Nueva novela: Utopía en el siglo XXI

Portada Utopía en el siglo XXI

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Comentarios sobre la Novela “UTOPÍA EN EL SIGLO XXI” publicada en Amazon.com

“La novela, a través de la trama que protagonizan sus propios personajes, nos describe el cambio socioeconómico radical que se produce durante el primer cuarto del siglo XXI que nos conduce hacia la tan ansiada Utopía. Es el paso del mundo capitalista financiero a un mundo sostenible. Se acaba el ciclo que comenzara en el siglo XVI y que concluye con la actual Tercera Depresión Económica. El fine de una era donde se refleja en el agotamiento del actual modelo económico-financiero para abrir paso a un nuevo modelo económico basado en la sostenibilidad.

Al igual que, a comienzos del siglo XVI, Thomas More —también conocido como Tomás Moro— supo identificar con claridad que la humanidad se encontraba al final de una era cuando escribió “Utopía”. A comienzos del siglo XXI, pasa lo mismo con Jonathan Gabinah cuando nos presenta una salida que se concreta de nuevo en una utopía, pero, esta vez, ya no será una isla sino que reclama una solución a nivel del planeta entero.

Desgraciadamente, y al igual que en los tiempos de Thomas More, pocos gobernantes se sienten comprometidos con la urgente necesidad de adaptar sus políticas a los nuevos tiempos que se avecinan. En general, los políticos —los de ayer al igual que los de hoy— ante las crisis que exigen una fuerte ruptura con el modelo obsoleto, siguen siendo cobardes y corruptos, además de tibios y débiles pues no hacen nada para evitar que se agrave la crisis y continúan haciendo más de lo mismo.

Los actuales gobernantes, al igual que los que conoció Thomas More, son muy conscientes de que para adaptar las políticas a los nuevos tiempos deberían enfrentarse a innumerables rentistas del sistema de las castas dominantes, cosa que no están dispuestos a realizar, aunque se rodearan de ciertos políticos renovadores. En consecuencia, nos encontramos con que no existe ningún liderazgo que intente siquiera marcar el nuevo rumbo a seguir a la población actual, tal como ocurrió en el siglo XVI.

Es muy sintomático que también en tiempos de Thomas More —y al igual que nos ocurre ahora con los dirigentes políticos que tenemos— la incompetencia y la mediocridad que caracterizaban a los monarcas y los príncipes de sus época producía unos efectos tan nefastos y desastrosos en el gobierno de sus reinos que hasta los más tranquilos y confiados vasallos comenzaban a mostrarse temerosos de su suerte. Hoy en día, gracias a la extendida corrupción política, el sector financiero se ha hecho dueño de nuestro destino y es el que controla el poder. Los diferentes dirigentes políticos están al servicio de los bancos e instituciones financieras que prestan dinero que no tienen pues están terriblemente apalancados, mientras que sus quiebras y desajustes se financian con el dinero público, lo que empobrece a las clases medias y coloca las capas sociales menos favorecidas económicamente, en situación de extrema pobreza.

De este modo y de manera parecida, Thomas More y Jonathan Gabinah observaron cómo se crearon, de la noche a la mañana, grandes fortunas que fueron precisamente quienes manejaron los hilos, no sólo del comercio, sino también de la política. Y en ambos casos, la Academia enmudeció cobardemente.

En efecto, la Academia y las universidades de entonces y de ahora— siempre han sido bastante más conservadoras de lo que aparentan ser. Sobre todo en tiempos de crisis profunda, cuando los cambios de modelo se revelan como la única salida a crisis. Es entonces cuando la Academia se vuelve mucho más reaccionaria y retrograda. Hoy tampoco las universidades aportan nada a la grave crisis que estamos padeciendo. En tiempos de crisis, la Academia, las Universidades, se vuelven ensimismadas y cobardes, se encierran en su propio mundo que lentamente se va transformando en un fin en si mismo, convirtiéndose así en un freno para el obligado cambio de modelo económico. Esto que ocurrió en el siglo XVI, al igual que está ocurriendo hoy, en el siglo XXI.

Para ofrecer una solución ante la necesidad de acometer con éxito el cambio de era, surgió esta peculiar novela, cuyo resultado es una mezcla de muchos y diferentes géneros donde el amor, la filosofía, la tecnología, la sociología, la política, la economía y la ciencia ficción se mezclan para ofrecernos un thriller con final feliz y lleno de amor y de esperanza para la humanidad, a pesar de lo cruento de algunos pasajes del Libro: Utopía en el siglo XXI.

Por ello, no sería de extrañar que muchos críticos no sepan o no quieran saber cómo clasificar este libro. Así pues, sean cuales sean las opiniones que se tengan sobre el libro, sea cual sea el estereotipo que se le vaya asignando, el hecho cierto es que siempre será más que una simple sátira de los comienzos del siglo XXI. Una obra audaz, simpática pero, en cierto modo, también molesta pues cuestiona el orden imperante como injusto y carente de sentido.

En otras palabras, mientras no nos cuestionemos —de manera parecida a como lo hace Jonathan Gabinah— que sólo a partir de una fuerte apuesta por la transición hacia una economía sostenible, donde no haya lugar para la especulación y el apalancamiento financiero y se base en las innovaciones tecnológicas y sociales, donde se profundice la democracia y se democratice la economía, donde la generación eléctrica en base a las energías renovables sea mayoritaria dentro del ‘mix’ de energía, donde la productividad de los recursos y el ahorro y la eficiencia contribuyan a incrementar sustancialmente los niveles de uso de la economía circular, etc., es como podremos salir de la grave crisis en la que estamos inmersos.

Presumiblemente y para nuestra desgracia, todavía estamos muy lejos de iniciar los primeros pasos para salir de la crisis en la que llevamos anclados casi una década. Nuestros dirigentes políticos, sociales y económicos —incluida la Academia— están muy lejos de cuestionarse el actual modelo económico basado en la insostenibilidad del sistema. Así pues, durante muchos años —bastantes más de los que nos pensamos— y mientras sigamos soportando el colosal impacto negativo que supone la supeditación de la sociedad y de las actividades económicas al sector financiero, continuaremos con la depresión económica.

Finalmente, sería bueno insistir que, para salir de ella, sólo será posible si previamente establecemos un modelo económico basado en la sostenibilidad. Cuando lo hayamos hecho, entonces sería deseable que levantáramos un monumento de recuerdo a las graves consecuencias que tiene la inconmensurable estupidez humana. Es también entonces cuando descubriremos que la Utopía es posible tal como describen las páginas de este apasionante y entretenido libro.”

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