Prospectiva sobre el Alzheimer (XIV)

De igual modo, la lucha para diagnosticar la enfermedad de Alzheimer precozmente sigue adelante con nuevos bríos. El primero de ellos se está desarrollando en Estados Unidos y el segundo es un proyecto vasco que también tiene visos de procurarnos el ansiado diagnóstico precoz de la enfermedad de Alzheimer.

Con respecto al primer proyecto, diremos que la Agencia que controla el uso de los medicamentos en Estados Unidos, FDA, ha aprobado el uso de un reactivo especial para poder diagnosticar a tiempo esta enfermedad neurodegenerativa en sus etapas más tempranas. El producto, llamado ‘flobetapir’, se adhiere a las placas de proteína que aparecen con la enfermedad.

Se trata de lograr un contraste que luego permita utilizar técnicas de imagen, ya que lo que hace es que marca una proteína típica de esta enfermedad neurodegenerativa. El ‘flobetapir’ es una sustancia radiactiva y está diseñada para unirse a las proteínas ‘beta-amiloides’ que son características de la enfermedad. Gracias a la tomografía por emisión de positrones, PRT, estas proteínas serian visibles. Estas proteínas forman placas en las personas que padecen Alzheimer, por lo que su detección puede servir para ver cuando empiezan a acumularse y, así, analizar su evolución.

En la actualidad, no existe ninguna prueba que nos permita diagnosticar la enfermedad de Alzheimer a partir de sus características físicas. Más bien se suelen utilizar parámetros de conducta y si se quiere tener al 100% una certeza de la enfermedad habría que realizar una necropsia después del fallecimiento del enfermo.

Aunque la verdadera causa de la enfermedad de Alzheimer no se conoce, sí están muy identificadas dos proteínas asociadas como son las proteínas ‘beta-amiloides’ y las proteínas ‘tau’, que en ambos casos tienden a acumularse en el cerebro. De estas proteínas diremos que todavía no se sabe si son causa o efecto de la enfermedad.

De todos modos, la Agencia FDA advierte que si bien esta nueva técnica podrá servir para identificar la enfermedad de Alzheimer y otras formas de deterioro cognitivo, no será un diagnóstico fiable al 100%. Hemos de tener en cuenta que otras personas sanas también podrían dar positivo, puesto que hay otras formas de deterioro que también presentan acumulación de placas.

La aplicación del ‘flobetapir’ tiene sus problemas ya que puede provocar dolores de cabeza, dolores musculo-esqueléticos, fatigas y náuseas. Además, habría que tener en cuenta también las complicaciones asociadas al manejo de productos radiactivos.

El segundo proyecto que, en este caso, se impulsa desde una iniciativa que surge en el País Vasco, también persigue el diagnóstico precoz, así como llegar a identificar a las poblaciones de mayor riesgo.

Este proyecto considera que la clave para la aplicación de tratamientos eficaces de la enfermedad de Alzheimer se encuentra justo diez años antes de los primeros síntomas, cuando el cerebro empieza a registrar pequeños cambios que vaticinan la futura aparición de la enfermedad neurodegenerativa.

El Centro de Investigación y Terapias Avanzadas, CITA-Alzhéimer, ubicado en Donostia-San Sebastián, País Vasco, es un centro especializado en el análisis del cerebro a través de las imágenes. El proyecto que sus investigadores están llevando a cabo, conocido como ‘Gipuzkoa Alzheimer’, pretende identificar marcadores genéticos a través de uno de los más avanzados sistemas en neuroimagen, utilizando un escáner de casi doce toneladas de peso y tres teslas de inducción magnética.

Para la realización del estudio se cuenta con 500 voluntarios con edades comprendidas entre los 50 y los 65 años. Estos voluntarios están divididos casi al 50% entre personas con riesgo —antecedentes familiares, problemas de memoria, etc.— e individuos sanos. A ambos colectivos, se les extrae muestra de líquido céfalo-raquídeo para analizar el depósito de la proteína ‘amiloide-b’ en el cerebro, uno de los signos más específicos de la patología de la enfermedad de Alzheimer.

Además de la punción lumbar, se realizan análisis de sangre y dos sesiones de neuroimagen; una estructural y otra funcional. El estudio permitirá la recogida de datos clínicos, neurológicos, estadísticos, psicológicos y nutricionales. Este último apartado aportará además información valiosa sobre los hábitos alimenticios que, en opinión de los investigadores, pueden influir en la enfermedad y que apenas se recoge en otros estudios similares.

De igual modo, se realizará el seguimiento de los voluntarios durante los próximos años para comprobar el estado de su rendimiento cognitivo, el volumen cerebral y los cambios que vayan experimentando.

Tras los primeros datos de la primera fase de la investigación, CITA-Alzhéimer iniciará la segunda fase, que contará ya con 2.000 o 3.000 personas. Será en ese momento cuando se pondrán a prueba esos posibles marcadores específicos para sacar conclusiones más determinantes y validarlas como herramientas de detección efectivas.

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