Cómo hacer para que sea rentable el sistema público de salud de un país y evitar que se privatice

La competencia es la clave principal para evitar que se funcionaricen los servicios de salud y con ello, estos servicios pierdan eficacia y eficiencia. La pérdida de rendimiento y el aumento de los costes de estos servicios de salud favorecen las políticas de privatización. Lo que representa un grave error y un tremendo daño colectivo para la comunidad social de cualquier país. El ejemplo de como evitar este proceso de deterioro de los servicios públicos de salud y evitar así su posterior privatización, lo tenemos en Israel donde este tema siempre ha tenido una especial sensibilidad y al que se le ha dado la máxima importancia para que sea un servicio de calidad, rentable y universal, tanto ahora como en el futuro.

Clalit

Actualmente, el seguro de salud de Israel es universal y se proporciona a todos los ciudadanos por el gobierno. Mediante el pago de un impuesto que representa, aproximadamente, el 5% en los ingresos, todo ciudadano tiene seguro de salud. Dado que la Ley de Seguro de Salud Nacional de 1995, todos los ciudadanos israelíes deben firmar un compromiso con uno de los cuatro seguros médicos o HMO de Israel: Maccabi, Clalit, Meuhedet y Leumit, de los cuales Clalit es el mayor seguro médico y al que pertenecen el 54% de todos los israelíes. Los seguros pagan directamente los médicos y, en el caso de Clalit, también los propios hospitales que utilizan.

Los diferentes gobiernos israelíes actualizan todos los años la lista de las prestaciones uniformes o similares que deben ser proporcionadas por todas las HMO o seguros médicos. A ningún ciudadano se le pueden negar estos servicios o impedir que sea miembro de alguna de las HMO, independientemente de su raza, religión, edad, sexo o nivel de salud. Además, los israelíes pueden contratar —el 70% lo hacen— los seguros complementarios que permiten acudir a cualquier médico que se desee, tener procedimientos y tratamientos adicionales disponibles que van más allá de las prestaciones similares. Además, este plus en el seguro se consigue pagando unas cantidades de dinero que no son altas por lo que esta ampliación de la cobertura del seguro médico se vuelve muy asequible.

Sin embargo, todo ha sufrido una evolución y un proceso. Así, seis meses después del establecimiento del Estado judío, en 1948, sólo el 53% de la población tenía seguro médico de enfermedad. Israel aumentó de manera constante su contribución financiera a las HMO o seguros médicos de enfermedad y asistencia sanitaria, para lo que miembros más asequible, y en 1973 obligaba a los empleadores a pagar contribuciones a las políticas de salud de los empleados.

Pero los seguros HMO aún estaban libres de rechazar a las personas que se consideran que tenían un riesgo demasiado alto de sufrir una grave enfermedad y de costoso tratamiento por lo que, en 1995, cuando el 4% de la población se encontraba todavía sin seguro médico de enfermedad, el gobierno se comprometió a realizar una cobertura universal, aprobando la Ley del Seguro Nacional de Salud.

Ello significaba que, a partir de entonces, todo el mundo tendría el derecho —y el deber— de tener sus necesidades médicas y socio-sanitarias cubiertas por uno de los cuatro seguros médicos sin fines lucrativos del país. Así, los residentes en el país pagan las contribuciones relacionadas con los ingresos obtenidos a través del sistema impositivo, que cubren alrededor del 40% de los costes del seguro médicos y el Estado paga el 60% restante.

En Israel ya dijimos que existen cuatro seguros médicos sin fines lucrativos que compiten entre si: Maccabi, Clalit, Meuhedet y Leumit. Obviamente, todos las personas que viven en Israel pueden elegir unirse al seguro médico que mejores prestaciones le ofrecen e, incluso si no se encuentran conformes con los servicios que reciben pueden cambiarse de seguro médico una vez al año.

Esta competencia ha obligado a racionalizar todo el proceso de atención sanitaria y a poner en valor para los ciudadanos y las empresas el sistema de salud israelí. Gracias a esta competencia entre seguros médicos, también se ha obligado a optimizar tantos los costes como la calidad de servicio sanitario que se presta.

De igual modo, se ha evitado que los trabajadores del sector público de salud se hayan convertido en funcionarios, que, en un gran medida, al no estar sujetos a las leyes de la competencia, estos trabajadores de la sanidad pública disminuyen significativamente su rendimiento y contribuyen al despilfarro de recursos públicos que pagan los ciudadanos, a través de los impuestos que satisfacen.

Por el contrario, en Israel, la competencia existente entre los diferentes seguros médicos impide que nadie se puedar dormir en los laureles si no quiere correr el riesgo de perder afiliados en un número significatico. A su vez,, los diferentes seguros médicos estan obligados por ley a proporcionar una “canasta” normalizada de servicios y medicamentos, tanto a niveles de emergencia como preventivos.

A excepción de algunas consultas y análisis médicos a los que el paciente debe hacer una contribución para rebajar su coste —por lo general, suele ser una cantidad inferior a 10 €— es el seguro médico el que debe transferir fondos a las clínicas, centros de salud y hospitales que utilizan para cubrir todos los servicios. En Israel, hay sólo un puñado de hospitales que son completamente privados. El resto son públicos.

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