Apuntes de prospectiva económica en clave de racionalidad y sinceridad a comienzos del año 2014

Estamos viviendo en una burbuja financiera de proporciones épicas que amenaza con estallarnos cualquier día y dejarnos, durante algún tiempo más o menos largo, sumidos en un traumático caos social y económico, a nivel mundial. ¿Cómo creemos que seremos recordados por las generaciones posteriores? ¿En el futuro, cómo será estudiado por los historiadores de entonces este tiempo de crisis debido a la especulación financiera, profunda y prolongada, que vivimos?

El modelo especulativo financiero mundial

Del mismo modo que hoy nos maravillamos ante la locura colectiva que supuso la primera burbuja especulativa de la historia, conocida como la crisis de los Tulipanes, la Tercera Depresión Económica será recordada como una fase de la historia en la que la humanidad, de manera estúpida y autodestructiva, puso al carro de la usura por delante de los bueyes de la justicia y de la equidad social, del progreso y de la prosperidad económica y social.

La historia contará que hasta que no se produjo el gran estallido de la economía mundial fue imposible reconducir el conjunto de las actividades económicas en base a la Economía sostenible y su puesta en valor. La historia dirá también que la transición de un modelo capitalista financiero a un modelo sostenible fue menos traumática de los esperado, debido a que se hizo apoyándose en el desarrollo científico y tecnológico y en los valores democráticos.

Nuestra época se conocerá como la era donde surgieron los dirigentes mediocres y corruptos al servicio de la plutocracia, la era donde la democracia y los principios que la inspiran se devaluaron tanto que el crecimiento económico se convirtió en una estéril e improductiva burbuja, que crecía y crecía, hasta que el aporte para mantener la excesiva concentración de la riqueza en manos de unos pocos colapsó y se produjo el estallido de la gran burbuja.

Dirán que fue como el estallido de ese agujero negro que produce la excesiva y progresiva concentración del capital en manos de unos pocos que al estrecharse el flujo que succiona los capitales sufre una implosión galáctica que paraliza el conjunto de la economia.

El agujero negro financiero

De igual modo, nuestra época inspirada en su mediocridad y la falta de liderazgo será recordada como aquella en la que la sociedad perdió de vista lo que realmente era el valor del dinero y apostó por la concentración del capital en manos de unos pocos, en base al crecimiento especulativo sin límites. Y todo porque no se quiso poner freno y un control severo al capital financiero especulativo como fuente de acumulación de la riqueza.

La riqueza se puede expresar de dos maneras bien diferentes. Se puede presentar en forma de activos financieros, de bonos y letras del Tesoro, y demás valores financieros respaldados por las cuentas y balances electrónicos de los bancos donde más del 80% de su capital se basa en la especulación financiera. Son cuentas que no reflejan más que lo que las entidades financieras —increíblemente apalancadas entre ellas— nos hacen creer pero que ya no responden a ninguna realidad económica tangible.

Son cuentas que aumentan o disminuyen en función de la especulación interesada que las instituciones financieras nos dicen que valen, pero que, a su vez, son tan intangibles que pueden desvanecerse en un momento, a poco que alguien cuestione el verdadero valor de lo que no es más que humo y pajas. En realidad, la base monetaria es una abstracción que se refiere a la cantidad de dinero que el sistema bancario tiene disponible para proporcionar, piramidalmente, un mayor número de préstamos.

Pero el hecho de tener más dinero los bancos no quiere decir que éste se emplee para financiar actividades relacionadas con la producción y el consumo de bienes y servicios. Al contrario, este dinero no suele acudir a la economía real y, simplemente, suele utilizarse para inflar la burbuja financiera, aumentar el apalancamiento financiero, mediante la compra de activos financieros tales como acciones, bonos y derivados. Es por ello por lo que las empresas siguen teniendo dificultades para acceder a los préstamos de los bancos.

Por ello, ayudar al saneamiento de los bancos con dinero público, sin contrapartidas en préstamos asequibles por la economía real, es como regalarle el dinero a un ludópata. Todo el dinero termina jugándose en el gran casino en el que se han convertido los mercados de capitales, a nivel mundial.

Los activos financieros de naturaleza intangible se valoran y se persiguen para hacernos creer la ilusión de que la economía no productiva es la que genera la riqueza y el crecimiento económico. Al igual que hicieron otras burbujas del pasado, creando una falsa ilusión de bonanza económica hasta que llegue estallar la burbuja y el valor de la riqueza intangible se desvanezca para luego transportar a la ruina más absoluta a los poseedores de estos activos financieros y, con ello, arrastrar en su desgracia a grandes sectores de la población que, inocentemente, se creyeron que el mundo funcionaba en base a su trabajo honrado, productor de bienes y servicios.

Un mundo sin especulación 1

La segunda manera de expresar la riqueza se basa en la posesión de activos tangibles que yo distinguiría entre los que son susceptibles de fuertes especulaciones como los bienes raíces y los activos tangibles que producen bienes y servicios para satisfacer las demandas de la sociedad.

Los activos tangibles productivos —aunque están algunos muy contaminados por la especulación y el control oligopolista de los mismos— una vez puestos en su valor real, contribuyen —gracias a la redistribución de la renta y a las políticas de equidad social, a las leyes de la competencia y leyes anti-trust, al mantenimiento del estado de bienestar— a la consecución del verdadero progreso y prosperidad social y económica de las naciones.

A nivel mundial, no creo que tengamos líderes con valentía y la honradez suficientes como para eliminar burbujas, apalancamientos, paraísos fiscales y especulaciones financieras y que apuesten con rigor por la transición hacia la economía sostenible. 


Pero mi análisis del actual modelo económico-financiero, en su extrapolación, me explica claramente que no podemos seguir creciendo económicamente en base a burbujas —como lo hacen la mayoría de los países desarrollados— porque todo tiene un límite y éstas, al final, explotan.

Sostengo que, en esta nefasta evolución económica, los países emergentes, a pesar de sus notables crecimientos económicos recientes, verán sus ganancias absorbidas por los países desarrollados, mediante simples ataques especulativos a sus monedas. Estos ataques especulativos que controlan los países desarrollados obligarán a devaluar, constantemente, las monedas de los países emergentes o a reducir, significativamente, sus actuales tipos de cambio con respecto a las monedas más fuertes como el dólar, el yen y el euro.

Sólo países como Estados Unidos, que cuentan como amplios recursos, un nivel tecnológico elevado y una gran capacidad para introducir innovaciones sociales y tecnológicas serán los ganadores de esta estúpida carrera hacia el crack mundial.


Los seres humanos somos tan cortoplacistas que sólo escarmentaremos o aprenderemos la lección cuando se produzca el colapso de la economía mundial, con el estallido de la burbuja financiera. La buena noticia es que este crack mundial será precisamente el que nos facilite las condiciones necesarias como para realizar este obligado cambio de modelo económico, sustituyendo el actual modelo por otro de naturaleza sostenible.  

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