Un reto de Futuro: Los niveles de éxito de la Educación en Ciencia y Tecnología

Se impone una revolución en materia de educación en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (Science, Technology, Engineering, & Math (STEM)). La idea es muy sencilla. El crecimiento económico en el siglo XXI será impulsado por la capacidad que tengan los diferentes países tanto para generar ideas como para convertirlas en productos y servicios innovadores e introducirlos en el mercado con éxito. Dependemos de la innovación y del nivel de competencias en Ciencia y Tecnología, pero, sobre todo, de la capacidad que tengamos de impulsar la innovación desde la demanda.

No obstante, este objetivo es muy ambicioso ya que, sin contar con un alto número de ingenieros y científicos de calidad, será algo casi imposible de lograr. Hasta ahora hemos estado remando en la dirección contraria olvidándonos de la importancia que tiene el hecho de que los alumnos en la educación escolar obligatoria y en el bachillerato adquirieran buenos conocimientos sobre ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas o STEM, por sus siglas en inglés. Invertir estas tendencias tan negativas es nuestro verdadero reto de futuro.

Ciencia y Tecnología 5

El desarrollo de la ciencia y la tecnología no se consigue con economistas sino con ingenieros y científicos que no trabajen como funcionarios, tal como se estila trabajar en muchos centros tecnológicos europeos. A su vez, también necesitamos contar con un mayor número de ingenieros que el que ahora tenemos y han de ser mucho mejor preparados para ser creativos en un entorno competitivo y de excelencia. Es decir, necesitamos alumnos preparados en STEM desde la educación escolar obligatoria y el bachillerato. Alumnos que sean capaces de hacer frente con éxito a la dureza que suponen los estudios universitarios en base a la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas o STEM y, que además, se les potencien sus capacidades innovadoras.

Sin embargo, la tarea no es fácil porque el porcentaje de alumnos que acaba el bachiller y son aptos para acudir a estudiar carreras con fuertes componentes STEM apenas alcanzan el 35% del total del alumnado. Por consiguiente, es necesario mejorar significativamente las calificaciones escolares en la enseñanza escolar obligatoria y el bachiller y asegurar que la inmensa mayoría de los estudiantes estén preparados para acudir la universidad y cursar estudios de carreras con fuerte componente STEM. Este objetivo es vital para que los países se doten de la capacidad necesaria para competir en la economía global.

En bastantes países avanzados, conscientes de la importancia de la Educación STEM, sus políticas educativas otorgan cada vez mayor prioridad a la enseñanza, en la educación escolar y en el bachillerato, de materias relacionadas con la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). El logro de unos mayores niveles de conocimiento de los escolares en materia STEM, es un componente crítico no sólo para garantizar la competitividad de sus empresas y del propio país sino también para el éxito de los estudiantes en la universidad, en la carrera profesional y el desempeño de la vida laboral y social como personas.

La Educación STEM debe ser aplicada desde los comienzos de la Enseñanza Obligatoria y dirigida a todos los estudiantes. Si bien es cierto que su éxito condiciona la prosperidad futura de los países, también es igual de cierto que, en la mayoría de los países, se está fallando en ello, debido a que el término del bachillerato la inmensa mayoría de los estudiantes están fallando para cursar carreras universitarias como las de ingeniería.

La amenaza es clara y los datos que se conocen nos informan sobre el hecho de que muchos países desarrollados se están quedando atrás, en materia de educación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Así, se constata que:

  • El número de estudiantes de secundaria que están fallando la prueba de matemáticas, está aumentando. En muchos casos, dos tercios de todos los graduados de la escuela secundaria no pasan las pruebas.
  • Los resultados escolares en STEM, en una altísima medida, depende de la calidad del profesorado. Una mala calidad del maestro que imparte asignaturas relacionadas con STEM es la principal causa de este fracaso escolar.
  • Las cuotas de estudiantes STEM en la Universidad están disminuyendo y las diferentes facultades de ingeniería y ciencias se ven obligadas a bajar las puntuaciones para la entrada, lo que significa una reducción significativa de la calidad de la enseñanza STEM. Lo que mermará la calidad de nuestros ingenieros del futuro.
  • -El esfuerzo y la dificultad en el aprendizaje de una carrera técnica no se valora económicamente en las empresas. La profesiones STEM requieren cursar estudios que son muy difíciles y, además, no están bien pagados o se les paga mucho menos que a otras profesiones que requieren cursar estudios mucho más fáciles, tales como los estudios de economía, finanzas y administración de empresas y que contribuyen mucho menos al progreso y a la prosperidad social y económica.
  • -La educación de los estudiantes escolares en el área de STEM empieza muy tarde. No se puede esperar hasta llegar a la Universidad porque ya es demasiado tarde.
  • -La enseñanza STEM en la enseñanza obligatoria y el bachiller requiere profesores muy cualificados. Deben ser profesores que tengan un alto nivel de conocimientos en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas.
  • -Una gran mayoría de los países carece de profesionales para la enseñanza STEM en la educación escolar obligatoria y en el bachillerato. También se carece de facultades universitarias específicas para la preparación de estos profesionales de la educación STEM.
  • -Los resultados escolares en STEM depende de la calidad del profesorado.
  • -En consecuencia, se impone, cuanto antes, elaborar una política educativa seria y responsable acorde con estos retos de futuro. Tenemos profesores en las escuelas que no valen para la enseñanza STEM y profesores que deberíamos tener pero que tampoco existen. Pero todo es posible si uno se prepara bien a medio y largo plazo y deja de improvisar.

Al trabajar en la elaboración de estrategias de desarrollo relacionadas con este tema, gracias al enfoque de la metodología que he utilizado en base a la prospectiva estratégica, puedo asegurar que hay soluciones, no importa el nivel en el que cada país se encuentra. Podemos lograr que los riesgos potenciales se conviertan en oportunidades y que, al mismo tiempo, se logre que las decisiones sobre las políticas educativas estratégicas de futuro reduzcan sus niveles de riesgo y sus rangos de incertidumbre. El futuro no se prevé, se prepara.

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