La pregunta del millón: ¿Hay tiempo todavía de revertir el cambio climático o es demasiado tarde?

El proceso de desertización se ha acelerado

¿A qué se refiere con “demasiado tarde”?. Si se refiere a un “que se solucione todo y aquí no ha pasado nada” está pidiendo milagros imposibles de cumplir. Hace más de cincuenta años que todo ello fue ya imposible.

Lo que nos sobreviene es muy grave y lo peor está por llegar y cada vez la probabilidad de sentir sus efectos más duros es en menos años porque seguimos actuando cada vez peor contra el clima.

A pesar de lo que se hable mucho de lo que vamos a hacer, se hace mucho menos de lo que se dice. Por ello, la situación va de peor en peor por la corrupción imperante que paraliza a los gobiernos a la hora de hacer lo que sería debido para evitar que el cambio climático no sea más catastrófico de lo esperado.

Por eso, la pregunta “si todavía estamos a tiempo de revertir el cambio climático” tiene un respuesta muy lacónica: lo considero casi imposible.  El 80% de la concentración de gases de efecto invernadero se emitieron a la atmósfera después de la Segunda Guerra Mundial. La vida útil del dióxido de carbono no se puede representar con un solo valor porque el gas no se destruye con el tiempo, sino que se mueve entre diferentes zonas del sistema océano-atmósfera-tierra.

Una parte del exceso de dióxido de carbono se absorbe rápidamente (por ejemplo, en la superficie del océano), pero otra parte permanecerá en la atmósfera durante miles de años, debido fundamentalmente a que el proceso por el cual el carbono se transfiere a los sedimentos oceánicos es muy lento. En definitiva, que la mayoría de los gases de efecto invernadero que vertemos a la atmosfera permanecerán allí durante cientos de años, a excepción del metano. Eso quiere decir que el cambio climático es imparable.

Otra cuestión es la de saber si podríamos frenar el calentamiento global debido a nuestras emisiones de CO2 a la atmósfera y que, fundamentalmente, dichas emisiones son debidas a la combustión de combustibles fósiles como el carbón, los combustibles derivados del petróleo como las gasolinas, el gasóleo, el queroseno, el fuel-oil y el gas natural, entre otros.

De cualquier modo, en mi opinión, la respuesta más ajustada a la realidad es que teóricamente sí revertir el cambio climático pero para ello deberíamos eliminar nuestro consumo de combustibles fósiles en el año 2030. Algo que no ocurrirá porque desde la década de 1980 hubiéramos debido empezar a implementar eficaces y responsables programas de ahorro y eficiencia energética, a electrificar los consumos energéticos y sustituir los combustibles fósiles por otras las energías renovables.

Debido a la avaricia, a la irresponsabilidad y a la estupidez de nuestros dirigentes sociales y políticos apenas hemos hecho nada y ya es tarde, por no decir casi imposible. No lo hemos hecho por muchos motivos. Entre ellos se destaca la corrupción y los sobornos realizados por las empresas de combustibles fósiles para que no se hiciera nada y/o para hacernos perder un tiempo que era oro, financiando campañas negacionistas acerca del cambio climático que todos tristemente recordaremos y que, a pesar del daño y de las muertes causadas por los retrasos provocados, siguen siendo un crimen impune. 

En efecto, esas reiteradas mentiras que negaban el cambio climático para confundir a la opinión pública y que fueron vertidas en los medios de comunicación se han hecho con total impunidad, sin que se haya abierto expediente alguno a los que pagaron dichas falsas noticias, ni a los medios que las publicaron. Lo que viene a demostrarnos que la democracia actual está enferma y continúa conociendo sus horas más bajas.

Podríamos detener el calentamiento global pero tampoco se hará

Hemos de tener en cuenta de que estamos en una situación tan dependiente de los combustibles fósiles que, aunque ahora (cosa que no creo) hubiera voluntad de hacerlo, no podríamos detener el calentamiento global de la noche a la mañana. Lo que no se dice es que a este situación de mega-dependencia de los combustibles fósiles no se ha llegado por casualidad. Lo del cambio climático se sabe desde hace más sesenta años. La comunidad científica lleva más de cincuenta años denunciando la amenaza que representa el cambio climático, sin que casi ningún dirigente político les haya hecho el menor caso.

En el momento actual, considero que nuestros políticos tampoco tienen voluntad de hacer nada. Ha hecho sus cálculos y están convencidos de que antes de que el Cambio Climático empiece a ser critico ellos ya estarán muertos. Además, ellos se agarran al hecho de que, incluso durante las próximas décadas, solo podríamos reducir el ritmo y limitar la cantidad de calentamiento global si mitigamos todos las emisiones humanas de gases de efecto invernadero y si todos los países no lo van a hacer para que esforzarse. Se olvidan de que ha sido los países europeos, Japón y Estados Unidos, los que más han contribuido al cambio climático. 

Por eso, en Europa sobre todo, se apoya la generación de hidrogeno que luego volveremos a convertir en electricidad, soportando unos niveles de eficiencia energética demenciales y despilfarrando la electricidad verde que bien podríamos emplear para eliminar consumos de energía fósiles. En este caso, la corrupción ha alcanzado a las Unión Europea —o mejor dicho, una se había ido— y así, los principios de ahorro y eficiencia energética y de neutralidad tecnológica no se han respetado para nada y lo han hecho de manera totalmente impune.

Se ha negado y se sigue negando la financiación de las infraestructuras de recarga para el coche eléctrico, así como las ayudas públicas a la difusión masiva del vehículos eléctrico pero las infraestructuras del hidrógeno sí que se financian con el dinero público y es multimillonaria. Estas trampas nos indican que en Europa la democracia deja mucho que desear y que seguimos al servicio de los intereses de unas pocas empresas oligárquicas.

El apoyo discriminatorio al hidrógeno paralizando la necesaria electrificación de los consumos energéticos es la prueba palpable de que no se va hacer los suficiente para detener el calentamiento global. Además, mientras el Parlamento Europeo sea una cámara de representación que no tiene posibilidad de aprobar iniciativa legislativa alguna, estaremos hablando de una Comisión que no eligen los ciudadanos europeos y que actúa de forma dictatorial y tramposa al servicio del capital financiero, pero no al servicio de los ciudadanos y las empresas, como debiera ser.

Creo que Biden les está dejando con el culo al aire a las instituciones y políticos europeos demostrando que la salida a la crisis es ayudar a los que menos tienen. Europa se ha convertido en una dictadura al servicio del sector financiero, manteniendo un lenguaje contradictorio y mentiroso. Una bombilla no puede iluminar a dos habitaciones. O se sirve a los ciudadanos, o sirve a los plutócratas. A los dos, como pretenden, es imposible. La prueba palpable es porqué  se concede tantas prórrogas a las empresas de combustibles fósiles seguir funcionando cuando hablamos de emergencia climática. ¡Hipócritas!

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