Antonio de Nebrija y su alma de imperialista español

Se dice que Antonio de Nebrija estaba más preocupado por el poder del Príncipe (en este caso la Reina Isabel de Castilla) que por el alma de su pueblo. Este pensamiento lo encontramos nítidamente expresado en la conversación que una vez mantuvieron ambos:

¿Y qué es lo que os ha movido —dijo la Reina— a escribir esta Arte?” “El considerar —contestó Nebrija— que siempre la lengua fué compañera del Imperio, y de tal manera lo siguió, que juntamente començaron, crecieron y florecie­ron, y después juntamente fué la caída de entrambos”, y el “estar ia nuestra lengua tanto en la cumbre que más se puede temer el decendimiento della que esperar la subida”.

Años después, estando los Reyes en Salamanca, presentó Nebrija a doña Isabel una muestra de la Gramática castellana, y preguntándole la Reina para qué podría aprovechar aquel libro, Fray Hernando de Talavera, que estaba presente, respondió: “Para que después que Vuestra Alteza haya metido debaxo de su yugo muchos pueblos bárbaros y naciones de peregrinas lenguas, y con el ven­cimiento aquéllas ternán necesidad de recebir las leyes quel vencedor pone al vencido, y con ellas nuestra lengua, enton­ces por esta Arte podrán venir en el conocimiento della, como agora nosotros deprendemos el arte de la Gramática latina para deprender el latín”

Estaba claro, y así lo expresó con claridad Nebrija. Cuando lengua y nación se identifican, la lengua se convierte en instrumento del imperio, del poder. Al establecer la lengua catalana como “elemento fundamental de la formación y la personalidad nacional”, según reza la Ley de Política Lingüística, enterraran para siempre la causa última del daño sufrido, esto es, la definición de la lengua como expresión del carácter nacional.

En conclusión, podríamos resumir diciendo que, en el siglo XV, Antonio de Nebrija inventó una gramática castellana con el fin de reglamentar y uniformar dicha lengua: “Como se hizo con la lengua griega y la latina, las cuales, aunque pasaron muchos siglos, aún quedan en una uniformidad”.

En agosto de 1492, poco después de la conquista de Granada y mientras Colón navegaba en busca de Las Indias, se imprimió la primera gramática castellana, que, adoptada por los Reyes Católicos, se impuso a los súbditos en todos los territorios peninsulares, insulares y ultramarinos de la Corona.

Fuera de Castilla la lengua castellana no se comenzó a hablar por generación espontánea, sino por su imposición en la Administración y en la enseñanza. Este hecho convirtió la lengua castellana en un poderoso instrumento político del nuevo nacionalismo lingüístico al servicio de los intereses de la Corona.

En el siglo XVIII Felipe V creó la Real Academia de la Lengua, cuya institución fija, limpia y da esplendor al idioma castellano y vela por su estandarización.

Carlos III promulgó una pragmática sanción que obligaba a utilizar el castellano en la enseñanza.

El día 21 de noviembre de 1902, fecha en la que cumplía su mayoría de edad y se responsabilizaba de la Corona, Alfonso XIII firmó un decreto en estos términos: “Los maestros y maestras que enseñen a los alumnos la doctrina cristiana u otra materia cualquiera en un idioma o dialecto que no sea la lengua castellana serán advertidos por primera vez con amonestación por parte del inspector de primera enseñanza que dará cuenta al ministerio del ramo, y si reincidieren después de haber sufrido una amonestación serán separados del magisterio oficial perdiendo cuantos derechos les concede la ley”.

Las lenguas minoritarias españolas con estos hechos quedaban marginadas y reducidas a la más absoluta precariedad hasta su desaparición al ser excluidas de la enseñanza.

Durante las dictaduras de Primo de Rivera y de Franco se impuso y aplicó con contundencia esta política lingüística: “El uso público de las lenguas minoritarias ha de acabarse, reduciéndolas al uso particular. Hay que implantar la lengua castellana hablada por tantos millones”, sentenció Primo de Rivera y el franquismo lo aplicó sin piedad alguna. Curiosamente no ha habido ningún damnificado por este genocidio lingüístico y cultural, a pesar de que, en el caso de Euskadi, por lo menos, dos generaciones perdieron la posibilidad de conocer, hablar y trasmitir a su hijos el euskera o lengua vasca.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: