El milagro de los Pirineos hizo que surgiera entre España y Francia el microestado soberano de Andorra

Contada brevemente, la historia de Andorra y el hecho de que sea un microestado soberano se podría asegurar que, en una gran medida, ha sido cuestión de suerte. Así, su historia comienza con el neolítico. En efecto, debido a que no se han encontrado restos que demuestren la existencia de una población en le territorio de Andorra durante el paleolítico, podemos decir que desde la prehistoria hasta el período prerromano, los primeros habitantes de Andorra se establecieron en el país dejando testimonio de su presencia en Andorra en zonas como la Balma de la Margineda, el Cedre, en Santa Coloma, o el Antiux, en Escaldes-Engordany.

Edad Antigua

Se sabe que los antiguos Iberos, Celtas, Cartagineses y Romanos debieron ocupar el litoral mediterráneo y utilizaron Andorra como refugio entre batalla y batalla. Se han encontrado restos de monedas y pinturas que evidencian la presencia de estos pueblos. En cuanto a la lengua originaria que se hablaba en los Valles andorranos era, sin apenas la más mínima duda, una lengua o dialecto vasco, tal como lo demuestra gran parte de la toponimia andorrana que lleva palabras con numerosas connotaciones vascas que nos hablan de los orígenes de estos territorios montañosos.

Lo mismo nos pasa con todos los territorios que surgen a lo largo de los Pirineos y que nos recuerdan constantemente que allí se nació, se vivió y se murió,  durante miles de siglos, hablando la lengua de los Vascos de la Baskonia original. La única lengua preshistórica de Europa que pervive con fuerza a través de los tiempos. Un legítimo y honroso patrimonio  de la humanidad que espera desde hace años su reconocimiento como tal.

Edad Media

A comienzos del siglo VIII, los visigodos intentaron ocupar el territorio andorrano por el hecho de seguir manteniendo el título de “Domuit Vascones” y estaban en el intento cuando llegaron otros invasores, los musulmanes, que tampoco asentaron nada pues el territorio andorrano fue consolidado por Carlomagno, quien según la tradición, luchó contra el ejercito árabe en el Valle de Querol.

Según cuentan las gestas, inicialmente, los árabes iban ganando, pero un grupo de montañeses andorranos, a las órdenes de Marc Almugàver y procedentes de los valles del Río Valira, se presentaron en Pimorent y Campcardós para ayudar a los ejércitos de Carlomagno a luchar contra los árabes, favoreciendo de esta forma el triunfo sobre los Musulmanes.

Cuenta la leyenda que Carlomagno, agradecido, otorgó su protección a Andorra y la declaró pueblo soberano y, por ello, fundó Andorra en el año 805, en reconocimiento a la ayuda que le prestaron sus habitantes en la lucha contra los invasores musulmanes. También se añade que el emperador donó los diezmos y otros derechos a los obispos de la Seo de Urgel.

De igual modo, existe una Carta de la fundación de Andorra, que se conserva en el Archivo del Principado, otorgada por Carlomagno a su hijo Luís, que no aceptan todos los historiadores porque fue redactada en una época muy posterior. Este documento afirma que los andorranos eran tributarios suyos, aunque no tenían que pagar más que “un pescado” como tributo, hecho curioso que se refiere por primera vez a las truchas del Río Valira.

De cualquier modo en el año 817, Andorra, como el condado Urgel y la Cerdayna, pasan a depender de la Soberanía Carolingia y algunos años más tarde, durante el reinado de Carlos el Calvo, se desmembra el imperio carolingio y es entonces cuando este rey cedió Andorra a Sunifredo I conde de Cerdayna i Urxell.

Epoca de los Condes

En el año 839, es el momento cuando se empiezan a rehacer las comarcas de los Pirineos. El primer documento indiscutible respecto a la historia de Andorra es el Acta de Consagración y Dotación de la Catedral de la Seo de Urgel, donde, por primera vez se cita el valle de Andorra y su división parroquial como dependientes de aquella diócesis, al mismo tiempo que se confirma la relación religiosa con la Seo de Urgel.

A lo largo de los siglos IX y X, mediante compras o permutas, los sucesores de los condes de Urgel ampliaron sus propiedades en Andorra para incluirlas dentro de los feudos de los condes de Urgel. En el año 1133, sin que se diga porqué, el conde Ermengol VI de Urxell cede al obispo Pere Berenguer y a la catedral de Urgel, todos los derechos que tiene o pueda tener en los Valles de Andorra, “a perpetuidad y sin ninguna reserva”.

También se ordena a los habitantes de los Valles andorranos a jurar fidelidad al obispo y a sus sucesores y observar puntualmente sus deberes de buenos vasallos. El dominio territorial de los obispos de Urgel se transforma entonces en una señoría episcopal, pero pronto surgirían los conflictos.

Tras años de intensas luchas entre los condes vecinos y la Iglesia por conseguir la soberanía sobre Andorra, se pone punto final a las hostilidades con la firma de dos tratados denominados Pareatges. Fueron firmados en 1278 y 1288 por el arzobispo de Urgel, Pere d’Urg, y el conde de Foix, Roger Bernat III. Así, los Pareatges establecían la soberanía compartida de los dos señores sobre el territorio y de este modo nacía el Principado de Andorra.

Edad Moderna

Fue una época de conquistas e invasiones que también afectó a Andorra. Durante el siglo XVI, los monarcas y nobles consideraban a Andorra como un territorio sin gran interés, utilizándolo sólo como intercambio para así garantizar sus propias estrategias. Durante esta época, Andorra fue varias veces anexionada por diversos reinos. Los Reyes Católicos la anexaron a la corona pero, después de la batalla contra los Duques de Foix y durante el reinado de Carlos V, Andorra fue devuelta de nuevo a la Casa de los Duques de Foix.

En 1589, Enrique III, rey de Navarra y duque de Foix se convierte en rey de Francia, con el nombre de Enrique IV. Lo que motivó que a comienzos del siglo XVII, Luís XIII, sucesor de Enrique IV, incorporara el ducado de Foix a la Corona de Francia, hecho que le convertiría en coprincipe de Andorra junto con el obispo de Urxell, dignidad que, dos siglos después, al desaparecer la monarquía de Francia paso a los sucesivos cabezas de estado del Estado francés. El concordado de España con la Santa Sede también permitió que uno de los coprincipes fuera el Obispo de Urxell.

Durante los primeros años del siglo XVIII, debido a su dependencia de los reyes borbones franceses, Andorra consigue mantenerse neutral en la Guerra de Sucesión Española. El propio obispo de Urgel, Simeó de Guinda, dictó diversas normas en las que se indicaba a los Cónsules de los Valles de Andorra no obedecer ninguna orden que no fuera expedida por el rey de Francia o por él mismo.

Con el transcurso de la historia, la figura de copríncipe de Andorra pasa del ducado de Foix al rey de Francia, y con la República Francesa, al cargo del presidente de la nación. Por el lado episcopal, permanece a lo largo de los siglos en la figura del Arzobispo de Urgel.

Edad contemporánea y la consolidación de Andorra hasta el siglo XXI

Ya en el año 1748, aparece el “Manual Digest”, compilación de los usos y costumbres de Andorra, hecho por el andorrano más destacado de la Ilustración, Antoni Fiter i Rossell, doctor en derecho y naturaleza de Ordino. Veinte años más tarde, Mosén Antoni Puig, natural de Les Escaldes, escribiría otra obra fundamentada en la historia de Andorra e inspirada en la obra del doctor Fiter i Rossell, titulada “Politar Andorrà”, una descripción de los privilegios del Principado y las atribuciones de las autoridades entre otros temas.

En 1789, el estallido de la Revolución Francesa deja a Andorra entre dos potencias, Francia y España, continuamente enfrentadas. El 21 de enero de 1793, una vez decapitado Luís XVI, el “pariatge” quedó interrumpido y Francia decidió renunciar a todos los derechos señoriales que tenía sobre Andorra y no aceptar el pago de la Qüestia. Sin embargo, al año siguiente, un destacamento francés penetraría hasta Soldeu en un intento de ocupar la Seo de Urgel.

Felizmente, en 1806, a petición de los andorranos, Napoleón I restableció los cargos de Veguer y Batlle francés, la Qüestia y las exenciones aduaneras concedidas años atrás por Luís XV y este restablecimiento definitivo del coseñorío marcaría el comienzo de una nueva época en la historia de Andorra. Se podría decir que los Valles de Andorra se habían abierto al mundo. En especial, cuando, surgen los primeros libros, de los cuales se debe destacar la obra “Relación sobre el Valle de Andorra” de Fray Tomas Junoy.

En 1848, se estrena en París la ópera de Halevy “La Vallée d’Andorre” y, cuatro años más tarde, se estrena en Madrid la zarzuela “El Valle de Andorra” del maestro Gaztambide.

En 1866, Guillem de Plandolit i de Areny, noble y rico propietario, encabeza la “Nova Reforma” (Nueva Reforma), que fue aceptada por el obispo Josep Caixal i Estradé el 14 de abril del mismo año. Esta reforma profunda de las instituciones concede una participación más activa al pueblo en el gobierno del país. El “Consell General” (Consejo General) se compondrá de 24 “consellers” (consejeros) que se escogerán entre los “Síndics”. Tres años después el coprincipe francés Napoleón III ratificó la reforma.

A lo largo del siglo XX, las instituciones mantienen su espíritu y son curiosamente respetadas, como la Justicia Civil, administrada por “batlles”, juez de apelaciones y tribunales superiores; la Criminal, por el “Tribunal de les Corts”; y la Administrativa – causas de vecino a vecino – por el “Tribunal de Veeduria”. Se construyen carreteras y se crean empresas eléctricas y se establece el día de la Mare de Déu de Meritxell y se proclama dicho día como la Fiesta Nacional del Principado.

El 10 de junio de 1933, el “Tribunal de les Corts” destituye el “Consell” y los delegados permanentes de los copríncipes convocan elecciones. El sistema electoral fue reformado el 17 de julio, fecha a partir de la cual podía ser elegido cualquier hombre de más de 30 años, y tenían derecho al voto todos los hombres mayores de 25 años.

En el año 1935, el “Consell General” acuerda la concesión de una emisora de radio: “Radio Andorra”: una radio que acompañaría a todos los sufrimos el franquismo en nuestras carnes como una antena del libertad y de información durante todo esa triste época de la Dictadura española; así como, durante la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial que permitieron a Andorra continuar con su estricta neutralidad y como país de acogida de refugiados políticos e inmigrantes que acudían continuamente a dicho territorio.

A partir del final de la segunda guerra mundial, el nivel de vida del Principado comienza a ser el de un país moderno. La población se duplica en doce años y llega a los 12.199 habitantes en el año 1964.

Comienza también entonces el gran desarrollo comercial y turístico como consecuencia del aumento de nivel de vida. Se desarrollan las primeras instalaciones para la práctica de los deportes de invierno. El esquí es declarado deporte nacional. Comienzan a surgir nuevas generaciones de andorranos formados en el extranjero.

Destacaremos los siguientes eventos:

1967: El copríncipe Charles de Gaulle es recibido con entusiasmo en el Principado.

1968: Se instaura la “Caixa Andorrana de Seguretat Social” (CASS) y se inaugura el servicio telefónico automático y el telex.

1970: Se vuelve a reformar la ley electoral y las mujeres consiguen el derecho al voto.

1973: Se produce el primer encuentro de los dos copríncipes desde el siglo XIII, SS. EE. Joan Martí i Alanis y George Pompidou.

1978: La parroquia de Escaldes-Engordany se segrega de la de Andorra la Vella y se convierte en la séptima parroquia civil del Principado.

1982: El 14 de enero, queda constituido el primer Gobierno de Andorra presidido por el Sr. Òscar Ribas.

1984: Dimite el Cap de Govern (Primer Ministro).

1989: Las candidaturas nacionalistas triunfan en las elecciones.

1990 y 1992: Andorra firma un convenio con la Comunidad Económica Europea, se aprueba el Código Penal y el censo de población aumenta espectacularmente.

A partir del año 1993, Andorra vive su gran esplendor, con la aprobación de la Constitución y la entrada en la Organización de las Naciones Unidas y en sus entidades.

En la actualidad, ya cuando Andorra se acerca a los finales del primer cuarto de siglo XXI, el país se ha consolidado como un gran centro turístico, tanto en el sentido comercial como en la práctica de los deportes de invierno y de montaña.

Finalmente, señalaré que los ancestrales Copríncipes siguen representando la Cabeza del Estado en Andorra, pero puede decirse que tanto el Obispo de Urgel como el Presidente de la República Francesa, reinan pero no gobiernan en Andorra y representan al Principado aunque este mantenga su autonomía. Ambos tienen un representante permanente para Andorra.

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