El desarrollo exponencial de la Inteligencia Artificial

La Inteligencia Artificial es una innovadora actividad donde convergen diferentes ramas de la ingeniería industrial y la informática y que tiene como objetivo crear máquinas inteligentes. Las actividades relacionadas con la IA se han convertido en una parte esencial del sector I+DT. A su vez, la investigación asociada al desarrollos de esta tecnología tan prometedora como es la IA resulta altamente técnica, compleja y especializada. Los problemas centrales de la inteligencia artificial incluyen la programación informática de ordenadores para que dominen ciertos rasgos que se consideran propios de la inteligencia humana.


Sin embargo, cuando tratamos de definir lo que entendemos por “Inteligencia” nos encontramos con un ejercicio que puede resultar un tanto complicado: Por ello, recurriremos a identificar cuáles son los atributos clave que comprenden la inteligencia para saber en qué se centran las investigaciones que desarrolla la IA.

  • Conocimiento
  • Lógica
  • Razonamiento
  • Conceptualización
  • Auto-conciencia
  • Percepción
  • Aprendizaje
  • Capacidad de manipular y de mover objetos
  • Conocimiento emocional
  • Planificación
  • Creatividad
  • Pensamiento abstracto
  • Resolución de problemas

Una ves conocidos los atributos clave de la IA es cuando entra la parte filosófica y comenzamos a movernos hacia las ideas del yo, de la conciencia y del ser, al objeto de facilitar que sea la IA compartida y compatibles con la inteligencia humana. Em breve, la IA es una máquina que posee todos o algunos de estos atributos enumerados mas arriba.

En consecuencia, la Ingeniería del Conocimiento, IC, que fundamentalmente realiza el diseño y puesta en práctica de Sistemas Expertos, ocupa una parte central de la investigación que desarrolla e impulsa la IA. El conocimiento al que puedan llegar las máquinas inteligentes es vital para que éstas puedan actuar y reaccionar como lo harían los seres humanos. Es decir, sólo si cuentan con abundante información acerca del mundo que les rodea podremos lograr que las máquinas sean inteligentes y apropiarse de sus contenidos para tomar decisiones. Ello comprende diseñar y desarrollar tareas que permitan dotar a las máquinas de sentido común, de capacidad de razonamiento y de resolución de problemas complejos. Se trata de un desarrollo que no es fácil y, muchas veces, resulta bastante aburrido, monótono y farragoso.

El aprendizaje automático también ocupa una parte central en la IA. El aprendizaje automático, para que sea ágil y no requiera ningún tipo de supervisión, debe contar con la capacidad de identificar diferentes patrones, a partir de los flujos de datos que la máquina recibe como información. Por su parte, el aprendizaje automático que requiere una supervisión adecuada, conlleva las tareas de efectuar clasificaciones y regresiones numéricas.

La clasificación establece la categoría a la que pertenece un objeto determinado y la regresión numérica trata de obtener un conjunto de ejemplos de entrada o salida numéricas, identificando funciones que permiten la generación de salidas adecuadas a partir de sus entradas respectivas. El análisis matemático de los algoritmos de aprendizaje automático y su rendimiento es también una rama bien definida de la informática teórica, a menudo denominada como teoría de aprendizaje computacional.

A su vez, la percepción de la máquina se relaciona con la capacidad de utilizar inputs sensoriales para deducir los diferentes aspectos del entorno a diferentes escalas, mientras que la visión por ordenador es la capacidad de analizar los inputs visuales con relación a algunas tareas de identificación tales como el reconocimiento facial, el reconocimiento de objetos y el reconocimiento de gestos.

La robótica constituye también un campo importante relacionado con la IA. Los robots requieren inteligencia para desempeñar tareas tales como manipulación de objetos y navegación, junto con tareas de localización, planificación de movimientos y mapeo.

La IA está creciendo exponencialmente y lo hace a un ritmo vertiginoso en términos de tamaño de población, conocimiento basado en guiones, tareas, etc. El aumento de escala también implica que se incrementa la entropía del sistema. Lo que exige que una gran cantidad de tareas deban ser automatizadas y centralizadas. En consecuencia, la AI tuvo que empezar a dotar de “sentidos humanos” a las máquinas.

De este modo, los humanos podrán beneficiarse de los avances de la IA. Pues, aunque sea cierto que la automatización de tareas conlleva la reducción de puestos de trabajo, también es cierto que ello beneficiará a los seres humanos, sustituyéndoles en tareas repetitivas y tediosas. La IA seguramente puede procesar todas las tareas triviales y rutinarias a un ritmo impresionante en comparación con los seres humanos. Tareas relacionadas con el control de tráfico, la automatización de estructuras de apoyo, la automatización de los procesos de fabricación, la detección del fraude fiscal, la aplicación eficaz de leyes anti-corrupción, etc.

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