista de Chipre por los otomanos

En la primavera del año 1570, la escuadra turca se apoderaba de la isla de Chipre, expulsaba de allí a los venecianos y la repoblaba con habitantes de la propia Turquía, lo que quería señalar su voluntad de permanencia para siempre en la isla chipriota.

El nuevo sultán Selim II, sucesor de Solimán el Magnífico, quiso hacerse digno su predecesor el gran Solimán que había llevado por dos veces su amenaza las murallas de Viena, de donde le habían rechazado los Tercios Imperiales de Italia.

En la época de Selím II, los otomanos construyeron una poderosa escuadra con la que estaban seguros de aniquilar a la armada española y hacerse con todo el Mediterráneo gracias a su alianza con Francia que llegaría a prestar sus puertos como el de Toulon para dar apoyo y cobertura a los piratas berberiscos dedicados al pillaje y a la trata de esclavos europeos.

A su vez, los otomanos Incrementaron el número de jenízaros que luchaban en sus tropas. En general, los jenízaros eran hijos de esclavas cristianas en su mayoría, con los que se instituyó una verdadera nobleza militar ansiosa de dar su sangre por su señor y su nueva fe. Todo el mar se llenó de sangre con su terror.

La respuesta a los planes de conquista de Mediterráneo del turco invasor

Qué duda cabe que la repercusión de la caída de Chipre en todo Occidente fue inmensa. El Papa Pío V, también como monarca de los Estados Pontificios, fue el encargado de enarbolar el ideal y la bandera de la Cristiandad y convocó una Liga Santa a los monarcas de los reinos y repúblicas cristianas para luchas contra la invasión turca del Mediterráneo occidental a la que el rey Felipe II de España se adhirió inmediatamente.

Después lo hicieron las repúblicas navales de Génova y Venecia. También se adhirió Malta, mientras que Francia, celosa de la supremacía española en Europa, se negaría primero por su alianza con el Turco y luego hizo como si quisiera pensárselo, cuando ya era demasiado tarde.

A su vez, debido a los amplios y extensos territorios y reinos que los aragoneses tenían por el Mediterráneo y dado que la principal fuerza naval era la española, la jefatura suprema recayó sobre don Juan de Austria, hermanastro del rey de España que sería nombrado almirante de la escuadra combinada contra los turcos y berberiscos. Para dejarlo todo bien claro, Felipe II expuso ante los reinos contendientes y ante todo el mundo, que para él la rebelión de los moriscos y la cruzada contra el Turco eran la misma guerra.

La organización de la flota naval de combate fue más rápido de lo que algunos previeron. Al año siguiente de la conquista de Chipre por los turcos, en el verano del año 1571, las escuadras navales de la Liga Santa se fueron concentrado en el puerto de Mesina sin que nadie, salvo don Juan de Austria, supieran su verdadero destino. Mientras, los espías de Felipe II, diseminados por toda la costa enemiga, confundían a las gentes del sultán con informaciones contradictorias.

En total, la flota naval de la Liga Santa comprendía 204 galeras, 6 galeazas, 26 fragatas, 50.000 infantes y 4.500 jinetes. Las fuerzas armadas procedían mayoritariamente del reino de España y de la República de Veneciana. También participaron los Estados Pontificios, La República de Génova, Saboya y las Órdenes de Malta.

El almirante Don Juan de Austria llegaría a Mesina ya entrado septiembre del 1571. Allí recibió información sobre los planes de la escuadra turca que navegaba entre la isla de Chipre y las costas del Adriático, como una directa provocación a la república de Venecia, dueña hasta entonces de aquel mar entrante que separaba dos mundos: Occidente y Oriente.

Una semana después, el 16 de septiembre de 1571, la flota de la Liga salió de Mesina con dirección al golfo de Lepanto, al frente iba Don Juan de Austria en su nave , luciendo el estandarte de Nave Real o Nave Capitana. La Nave Real, tenía 47 metros de eslora con 360 remeros, en 30 hileras y mantenía alrededor de 400 soldados abordo.

Tres semanas después —en concreto, el 6 de octubre de 1571— salió del puerto de Patrás en le golfo de Lepanto, la flota Otomana con objeto de derrotar en combate naval a la flota de la Liga. La flota turca estaba formada de 216 galeras, 64 galeotas, 74 fustas y 47.000 soldados. Al frente de la inmensa flota iba Alí Pacha en su nave Sultana, con 300 jenízaros y 100 arqueros.

Los preparativos de la batalla naval de Lepanto

Los movimientos de aproximación a las posiciones de batalla comenzaron muy de mañana. Al entrar la vanguardia de la flota de la Liga en el golfo de Lepanto, en seguida avistaron que, al este, la flota otomana ya les aguardaba en orden de combate. Entre las dos flotas, comprendían cerca de 600 barcos. Se trataría de la mayor batalla naval de la historia, conocida hasta entonces, y que estaba a punto de comenzar.

El ala izquierda de la Liga Santa estaba formada por las naves venecianas. Estas embarcaciones eran las más rápidas y maniobreras. El objetivo general era impedir cualquier intento del enemigo por embolsar a la flota de la Liga Santa.

Por su parte, la estrategia inicial del almirante turco, Alí Pachá, era evitar el potente fuego del enemigo cristiano y flanquear la línea enemiga por ambos lados y así embolsar y acorralar a la flota naval de la Liga. Pero la táctica de Ali Pachá resultaba muy previsible y el almirante Juan de Austria adelantó la poderosa escuadra de galeazas para evitar dicha maniobra.

Las galeras eran naves que gozaban de gran potencia de fuego e, incluso, estaban adaptadas para soportar momentos de máxima exigencia. Don Juan había ordenado eliminar sus espolones de proa para adelantar lo más posible la artillería, favoreciendo así la eficacia de sus cañones que causaron grandes bajas en el enemigo. Además, a diferencia de Alí Pachá, Don Juan mantuvo sus reservas a retaguardia y dispuso que Álvaro de Bazán, al frente de la flota de reserva, estuviera dispuesto para actuar en todo momento, controlando las posibles brechas que se pudieran producir en la línea de combate.

La batalla naval de Lepanto: Comienzo, desarrollo y desenlace final

A las once de la mañana, ambas flotas ya estaban dispuestas para iniciar el fuego y comenzó la batalla. Las naves de Barbaringo y de Sirocco, fueron las primeras en entrar en combate. El escuadrón de la Liga atrapó al turco e incluso su comandante fue herido mortalmente, Sirocco murió.

Las acciones de las galeazas, que gozaban de viento a favor, permitieron un rápido acorralamiento de las naves de Sirocco y todo lo que siguió fue fácil para el escuadrón veneciano que era mucho más rápido. Su mayor capacidad de maniobra le permitió atrapar a la escuadra turca contra la costa, junto a la punta de Scorfa.

Batalla naval de Lepanto

De este modo, el ala izquierda otomana resultó completamente aniquilada. Los soldados turcos fueron abatidos en sus propias naves e, incluso, perseguidos por tierra. La batalla había comenzado con gran éxito para la flota naval de la Liga Santa que lideraba España.

A las doce de la mañana, una hora más tarde de que la batalla naval se iniciara, continuaba el combate por el centro de las dos escuadras. En el centro, se encontraban las dos naves capitanas dirigiendo a lo mejor de las dos flotas navales. Las naves turcas rompieron la línea cristiana y avanzaron por el centro en busca de la nave capitana de Don Juan de Austria. Pero también se trataba de una maniobra que era algo previsible.

Así pues, las tropas de Juan de Austria estaban preparadas para ello, y esta arriesgada maniobra fue neutralizada, en parte porque la artillería española causó muchos daños en las galeras enemigas, pero también, por otra parte, porque Álvaro de Bazán, que estaba al frente de la flota de reserva, estaba atento para cerrar esa brecha en la línea de combate que ofrecía la nave capitana de Don Juan de Austria.

Por ello, a pesar del ímpetu de las naves otomanas que después de penetrar en el interior de la vanguardia de la flota de la Liga se lanzaron al abordaje de la nave capitana y de que, posteriormente, se enfrentarían la nave capitana de Don Juan de Austria contra la nave sultana de Alí Pacha, el duelo entre los dos comandantes de la flotas que contendían en la batalla finalizaría muy rápido.

Aquel fue el preciso ,momento, en el que Álvaro de Bazán, al frente de la escuadra de reserva, tomó la iniciativa y entró con sus naves por el centro en dirección a la nave sultana del almirante turco, Alí Pacha, lnavegando hacia la línea de combate y, de paso, destrozando gran número de galeras turcas, hasta llegar a la altura de las naves capitanas.

Entonces llegaría el momento crítico, aquel que hace ganar o perder las batallas. Juan de Austria iba a lanzar su último ataque con todo lo que le quedaba, reunió las galeras próximas a la nave capitana y se dirigió al abordaje definitivo de la Nave sultana. A su vez, Álvaro de Bazán mandaría una oleada de infantería del tercio de refresco que abordaron, con la furia de un huracán. la galera de Alí Pachá donde entraron a sangre y fuego.

Derrota del imperio turco en Lepanto

Entonces, se produjo un instante de suerte que iba a desnivelar la balanza a favor de la Liga. Un disparo de un arcabucero dio en la cabeza de Alí Pachá y éste cayó fulminado al instante. Una vez que fue reconocido el cuerpo del comandante en jefe de la flota otomana, su cabeza degollada fue clavada en una pica, a modo de estandarte, lo que desconcertó a las tropas musulmanas .Los otomanos al ver la cabeza de su líder clavada en una pica se desmotivaron y cedieron rápidamente posiciones ante el empuje creciente arrollador de las tropas de la Liga o Alianza de los reinos cristianos.

La batalla continuaría un poco más, ya que las escuadras del ala izquierda de la flota otomana, comandadas por Uluj Alí. La maniobra desesperada acabó mal para los musulmanes cuando fueron abordadas por las 53 galeras de Andrea Doria y algunas más de la Orden de Malta. La escuadra de reserva de Álvaro de Bazán, una vez libre, después de arrasar la nave sultana, acudió a reforzar la línea de combate de Andrea Doria lo que produjo finalmente la huída desesperada de la escuadra naval de Uluj Alí Pachá.

Era, a comienzos de la tarde, cuando las naves de la Alianza convergieron todas sobre el ala izquierda otomana para aniquilar los restos de lo que quedaba de la escuadra naval del Imperio Otomano. Aunque todavía hubiera muchas galeras cristianas ocupadas en dar caza a otras musulmanas que trataban de escapar solitariamente, se pudo dar por concluida la batalla a las cuatro de la tarde.

Consecuencias de la Batalla naval de Lepanto

Se considera que la batalla naval de Lepanto ha sido la batalla naval más sangrienta de la Historia, ni siquiera comparable con las batallas navales de las dos guerras mundiales. El propio Miguel de Cervantes, que participó como jefe de una escuadra de arcabuceros y que también perdió el brazo izquierdo en aquel escenario de guerra, dijo sobre la batalla naval de Lepanto:

“La más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros“

El enorme número de bajas que aquella batalla supuso fueron las siguientes:

Imperio otomano:

  • 190 galeras con su artillería hundidas o capturadas.
  • 30.000 muertos y desaparecidos. Marineros, infantes y arqueros.

Liga Santa:

  • 12 naves inicialmente capturada y más tarde recuperadas.
  • 7.600 bajas , 2.000 de ellos españoles
  • 21.000 heridos .
Lepanto: Un hito en la historia de la humanidad

La victoria de Lepanto se considera un hito en la historia de la humanidad. A su vez, la batalla naval de Lepanto es valorada como una de las batallas más decisivas e influyentes en la historia porque supuso frenar y detener para siempre el avance del Imperio Otomano para controlar todo el Mediterráneo y, con ello, para dominar el sur de Europa. A partir de la batalla naval de Lepanto, se iniciaría el declive naval de los turcos que llegaría a perder todo su imperio, tras su derrota en la I Guerra Mundial.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: