La educación de hoy será la economía del futuro (I)

En cualquier país que cuente con dirigentes responsables alcanzar un Sistema de altos niveles de Coherencia Formación-Empleo, CFE, representa un gran reto que deberá superar las enormes inercias de los sistemas educativos actuales, en un contexto de mutaciones profundas y aceleradas de las competencias formativas. Todo ello significa que las decisiones sobre el futuro de los sistemas educativo-formativos deberán ser las correctas y oportunas para el logro de un escenario sostenible que garantice la coherencia entre la formación y el empleo.


También implica que, para que un determinado país se haga dueña de su propio futuro, necesitará que las políticas educativas que elabore y ponga en marcha, para construir un futuro que garantice la prosperidad de sus ciudadanos y de sus empresas, sean unas políticas diseñadas en coherencia con los retos a asumir. A su vez, necesitaremos que, realmente, estas políticas vayan al encuentro del futuro deseado para el el país, sus empresas y sus ciudadanos, en un contexto de progresivos cambios disruptivos en los empleos y sus necesidades competenciales. En suma, necesitamos un verdadero proyecto de futuro, que se anticipe a los acontecimientos, como es el que nos ofrecerá esta Iniciativa CFE.

La mayor o menor capacidad que los países tengan para adoptar decisiones que apuesten por un sistema educativo-formativo que garantice la coherencia entre la formación y empleo, indudablemente, tendrá su impacto directo muy positivo sobre la vida de los ciudadanos del país y la vitalidad y dinamismo de su economía. Es también una oportunidad para que los países en vías de desarrollo pasen a ocupar un lugar destacado en el llamado “Concierto de las Naciones”. Finalmente, y no por ello menos importante, esta apuesta por la coherencia entre la educación-formación y el empleo representa una gran oportunidad para que los países desarrollados pueda mantener sus altas cotas de progreso y de bienestar social.

Para ello, tanto las instituciones políticas como sus empresas e instituciones educativas, al igual que la sociedad civil organizada, deberán asegurar que los recursos humanos, técnicos físicos y financieros con que cuenta el país, se utilicen en coherencia con los resultados prospectivo estratégicos que recoge esta Iniciativa y que desglosaremos a lo largo de este Informe. Perseguimos un modelo educativo que sea posible, realizable, deseable y sostenible. Un modelo educativo-formativo que permita alcanzar una mejor calidad de vida para la gente que reside en el psís, así como una mejora sustancial de la competitividad estratégica de sus actividades económicas.

Del mismo modo, un buen diseño de las políticas educativo-formativas que persiga la coherencia entre la formación y el empleo es algo que, obligadamente, habrá que elaborar y poner de marcha, cuanto antes, impulsando las acciones estratégicas que se diseñen para la consecución de los objetivos estratégicos sostenibles que hayan sido pertinentemente establecidos. Sin embargo, el hecho de que esta políticas educativas, a diseñar e impulsar, se conviertan en un motor, y no en un freno, a la hora de superar los retos que nos depara el logro de la coherencia entre la formación de hoy y el empleo del futuro, no es algo que deba ser fácil, ni mucho menos gratuito.
(continuara)

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