El significado de desarrollo sostenible hoy en día

Se trata de una expresión que hemos escuchado muchas veces y que, hasta hace unos años, la utilizaban constantemente los movimientos ecologistas, los medios de comunicación y los políticos pero ya no lo hacen tanto, porque el mundo ha caído en manos de los intereses del capital financiero y éste es contrario a todo lo que tenga que ver con el largo plazo o la sostenibilidad del Planeta. El modelo económico actual han caído de manos de avariciosos y ludópatas y ya no funciona porque los políticos no se atreven a enfrentarse al capital financiero. La corrupción política que silencia muchas voces y compra muchas voluntades, tiene mucho que ver en todo ello.

Este modelo económico neoliberal, en su declive y degeneración, nos ha creado la grave Tercera Depresión Económica que ahora sufrimos y seguiremos sufriendo durante mucho más que una década. Los bancos y el conjunto del sector financiero que controlan las grandes empresas se han convertido en un agujero negro de la economía que poco a poco va destruyendo el poder adquisitivo de las clases medias y condenando al Planeta a un progresivo e irreversible cambio climático.

La solución hace años debía basarse en el desarrollo sostenible pero los políticos fueron cobardes y/o corruptos y no hicieron apenas nada por implantarlo y sustituir el disparate de la economía centrada en las finanzas, las burbujas y la especulación por la economía sostenible. Ahora, tras seis años de crisis económica, la solución a todos nuestros males sigue siendo, aún más que nunca, el desarrollo sostenible. Sin embargo, ¿Qué entendemos por desarrollo sostenible? El desarrollo sostenible es un concepto que muy pocas veces la gente sabe lo que, en realidad, se quiere decir con ello. Desarrollo Sostenible no es sólo algo equivalente a lo que entendemos por el cuidado y la protección del medio ambiente. Es mucho más que todo ello.

Existen más de cien definiciones distintas para expresar lo que significa Desarrollo Sostenible. Son definiciones que resultan ser muy parecidas pero que, a su vez, son distintas porque cada una de ellas intenta traducir mejor el sentido de lo que quiere significar el Desarrollo Sostenible. Particularmente, me quedo con la primera definición que hizo la Comisión Brundtland de las Naciones Unidas acerca de lo que entendía sobre el Desarrollo Sostenible para luego expresar la mía que considero más conforme y adaptada a nuestra propia idiosincrasia.

En 1987, la Comisión Brundtland definió el Desarrollo Sostenible como aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. Este Informe también conocido por su título, “Nuestro Futuro Común”, se dedicaba, a analizar, desde un enfoque global, las profundas relaciones existentes entre la paz, la seguridad, el desarrollo y el medio ambiente para caracterizar, de manera sutil y pertinente, el estado ecológico del mundo y lo que entendía que era la mejor solución a los múltiples problemas que nos acechan a la humanidad entera.

La definición que yo propongo acerca de lo que es y representa el Desarrollo Sostenible es muy parecida aunque, obviamente, diferente. La diferencia estriba en que yo subrayo lo que hay que hacer en lugar de lo que hay que evitar. El Desarrollo Sostenible es aquel que persigue la construcción de un futuro digno, justo y equitativo y, a su vez, viable y saludable para muchos de los que ahora vivimos cuando seamos más viejos, así como para nuestros hijos y para nuestros nietos, en el marco de una estrecha solidaridad con el resto de los pueblos de la Tierra.

No sólo se trata de tomarnos la solidaridad intergeneracional en serio. También se trata de que aprendamos a pensar en el largo plazo y a preparar el futuro con tiempo, de manera solidaria con el resto, respetando los límites que nos imponen las leyes físicas de la naturaleza, la libertad y la equidad social.

Se trata de escaparnos de la tiranía que nos imponen tanto lo que es urgente como el hecho de sustituir la visión miope y cortoplacista que impregna nuestras acciones por otra que también contemple el largo plazo. Se trata de recuperar ese valor basado en la prudencia, en lo que significa reflexionar, para ver las consecuencias de nuestras acciones, antes de llegar a decidir nada. Sin siembra no hay cosecha. Y necesitaremos miles de innovaciones sociales, ambientales, económico-financieras y tecnológicas para que ellas nos permitan alcanzar el futuro sostenible. Sin innovación la ardua tarea a realizar sería del todo imposible.

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