Los refranes injustos y malintencionados que tanto daño hacen

Existen muchos más ejemplos de este tipo refranes que circulan como una muestra de nuestra sabiduría popular y que no son más que una verdadera mentira y, para el que sufre sus consecuencias, una verdadera canallada. Como ejemplo de ello, podemos elegir uno muy conocido. Se trata de un viejo refrán que literalmente viene a decir: “Dime de qué presumes y te diré de qué careces” y que lo que recoge es el hecho de que una persona alardea o presume de poseer algo de valor, material o no, y la sentencia del refrán concluye afirmando que si presumes por algo es porque de verdad te falta. Lo cual me confirma que no necesariamente este refrán es cierto ya que existen bastantes casos en los que alguien alardea de algo pero no porque no sea verdad sino por es lo único que tiene y ello le reconforta su autoestima.

Una sentencia injusta: Dime de qué presumes y te diré de qué careces

En consecuencia, no siempre una persona que habla mucho y con orgullo acerca de lo que es, posee o ha hecho es merecedora de que se le aplique la lógica de que está mintiendo y que, en realidad, carece de aquello que presume. Lo que quizás pueda delatar la existencia de ese mecanismo consistente en presumir justamente de lo que se carece es algo que no casa en nuestra actual narrativa.

Qué tendrá que ver que uno alardee de ser de Bilbao y lo haga de manera reiterada o bien que por ser de Bilbao uno se exprese con orgullo pero de una forma un tanto desmesurada, para terminar diciendo que eso lo dice porque no es de Bilbao. Lo cual nos lleva a pensar que solo los que son de Bilbao, y no alardean de ser de Bilbao, tienen muchas probabilidades de ser verdaderamente de Bilbao.

En conclusión, podemos especular todo lo que se quiera sobre lo que nos sugiere esta frase pero lo que sí es evidente, al menos para mi, que todo serán meras conjeturas y como tales que pertenecen al ámbito de lo opinático. Me duele pensar cuanta gente ha podido ser mal juzgada por culpa de este lamentable refrán que algún listo se lo inventó para meter en problemas a alguien que seguramente le quitó la novia o sería un pelma, un narciso que sólo sabía hablar de él, pero ya lo catalogó por mentiroso y, por ende, se puede aplicar a todo aquel que presume de algo. Pero no solo los de Bilbao…¡Ojo con los argentinos!, y también con algunos de Arrasate que viven en el casco viejo de Bilbao que, encima, no solo no alardean de ser Bilbao, sino que ¡Alardean de ser de Arrasate!. Definitivamente, este refrán es una calumnia encubierta.

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