Poco antes de que nos llegara la COVID-19, unas extrañas y enigmáticas luces se movían por la superficie de la Luna

Recuerdo que poco antes de que se iniciara la pandemia del coronavirus, en noviembre del año 2019, estaban ocurriendo fenómenos muy extraños en la Luna.  Así, según nos contaban los científicos, algunas zonas de la superficie lunar se iluminaban, mientras que, por el contrario, otras zonas se oscurecían aún más.

Pareciera como si inexplicables ráfagas de luz estuvieran llegando a la Tierra procedentes de la Luna. Eran como extraños destellos que iban surgiendo de la Luna y, lo peor de todo, es que los científicos no sabían por qué.

En efecto, las zonas de la superficie lunar que se iluminaban, lo hacían varias veces a la semana, a veces eran destellos rápidos y otras, eran tenues luces que permanecían encendidas por horas. En otras ocasiones, ocurría que algunas zonas se oscurecían misteriosamente.

¿Qué estaba ocurriendo? ¿Por qué se producían esas variaciones tan extrañas de la intensidad de la luz lunar? Es cierto que eran fenómenos que no eran nuevos pues se habían estado observando durante décadas y que, desde la década de 1950, sus informes correspondientes se habían ido catalogando como documentos científicos.

Según nos explicaron los científicos se referían a ellos como “fenómenos lunares transitorios”. Un artículo escrito en 1970 detallaba que la “luz emitida” generalmente era de color rojiza o rosada. A veces, las luces ofrecían una apariencia brillante o fluida, señalando que eran haces de luces que se extendían durante kilómetros a través de la superficie lunar y que, generalmente, las luces duraban encendidas unos 20 minutos, pero podían continuar encendidas a lo largo de varias horas, allí donde la superficie de nuestro satélite se mostraba más oscura.


Se habían sugerido diferentes explicaciones. Desde achacar las luces a los impactos de los meteoritos al caer sobre la Luna, a llegar a afirmar que dicho fenómeno era debido al viento solar que levantaba el polvo de la Luna y hasta a asegurar que todo era debido al movimiento de la superficie de la Luna que dejaba escapar gases que reflejaban la luz solar sobre la Tierra. Teorías podía haber muchas pero todavía no se había ofrecido ninguna que fuera decisiva a la hora de explicar con certeza y rigor cuál era la causa de que ocurrieran dichos fenómenos luminosos.

Según algunos científicos, mediante la realización de unas investigaciones adecuadas se podría llegar a comprender qué es lo que estaba causando el que se produjeran esos extraños destellos en la superficie lunar. Para poder resolverlo, se necesitaría observar la superficie de manera sistemática y, a largo plazo, tratar de precisar qué es lo que hacía que ocurrieran dichos destellos.

Hakan Kayal, profesor de tecnología espacial de la Universidad Julius-Maximilians-Universität (JMU) de Würzburg, Alemania, dirige un intento o iniciativa para lograr comprender las causas de dichas extrañas luces. Su equipo ya ha construido un telescopio en España, que entró en funcionamiento a principios del 2019 y que puede controlarse desde el campus de JMU.

El telescopio utiliza dos cámaras para mirar la Luna durante la noche y cuando ambas cámaras ven uno de los flashes, el telescopio captura fotos y videos y alerta al equipo del profesor Kayal para realizar una mayor y más precisa observación.

El equipo del profesor Hakan Kayal manifestó hace un año que los resultados que se obtuvieran se compartirían con la Agencia Espacial Europea, con el objetivo de catalogar los eventos y tratar de comprender porqué se producen estos sucesos tan extraños. Pero con eso del coronavirus la noticia ha debido perder interés y a los que estábamos interesados por dichos fenómenos nos dejan con la boca abierta esperando una explicación que no llega.

De todos modos, lo lógico sería estudiar estos fenómenos, in situ. Es decir, esperar a llegar a la Luna, establecerse allí y hacerlo desde la superficie de la Luna. Se podría aprovechar el hecho de que países o regiones como la Unión Europea, Estados Unidos, China e India esperan llegar pronto a la Luna para que algunos astronautas se queden viviendo y trabajando allí durante una temporada, aprovechando el tiempo para hacer investigaciones y para que luego nos cuenten los resultados de ellas.

Mientras tanto, sería mejor que se ocuparan de investigar cómo evitar que el polvo lunar, formado por pequeñas partículas que se adhieren a casi todo lo que pillan y que, además, es terriblemente abrasivo, perjudique los trajes espaciales, equipos, naves y habitáculos. Lo de las luces no es tan importante. Lo que sí es importante es diseñar equipos ideales para su uso en la Luna de manera que se evite que este polvo lunar, además de dañar el funcionamiento de las naves espaciales y estaciones de alojamiento y vida, pueda oscurecer las lentes de las cámaras, reducir el rendimiento de los aparatos electrónicos, distorsionar las lecturas de los instrumentos y alterar las propiedades térmicas de los equipos.

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