2012 fue el año del fracaso de la Cumbre de Rio+20 (I)

La economía más cortoplacista y avariciosa —principalmente la del sector financiero y las grandes empresas multinacionales y de la energía— es la que controla los destinos de la humanidad y la que se cargó la Cumbre Río+20. Las recientes proclamas de la AIE y del BM en pro del desarrollo sostenible representan unas verdaderas tomaduras de pelo. En el desarrollo de la Cumbre Río+20 lo han dejado muy claro. Los sectores energético y financiero no están por apoyar a la sostenibilidad. Para ellos, lo importante es la maximización del beneficio aunque el precio a pagar sea cargarse al planeta.

Money and Sustainability

Los únicos que apostaron por el desarrollo sostenible eran los sectores más solidarios de la población, a nivel mundial — los más conscientes de los problemas que estamos padeciendo actualmente, tras haber entrado en una profunda depresión económica— que esperaban atentos, aunque con bastante escepticismo, a los resultados de la Cumbre de Río+20 que se celebró en Río de Janeiro, durante los pasados días, 20-22 de junio de 2012.

En la Cumbre Río+20, salvo algunos aspectos puntuales protagonizados por algunos países que han apostado seriamente por la sostenibilidad y que sería digno de destacar, la Conferencia discurrió esterilmente. Fue un completo fracaso, donde ya desde el principio se vió que la clase política no llegaría a ningún acuerdo importante pues estaba secuestrada por los intereses del sector financiero y de las grandes multinacionales.

Río+20 reflejó una nueva falta de responsabilidad de la mediocre clase dirigente que no estuvo, ni de lejos, a la altura de las circunstancias y que desaprovechó tan importante reunión, en el marco del encuentro mundial por un desarrollo sostenible. Fue incapaz de crear las bases sólidas que permitieran la salida a la crisis economica mundial que estamos padeciendo y que nos demuestran que el modelo económico actual está agotado.

Rio+20 habia reunido a representantes de 193 países con el próposito de evaluar la cantidad y la calidad del desarrollo mundial hacia la sostenibilidad del Planeta, tras veinte años de haberse celebrado la Cumbre sobre la Tierra, precisamente en la misma ciudad.

También se pretendía llegar a nuevos compromisos por el desarrollo sostenible que dieran luz a grandes acuerdos prográmaticos. Naturalmente, fue algo que nunca sucedió porque a quienes rigen la economía actual, a nivel mundial, el desarrollo sostenible es algo que está muy reñido con su agenda. Los políticos dieron fe de su servidumbre a las empresas oligopilistas y financieras. Solamente los ingenuos o los que viven de hacer como si se hace, para luego seguir haciendo más de lo mismo, esperaban o decían que esperaban que surgiera algo importante y trascendental de esta cumbre.

Asñi oues, la Cumbre Río+20, cuajada de propraganda y un presupuesto para Brasil de casi 190 millones de dólares, nacía, desde las primeras exposiones, vacía de contenidos y exenta de la más mínima ambición. Cada cada país aportó algo conforme a la Agenda 21, producto de esta cumbre de 1992, donde los 178 países que participaron en dicha ocasión se comprometíeron a cumplir con ciertas metas para promover acciones que permitieran combatir el cambio climático, frenar la pérdida de biodiversidad y la desertificación. Todo fue mucho ruido y pocas nueves. Ciertamente, fue una Cumbre muy poco ambiciosa, por no decir que fue un verdadero engaño.

La propaganda decía que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible 2012, “Río +20”, presentaba una oportunidad histórica y sin precedentes para debatir cómo el desarrollo sostenible podía llegar a ser una realidad para los más de 7.000 millones de personas que poblamos, hoy día, el Planeta Tierra, nuestra aldea común, y para definir las bases que condicionarán el futuro de los 9.000 millones que, con gran probabilidad, serán los habitantes que vivan en los años 2050, a nivel mundial.

El fiasco fue tremendo y representó, sin que ya quede apenas espacio para la excusa o el disimulo, más que un avance, un retroceso para que la humanidad entera logre su obligado futuro sostenible para así poder hacer frente con dignidad, inteligencia, solidaridad y garantías de éxito a los retos que nos depara el futuro. Las conclusiones de Río+20 fueron un retroceso también en lo que se refiere a la movilización política y social con que un día, aunque sea tímidamente, se afrontaron los acuerdos globales para un futuro más sostenible. Lo que sí se vio nítidamente es que algunos países sí que se han tomado en serio su apuesta por el desarrollo sostenible. Lo que demuestra que aún contamos con la fuerza de la razón y de la inteligencia. (Continuará)

Anuncios

One Response to 2012 fue el año del fracaso de la Cumbre de Rio+20 (I)

  1. ftesftgjgrwswdkgariyofbrfrf dice:

    falto año en que se innaguro

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: