¿En caso de que la Luna no existiera o se desintegrara cuál sería la peor consecuencia que ello acarrearía a la Tierra?

En el supuesto vaso de que nuestro satélite se desintegrara o fuera sacado de órbita, se producirían serios cambios en nuestro planeta pero éstos no harían peligrar el futuro de la propia humanidad. Por ejemplo, al destruir la Luna llegarían escombros a la Tierra, pero no llegaría a ser mortal.

Si la explosión fuera lo suficientemente débil, los escombros se volverían a juntar formando una o más lunas nuevas que girarían alrededor de la Tierra como Fobos y Deimos lo hacen alrededor del planeta Marte.

Si, por el contrario, la explosión fuera demasiado fuerte, no quedaría nada o se crearía un sistema de anillos de rocas y polvo como ocurre en Saturno que iría girando alrededor de la Tierra. Con el tiempo, esos fragmentos lunares se desorbitarían gracias a la atmósfera de la Tierra, creando una serie de impactos sobre su superficie.

No obstante, estos impactos no serían tan destructivos como los asteroides o cometas que tanto tememos hoy. Los escombros que caerían sobre la Tierra seguirían siendo destructivos, pero nos afectarían con un impacto que representaría menos del 1,2% de la energía total de la que supondría la debida a un asteroide de tamaño comparable que chocara contra la Tierra como ocurrió cuando desaparecieron los dinosaurios. Si los trozos que nos golpearan fueran lo suficientemente pequeños, toda la humanidad podría sobrevivir sin problemas.

Por otro lado, sin la presencia de la Luna es obvio que el cielo nocturno sería mucho más brillante. Entonces, no habría impedimentos naturales para ver cielos oscuros y cuajados de una enorme multitud de estrellas todas las noches del año. Sin embargo los eclipses ya no existirían. La duración de un día se mantendría constante y su velocidad de giro ya no se iría ralentizándose como ocurre ahora debido a la Luna.

Hemos de tener en cuenta que si hoy nuestro día tiene una duración de 24 horas, cuando los dinosaurios vagaban por la Tierra era de 22 horas y fue menos de once horas hace miles de millones de años. Así pues, sin una Luna que frenara la rotación de la Tierra, serían 24 horas diarias todos los días que aún quedan por venir, hasta que el Sol se quedara sin combustible y muriera.

La diferencia de mareas también sería mucho menor. La marea alta y la marea baja puede presentar una diferencia importante para aquellos de aquellos que viven cerca de la costa, particularmente si viven en zonas como el Canal de la Mancha donde la diferencia de mareas supera los 14 metros. Hoy en día, las mareas en la Tierra se deben principalmente a la Luna ya que la contribución del Sol es una pequeña fracción de las mareas que vemos hoy.

Durante las lunas llenas y las lunas nuevas, cuando el Sol, la Tierra y la Luna están en línea, se producen las mareas de primavera o de otoño. Es entonces cuando se producen las mareas vivas que representan las mayores diferencias posibles entre la marea alta y la marea baja. Cuando el Sol, la Tierra y la Luna están en ángulos rectos, durante la media luna, tenemos mareas muertas. Entonces, las diferencias son mucho más pequeñas. Las mareas de primavera y de otoño son dos veces mayores que las mareas muertas, pero sin nuestra Luna, las mareas siempre serían del mismo tamaño y, además, insignificante, y representarían como mucho sólo un cuarto del tamaño de las mareas de primavera y otoño actuales.

El mayor peligro sería debido a que la inclinación axial de la Tierra sería del todo inestable. Esta inclinación axial variable sería sin duda la peor consecuencia. Actualmente, la Tierra gira sobre su eje, inclinada a 23,4° con respecto a nuestro plano orbital alrededor del Sol y su oblicuidad es bastante estable. En ello, la Luna tiene mucho que ver pues durante decenas de miles de años, esa inclinación ha variado poco, pasando de ser 22,1° a 24,5°.

Es evidente que la Luna posee una gran fuerza estabilizadora, ya que los mundos sin grandes satélites como la Luna, tal como ocurre con Marte, su inclinación axial varía diez veces más con el tiempo. En una Tierra sin Luna, se estima que nuestra inclinación posiblemente superaría los 45° a veces, lo que convertiría a nuestro planeta en una especie de peonza que girara sobre sus costados. En obvio que los climas locales, tal como los conocemos hoy, variarían terriblemente.

Así, los habitantes de Alaska no siempre tendrían frío pues podrían disfrutar con el paso del tiempo de climas muy benignos. Por su parte, los habitantes de México habría periodos de tiempo que conocerían temperaturas muy bajas a lo largo del año y caería nieve junto a la costa todos los años. Sin la ayuda de la Luna para que nos estabilice, las glaciaciones golpearían preferentemente a diferentes regiones de la Tierra cada casi algo más de mil años.

Obviamente, tampoco sería el fin de la humanidad pues a muchos les daría tiempo para cambiar de países sabiendo como se va moviendo poco a poco el eje axial, pero a otros muchos les pasaría como a la rana cuando se le mete en el agua tibia de una cazuela con fuego donde se va cociendo sin darse en cuenta y cuando ya siente calor y quiere saltar fuera de la cazuela ya es demasiado tarde.

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