La derrota de Carlomagno y su gran ejército por la nación de Baskonia en el año 778

La historia resumida

En base a diferentes fuentes contrastadas, la historia nos cuenta que, en el año 777, tras una reunión de su corte en Paderborn, Carlomagno fue invitado por Sulaiman Ibn Yakzan Ibn al-Arabi, wali de Barcelona y Girona para invadir la Marca Superior de Al Andalus cuya capital estaba en Zaragoza. También tuvo la promesa de Ibn al-Arabi de que todo estaba preparado. La Marca Superior de Al Andalus se rendiría rápidamente al ejército franco y también habría un importante botín por medio. La Marca era una especie de región o división administrativa y militar utilizada por los francos para el gobierno del Imperio carolingio.

Carlomagno aceptó con gusto sobre todo por el botín prometido. Así pues, Carlomagno  preparó su ejercito para ocupar dicha marca avanzando hacia el sur y entraría en la Península Ibérica con dos cuerpos de ejército. El primero de ellos entraría a través de los Pirineos navarros y el segundo ejército lo haría por el este, a través de Catalunya. Carlomagno viajaría con el ejército que atravesaba Baskonia y, a su paso por la ciudad más importante, rápidamente capturó su capital Iruña —también conocida como Pamplona— y luego se dirigió hacia Zaragoza, la capital de la Marca Superior de Al Andalus, Zaragoza.


Carlomagno llegó a Zaragoza esperando encontrar al gobernador de la ciudad, Hussain Ibn Yahya al Ansari, amigo de la causa franca que le recibiría con los brazos abiertos. Pero ocurrió todo lo contrario porque al Ansari se negó a ceder la ciudad. Carlomagno se sintió engañado y tuvo que enfrentarse a una ciudad hostil y sin encontrar el país tan hospitalario como le había prometido al-Arabi.

El rey de los francos, Carlomagno, entabló negociaciones con al Ansari y llegaron a un acuerdo. A cambio de la partida de los francos, Carlomagno recibiría una gran suma de oro y varios prisioneros. Aunque no era lo ideal, esta solución era aceptable ya que el rey franco tenía prisa por levantar el asedio ya que le habían llegado a Carlomagno noticias de que la Marca de Sajonia estaba conociendo una rebelión y que su ejército era necesario en el norte de su Imperio para imponer orden entre los rebeldes sajones.

Así pues, los francos emprendieron la retirada y volviendo sobre sus pasos y el ejército de Carlomagno regresó a Pamplona. Mientras estaba allí, Carlomagno ordenó derribar los muros de la ciudad para evitar que la capital de Baskonia, Iruña, se utilizara como base militar para atacar a su Imperio por el sur. La destrucción de Iruña, junto con el duro trato que recibió el pueblo vasco, predispuso a los baskones a luchar en su contra.

En la noche del sábado de 15 de agosto de 778, mientras atravesaban el Paso de Orreaga a través de los Pirineos —también conocido como Roncesvalles—  una gran fuerza aguerrida de baskones de ambos lados de los Pirineos preparó una inteligente emboscada a la retaguardia franca. Los baskones aprovechándose de su gran conocimiento acerca del terreno, diezmaron a los francos, saquearon sus carros cargados de equipaje y capturaron gran parte del oro recibido como botín en Zaragoza.

Hay que reconocer que los soldados de la retaguardia del ejercito franco lucharon valientemente, permitiendo así que el resto del ejército franco donde iba Carlomagno pudiera escapar. Entre las víctimas se encontraban varios de los caballeros más importantes de Carlomagno, incluidos Egginhard (Mayordomo de Palacio), Anselmus (Conde Palatino) y Roland (Prefecto de la Marca de Bretaña).

¿Qué se nos dice la batalla de Orreaga (Roncesvalles)?

De los testimonios directos, tal como lo recoge el historiador navarro Bernardo Estornés Lasa, a partir de los testimonios-fuente, se pueden entresacar una serie de dieciocho conclusiones:

1. La batalla de Orreaga-Roncesvalles hay que considerarla en el contexto diacrónico en que acontece. Es una batalla más que se añade a las ya ocurridas en el mismo paso de montaña contra los pueblos bárbaros y sus sucesores: los visigodos y los francos.

2. Las innumerables muestras de resistencia y de rebeliones que protagonizaron los baskones constituye una constante histórica, que no acabaría en sus luchas contra los reyes visigodos sino que continuaría a lo largo de los siglos posteriores. En realidad, es una lucha continua de insumisión que se oponía a integrarse en los Imperios franco y visigodo.

3. La emboscada de Orreaga-Roncesvalles no pudo improvisarse en las 24 horas siguientes a la destrucción de Iruña-Pamplona por Carlomagno. Habría sido minuciosamente preparada por los lideres o “buruzagis” vascos, cuyos nombres desconocemos. La preparación minuciosa de la batalla debió comenzar a finales de abril, tras el paso destructivo y asolador de las tropas de Carlomagno el territorio de los baskones cuando iban camino de Zaragoza.

4. El ataque de los baskones creó un gran desconcierto y desorden el todo el gran ejército franco: «…totum exercitum magno tumultu perturbant…» (Ann. Reggii). …poniendo en gran desorden todo el magno ejército.

5. La muerte de casi todos los mandos de los diversos cuerpos de ejército indica la magnitud de la derrota: «In hoc certamine plerique aulicorum, quos rex co piis propter praefederat, interfecti sunt…» (Ann. Regii). En este combate la mayor parte de los áulicos a los que el rey habría dado el mando de los cuerpos del ejército fueron muertos.

6. Semejante derrota no pudo llevarse a cabo sino mediante una gran concentración de milicias de todas las regiones o territorios de Baskonia, desde Bizkaia hasta Aquitania, bajo una única unidad de mando.

7. Fue la única derrota personal de Carlomagno y de ahí que, en el corazón del rey, el dolor por esta derrota nublara gran parte de los felices sucesos logrados en Hispania»: «Cuius vulneris accepti dolor magnam partem rerum feliciter in Hispania gestarum in corde regis obnubilavit». (Ann. Regii).

8. El combate fue duro y porfiado entre milicias dotadas de armas pesadas y veteranas, y milicias guerrilleras y ágiles, además de habituadas, durante siglos, a este tipo de lucha defensiva: «Et licet Franci Wasconibus tam armis quam animis praestare viderentur, tamen et iniquitate iocorum et genere imparis puganare effecti sunt». (Ann. Regii). Y aunque los francos se mostrasen superiores a los baskones lo mismo en las armas que en el valor (propaganda de pobres perdedores), no obstante, dada la dureza del lugar y el carácter desigual de la lucha, se encontraron inferiores. Como siempre, los perdedores francos y su propaganda tratando de quitar el mérito a los baskones vencedores.

9. Así, un siglo más tarde aparecen los primeros síntomas del nacionalismo literario francés tratando de desvirtuar el acontecimiento infausto acerca de la desastrosa derrota que sufrieron los francos contra los indómitos baskones. Nos referimos al poeta Sajón cuyos versos nos van a presentar la batalla como si una banda de ladrones efectuara con éxito el pillaje del equipaje y los bienes que portaba el ejército franco:...Fit pavor hine exercitibus, subitoque tumultuTurbantur, victrix latronum turba nefanda… Por ello, cunde el pavor entre las tropas y se turban con el imprevisto tumulto y la abominable horda de ladrones, en son de triunfo.

10. La batalla se inició en la cima del Pirineo. No está claro si se refiere la calzada romana que sube de Auritz por Lepoeder o bien al camino militar desde Ibañeta. «Pyrenei saltum ingressus est». (Ann. Regii). «Cumque Pyrenei regressus ad intima saltus». (Poeta Saxo). «…in cujus sumitate wascones…» (Nuev. Ann. Regii). Penetró por el bosque del Pirineo. Cuando de vuelta en lo más profundo del bosque. . ..en cuya cima los Baskones.

11. Querda evidente que la expedición carolingia no fue motivada por ningún móvil religioso sino por el el afán de dominación imperialista de los territorios que llegaban hasta el Ebro.

12. Los únicos protagonistas, histórica y reiteradamente atestiguados, son los baskones. No existe ninguna referencia histórica coetánea e inmediata que atestigüe otra cosa.

13. En el contexto del hecho que constituye el drama de Orreaga- Roncesvalles se hallan situados, como protagonistas directos, los francos y los baskones, y, en el contexto externo, los acuerdos y desacuerdos entre los francos y los musulmanes.

14. La batalla de Orreaga- Roncesvalles tuvo lugar el día 15 de agosto del año 778.

15. Son tocaron tres temas o asuntos bien distintos: el asunto de la Marca Superior de Al Andalus cuya capital estaba en Zaragoza y los francos, el rescate de Suleimán que los francos llevaron como rehén para garantizar el pago del resto del botín y la batalla de Orreaga-Roncesvalles.

16. Acudieron a Orrega- Roncesvalles los vascones de Iruña y comarcas navarras y los de todos los demás territorios baskones.

17. La gesta de Roncesvalles adquirió un valor universal con la «Chanson de Roland» y toda la serie originada sobre la misma, aunque a costa de desfigurar los hechos y de suplantar los personajes reales.

18. Los únicos testimonios válidos de la batalla son los «testimonios-fuente». Los autores posteriores no cuentan, sino en su justa medida interpretativa.

Acerca de los historiadores

Según las investigaciones realizadas durante toda su vida por el historiador Bernardo Estornés Lasa, resulta realmente interesante que sea precisamente un vasco, don Rodrigo Ximénez de Rada, quien vindicara para los baskones la victoria de Roncesvalles. El navarro Rada, historiador del s. XII, vivió en plena efervescencia legendaria roldaniana. El mito que popularizara fray Turoldo no contaba, por lo visto, con clientela en los medios estudiosos de París, porque allí estudió Rada. Así, de modo paralelo a la leyenda y a la superchería roldaniana, pudo conocer la verdadera historia basada en sus fuentes más verídicas.

Otros dos historiadores, uno vasco, Oihenart, y otro bearnés, Pierre Marca, ambos del s. XVII, salen también por los fueros de la verdad histórica haciendo suyos los testimonios de Eginhard y de los Annales Regii. Oihenart dedica tres páginas, las 23, 24 y 25, a narrar la auténtica batalla de Roncesvalles dando literalmente el testimonio del autor de Vita Karoli Magni.

Y lo mismo podemos decir de nuestro gran analista Moret. Ya en el s. XIX la batalla sirvió de tema a un poema apócrifo, v. Garay de Mongave, François Eugène. En tiempos más cercanos a los nuestros, Arturo Campión, y, mucho más tarde, José Maria Lacarra y Jimeno Jurío dedicaron algunas de sus investigaciones al tema de la batalla de Orreaga-Roncesvalles que ratificaron para la historia la derrota del imperialista ejercito franco frente a los baskones.

Hubo otros intentos interesados en atribuir la victoria a los musulmanes que quedaron pronto en entredicho por ser una burda e infantil manipulación de los hechos que realmente ocurrieron. Así pues, y por lo que podemos apreciar, la verdadera historia de los baskones y su protagonismo han sido hechos repetidamente manipulados por parte de los imperios que rodeaban a sus territorios. Una razón evidente para poner en cuestión lo que otros historiadores, ajenos a Baskonia, cuentan sobre los baskones porque seguramente será mera propaganda.

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