EL FABULOSO TESORO ESCONDIDO DE LAS INDIAS—6 Capítulo

Capitulo 6 

Regreso al crudo invierno

I

El vuelo de Iberia procedente de Madrid aterrizaba aquella tarde del domingo, 5 de enero de 2019, en el aeropuerto de Loiu-Bilbao. El padre y un hermano de  Goizane acudirían a buscarles al aeropuerto. Por fin, Mikel iba a poder conocer a los abuelos, a los padres y a los dos hermanos de su prometida. La pareja llegaba un tanto cansada pero no mucho porque habían podido dormir algunas horas. A Goizane se le veía muy contenta aunque un tanto nerviosa. Ella sabía, por las veces que había hablado sobre todo con su madre, que había mucha expectación en su familia por conocer a Mikel, su novio.

Iñaki, que así se llamaba el padre de Goizane, saludo primero a su hija con un beso y después le dio un fuerte abrazo que casi le deja a Goizane sin aliento. De todos modos, entre padre e hija se cruzaron una profunda mirada durante un tiempo. La alegría que irradiaban los ojos de la hija fue suficiente como para que el padre supiera, a ciencia cierta y sin equívocos, que Goizane era muy feliz y totalmente enamorada de su pareja.

Aquella constatación fue precisamente lo que el padre de Goizane necesitaba  para abrazarle a Mikel cono si ya fuera también su hijo. El hermano mayor de Goizane fue más tímido. Primero le dio la mano y se presentó. Se llamaba Unai, tal como Mikel ya sabía por Goizane, y, después, a un requerimiento de Mikel, le propinó un abrazo, aunque no tan caluroso como el del padre.

Al llegar a Portugalete, Mikel se quedó sorprendido de lo bella que era aquella ciudad con título de Villa. Sus padres vivían junto al famoso puente colgante de Portugalete, mirando a la ría del Nervión, a unas cinco casas del histórico hotel de Portugalete. Cuando llegaron a la casa, solo se encontraba la madre de Goizane y la abuela paterna que vivía con ellos. Los abuelos maternos y el hermano menor vendrían para la hora de la cena, así como también, un tío de Goizane y su esposa, acompañados de su única hija que era la prima favorita y confidente de Goizane. Ambas eran de la misma edad.

La cena fue muy agradable y el “jet lag” debido al cambio horario y a su desajuste con el propio reloj biológico, había momentos en los que la joven pareja se resentía y bostezaba. Sin embargo, Mikel y Goizane eran jóvenes y podían aguantar una “gau pasa”[1] sin mayores contratiempos. Aunque en su casa, los regalos de Navidad los traía el Olentzero[2], la noche de la víspera de Navidad, en Baskonia algunas poblaciones y los más ancianos seguían celebrando los tradicionales regalos de los Reyes Magos. En la familia de Goizane, eran los abuelos los que mantenían esa tradición, al igual que la cena de los reyes Magos.

Respondiendo a algunas preguntas que le hicieron, Mikel contaba que, aunque en Colombia la celebración de la entrega de los regalos tradicionalmente se realizaba el día de Navidad, el día de los Reyes Magos también se considera como una celebración.

En algunas casas colombianas, aún se seguía la tradición de dejar un pequeño obsequio para los niños más pequeños y, en otros hogares, simplemente se acostumbraba a dejar dulces, dependiendo del comportamiento de los niños. Sin embargo, esta actividad de los regalos se realizaba en mucha menor cantidad, si se comparaba con la del día de Navidad.

II

Cuando al día siguiente, llegaron a la noche a Zarautz y tocaron el timbre de la casa que compartían desde la entrada del portal, Uxue salió como un rayo de la casa y descendió por las escaleras desde la cuarta planta, corriendo al encuentro de la pareja hasta el mismo portal. Al abrir el portón, se abrazaron entre los tres y empezaron a llorar de alegría. Por fin estaban juntos y Uxue sabía que sería para convivir toda la vida en común. Presentía que su ida a trabajar y a vivir a Colombia sería para toda la vida.

Una vez en casa, como ya era tradición, los tres se vistieron los pijamas, si bien las dos chicas también prefirieron ponerse también una bata encima. La casa, al haber estado deshabitada toda la semana anterior, se encontraba también más fría.

Uxue había llegado ese mismo día de Tafalla y traía el encargo de sus padres de invitarles a pasar unos días en su casa de Navarra antes de irse a vivir a Colombia. Goizane ya conocía a la hermana y a la madre de Uxue, pues durante el verano, antes de llegar a vivir Mikel en la casa,  les había visitado en Zarautz.

Uxue tenía un hermano bastante más joven que ella, con el que se llevaba casi diez años de diferencia y que estaba estudiando medicina en Pamplona. A pesar de ser de diferente genero y de la diferencia de edad, los dos hermanos se llevaban muy bien. Uxue ya estaba advertida de que si, en el mes de junio, su hermano aprobaba todas las asignaturas de cuarto año, él se iría a vivir mes y medio ea su casa de Colombia.

Aquella noche, Uxue había preparado para cenar dos tortillas de patata con ensalada de lechuga y tomate. La cena vendría acompañada de unas botellas de vino clarete que Uxue había traído de Tafalla y que su padre le dio para lo probaran puesto que, según dijo, estaba muy bueno el vino clarete de ese año. Como buenos vascos, los tres tenían una cosa en común y es que les gustaba la buena comida y el buen vino y, además, eran amigos de sus amigos.

De cualquier modo, Mikel y Goizane le agradecieron el detalle de haber preparado una cena sencilla pues ya empezaban a estar hartos de tanto comer. En casa de los padres de Goizane, les habían cebado a comer durante el tiempo que estuvieron allí. El próximo viernes estaban invitados los tres a cenar en casa de la madre de Mikel, informó Goizane.

— ¿Cómo que los tres estamos invitados? —respondió Uxue sorprendida pero no contrariada— pero si ese día tenía plan con el chico con el que últimamente he estado saliendo.

— ¿Con el que reparte carnets de abertzale? —preguntó Goizane intentando no reírse mucho para que su amiga no se enfadara.

— No. Es con otro chico que conocí la semana pasada en Iruñea[3] y que me gustó mucho —se explicó Uxue.

— ¿Por qué no quedas con él para el sábado? —comentó Goizane— Mikel y yo aprovecharíamos para irnos a pasar el fin de semana en Iparralde[4] para visitar a la familia que él tiene en Donibane Lohizune y Baiona.

III

El mes de enero de 2019 en Baskonia estaba siendo más frío y húmedo que de costumbre. A mediados de mes se había producido un recrudecimiento del invierno. El clima se había convertido en un tiempo atmosférico bastante adverso, que estaba dando lugar a numerosas alertas, a veces debidas a las precipitaciones persistentes y a la nieve y, a veces, debidas a mala mar que imperaba en las costas vascas. Mikel y Goizane suspiraban por el clima de Colombia.

El domingo 19 de enero, Mikel, Goizane y Uxue habían ido a cenar a la casa de la madre de Mikel para despedirse y entregar una copia de las llaves de la casa para entregarlas a sus dueños. Las suyas, las de cada uno de ellos, las dejarían en el buzón al partir hacia Colombia. A los postres, y sobre la marcha, los tres decidieron ir a ver la tamborrada y disfrutar un poco del bullicio y la alegría de la fiesta. La duda era si llovería o no.

De cualquier modo, aunque las predicciones del tiempo no eran buenas,  Donostia[5] vivió una excepcional tamborrada 2019. Bastante antes de las 12.00 de la noche que daban entrada al día 20 de enero, día de San Sebastián, la plaza de la Constitución de la parte Vieja de Donostia se encontraba repleta de gente. Todos aguardaban el comienzo de la tamborrada frente a un tablado al que muy pronto subirían todos los componentes de la tamborrada de Gaztelubide.

Así pues, con las primeras campanadas de las doce de la noche, un regimiento mixto de artilleros y panaderos con sus tambores y barriles arrancaría la fiesta de la Tamborrada 2019 tocando la marcha de Donostia para dar comienzo a la música del resto de las marchas. Durante todo el día, Las diferentes marchas de tamborreros[6] harían posible que el repique de tambores, palillos y barriles permaneciera sonando de manera ininterrumpida las 24 horas del día 20 de enero.

Cuando ya se cansaron de andar por la calle a paso de tortuga y chocándose apelotonados los unos contra los otros, los tres “etxekide” decidieron regresar a la casa, a una hora prudencial. Al día siguiente, aunque era lunes, y, por tanto no era día festivo en Baskonia y, mucho menos, en el resto del mundo, los donostiarras o habitantes de Donostia no tendrían prisa por madrugar. Así pues, para ellos se trataba de un día festivo en el que no había que trabajar. Pero ese no era el caso de Uxue, Goizane y Mikel y aún tenían algunas cosas pendientes por hacer.

Gracias a la información que se recogía tanto en el material impreso como en los informes contenidos en el “pendrive” que le trajeron de Colombia, Uxue había avanzado mucho en su conocimiento sobre las diferentes empresas del holding “Lizarra” y, en especial, sobre los productos y servicios de cada empresa, sus sinergias y las políticas comerciales sobre las que las empresas se apoyan. Había preparado un plan de reuniones y de zoom empresariales que durarían unas dos semanas antes de empezar a diseñar una política empresarial compartida y sinérgica.

Goizane y Uxue sostenían que no tenía sentido que las entidades financieras de holding colaboraran con empresas que no se encontraban dentro de la cadena de valor de ninguna de las diferentes empresas del holding. Además, Mikel también pensaba que si el principal reto que como grupo de empresas tenían era el de garantizar la transición energética de Colombia al año horizonte 2040 a través de la Iniciativa “Colombia 2040: 100% energías renovables”, iban a necesitar todos los recursos humanos y materiales, como los recursos infraestructurales, tecnológicos, económicos y financieros de todas las empresas del holding, sin excepciones..

Días atrás, Mikel y Goizane le contaron a Uxue la reunión mantenida en Bogotá con los tres expertos en energía y planificación energética sostenible: Luciana Rodríguez Holguín, Salomé Arango y Santiago Elizondo. Todos coincidían en que el cambio climático era ya inevitable, se había acelerado y, por mucho que se hablara, debido a la corrupción política, los gobiernos no tenían un interés real en evitar la glaciación y la empresas energéticas, especialmente las petroleras, las del carbón y las gasistas, tenían dinero suficiente como para corromper a los gobiernos más importantes del mundo, empezando por Estados Unidos, donde la Administración Trump se había puesto al servicio de estos lobbies.

IV

La videoconferencia que Goizane había mantenido con un grupo mixto de expertos a nivel internacional sobre la aceleración del Cambio Climático, con el que ella anteriormente había trabajado, había llegado a unas conclusiones que resultaban del todo contundentes: “Sin sustituir el actual modelo económico por otro modelo sostenible sería imposible hacer frente al Cambio Climático”.

En efecto, hacía algo más de dos años y medio, que el Grupo de Trabajo III (Mitigación) del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) había distribuido un informe donde lo dejaban todo bien claro y se quedaban cortos con lo que exponían. Decían lo que algunos expertos confesaban que llevaban década y media proclamándolo y, aunque tarde, pues se habían perdido decenas de años que hubieran sido muy valiosos en la lucha eficaz contra el Cambio Climático, se agradecía que, al fin, los científicos les dieran la razón.

No obstante, también era cierto que lamentaban mucho la cobardía del Panel o comisión de expertos de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático por no haberlo denunciado mucho años antes a grito pelado, cuando aun se estaba a tiempo. Eso fue lo hicieron algunos estrategas y prospectivistas que trabajaban en favor de la construcción de un futuro sostenible. Estos pioneros fueron valientes y lo denunciaron con todos los riesgos que ello representaba para la actividad profesional de ellos. Los gobiernos y las empresas dominantes de la energía les cerraron las puertas a desarrollar su actividad profesional de prospectivistas y fueron ninguneados hasta en sus propios países.

En los países donde vivían se les negaba el pan y la sal, como represalia por sus trabajos que denunciaban el capitalismo salvaje y sin sentido en el que éste se había convertido y que iba a llevar a la humanidad a la mayor tragedia jamás conocida como consecuencia de un cambio climático abrupto. En otras palabras: por colocar al clima de la Tierra, como si fuera una peonza, en una situación de desequilibrio tan inestable, debido a las altas concentraciones de CO2 en la atmósfera, que nos condujeran, tras un periodo breve de calentamiento global, hacia una nueva glaciación, a pasos agigantados.

Hoy en día, muchos prospectivistas estratégicos o “strategic forecasters” siguen marginados por diferentes empresas y gobiernos europeos y americanos porque antepusieron su honradez profesional y responsabilidad social al silencio cobarde de otros muchos, a la hora de denunciar tanto la gravedad como a los verdaderos causantes del Cambio Climático.

Se decía entonces y se ha demostrado fehacientemente después que, con el actual sistema económico financiero, el mundo caminaría hacia un desastre total, de naturaleza irreversible y de proporciones tan colosales como son las del Cambio Climático Abrupto. Se decía que era necesario decir adiós, cuanto antes, al actual modelo económico, basado en el lucro, la usura y la especulación, que no tenía en cuenta el bienestar social, la calidad de vida y el deterioro del clima del planeta y con ello, ni tan siquiera, la supervivencia futura de los seres humanos.

Este informe sobre el Cambio Climático denunciaba que los gobiernos no estuvieran haciendo lo suficiente para evitar profundos riesgos de catástrofes a ocurrir en las próximas décadas. Aunque no lo decían expresamente, tácitamente el futuro lo contemplaban de modo muy pesimista. Hoy en día, lo que abundan son promesas pero nada se mueve.

Era cierto que había intentos más o menos serios de impulsar el llamado capitalismo verde pero, por ahora, eran intenciones poco creíbles por que los tiempos los marcaban las empresas cuya actividad estaba relacionada con la producción o el consumo de combustibles fósiles. Tal era el caso del despliegue masivo del coche eléctrico o de los edificios de consumo energético nulo, nZEB (Nearly Zero Energy Buildings), que, a pesar de que la tecnología lo permitía, sus desarrollos eran frenados para no dañar los privilegios de las empresas que trabajaban con combustibles fósiles.

Sin embargo, y quizá engañándose a sí mismos, todavía había profesionales que creían que todo era posible porque todavía consideraban que había tiempo para evitar la peor —y, en teoría, hacía unos años hubiera podido ser cierto, pero eso fue hace décadas, antes de las empresas fósiles nos llenaran de “fake news” o falsas noticias negando que se tuviera produciendo una Cambio Climático. Por desgracia, el paso del tiempo es inexorable y  como lo confirman los datos, desde entonces los niveles de emisiones de GEI siguen aumentando  año a año, y cada vez vamos a peor.

Los expertos planteaban que, para frenar el Cambio Climático, todo dependería de la voluntad política de hacer que ello fuera posible pero, en cambio, se olvidaban del hecho de la gran corrupción existente y que el sector financiero y las empresas energéticas oligopolistas no iban a dejar que el control de la economía lo recuperen los gobiernos y, muchos menos, que los climatólogos impusieran los ritmos, a la hora de alcanzar escenarios climáticamente neutros.

Goizane opinaba que, por lo menos, se necesitarían otros cinco años para que algunos pocos países reaccionaran y prohibieran el consumo de hidrocarburos fósiles. El resto haría como la orquesta del Titanic. Seguirían tocando o haciendo más de lo mismo hasta que los mayores cataclismos se produjeran y se hundieran en la miseria.

Dada la mediocre calidad e hipocresía de los políticos actuales y de los altos niveles de corrupción existente, los tres vascos consideraban que no se tomarían medidas drásticas ni eficaces. Además, crecía el peligro de que  el panel de expertos sobre el clima de la Tierra, tan ninguneado durante tantos años, fuera sustituido por empresas y laboratorios sin escrúpulos que venderían soluciones mágicas a los gobiernos de los países desarrollados, aun a costa de destruir la biosfera del planeta.

Con el auge del neoliberalismo ciego y obsoleto, la política hacía tiempo que había abandonado el control de la economía para dejarlo en manos de un codicioso y cortoplacista sector financiero empeñado en seguir acumulando riqueza para unos pocos, aún a costa de poner en grave peligro la supervivencia de la raza humana. Algunos expertos consideraban que gracias a la tecnología y a su dinero, los más ricos representantes de este sector sí que podrían supervivir a cualquier catástrofe mundial que redujera la población del globo a menos de 50 millones de habitantes.

Con todo, los datos sobre el deshielo de los polos y el aumento anual de las catástrofes naturales debidas al Cambio Climático habían obligado a que este informe del Grupo de Trabajo III del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, IPCC, fuera mucho más claro y radical que los anteriores informes. Se denunciaba que se carecía de un plan B. Tan sólo había un único plan A que, como todo el mundo sabía, no se estaba cumpliendo.

Era obvio que se necesitaban líderes que asumieran un objetivo mucho más ambicioso de lucha contra el Cambio Climático que lo que estaba haciendo en el 2019. Un año en que también se batiría el record de emisiones de CO2 con respecto a los años anteriores ocurridos desde hacía miles de años de la historia de la humanidad.

Hasta el momento, y pasar de los reiterados avisos de los científicos del clima, en la primera década de este siglo, los niveles de dióxido de carbono atmosférico habían ido creciendo casi dos veces más rápido que como lo hicieron en las últimas décadas del siglo XX. Para mayor desvergüenza de los líderes mundiales, gracias a las falsas políticas contra el cambio climático que desarrollaban sus gobiernos, no solo todos los años se batían records de emisiones de gases de efecto invernadero —y que eran causantes del calentamiento global— sino que les importaba un comino.

Por consiguiente, si entonces ya se decía que ya no había lugar para la esquiva y el disimulo, ahora se podría decir a los políticos que dejaran de mentir a la gente y de venderse a las empresas causantes de las emisiones de GEI y que eliminaran, de una vez por todas, el consumo de combustibles fósiles en todas las naciones.

Era evidente que si se seguía utilizando la combustión de los combustibles fósiles para la generación de energía y para su consumo en el transporte y en los edificios, la catástrofe ecológica sería un proceso irreversible de consecuencias muy graves e ilimitadas para el futuro de la raza humana. El surgimiento, cada vez más probable, de una nueva glaciación no era ninguna broma. Se trataba de una amenaza cada vez más probable porque no se estaba haciendo nada y la prueba palpable era que más de 80% del consumo de la energía primaria se debía a los combustibles fósiles. Lo demás eran cuentos.

En el informe del IPCC, debido a que se consideraba entonces que lo peor estaba por venir y a la extrema gravedad de lo que supondría el advenimiento de un Cambio Climático Abrupto, los expertos presionaron para lograr un ambicioso acuerdo climático global que se suponía que debería haber estado ultimado, a finales de 2015 y que entraría en vigor en 2020. La ingenuidad fue tremenda porque no se hizo nada.

La excusa para no hacer nada fue que sería necesario superar las actuales divisiones entre los países ricos y los países más pobres que tanto habían influido en el fracaso de anteriores conferencias internacionales sobre el clima. Como no había intención de superar las divisiones entre los países ricos y los países más pobres, tampoco se hizo nada y el Cambio Climático continuó apuntalando un futuro cada vez más negro.

Así pues, y como ya era conocido, la Cumbre de París sobre el Clima del año 2015 fue un perfecto fracaso y ese año según algunos optimistas se perdió la última oportunidad  para hacer frente al irremediable cambio climático que se avecinaba. En el año 2019, los expertos eran conscientes, al igual que Goizane, que se batiría el record histórico de emisiones GEI y que con ello, se mataría la esperanza de las próximas generaciones de seres humanos. Un sistema económico financiero cuyo motor utilizaba el combustible de la avaricia no podía conducir al planeta Tierra sino hacia su destrucción total.

Finalmente, como una llamada a la esperanza, algunos expertos eran conscientes que, aunque Europa, América del Norte y Oceanía, no tuvieran ya solución alguna pues la glaciación era irreversible, el caso de Colombia merecía la pena pues ello contribuiría a salvar millones de vidas humanas y a adaptarse anticipadamente a las nuevas condiciones climáticas de manera exitosa. Goizane pensaba que, aunque todos los escenarios fueran incapaces de evitar un sufrimiento injusto y cruel a las generaciones que vienen, consideraba que se podría conseguir que el sufrimiento no supusiera también la eliminación total de la especie humana.

En efecto, las tecnologías limpias para generar energía eléctrica estaban avanzando mucho. Así, las energías renovables y la eliminación radical del consumo de combustibles fósiles podían ser la única solución que se tuviera para lograr que el progresivo deterioro del clima, aunque traumático, no fuera tan catastrófico como para que la especie humana —como ocurriera con los dinosaurios, los mamuts y estaba ocurriendo ahora con otras especies—desapareciera sobre la faz de la Tierra.

Desde hace casi una década, estaba del todo demostrado que determinadas fuentes renovables, como la energía solar o la energía eólica, eran, con diferencia, las más rentables. Sin embargo, debido a la inmensa corrupción política y a los consiguientes sobornos empresariales, la batalla contra las energías fósiles no estaba siendo nada fácil y, dado el poder que sus empresas tenían y los frenos y obstáculos de toda índole que utilizaban, la transición energética se estaba alargando como el chicle y poco importaba si llegara a ser tan larga que agarrara muertos a miles de millones de seres humanos.

Confiaban en que los que tuvieran dinero comprarían las posibilidades de vida de los otros. Una práctica habitual que las clases ricas utilizaron en los sorteos que decidían a quienes alistar como soldados entre los jóvenes, para mandarlos al frente de guerra y convertirlos en carne de cañón. Estas sustituciones de ricos por pobres fueron prácticas corrientes que se hicieron en muchos países. Lo hacían para que los jóvenes ricos no tuvieran que ir a la guerra y comprar así que los jóvenes pobres —a pesar de que nunca cacarearon ser tan patriotas como hacían los ricos— ocuparan sus puestos.

En consecuencia, y, según Goizane, esa era la triste desgracia que amenazaba a la inmensa mayoría de las naciones del mundo, donde los frenos al impulso de las energías renovables, debido a los intereses contrarios del sector oligopolista de la energía, prevalecerían. En la práctica, por mucho que dijeran lo contrario, Goizane estaba convencida de que se seguiría apoyando un modelo energético insostenible basado fundamentalmente en el consumo de los combustibles fósiles, aunque se dijera que se apostaba por las energías renovables.

Los ritmos los pondrían las compañías petroleras y en sus planes estaba la voluntad de continuar con las explotaciones del carbón, el petróleo y el gas, todo el tiempo que hiciera falta. Ya se encargarían estas empresas como lo habían hecho hasta ahora, con la inestimable ayuda de los gobiernos, las empresas financieras, las de generación de energía eléctrica y los fabricantes de medios de transporte (vehículos, camiones, aviones y barcos) de poner constantemente palos a las ruedas del desarrollo sostenible.

Así, este modelo energético obsoleto, causante del calentamiento global, seguiría funcionando, aunque cada vez fuera de una manera más bochornosa. Conseguiría también hacerlo gracias al amparo de la corrupción política y a la complicidad de una gran porcentaje de hipócritas consumidores que declaraban amar mucho a sus hijos y nietos, cuando con sus actuaciones y omisiones están propiciando un destino catastrófico para ellos. Goizane lo tenía todo cada vez más claro.

La Iniciativa “Colombia 2040: 100% energías renovables” no solamente sería bueno para preparar el futuro de Colombia, también serviría para todo el mundo. Ella presentía que podría convertirse en un revulsivo y un acicate para todas aquellas naciones del mundo que quisieran luchar por su supervivencia en el contexto de la amenaza de la próxima glaciación.

V

Poco a poco, se iban resolviendo problemas y dudas para Mikel y Goizane. Durante estos días, también se habían reunido con el amigo de Mikel que trabajaba en un departamento de la policía vasca o Ertzaintza. Les había recibido muy bien y hasta les invitó a comer. Se interesó mucho por lo que estaban haciendo en Colombia y hasta se les ofreció para trabajar allí en materia de seguridad cibernética. Naturalmente, Mikel se lo agradeció y le contestó en serio que no desestimaba su oferta.

Su amigo les había preparado la información necesaria, así también como les facilitó la dirección en Bilbao donde podrían compras tres detectores de radiofrecuencias. En realidad, se trataba de dispositivos pequeños que se podían llevar encima de manera muy discreta. Cuando los compraron, fueron a casa e hicieron un barrido, habitación por habitación, y comprobaron que no tenían micrófonos GSM en la casa, ni en la ropa. Lo que sí comprobaron es que el barrido se podía hacer con mucho disimulo y sin que nadie se diera cuenta. Lo mejor de todo es que no hacía falta ser un experto, ni en tecnología, ni en ciberespionaje, para utilizar el detector de micrófonos GSM.

La semana anterior, Mikel había recibido una llamada de Luis Fernando Díaz, jefe de seguridad de la hacienda “Lizarra” de Urrao, informándole que el ladrón que detuvieron había sido interrogado pero que no había querido hablar nada. Fue muy sospechoso que tan solo unas horas después que lo hubieran trasladado a Medellín para interrogarle se personó un abogado perteneciente a un bufete muy famoso de Bogotá que se presentó para defenderlo.

Aquello era muy extraño e indicaba que el asunto del robo era algo serio y de gran calado. No había duda de que había gente muy importante detrás. De cualquier modo, Luis Fernando Díaz le informó también que se habían reforzado las patrullas y que no había habido incidentes reseñables que contar. Todo estaba controlado a la espera que el señor Lizarralde y su prometida regresaran el miércoles, 22 de enero, a la hacienda.

Hubo otro tema interesante que Mikel quería haber averiguado antes de su partida para Colombia pero le fue imposible hacerlo. Quizá, por motivo de que las fechas no eran las más apropiadas o porque no resultó nada fácil encontrar a la persona indicada que pudiera hacerle el trabajo de investigación, el caso es que se iba ya con pena por no poder dejar el tema en camino de solución. Sin embargo, la víspera antes de partir, Mikel recibió la llamada de un pariente lejano suyo, por parte de su padre, Miguel Lizarralde Ascacíbar.

Se trataba del bisnieto del hermano de su tatarabuelo, Martin de Lizarralde, que en el año 1832 había emigrado a América o a las Indias, como por aquel entonces también se decía en Baskonia. Su tatarabuelo había nacido en el pueblo de Segura, Gipuzkoa (Baskonia occidental), en el año 1814. Era el menor de una familia de siete hijos del caserío Lesaka.

Mikel quería saber más a cerca de las razones que obligaron a su antepasado Martin de Lizarralde a emigrar a la edad de 18 años, en concreto al departamento de Antioquia, Colombia, a donde llegaría el año 1832. Durante casi una hora, el pariente lejano de Mikel que se llamaba Kepa Ormazábal, le contó que, según escribió su bisabuelo, Martin era el más pequeño de siete hijos.

La familia Lizarralde la componían diez personas. Por un lado, la abuela paterna que cocinaba con ayuda del resto de mujeres. También estaba el padre de Martin que se dedicaba a la ferrería, al pasto, y a la cría de ganado. A él le ayudaban los cuatro hijos varones y Martin, desde muy pequeño, trabajó con su padre y el hermano mayor en la ferrería.

La madre que era la que llevaba la casa y la huerta, ayudada por sus tres hijas, cuando aún vivían en el caserío, y por su nuera, cuando el mayor de los hijos se casó. El hermano mayor, o mayorazgo del caserío, era el que se quedaría con el molino de la ferrería, el caserío, las tierras y el ganado. Cuando Martín zarpó rumbo a las Indias, en el caserío quedaron sus padres, el mayorazgo y su esposa y los dos niños que tenían. También quedaba una hermana que no estaba aún casada y que era dos años mayor que él.

Había un hermano mayor de Martin, de nombre Andrés, que diez años antes, durante la guerra de la independencia de las diferentes colonias españolas en América, había emigrado a Cuba y, de allí, pasó a vivir a Jamaica donde, al parecer le fue muy bien con el contrabando de armas. Se trataba de un negocio muy provechoso porque casi todos los países americanos del Caribe y Sudamérica estaban aún en guerra contra España o contra los realistas —que eran los criollos partidarios de mantener la unión con España.

Entre los viajes de contrabando que hizo, y que le resultaron los más provechosos, fueron los que realizaba llevando armas a los nuevas repúblicas que se iban creando como era el caso de la Gran Colombia. Un territorio que se había independizado de España y que abarcaba los países que hoy se conocen como Ecuador, Colombia, Panamá y Venezuela, lo que en su tiempo fue el Virreinato de Nueva Granada cuya capital estaba en San Fe de Bogotá.

En el año 1829, Andrés de Lizarralde, se asentó en Medellín, la capital de Antioquia desde 1826, y consiguió la concesión y la consiguiente explotación de una mina de oro. También conoció al general Francisco de Paula Santander que, al enterarse de su pasado como contrabandista de armas, le encarga una gran partida de armas a traer desde Baskonia a finales de 1833. A cambio de las armas, Lizarralde se cobraría su parte en lingotes de oro. Los deduciría  de los que producía la explotación de su mina y se pagaba como impuestos. También se comprometería a realizar otras diferentes entregas para otros clientes.

A comienzos del año 1834, para satisfacer al general Francisco de Paula Santander, Andrés de Lizarralde se reunió en Jamaica con uno grupo de fabricantes de armas vascos que querían exportar armamento militar a las nuevas naciones americanas. El hecho de que España no tuviera relaciones comerciales con sus ex colonias dificultaba las exportaciones. En consecuencia, no habría otra salida mejor que el contrabando.

Por otro lado, cada vez se hablaba más de que muy pronto estallaría una guerra en defensa de los fueros vascos contra España por lo que la operación de contrabando de armas a gran escala debería hacerse pronto y participarían en ella tres bergantines vascos. Así pues, se trataría de transportar un gran cargamento de armas de todo tipo: pistolas, fusiles, cañones, y sus correspondientes balas y explosivos, en tres bergantines que zarparían desde tres puertos diferentes de Baskonia cercanos a Eibar y Placencia de las Armas. Desde aquellos puertos zarparían los tres barcos veleros rumbo al puerto de Barranquilla situado en Colombia.

En aquel tiempo, y desde el 9 de mayo de 1834, la actual Colombia se denominaba República de Nueva Granada y cuyo presidente era el general amigo de Andrés de Lizarralde, Francisco de Paula Santander. En uno de aquellos barcos que llevarían el importante contrabando de armas fabricadas en Baskonia a la república de Nueva Granada, zarparía también el tatarabuelo de Mikel, Martin de Lizarralde.

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[1] Pasar la noche sin dormir, en vasco.

[2] Se trata de un personaje de la tradición navideña vasca. La figura que encarna es la de un carbonero mitológico que, además de gustarle mucho comer y beber, es el que trae los regalos el día de Navidad en los hogares de Baskonia, a ambos lados de los Pirineos.

[3] Pamplona, la capital de Navarra o Baskonia Central en vasco

[4] Se trata de Baskonia Norte, territorio también conocido como País Vasco francés

[5] San Sebastián, en vasco

[6] Son aquellos que van tocando los tambores o los barriles en las marchas que desfilan por las calles de Donostia al son de las músicas marciales. Todos los años, ello ocurre el día de San Sebastián, 20 de Enero, durante su famosa Tamborrada, en la que, no solo los mayores, sino que también miles de niños la protagonizan desfilando y tocando sus tambores en la tamborrada infantil.

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