Una economía mundial quebrada que intenta huir hacia delante inútilmente (I)

Cada vez nos resulta más evidente comprobar que el modelo actual no funciona y que la inmensa mayoría de los países desarrollados del mundo están quebrados. Sin embargo, las instituciones financieras mundiales intentan tapar con eufemismos la grave situación en la que nos encontramos. Cada día que pasa nos es más fácil constatar que vamos a peor. Se sigue haciendo más de lo mismo sin cambiar lo fundamental que sería algo consistente como poner en valor el conjunto de la economía, eliminado burbujas, apalancamientos financieros arriesgados  y demás actividades especulativas que han convertido a los mercados financieros en casinos para trileros.

Sin embargo, en las últimas declaraciones del FMI se percibe un sentimiento cada vez más angustioso con la situación de crisis prolongada que sufrimos y de la que no escapamos. A las instituciones financieras internacionales ya no les queda —ni espacio, ni tiempo— para continuar con la esquiva y el disimulo pues ya han mentido demasiado.

Así es, en lugar de hablar sobre como pinchar la burbuja financiera actual que impide que resurja la economía real, prefieren hablar de que si la incapacidad de los países ricos para resolver sus retos es la que amenaza con provocar una recesión generalizada y de que el impacto de la crisis de los países ricos está contagiando a los países emergentes. Esto no es serio, ni tampoco es cierto. Son medias verdades que intentan disfrazar lo que, en realidad, está ocurriendo.

El poder ilimitado que tiene la banca para generar dinero, está incrementando irracionalmente la deuda y retroalimentando inflaciones de activos que van “in crescendo”, hasta el punto de colocar la economía mundial dentro de una burbuja financiera que se encuentra a punto de estallar. Para frenar de esta gigante burbuja que se ha creado, algunos expertos consideran que habría que reducir el atractivo de la especulación que mantiene apalancados los precios de los activos como los activos inmobiliarios, pero sin que ello ahogue la inversión. Creo que es una opinión razonable pero optimista porque, si no cambiamos de modelo y apostamos por el desarrollo sostenible, llegaremos tarde.

Se oculta que estamos inmersos en la Tercera Depresión Económica y que para su salida es condición necesaria cambiar el actual modelo económico neoliberal por otro de naturaleza sostenible. Cuanto antes se inicie la transición al nuevo modelo sostenible, menos estresante, largo y traumático será el periodo de tiempo que requerirá todo el ajuste a llevar a cabo.

Un proceso que necesitará poner en valor el conjunto de la economía. para el que necesitamos introducir innumerables innovaciones de toda índole, desde las innovaciones sociales —en especial, sanitarias y educacionales— y tecnológicas hasta las innovaciones financieras, comerciales, fiscales y productivas que requerirán profundos cambios en coherencia con el modelo de economía sostenible que necesitamos.

En plena ceremonia de la confusión, mientras el mundo se acerca cada vez más al crack financiero mundial, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, FMI, Christine Lagarde, solicita, angustiosamente, que se lleven a cabo actuaciones urgentes y con coraje en la zona euro, uno de los principales focos de inestabilidad de la economía mundial.

Muchos países europeos, en especial del sur de Europa, vivieron alegre e irresponsablemente, y durante mucho tiempo, por encima de sus posibilidades, situación impulsada gracias a la estrecha convivencia —condimentada con una importante corrupción política— existente entre las oligarquías política y financiera.

Ahora ocurre que algunos países europeos entre los que destacan: Grecia, Italia, España, Portugal e Irlanda, tras el comienzo de la depresión económica en 2007 y el embate de la crisis, sus economías cayeron y ahora tienen que hacer frente al pago de sus cuantiosas deudas y es entonces, cuando surgen los problemas porque, a menos que las quitas sean cuantiosas, estos países nunca podrán pagar las deudas contraídas.

Sobre todo, durante los primeros años del siglo XXI, la “Tierra de Jauja” fue una realidad para estos países. Gracias a la burbuja financiera, estos países pudieron pedir prestado aquello que nunca podrían devolver y otros países, como Alemania y Francia, pudieron prestarles irresponsablemente ese dinero que nunca cobrarían y que ahora necesitan para asegurar su futuro.

Como conclusión, todos estos países europeos están quebrados. Muchos países que no lo están todavía, como son países acreedores de unas deudas que nunca cobrarán, también tienen los días contados. Pero también Estados Unidos y Japón son países que están quebrados como veremos más adelante. El crack financiero mundial es un crónica anticipada.

(Continuará)

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