El desarrollo sostenible y la productividad de los recursos

Gracias a los avances de la Ciencia y de las Tecnologías Clean-Tech, un bien cada vez más escaso como es el agua dulce puede dejar ser un freno al desarrollo y a la calidad de vida si se aprovechan las tecnologías existentes para mejorar la productividad de los usos del agua.

Luchando contra el desierto

El ejemplo lo tenemos en Israel. Tal como lo recoge el periódico Aurora, se teta de un país que se ha convertido en líder en lo que se refiere al reciclaje y tecnologías del agua, haciendo de la necesidad, una virtud.

Israel, un país que tradicionalmente ha sufrido restricciones de agua debido a clima seco ha desarrollado, desde su creación como Estado en 1948, una serie de medidas, incluida su prodigiosa reforestación, el reciclado, el uso eficiente y la desalinización.


Actualmente en el país se recicla el 75% de sus aguas residuales municipales para el riego, sobre todo en las zonas áridas del sur, donde apenas se reciben unos escasos 100 mm de lluvia al año.

El país se propuso una ambiciosa meta para el año 2014 consistente en reciclar el 100% de sus aguas residuales urbanas. A subrayar el hecho de que las aguas recicladas se utiliza para el riego, debido a las tecnologías de tratamiento que se utilizan son de calidad potable y contribuyen a mejorar el medio ambiente evitando los daños ecológicos causados por las aguas residuales sin tratar.


Al servir a alrededor de dos millones de personas en la región de Dan -densamente poblada- que incorpora la ciudad de Tel Aviv, La planta de tratamiento de aguas residuales urbanas, Shafdan, situada en la región de Dan donde se encuentra Tel Aviv, recoge las aguas residuales de una población de más de dos millones de habitantes.

Esta planta es la más grande de Mekorot —la empresa publica de aguas israelí— y una de las más avanzadas en el Oriente Medio, trata 130 millones de metros cúbicos de aguas residuales al año.
El afluente secundario de la planta se utiliza para infiltrarse en los campos de cultivo de la región de Dan. Posteriormente, el efluente filtrado se recarga en los acuíferos, donde se somete a los procesos naturales físicos, biológicos y químicos que mejoran su calidad.

El agua de los acuíferos se bombea hacia el desierto del Néguev, a unos 90 km de distancia, donde se utiliza para el riego de cítricos, zanahorias, patatas, lechugas, trigo y cultivo de flores. Además de la planta Shafdan, Mekorot opera otras cinco plantas de tratamiento de aguas residuales con un caudal diario de 460.000 m3 y una capacidad anual de unos 180 millones de metros cúbicos.

Israel un ejemplo muy ilustrativo que muchos países podrían imitar a la hora de hacer frente con éxito a la escasez de agua potable debido a la contaminación de las aguas y al clima seco, a la disminución de lluvias debido al Cambio Climático y al aumento de las necesidades de agua dulce debido a las demandas de la población y del sector agrícola.

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