¿Qué fue del Protocolo de Kioto que perseguía la lucha contra el Cambio Climático?

En realidad, hablar del Protocolo de Kioto es hablar de un fracaso colectivo de la humanidad que, debido a la avaricia de sus líderes económicos y de la corrupción y mediocridad de sus dirigentes políticos, se opuso a preparar el futuro sostenible necesario para evitar la tragedia del irreversible cambio climático que las generaciones más jóvenes tendrán que sufrir con toda su crudeza.

Los principales culpables del fracaso del Protocolo de Kioto: las empresas del carbón, petroleras y gasistas, las empresas fabricantes de automóviles, las empresas eléctricas que generan electricidad en base a las centrales térmicas, cementeras, bancos y entidades financieras asociadas a estos negocios fósiles y toda la pléyade de políticos, medios de comunicación, profesores, y profesionales que fueron comprados, sobornados por estas empresas que apoyaban la insostenibilidad y la avaricia del modelo económico financiero en vigor, aunque ello supusiera hipotecar, dilapidar y maltratar el futuro de las próximas generaciones.

Las empresas causantes del cambio climático controlaban las mayores audiencias de los medios de comunicación y contaminaban con falsas noticias las redes sociales para que nadie conociera la tragedia que supondría el cambio climático que, de manera inevitable, hace tiempo que ya se ha iniciado. Así, de la fase de “evitar el cambio climático”, pasamos a la fase de “mitigar el cambio el climático” y, ahora estamos en la fase de  “sufrir y padecer el cambio climático”. Fundamentalmente, los lobbies pro consumo de combustibles fósiles financiaban las campañas electorales de los partidos sumisos a sus intereses espurios y garantizaban a los líderes políticos sobresueldos por pertenecer a sus consejos de administración, a cambio de la capacidad de influencia de estos ex lideres o “varones” en las decisiones de los gobiernos de turno en materia de energía.

De igual modo, estas empresas compraron a diferentes creadores de opinión para mentir como bellacos, negando el cambio climático a bombo y platillo, e impedir que se publicara la verdad de lo que estaba pasando. Durante muchos años, se confundió a la gente con noticias falsas para que los diferentes gobiernos tuvieran una cortada para que no lucharan contra el calentamiento global; apoyando las energías renovables; electrificando el transporte, el sector edificación y los sectores industriales; y, en consecuencia, reduciendo las emisiones de CO2, verdadero causante del Cambio Climático.

Para los más jóvenes, les comentaré que el Protocolo de Kioto fue un pacto firmado por los gobiernos de los diferentes países del mundo en la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático que se celebró en la ciudad japonesa de Kioto, en diciembre de 1997. De este modo, y tras varios años de discusiones entre los diferentes países del mundo, se aprobó el famoso Protocolo de Kyoto sobre el que tanto se oyó hablar en aquellos tiempos y sobre el que tanto incumplimos.

En dicho acuerdo, los países firmantes se comprometieron a reducir, entre los años 2008 y 2012, un 5,2% la cantidad de emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero que emitían los países industrializados. Señalaré que, en aquel tiempo, fueron 141 países los que ratificaron el Protocolo. En principio, a este compromiso se adhirieron los 39 países industrializados del mundo. También lo hizo Estados Unidos que, en aquel tiempo, tenía como presidente a Clinton.

De cualquier modo, fue tan sólo una adhesión provisional pues se concedió un periodo de tiempo para que los diferentes países comprometidos con el Protocolo lo ratificasen y, así, se pudiera luego poner en marcha el Comercio de Emisiones de CO2.

Obviamente, al llegar Bush al poder, Estados Unidos se echó marcha atrás y dejó a todos los demás países plantados y sin novia. Todavía me acuerdo de la alegría que supuso para muchos empresarios y políticos, incluso en Europa, la llegada de Bush al poder. Por el Protocolo de Kioto no daban ni un céntimo y se jactaban de ello.

Muchas empresas multinacionales importantes, que todos de sobra conocemos, llegaron hasta a incorporar en sus planes y estrategias de expansión global el hecho de que el Protocolo sólo sería aplicable en Europa. Consideraban que no se aplicaría a nivel global. Pensaban que el Protocolo de Kioto no sería nunca ratificado por la mayoría suficiente de los países desarrollados.

Al principio, parecía que les iba a salir el tiro por la culata a los interesados negacionistas del cambio climático. En efecto, durante la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático se decidió que el Protocolo entraría en vigor 90 días después de que lo hubieran ratificado al menos 55 países cuyas emisiones representasen el 55% de las emisiones de CO2 del planeta. Al ratificarlo Rusia, el 5 de noviembre de 2004, la fecha de entrada en vigor del Protocolo de Kyoto se fijó para el 16 de febrero de 2005.

En una primera fase, dadas sus reducidas emisiones por habitante, el Protocolo no obligaba a los países en vías de desarrollo. Las emisiones per cápita de China eran entonces unas dos toneladas de CO2 por habitante y año; las de la India llegaban a ser de una tonelada; las de la UE representaban unas 10 toneladas y las de Estados Unidos superaban las 20 toneladas de CO2 por habitante y año.

En el año 2005, los países industrializados, que representaban el 20% de la población mundial, eran responsables de más del 60% de las emisiones de entonces y de la práctica totalidad de las emisiones históricas.

Sin embargo, a pesar de que estos hechos incuestionables, Estados Unidos pretendió escurrir el bulto y para ello se escudó en la táctica de condicionar la ratificación del Protocolo por su parte, a la asunción de compromisos por parte de China (el segundo emisor mundial) y por otros países en desarrollo.

Las empresas más contaminantes como las centrales térmicas de carbón, la industria minera, los fabricantes de automóviles y las empresas petroleras y gasistas bien que se encargaron que el Protocolo no prosperara y ganaron, pero el planeta ahora nos pasará una gran factura que hasta podría cuestionar la supervivencia de la raza humana tal como la conocemos en la actualidad. Al tiempo, en menos de una década, lo empezaremos a ver.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: