EL FABULOSO TESORO ESCONDIDO DE LAS INDIAS—3 Capítulo

por Juanjo Gabiña

Capitulo 3

Los cambios que da la vida

I

El avión de Avianca procedente de Madrid, España, aterrizaba en el aeropuerto de El Dorado de Bogotá, Colombia. Durante el viaje, Mikel, le hizo caso a la recomendación que le diera Koldo, el novio de su madre, para que en el vuelo, aprovechando que viajaba en Business, se bebiera dos o tres botellines de vino blanco. De este modo, lograría dormirse, con lo que el vuelo sin escalas de unas 10 h 20 minutos de duración, se le haría más corto. 

El vuelo Madrid-Bogotá estaba programado para llegar a las 12:25 horas del mediodía, hora de Colombia, y a esa hora en punto aterrizó. Después tendría que subirse a otro avión de Avianca a las 16:45 para llegar a Medellín a 17:45 de la tarde (hora local), algo así como casi las 12 de la noche en su reloj biológico. Mikel estaba contento porque había podido dormir unas dos horas y había podido leer y ver un película interesante, con lo que el vuelo se le había hecho más corto de lo que pensó al principio.

De igual modo, el vuelo le había permitido a Mikel pensar mucho sobre la rara situación por la que estaba pasando. De repente, el suelo se le había movido tanto al joven vasco que ya él no sabía ni dónde se encontraba. Incluso, ya no sabía cuáles eran sus sentimientos. Sobre todo, a Mikel le preocupaba sentir que, por un lado, él percibía claramente que se estaba enamorando de Goizane a pasos agigantados y, por otro lado, notaba con fuerza que, para ella, él era un amigo al que ella quería mucho y lo demostraba todos los días. 

Mikel se temía que él nunca pasaría de la línea de amigo aunque alguna vez él se acostara con ella e hicieran el amor. El día de la cena de despedida de soltero de su amigo e incluso, a los dos días, durante el día de la boda que también fueron juntos, Goizane se comportó delante de todos como si él y Goizane fueran novios de verdad. Los besos que ella le daba en los labios nunca nadie, ni tan siquiera su ex novia, se los habían dado con tanto amor y cariño a la vez.

Mikel notaba que en esos besos, aunque suaves y tiernos, latía un intenso amor. Sin embargo, según Goizane comentaba luego ante Uxue y él, lo hacía porque el guión se lo pedía y, además, porque le gustaba morrearle a su etxekide. Naturalmente, Uxue no se lo creyó, ni Goizane pretendió que se lo creyera, pero el caso es que a las dos les hacia mucha gracias y no paraban de reírse.

Una vez, Mikel les sorprendió a la dos amigas reirse y quizá fuera un mal entendido, pero aquello le convenció a Mikel que si se enamoraba de Goizane lo iba a pasar muy mal. Él podría optar a ser el amigo íntimo de ella. Incluso, según la coyuntura, podría llegar a ser una amigo con derecho a roce pero nunca sería su otra media naranja.

Durante el vuelo a Bogotá, se preguntó varias veces a sí mismo, si él seria capaz de mantener una relación de pareja con Goizane que intentara combinar el afecto y la relación típica de su amistad, con la posibilidad de mantener relaciones íntimas o sexuales, que obviamente debería compartir con los demás ligues que a ella se le presentaran. Mikel no creía que ello lo soportaría por lo que dedujo que él se estaba enamorando locamente de su etxekide.

Todas las veces que Mikel se lo preguntó a sí mismo, la respuesta fue idéntica. Él no sería capaz de compartir a Goizane con nadie. Él era un hombre de una sola mujer y, en consecuencia, no podría compartirla con nadie tampoco. Además, Goizane lo había dicho muy claro. Nunca se había sentido enamorada de nadie. Reconoció que le gustaba hacer el amor pero solo por el mero placer de tener sexo, nada más. Mikel pensó que tampoco ella habría sentido que alguien se enamorara de ella, de manera que el tener sexo, aunque importante, fuera algo secundario. 

Sin embargo, en el fondo de su corazón, Mikel sentía que esa frivolidad con la que Goizane se expresaba en relación con el sexo y el amor, le parecía que eran una mera pantalla con la que quería tapar un sentimiento mucho más noble de amor y de entrega que se escondía dentro de ella. Mikel empezó a pensar que lo que Goizane estaba haciendo era, precisamente, hablar con esa frivolidad para protegerse ella misma de un desengaño amor donde ella se entregara del todo y luego resultara un fiasco. 

Mikel estaba seguro cada vez más que aquello lo hacía para defenderse, pero no precisamente de gente considerada desalmada y sin escrúpulos que podía jugar con sus sentimientos más profundos y destrozar su corazón. Por algo que le confesó Uxue, que sabía que Mikel se había enamorado perdidamente de su amiga Goizane, el joven se quedó cada vez estaba más convencido que Goizane lo que decía era para protegerse de él, de Mikel Lizarralde Unanue, puesto que ella temía que su etxekide le destrozara el corazón si es que ella se llegara a enamorar de Mikel y él no le correspondiera.

II

En el año 2018, Medellín era una ciudad tan atractiva como impactante. Su población se situaba en torno a los dos millones y medio de habitantes. No tenía nada que ver con aquella ciudad que se conoció, a finales del siglo XX y principios del siglo XXI, cuando era mundialmente famosa por su estereotipo de ciudad peligrosa donde el caos, la inseguridad ciudadana y las actividades relacionadas con el narcotráfico asolaban la vida de sus ciudadanos y visitantes.  

A Medellín le llamaban y le llaman “la ciudad de la eterna primavera” porque el clima de la capital de Antioquia, uno de los departamentos que constituyen la emblemática y entrañable Región Paisa, como así se llamaba a dicho territorio colombiano. Esta región que comprendía varios departamentos era tan agradable que prácticamente se situaba en los 24º C, durante todo el año. Pero Medellín también destacaba por sus gentes y su calor humano. 

En efecto, la amabilidad que desplegaban sus ciudadanos acompañaban al colorido que marcaban sus miles de flores que engalanaban toda la ciudad paisa. En este sentido, era bueno recordar que en Medellín se celebraba anualmente la Feria de las Flores, reconocida a nivel mundial, y que presentaba un ecosistema como había pocos en el mundo donde crecieran semejante variedad de flores y de estilos de silletas hechas con flores.

La historia reciente de Medellín, aunque ello no fuera del todo percibido por el resto del mundo, recogía su voluntad de ser y dedicar lo mejor que tenía a la construcción de su propio futuro en base a la innovación, la ciencia y la tecnología. Así fue cómo, con inteligencia y esfuerzo, la ciudad antioqueña pudo salir desde el agujero negro en el que estuvo, para renacer como el Ave Fénix y transformarse en una de las ciudades más innovadoras del mundo.

Mapa de Colombia

Mientras Mikel apuraba las últimas líneas de aquel articulo que hablaba tan bien de Medellín, avisaron por los altavoces del avión que en breve aterrizarían en el Aeropuerto Internacional José María Córdova de Rionegro. Al salir del de la gran sala de recogida de equipajes, como ocurre en todos los aeropuertos, había concentradas muchas personas que esperaban a los pasajeros que llegaban con sus maletas junto al pasillo de la puerta de salida. 

Empujado por la riada de gente que le acompañaba en su vuelo y los procedentes de otros vuelos que se les juntaron, Mikel divisó un joven vestido con traje y corbata gris que levantaba un letrero donde se leía “Sr. Mikel Lizarralde”. Era obvio que se refería a él. Así es que se acercó adonde estaba el joven con el letrero y le dijo:

— Buenas tardes. Yo soy Mikel Lizarralde. ¿Me están buscando a mí? —preguntó Mikel al joven del letrero.

— ¡Qué bueno que ya llegó ya a Medellín, Sr. Lizarralde! Mucho gusto en saludarle.  Espero que haya tenido un buen viaje desde España —contestó una joven a la que el vasco no había visto y que se encontraba al lado del que sostenía el letrero. Hablaba tan deprisa que Mikel apenas le entendía todo lo que le decía. Ella le dio la mano para saludarle y continuó hablándole: 

— Buenas tardes Sr. Lizarralde, me llamo María Eugenia Aristizábal y aquí estoy para servirle. Trabajo como asistenta de dirección en la oficina del Holding “Lizarra” en Medellín. Permítame que le acompañe a nuestro carro. Él se llama Jairo Burgos y es nuestro chofer. Ahora mismo le llevaremos al hotel donde se hospedará usted durante su estancia en Medellín. Ya tiene todo el personal de la hacienda “Lizarra” esperándole en Urrao para cuando vaya a vivir allí —mientras, le señaló a Mikel con la mano el camino hacia el lugar donde se encontraba el parqueadero del aeropuerto y cómo hacia allí debían dirigirse. El chofer, cargando las dos maletas en un carrito, caminaba detrás de ellos.

La asistenta de dirección había dicho tantas cosas a la vez que el joven vasco, cansado del viaje, y con sus neuronas que empezaban a perder contacto entre ellas, apenas entendió nada pero se dejó llevar. Mañana sería otro día, pensó para sus adentros. Solo aprendió que el joven del cartel y traje con corbata era el chofer de un coche y que ella se apellidaba Aristizábal. Entendió que iban al hotel que reservaron para él en Medellín pero recordó levemente que ella le habló de la hacienda “Lizarra” que tanto aparecía en los papeles aunque no sabía para qué. 

El joven Lizarralde pensó que quizá lo quería decir es que estaba invitado a visitarla algún día. A Mikel no le pareció mal hacer esa visita. Luego se enteraría que lo que la asistenta de dirección en la oficina del Holding “Lizarra” en Medellín, María Eugenia Aristizábal, había dicho era “cuando usted vaya a vivir” que, exactamente, no quería decir lo mismo que ”hacer una visita” que es lo que Mikel creyó entender.

Mientras desde el aeropuerto de Rionegro descendían a Medellín atravesando el llamado Túnel de Oriente, según comentó el chofer, el aeropuerto se encontraba unos 25 km de Medellín y se situaba a unos 2.140 metros de altura sobre el nivel del mar. A su vez, Medellín quedaba a unos 1.495 metros lo que significaba que se descenderían unos 650 metros en una media hora. 

Esas subidas y bajadas era algo que era muy normal para alguien que vive entre montañas como ocurría también en Baskonia. Lástima que descendieran por aquella carretera cuando ya estaba anocheciendo. Mikel intuyó que el paisaje lleno de montañas y todo de color verde que había visto durante el vuelo desde Bogotá a Medellín, al vasco le resultaba algo próximo puesto que le recordaba mucho a su país, Baskonia.

III

Aquel hotel de Medellín donde Mikel se hospedaba era una pasada de belleza y elegancia. Para empezar, era un hotel de lujo. Hasta entonces, los hoteles más caros que Mikel había conocido en su vida eran los de cuatro estrellas y eso sucedía cuando viajaba de vacaciones con su madre compartiendo habitación.  Las veces que había viajado a cuenta de la empresa lo había hecho, generalmente, en hoteles de tres y de cuatro estrellas pero nunca había tenido la oportunidad de alojarse en un hotel cinco estrellas y mucho menos  como el que conocería aquella noche en Medellín.

Tal como le explicó durante el trayecto al hotel, fue la Sra. Aristizábal la que le había elegido personalmente aquel hotel. Lo hizo pensando que, al ser el Sr. Lizarralde una persona joven, le apetecería también moverse andando por el centro de la ciudad de Medellín. Al llegar al hotel, la joven ayudante de dirección se ofreció para acompañarle a comer si aquello le provocaba[1]. Mikel se quedó un poco cortado pues no entendió quién era la persona que le podía estar provocando y, mucho menos, porqué ella se lo decía tan descaradamente.

Por si acaso, prefirió no preguntar nada, no fuera a equivocarse o meter la pata donde no debía. Mikel le agradeció su ofrecimiento pero el vasco no aceptó, no fuera a pensar que la que le provocaba era ella. Al contrario, se disculpó amablemente con la Sra. Aristizábal, aduciendo que se encontraba muy cansado y que prefería pedir algo desde la habitación y ponerse a dormir. De todos modos, era cierto que los efectos del “jet lag”, o desfase horario, Mikel había empezado a sentirlos.

Quedaron en verse de nuevo a las 9:00, durante el desayuno que lo tomarían juntos en el hotel, y se despidieron. Ella le fue a dar la mano pero Mikel  siguiendo la costumbre que él tenía se despidió dándole dos besos en la cara. María Eugenia Aristizábal sonrió entonces exclamando:

— ¡Oh!, había olvidado que ustedes dan dos besos —levantó la mano para saludar y añadió: 

— ¡Que pase una buena noche y que duerma bien, Sr Lizarralde, hasta mañana!

  — Igualmente —respondió Mikel levantado la mano para saludar, al tiempo que le trasladaba el saludo de despedida al chofer que se encontraba esperando a la Sra. Aristizábal en el lobby del hotel.

Cuando Mikel entró en su habitación situada en la planta 6ª, descubrió, entre los folletos que había sobre el escritorio, que el hotel tenía piscina. Se sentía como si hubiera regresado al verano de la costa vasca. Tras haber pedido un típico sándwich de queso y jamón y una cerveza al servicio de habitaciones, decidió vaciar las maletas y guardar la ropa colgada como su madre se lo había recordado hacer durante toda su vida.

Todavía recordaba cómo se había hecho con otra maleta yendo a por la ropa  de verano que guardaba en el closet de su habitación, en casa de su madre. Después, cuando tuvo que preparar lo que llevaría en el viaje a Colombia se dio cuenta que con una maleta era insuficiente. Una amigo de la oficina le había dicho a Mikel que, en Bogotá, algunas noches hacia frío pues la capital de Colombia se encontrada a una altura de casi 2.700 metros y su temperatura media era de unos 15º C. Así es que tuvo que mezclar ropa de invierno con ropa de verano. 

Hacía las 10 de la noche, Mikel se durmió muy cansado pero el “jet lag” hizo su propia jugada y el joven se despertó a las cuatro de la mañana totalmente despejado y sin nada de sueño. Puso la televisión y empezó a hacer zapping visitando diferentes canales hasta que se aburrió. A las seis de la mañana, decidió llamar a Zarautz. Tenía unas ganas enormes de escuchar la voz de Goizane. Calculó que serían en Baskonia las doce del mediodía y que podría hablar con ella, si es que no se encontraba dando clases o reunida con alguien. Mikel notó que su corazón palpitaba a un buen ritmo.

Decidió probar suerte y la tuvo porque al otro lado se oía su inconfundible y cariñosa voz por whatsapp:

— ¿Zer moduz zaude Mikel?[2] Me alegro mucho de que me hayas llamado —respondió una voz que trasmitía que la persona que había recibido la llamada de Mikel desde Colombia, denotaba sorpresa y, al mismo tiempo, que se encontraba muy feliz por ello.

— Aquí estoy, Goizane, despierto desde las cuatro de la mañana y sin poder dormir. Por eso te llamo a esta hora tan temprana que aprovecho para decirte que el viaje fue muy bueno, que ya estoy en Medellín y que me acuerdo mucho de vosotras —exclamó Mikel feliz de haber podido contactar con ella.

— Nosotras también nos acordamos todo el tiempo de ti Mikel. Eso mismo estuvimos comentado, Uxue y yo, hoy a la mañana. La casa sin ti parece vacía. Es como si a nuestra casa le faltara vida y te lo digo muy en serio —le aseveró Goizane a su etxekide.

— Pues lo mismo me pasa a mí —dijo Mikel del todo sincero con su amiga.

— ¿Cuándo te reúnes con la notaria de Medellín? –pregunto la joven amiga

— La reunión será hoy mismo a la tarde. Por lo que me han dicho, la reunión será después de comer y me leerán todo el testamento y las cláusulas testamentarias y, cuando las sepa, ya te contaré. Por otro lado, te tengo que contar que ayer vinieron a recibirme al aeropuerto de Medellín, la ayudante adjunta de dirección, o algo así, de la oficina de mi padre en Medellín. Vino en un coche de la empresa con chofer y todo y me han hospedado en un hotel de cinco estrellas que es una maravilla. Por cierto, aquí hace un clima ideal, es como si estuviéramos en verano en Zarautz.  A Medellín le llaman “la ciudad de la eterna primavera” por la temperatura tan buena y agradable que hace durante todo el año.  

La conversación continuó por espacio de un cuarto de hora más. Los dos etxekide contactaban muy bien y se entendían a la perfección. Mikel no le pudo decir cuándo regresaba con seguridad aunque daba por seguro que, en una semana o menos, él estaría ya de regreso. Al final, cuando ya despedían, Mikel le pidió a Goizane que le diera muchos besos a Uxue de su parte, pero también se encontró con otra solicitud de parte de ella:

 — ¿Le has llamado ya a tu madre? —preguntó Goizane sabiendo, de antemano, que la respuesta sería negativa. Por ello, no esperó a que su amigo contestara y añadió:

— ¡Llámale Mikel, por favor!. Si no lo haces pronto, bien sabes que ella me va a llamar a mi, preguntándome si sé algo de ti. No es la primera vez que esto pasa. Así que sé buen hijo y llámala ahora mismo —Goizane le envió un gran beso y colgó. Una vez que lo hizo exclamó con una alegría no disimulada por la llamada:  

— ¡Estos hombres! Todos son iguales. Cuando no tienen un madre-dependiente complejo de Edipo que alucinas, se convierten en los hijos más desagradecidos y maleducados del mundo con su madre. No saben mantenerse en un término medio. 

IV

Tal como el director del Holding “Lizarra” en Medellin se lo explicó a Mikel, durante el almuerzo que mantuvieron en uno de los mejores restaurantes de la capital antioqueña, la reunión que se mantendría a las 16:00 en la notaría para proceder a la apertura de testamento presentando el testamento cerrado ante el juez del departamento de Antioquia con el que ya tenían cita previa.

Dado que sólo Mikel Lizarralde Unanue era el hijo del testador fallecido, no resultó difícil cumplir con los requisitos para la apertura y publicación del testamento cerrado que incluían:

  1. Solicitud de interesado, Sr. Mikel Lizarralde Unanue y prueba de esa condición. Así, siendo el solicitante un hijo del testador fallecido, debería presentar copia auténtica del registro civil de su nacimiento.
  2. Registro civil de defunción del testador.
  3. Copia de la escritura pública de otorgamiento del testamento. 
  4. Sobre que contuviera el testamento cerrado, teniendo en cuenta que el mismo quedó en custodia de la Notaría el mismo día en que fue presentado al Despacho.
  5. Documentos de identificación de todos aquellos quienes intervienen en la apertura y publicación.

Tal como ya el notario lo había confirmado en la reunión previa que mantuvieron en la notaría, el testamento nombraba a su hijo Mikel Lizarralde Unanue como su heredero universal y único heredero. Los datos sobre el contenido de la herencia coincidían con los aportados en los documentos entregados en Baskonia. 

Aquellos documentos establecían que la fortuna de el Ser. Miguel Lizarralde Ascacíbar representaba la propiedad de la hacienda “Lizarra” de Urrao y sus múltiples explotaciones agro-ganaderas, las participaciones en empresas, las propiedades en terrenos y edificios y los fondos de inversión. A 31 de diciembre de 2017, el valor calculado total superaba los 1.300 millones de dólares. 

A su vez, se  daba cuenta de la voluntad del testador de  establecer un fideicomiso por el que se le asignaba a Mikel Lizarralde Unanue unos ingresos mensuales de 10.000 dólares que serían transferidos a la cuenta corriente que se estableciera, a comienzos de cada mes y, a partir del momento que se determinara oficialmente la muerte del testador. De igual modo,, la cantidad sería actualizada de acuerdo con la tasa de variación anual del IPC de Colombia. 

Durante dos años seguidos, contados a partir del segundo mes del fallecimiento de Miguel Lizarralde Ascacíbar, su hijo, Mikel Lizarralde Unanue, deberá trabajar como director general de todos los negocios provisionalmente heredados. 

Por fin, llegó la apertura de la esperada cláusula testamentaria en la que el testador imponía una serie de condiciones para que Mikel Lizarralde Unanue pudiera disponer efectivamente de la herencia o, en su caso, unos requisitos que, de no cumplirse, supondría el fin de la posibilidad de disponer de dicha herencia por parte del único hijo de Miguel Lizarralde Ascacíbar.

Las condiciones explicitadas eran las cuatro siguientes:

1.- Durante dos años seguidos, contados a partir del segundo mes del fallecimiento de Miguel Lizarralde Ascacíbar, su hijo, Mikel Lizarralde Unanue, deberá trabajar como director general de todos los negocios provisionalmente heredados. 

2.- La residencia  de Mikel Lizarralde Unanue será fijada en la hacienda “Lizarra” de Urrao, Antioquía, donde deberá pernoctar un mínimo de 250 días al año. En el caso de que, por motivo de los viajes de trabajo tuviera que pernoctar fuera, estas noches se considerarían noches equivalentes a si pernoctara en la hacienda “Lizarra” de Urrao.

3.- Al finalizar el segundo año, deberá presentar un proyecto de futuro para Colombia que sea sostenible, deseable, posible y realizable.

4.- Al finalizar este tiempo, tanto su gestión como su proyecto de futuro deberán ser aceptados por un gabinete de sabios, cuyo nombramiento y modo de funcionamiento, se describe en documento  adjunto.

Cuando salieron de la larga reunión que mantuvieron en la sede del juez, ya eran casi las 18.30. Todo el mundo, incluso hasta el propio juez y el notario, así como algunas personas dirigentes de las empresas del grupo o holding “Lizarra”, le felicitaron a Mikel y le comunicaron que estaban a su disposición y que se alegraban de tenerlo como jefe. 

Obviamente, Mikel tenía mucho que pensar sobre las consecuencias que el cumplimiento de las condiciones establecidas dentro de las cláusulas testamentarias implicaba para él pues él sentía que ello le hipotecaba su vida y, acaso, su propia felicidad, y eso sí que no era negociable. Mikel tenía algo muy claro, el dinero no lo era todo, ni mucho menos.

V

El mes de noviembre del año 2018 se encontraba casi finalizando y todavía Mikel no había regresado de Colombia. Hasta la fecha, llevaba más de tres semanas viviendo allí. En Baskonia, la persona que más información tenía acerca de su vida era Goizane Eguzkitza con la que hablaba todos los días, una o dos veces. Entre los dos se había creado una amistad muy fuerte donde se confiaban el uno al otro todo. La relación que mantenían era muy especial y también muy bella y así lo habían constatado tanto Uxue como la madre de Mikel.

Itziar, la madre de Mikel, en seguida se dio cuenta que Goizane era la que había conquistado el amor de Mikel y, comprendió rápido que se tenía que ganar la confianza de ella si es que quería saber algo más de lo que su hijo le contaba. Por ello, Itziar le llamó un día de la semana a Goizane para invitarle el sábado a comer en su casa ya que, siendo tan buena amiga de su hijo, quería conocerla más y, de paso, que ella también conociera a la madre de su amigo Mikel. Además, también le dijo que su novio Koldo ese día no estaría en la casa al mediodía por lo que podrían hablar más a gusto solo entre mujeres.

Cuando Goizane se lo comentó a Uxue, se lo dijo un tanto alarmada. Aquello era una encerrona y le sabia mal pero su amiga navarra le quitó hierro al asunto:

— ¿Qué quieres que ella haga, mujer? —exclamó Uxue— Ella sabe que tú eres la guardiana de las esencias de su hijo y quiere saber más de él. Yo también te pregunto por Mikel y eso que estoy segura que Mikel habla conmigo más que con su madre. Con Mikel suelo hablar unas dos veces a la semana y, generalmente, hablamos de cómo nos van las cosas y de que tiene muchas ganas de volver pero, sobre todo, hablamos de ti, ¡Mi preciosa etxekide! En cambio, a su madre, que le llamará una vez por semana, imagínate lo que le debe preocupar que su hijo esté viviendo allí y no sepa de la misa, la media.

— Eso sí lo entiendo. Lo que no quiero es meterme en líos con Mikel por culpa de su madre. Él le quiere mucho a su madre pero también sabe que es un tanto manipuladora y prefiere tenerla algo más lejos para que no se entrometa en su vida. Eso es normal y lo hacemos todos. Solo que a mi, la madre de Mikel me cae bien y no quisiera irme de la lengua sobre temas que Mikel no quiere que ni ella, ni nadie sepa —Goizane comentó muy claro cuál era su posición al respecto.

— Pues lo tienes muy fácil, ¡Etxekide maitea! —razonó Uxue en voz alta— Luego, cuando chatees a la noche con Mikel por Skype, se lo cuentas y tomáis los dos una decisión sobre cómo actuar en este caso. Yo creo que le agradará mucho a Mikel que te reúnas a comer con su madre el próximo sábado.

— ¿Y eso porqué lo sabes? —preguntó Goizane con un interés no disimulado.

— ¿Me lo preguntas en serio o me estás tomando el pelo? —respondió Uxue con una sonrisa  cargada de cierta ironía.

— No te pongas así, Uxue. Me ha extrañado que me digas que sabes cómo piensa Mikel, sin más  —respondió Goizane a la defensiva. 

— Vamos a ver una cosa, Goizane. ¿Me quieres hacer creer que tú y Mikel no estáis perdidamente enamorados el uno del otro? Porque no sé si lo sabes te informaré que yo vivo contigo todos los días y me sé de memoria la cara de felicidad que pones cuando has hablado con él y la cara de tristeza que pones cuando un día se retrasa en llamarte. Incluso, cuando chateáis por la noche no sabes el gusto que me da oírte reír de felicidad como lo haces. Goizane. ¡Por favor, sé franca conmigo!. Soy tú amiga, soy tu etxekide y tú bien sabes que estáis colados el uno por el otro. Para mi, el recuerdo de cómo nació vuestro amor es algo maravilloso. Fue como un flechazo que ocurrió en el momento que os conocisteis y de lo cual soy testigo presencial desde el principio —concluyó Uxue dándole un abrazo a su amiga cuando vio que Goizane se había emocionado tanto que las lágrimas estaban a punto de estallar en sus ojos.

Allí ya no había nada más que decir porque solo hablaban los sentimientos. Goizane le confesó a su amiga que estaba profundamente enamorada de Mikel y sabía que él también lo estaba de ella. Sin embargo, ella tenía mucho miedo. Estaban viviendo muy lejos el uno del otro y Mikel le había confesado que ya vivía en la hacienda “Lizarra” que era enorme. Tenía una extensión de 185 km2 y dependían de él más 8.000 personas y sus familias. Según Goizane, Mikel estaba conociendo bien el manejo de la hacienda y de otros negocios de los que él era Director General, como lo fue su padre, y temía que no podría regresar a Baskonia hasta las navidades.

— No te preocupes Goizane, queda menos de un mes y ese tiempo que falta hasta que venga se te pasará en seguida —respondió Uxue queriendo tranquilizar a su amiga — Además, si hablas más de una hora y media con él todos los días.

— Sí, es cierto eso que dices. Pero, te confesaré también que me lo estoy pasando mal pues siento unos celos de las colombianas que me están consumiendo. Antes no me había dado cuenta de ello pero, desde que Mikel está allí, leo mucho sobre Colombia. Hasta he visto una serie de Netflix y te puedo asegurar que las colombianas son muchachas muy bellas y agradables, que visten muy bien y que saben cómo conquistar a los hombres. Yo me siento que, al lado de ellas, no tendría nada que hacer —respondió Goizane echándose a llorar.

— No me parece que esos celos de los que hablas sean muy preocupantes. Tú ocupas la mayor parte de su corazón y eso es una ventaja que si sabes aprovecharla y te entregas a fondo ganarás siempre. Mikel es inteligente y un espíritu muy noble y leal. Si lo pierdes será por tu culpa. Si yo estuviera en tu lugar no creo que ninguna colombiana, por mucho miss mundo que fuera, sería capaz de quitármelo —comentó Uxue de una manera tajante.

VI

Desde que Mikel empezó a vivir en la hacienda “Lizarra” fue cuando empezó a comprender claramente porqué su padre había establecido dentro las cláusulas testamentarias el requisito de que fijara su residencia allí durante dos años. No llevaba ni un mes viviendo en Urrao y le parecía que hubiera vivido allí desde hacía bastante más tiempo.

El cambio que se había producido en la vida de Mikel era total. Pareciera que se había convertido en una especie de príncipe que había heredado un Principado de 185 km2. Al fin y a cabo, el Principado de Mónaco justo superaba los 2 km2 y el Principado de Liechtenstein ocupaba una superficie de 160 km2

La hacienda “Lizarra” era una finca agrícola y ganadera de gran tamaño que ocupaba el 7,23% del territorio total del municipio antioqueño de Urrao cuya superficie comprendía una extensión de 2.556 km2. Indudablemente, era una explotación de carácter latifundista que tenía como propietario al señor de Lizarralde y que contaba con diferentes entidades de población y un núcleo central de viviendas y diferentes instalaciones agroindustriales ubicados en dos pequeños polígonos industriales. 

De igual modo, y algo más alejados, se encontraban diferentes edificios de alto valor arquitectónico donde se ubicaba la gran mansión en la que residía Mikel Lizarralde y otros edificios modernos, desde donde se dirigían las actividades económicas de su holding de empresas dispersas por todo el mundo. 

Urrao era un municipio del suroeste de Antioquia que contaba amplios recursos hídricos y donde, principalmente, su actividad económica era agro-ganadera.  Destacaban los cultivos: aguacate, patata, yuca, granadilla, tomate y su principal producto, el café clasificado como café de la mejor calidad, tanto a nivel nacional como mundial. Tradicionalmente, Urrao era un territorio que también se había dedicado a la explotación del oro, de la plata y del platino pero, felizmente, estas actividades mineras, que tantas afectaciones ecológicas, sociales y culturales producían en las zonas donde se desarrollaban, fueron prohibidas en el siglo XXI.

Así pues, en la actualidad, Urrao era un territorio libre de actividades como la minería, de acuerdo con la identidad cultural, agrícola y de reserva natural del Suroeste de Antioquia. En efecto, en el año 2013, el municipio antioqueño prohibió la exploración y explotación de metales en dicha jurisdicción, declarando la totalidad de su territorio como zona de protección especial apoyado en la Reserva Natural Forestal del Pacífico. Lo que le permitía a los municipios establecer normas y directrices que protegieran los usos del suelo de su territorio. 

La sede central del holding “Lizarra” se encontraba dentro de la hacienda. En diferentes edificios, trabajaban unas 150 personas que mayoritariamente residían en algunas de las diferentes entidades de población que se encontraban dentro del territorio de la hacienda y que albergaban a poblaciones comprendidas entre 3.000 habitantes y 800 habitantes. Mikel trabajaba como mínimo doce horas al día. Nunca mejor dicho que trabajaba de sol a sol.

Aunque tenía muchas ganas de regresar a Baskonia, también era cierto que lo que estaba conociendo cada vez le acaparaba su tiempo mucho más. En realidad, lo que más le atraía de Baskonia eran Goizane, por la que sentía un gran cariño y su madre. Aunque hubiera nacido en Ciudad de México, también es cierto que había vivido toda su vida consciente en Baskonia y algunos veranos en Irlanda, Francia y Estados Unidos, practicando inglés y francés. 

Su nacionalidad era española pero también podía haber adquirido la nacionalidad mexicana en razón de haber nacido en México, según recoge el Artículo 30 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos o la nacionalidad colombiana por el mero hecho de ser hijo de padre colombiano. Tanto desde el gobierno del Departamento de Antioquia como desde el propio Gobierno colombiano se dieron todas las facilidades para que se agilizasen los trámites para la concesión de la ciudadanía colombiana a Mikel Lizarralde Unanue. 

VII

A mediados del mes de diciembre del año 2018, Mikel ya era oficialmente ciudadano colombiano y, casualmente, ese mismo día tuvo una pequeña discusión con Goizane. El motivo era que Mikel tenía muy pocos días para viajar a Baskonia, por problemas de agenda con sus nuevos compromisos empresariales, y le pedía a Goizane que fuera ella la que se desplazara a Colombia, aprovechando que tenía sus vacaciones de Navidad.

El joven le decía que podría llegar a Colombia el día 21 de diciembre, que él le enviaría los billetes de avión, y, a su vez, él regresaría con ella el 6 de Enero del año 2019. Por su parte, Goizane había hablado ya con Itziar, la madre de Mikel, para ir a su casa en nochevieja y año nuevo y pasar las fiestas de Navidad en casa de sus padres en Portugalete. 

Ella tenía todo montado para invitarle a Mikel a pasar unos días en casa de sus padres en la Villa donde se ubicaba el famoso puente colgante de Portugalete sobre la ría del Nervión. Goizane quería presentar oficialmente a su novio ante su familia. Pensaba que, dados los compromisos de Mikel para el año 2019, las fiestas de Navidad serían una oportunidad ideal para que Mikel conociera a sus padres, a sus abuelos maternos y a su abuela paterna y sus dos hermanos, y, al parecer, todo se había ido al garete.

Mikel y Goizane se habían hecho novios formales por internet e, incluso, Goizane se había comprometido a ir a trabajar a Colombia con su recién prometido también por Internet. También pensaba presentar su renuncia formal  a su puesto de trabajo de profesora de matemáticas en el instituto de Zarautz hacia mediados de diciembre. 

Entre los dos, la cosa iba muy en serio y la pareja lo sabía muy bien. Ellos eran conscientes de habían estado mutuamente enamorados, el uno del otro, desde el día en el que se conocieron. Goizane también se había comprometido con Mikel a impulsar un trascendente proyecto de futuro en materia de energía. Se trataba de una iniciativa consistente en alcanzar un escenario en el que, para el año 2040, la energía primaria de Colombia sería en un 100% basada en las energías renovables y que conseguir que fuera climáticamente neutra.

Se trataba de diseñar y poner en marcha un plan para realizar correctamente la transición energética hacia un modelo energético sostenible. La experiencia de Goizane tanto en Baskonia, como en Catalunya y Francia había sido nefasta pues había comprendido que todo era un engaño. El hecho de que en España las energías fósiles representaran más del 80% de la energía primaria y que la tasa de electrificación fue tan ridículamente baja, lo decía todo. 

Todo era fachada y pura pantomima. Si se quería de verdad luchar contra el Cambio Climático había que sustituir los consumos energéticos en base a los combustibles fósiles por electricidad generada en base a las fuentes de energía renovables. En consecuencia, había que electrificar el sector transporte en un 100% pero no se hacía nada ya que los coches eléctricos no representaban ni el ni el 1% del parque de automóviles,

La electrificación del sector residencial y de los servicios era otra actuación a llevar a cabo. Sin embargo, los edificios NZEB[3] brillaban por su ausencia y las propias comunidades autónomas españolas que tenían competencias en el áreas de los edificios y viviendas ni tan siquiera tenían planes para afrontar esta obligada tarea de impulsar la rehabilitación energética. 

Lo mismo pasaba con la electrificación de procesos industriales y del sector agro-ganadero. Se llenaban las páginas digitales de millares de noticias sobre la lucha contra el Cambio Climático que estaban vacías de contenido. Quizá fuera porque sus dirigentes supieran que ya no había nada que hacer ante el Cambio Climático. Lo peor vendría irremediablemente. Ya no era cuestión de planificar el futuro sino de esperar un milagro y, en eso, los negocios de la fe tampoco estaban por la labor.

En todos estos enfoques, aunque la que de verdad sabía era Goizane, Mikel también lo compartía porque era lo evidente y así pensaba la mayoría de la población que veía, cada vez más preocupada, cómo sus políticos contra el Cambio Climático apenas hacían nada. Las empresas petroleras y gasistas seguían siendo tan fuertes o más que antes.

Sin embargo, la pareja tuvo un pequeño roce que complicó la relación de la joven pareja. En efecto, cuando Mikel le confesó a su novia que no podría viajar en diciembre a Baskonia, tal como habían quedado,  y que mejor fuera ella la que viajara a Colombia, Goizane se agarró un rebote monumental. La primera respuesta fue la de rechazo total y declarar que ella no iría y que él mejor viera lo que hacía, que si estaba claro que para él era más importante pasar las navidades en Colombia que con su familia y sus seres queridos y otras cosas por el estilo.

Verdaderamente, Goizane se había ofuscado por la frustración que le suponía que sus planes de presentar oficialmente a su novio en casa de sus padres por Navidad no pudieran llevarse a cabo. Ella era consciente de que se había comportado de una manera muy egoísta. No había querido escuchar las razones de su novio. Tampoco había sido generosa, ni tan siquiera brillante. 

Mikel no se merecía ese trato. Ella reconoció, cuando habló con Uxue por teléfono, que no había estado muy amable con él y eso que Mikel se había levantado a las cinco de la mañana para poder hablar con ella. Al mediodía de ese mismo día, tras hablar con Uxue, Goizane se sentía mal con ella misma y durante un cuarto de hora no paró de llorar. Pero ella era una mujer noble y muy inteligente y, además, era obvio que amaba a su novio con locura. 

En su fuero interno, Goizane sabía que tenía que darle la vuelta a todo y que tendría que viajar ella hacia Colombia que, al fin y al cabo, tampoco es que tuviera mucho que hacer. Se hizo autocrítica y se reconoció así misma que se había comportado como una egoísta y que no había estado a la altura de las circunstancias con Mikel que representaba lo que ella consideraba que debería ser el amor de su vida.

Reconocía que no se había portado como se espera que debería reaccionar una mujer madura que quiere compartir la vida con su hombre. Por ello, sin esperar a que llagara Uxue del trabajo, llamó por Skype a Mikel. Él le contestó al teléfono enseguida. Se alegraba mucho de le hubiera llamado y así, de poder hablar con ella pero no lo hacía con su tono habitual sino que le hablaba en voz baja. Ello quería decir que no estaba solo, pensó Goizane.

— Veo que estás con otras personas, maitetxo[4], Si quieres me llamas más tarde, cuando no estés ocupado. Solo quiero pedirte perdón por cómo he reaccionado antes y que, con gusto, iré a Colombia, laztana. No sabes cuánto te amo y cuánto deseo estar junto a ti y compartir todo contigo —se excusó Goizane.

— No te preocupes, ene laztana[5]. Entendí perfectamente tu enfado. Te conozco y sé que tenías muchas ilusiones puestas para que yo viajara en las fechas previstas e, incluso, estoy seguro de que tenías todo organizado para que fuéramos también a casa de tus padres. Pero no hay mal que por bien no venga. Ahora podrás conocer la belleza de Colombia, que te volverá loca y te enamorará, y, de paso, será una oportunidad de escaparte del invierno de Baskonia. Te llamaré a tus 18:00. ¡Te amo! —concluyó  Mikel la mar de contento por la llamada de su novia.

Cuando colgó Mikel, Goizane miró al techo y levantado sus brazos, exclamó con cierta exaltación:

— ¡Dios mío, Cuánto le amó a este hombre! —Exclamó gritando la muchacha. Goizane estaba completamente feliz. En menos de una semana ya estaría allí. Su cabeza ya había cambiado de chip y ahora solo pensaba en todo lo que tendría que hacer para ajustarse el nuevo escenario. Goizane era ya una máquina de pensar. Como ingeniera industrial de organización que era, lo suyo era planificar. Tendría que sacar la ropa de verano, cortarse un poco el pelo, depilarse, broncearse un poco con rayos UVA para no desentonar, comprar ropa interior muy sexy y un sin fin de cosas que las chicas tienen que hacer para estar atractivas y Goizane quería estar muy hermosa y seductora para su hombre.


[1] En Colombia, la comida se llama a la cena y el verbo provocar es también sinónimo de apetecer. ¿Qué le provoca?, equivale a decir: ¿Qué le apetece?

[2] ¿Qué tal estás, Mikel?, en vasco.

[3] Según las estadísticas europeas, el 40% del consumo energético en Europa viene de los edificios. Esto ha llevado a la Comisión Europea a crear Directivas en Eficiencia Energética que obliguen a mejorar la eficiencia Energética de los edificios, introduciendo el concepto de NZEB o Edificio de Consumo Energético Casi Nulo.

[4] Amorcito, en vasco

[5]  Cariño mío, en vasco

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