Acerca de los reyes navarros de la dinastía vasca que están enterrados en Nájera, Rioja

Cronología de los reyes de Navarra y el lugar donde fueron enterrados, hasta los tiempos en los que fueron enterrados en Nájera

Brevemente señalaré que el núcleo de resistencia de los vascones de Navarra, Baskonia central, frente a la invasión musulmana desde el siglo VIII cristalizó como Reino de Pamplona en el siglo IX con Íñigo Arista que fue el primer rey de nombre conocido. Si no apareció este reino antes del siglo VIII, no es porque los vascones se sometieran al Islam, sino porque no tuvieron aún capacidad suficiente como para constituir un Estado, debido a que se encontraban todavía en un nivel tribal de desarrollo social.

A lo largo del siglo VIII, los vascones se rebelaron continuamente contra los musulmanes y tampoco aceptaron la soberanía carolingia, como lo demuestra la resonante victoria en la batalla de Roncesvalles en 778 contra el ejército de Carlomagno.

Tampoco aceptaron la soberanía de los reyes de Asturias que pretendían continuar la monarquía visigoda para rechazar la dominación de los invasores islámicos. Lo cual es un objetivo muy loable, pero los vascones nunca habían aceptado precisamente la soberanía de los reyes visigodos, a diferencia de la de Roma.

La victoria en la segunda batalla de Roncesvalles en 824 consolida la independencia respecto a Francia, el trono de Íñigo Arista y el inicio del reino de Pamplona. Íñigo Arista y sus sucesores del mismo siglo IX forman la llamada hoy dinastía Íñiga.

Iñigo Arista fue enterrado en el Monasterio de Leyre

Aunque algunos importantes historiadores actuales pretenden no considerar como reyes a los de la dinastía de los Iñiguez: Íñigo Arista (824-851), García Íñiguez (851-882) Fortún Garcés (882-905), así los consideran las fuentes en árabe de los cronistas de Al Andalus y todos los historiadores siguientes con las excepciones aludidas. La dinastía de los Iñiguez vió necesaria una alianza con la poderosa familia de los Banu Qasi del Ebro y, gracias a ello, las tierras pamplonicas vivieron unos años en paz. Además, ampliaron sus territorios añadiendo ciudades como Tudela, Zaragoza y Huesca. Mientras el idioma vasco se proclamaba como la Lingua Navarrorum o lengua de los navarros.

García Iñiguez y Fortún Garcés fueron enterrados en el Monasterio de Leyre

La dinastía de los Iñiguez es sustituida desde el año 905 por la dinastía Jimena con Sancho Garcés I como iniciador de la misma. Sancho Garcés I ocupó Pamplona cuando todavía reinaba Fortún Garcés, Sancho después de eliminar los derechos patrimoniales de los hijos de Fortún Garcés y destronar a Fortún Garcés se proclama rey de Pamplona en el año 905, inaugurando lo que conocemos como el Reino de Pamplona-Nájera.

Sancho Garcés I fue enterrado en el Castillo de Deyo, Monjardin

Sancho Garcés II fue enterrado en el Castillo de Deyo, Monjardin y, posteriormente, recibió sepultura en el monasterio de San Juan de la Peña.

La dinastía Jimena tiene su punto culminante con Sancho III el Mayor (1004-1035), que llega a ejercer la hegemonía sobre todos los reinos cristianos del norte y, por eso, el abad Oliba, que dirige la política de Catalunya, le denomina Rex Ibericus y el obispo Bernardo de Palencia le llama rey de los reyes de España, aunque ninguno de los cuales se llamaba España, pero sí el conjunto de todos ellos.

Sancho Garcés III el Mayor, en 1033, dice reinar “en Aragón, en Castilla, en León, de Zamora hasta Barcelona y en toda Gascuña”. También reina en la Baskonia Occidental (Bizkaia, Gipuzkoa y Araba) y la Gascuña y Baskonia Norte o País Vasco francés. El reino de Castilla y el reino de Aragón surgen de esta dinastía vascona (vasca) del reino de Pamplona, que pasa a denominarse reino de Navarra desde 1162 con Sancho VI el Sabio.

Con Sancho Garcés III el Reino de Nájera-Pamplona alcanza su máxima extensión y hegemonía que desaparece con la división de sus dominios entre sus hijos. Su reinado fue largo y repleto de decisiones políticas de gran trascendencia como la apertura del reino que dirigía hacia Europa, el impulso a la reforma cluniacense o la creación de una ruta compostelana que cruzaba las tierras navarras, camino más seguro que el de sus vecinos cristianos. Acuñó en Nájera la primera moneda cristiana con la leyenda de Naiara/Imperator. Fue el gran protector del monasterio de Suso en San Millán y concedió el famoso fuero a Nájera.

De él aseguran que era hábil en el arte de la guerra y la diplomacia, cualidades que le encumbran sobre los otros reyes cristianos y por el que se le apoda El Mayor. Coincide en el tiempo con los conflictos civiles que asolan el Califato de Córdoba y que lo harán desaparecer definitivamente en el año 1032.

Sancho Garcés III el Mayor fue enterrado en el Monasterio de Oña

Sancho Garcés III El Mayor (1000–1035) también fue enterrado en Oña junto su esposa y su nieto, Sancho II de Castilla, el cual fue asesinado durante el asedio de Zamora y cuyo lugarteniente fue Rodrigo Díaz de Vivar, más conocido como El Cid Campeador.

A lo largo de la historia, el reino de Pamplona mantiene reyes comunes con Aragón y ocurrió varias veces. Una, con la dinastía Jimena desde 923, cuando Sancho Garcés I rey de Pamplona casa a su heredero García Sánchez II con Andregoto Galíndez, heredera de Galindo Aznar II, conde de Aragón, hasta el final de la época de Sancho Garcés III el Mayor, 1035; cuando reinan en Pamplona y en Aragón (sin que Aragón sea una parte y menos una dependencia del reino de Pamplona).

Según el testamento de Sancho Garcés III el Mayor, García Sánchez III el de Nájera además de reinar en el reino de Pamplona, en Baskonia Occidental, en Baskonia Norte y parte de Gascuña, en la Vieja Castilla (el Norte de Burgos), así como en parte de Cantabria y en toda La Rioja.

El resto de las posesiones de las que disponía su padre quedaron divididas entre sus hermanos. García Sánchez III debía tener la supremacía sobre sus hermanos Fernando I, rey de Castilla, Ramiro I, rey de Aragón y Gonzalo de Sobarbe, pero no se mantiene dicha supremacía por varios factores. La razón más importante fue la ambición de Fernando I, su engrandecimiento como rey de León (1037) y su victoria en la batalla de Atapuerca (1054) sobre García Sanchez III, el de Nájera, que muere en la batalla.

García Sanchez III el de Nájera fue enterrado en el Monasterio de Santa María la Real de Nájera

El sucesor de García Sanchez III, Sancho Garcés IV, a los 14 años fue proclamado Rey en el mismo campo de Atapuerca, donde murió su padre, recibiendo el reino de Navarra relegado a sus antiguas fronteras, fue un excelente rey al que llamaron El Noble y se casó con doña Placencia, Clara o Blanca de Normandía.

Aliado con su tío Ramiro I de Aragón, se dedicó a presionar la taifa de Zaragoza para obtener la sumisión de Al-Muqtadir, pero Al-Muqtadir de Zaragoza, además de pagar los impuestos de la sumisión, procuraba enfrentar al navarro con su primo, el hijo de Ramiro, que había sucedido a su padre en el 1063.

Sancho Garcés IV tuvo que soportar varios conflictos por las tierras de Castilla, aún en poder del reino de Pamplona, por lo cual se veía obligado a mantener permanentemente las fronteras bien aseguradas.

Las pretensiones expansionistas de Sancho II el Fuerte de Castilla provocaron la llamada Guerra de los Tres Sanchos (1067), en la que el castellano contó con la ayuda de Sancho Ramírez de Aragón, sin vencedor claro, pero donde Sancho II arrebata a Navarra la Bureba, Pancorbo y Montes de Oca al rey navarro, Sancho Garcés IV.

Al rey castello-leonés que era ambicioso al ocupar tierras de La Rioja, se el unió sl rey de la taifa de Zaragoza, Al-Muqtadir, pues ambos querían poner un rey sumiso en Navarra. También lograron que los hermanos de Sancho Garcés IV se conjuraran contra el rey navarro. En efecto, lograron que su hermano Ramón, le despeñara por un precipicio en los bosques de Peñalén, mientras cazaba. Al poco tiempo, la ciudad de Nájera fue tomada por Alfonso VI que dejé el mando de la ciudad en manos de D. Lope Diaz de Haro, señor de Bizkaia. La traición estaba consumada.

Así pues, asesinado Sancho Garcés IV en Peñalén, en 1076, en un complot con la complicidad de alguno de sus familiares inmediatos. En sus dominios no se acepta la sucesión de ninguno de estos. Pasan a ser gobernados, los del Reino de Pamplona, por su primo Sancho Ramírez de Aragón; y los demás por Alfonso VI de Castilla y León, también primo suyo.

Sancho Garcés IV, el de Peñalén, fue enterrado en el Monasterio de Santa María la Real de Nájera

Tras el asesinato de Sancho Garcés IV, Nájera dejó de pertenecer al reino de Navarra aunque, a lo largo de los anteriores reinados se constituyera el Panteón Real de los reyes de Navarra en el Monasterio de Santa María La Real de Nájera, donde se hallan enterrados cinco reyes, siete reinas, diecinueve infantes, un duque, múltiples caballeros con títulos de conde y personajes importantes, distribuidos en el Panteón Real, Cueva de la Virgen, Nave del Evangelio, Capilla de la Cruz, Claustro de los Caballeros, Claustro y Capilla de la Vera Cruz.

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