¿Qué objetivos perseguía el Plan Atlantropa, presentado al público en 1928, que, separando las aguas del Atlántico de las del Mediterráneo, construiría una gran presa en el estrecho de Gibraltar y una central hidroeléctrica de 50.000 MW de potencia?

Atlantropa fue el nombre del proyecto del arquitecto alemán Herman Sörgel que recogía la visión de futuro y que en 1928 se presentó al público. En principio el proyecto pretendía la construcción de una inmensa presa en el estrecho de Gibraltar, lo que habría permitido cerrar el mar Mediterráneo.

Así pues, básicamente, el proyecto Atlantropa se encargaría de la construcción de una inmensa presa hidroeléctrica de 35 km de longitud en el estrecho de Gibraltar, lo que habría permitido separar las aguas del Mar Mediterráneo de las del del Océano Atlántico.

La presa tendría un caudal de más de 88.000 m3 de agua por segundo y una potencia instalada de 50 GW (50.000 megavatios) y, de este modo, Europa tendría un suministro inagotable de energía eléctrica y recuperaría un cuarto de millón de tierras para la agricultura.

La presa fue diseñada por Bruno Siegwart e incluía centrales hidroeléctricas subterráneas, así como un conjunto de canales y esclusas debidamente señalizadas en el lado Atlántico por una torre de más de 400 metros de altura.

Sörgel, arquitecto de la Escuela de la Bauhaus que los nazis luego clausurarían años más tarde, explicaba que esta construcción limitaría el caudal de agua salada que entra en el Mar Mediterráneo desde el Océano Atlántico, por lo que, con el tiempo, el nivel del Mediterráneo llegaría a disminuir en un 20%.

En efecto, según cálculos efectuados, suponiendo una reducción del nivel de 80 cm al año, habrían sido necesarios dos siglos para alcanzar el nivel deseado. Ello habría permitido ganar más de medio millón de km² de superficie al mar en las zonas ribereñas y, especialmente, en torno a las islas Baleares, Córcega y Cerdeña, Sicilia, Mares Adriático y Egeo y, sobre todo, en el Norte de África.

Según un artículo de Susan Fourtané que publica la Web “Interesting Engineering”, Herman Sörgel quería cambiar la faz del planeta uniendo Europa y África, creando el nuevo continente de Atlantropa.

El arquitecto alemán se imaginaba un mundo con ciudades futuristas y energías renovables en abundancia. Un mundo civilizado donde la pobreza y la guerra fueran cosas del pasado. Imaginaba un mundo donde la prosperidad, la armonía y la paz crearan un ambiente saludable para todas las criaturas del planeta. Esa era la visión de Atlantropa; la visión del sueño de toda la vida del arquitecto de Munich Herman Sörgel.

Herman Sörgel se imagina a sí mismo conduciendo autos eléctricos futuristas sobre el Mediterráneo en un puente que une Sicilia con África. Sin agua, las antiguas ciudades portuarias quedarían tierra adentro, y se construirían nuevas ciudades eficientes a lo largo de la línea de costos recién creada.

El proyecto Atlantropa uniría a los veintiún países vecinos del Mediterráneo. Según el cálculo de Herman Sörgel, el proyecto soñado masivo llevaría 150 años. Ello también significaría 150 años de trabajo para varias generaciones de personas.

Felizmente, este proyecto no se llevó adelante porque los impactos negativos del Proyecto Atlantropa hubieran sido enormes.

Los impactos del proyecto Atlantropa

Ahora que conocemos los detalles del proyecto, podríamos hacer una evaluación de las posibles impactos o consecuencias que ello hubiera ocasionado.

Los más impactos positivos serían varios, como pretendía Sorgel:

  • La creación masiva de empleo en Europa, gracias a la construcción de todas las infraestructuras.
  • La expansión territorial de los países gracias a las tierras que surgieron después de la desecación del Mediterráneo.
  • La autosuficiencia energética que aportarían las nuevas centrales hidroeléctricas.
  • La oportunidad de convertir el Sahara en una región más fértil y próspera.
  • El acercamiento entre los estados europeos y africanos gracias a una mayor cooperación.

Pero, por otro lado, es inevitable plantear los impactos negativos:

  • La hipersalinación del Mar Mediterráneo estaría asegurada, lo que acabaría con casi toda la biodiversidad del deteriorado agitado Mar Mediterráneo.
  • El costo del proyecto sería excesivo. La cantidad de material necesaria para construir los diques sería casi imposible de lograr, salvo que se recurra a la expansión cuantitativa del acuerdo con el BCE.
  • La cooperación internacional entre los estados europeos sería esencial, y teniendo en cuenta la tensión diplomática entre los países después de la Primera Guerra Mundial, eso sería poco más que una quimera. Ahora también habría problemas en el seno de la UE.
  • Las ciudades costeras perderían el acceso al mar, así como la funcionalidad de sus puertos. Aunque es cierto que había un plan para mantener el agua embalsada en diques en escalera, la comunicación marítima con el exterior sería nula aún con esclusas.
  • El impacto climatológico sería incalculable, pero podemos afirmar que la pérdida de agua en el Mar Mediterráneo agravaría la desertificación en proceso del sur de Europa y probablemente modificaría aún más los patrones climáticos del resto del continente.
  • En el Sahara se supone que las consecuencias serían positivas, pero la verdad es que el sistema climático global estaría interconectado y cualquier modificación podría tener repercusiones inesperadas en otras partes del planeta.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

A %d blogueros les gusta esto: