La concentración de la riqueza y su índole antidemocrática

La larga y prolongada duración de la crisis actual es algo bien evidente para todos. Es una crisis sobre la que los más optimistas opinan que durará cuatro o cinco años más. Pero también podría ser que durara otros quince años más. Se quiera o no, guste o no guste, después de haber transcurrido casi cuatro años desde que se inició la crisis económico-financiera que todavía padecemos —y seguiremos padeciendo mientras continuemos haciendo más de lo mismo— no se puede continuar negando que hemos entrado en una grave depresión económica que, como todas las depresiones económicas, llegará a durar en torno a las dos décadas o más.

Nos enfrentamos a un cambio radical de paradigma económico, social y político que no ha tenido parangón, ni apenas precedentes y que exige profundizar y reforzar los valores y principios de la democracia y colocar a la economía al servicio de la democracia y no al revés, como actualmente ocurre. Estamos padeciendo una profunda depresión económica —consecuencia del agotamiento del actual modelo capitalista neoliberal— de la que nunca saldrán aquellos países que sigan apostando por una economía que no sea sostenible y por un sistema político que restrinja la participación ciudadana.

Los países que vivan una democracia corrupta y al servicio de la oligarquía y rentistas del sistema y de los lobbies empresariales —al igual que conozcan una creciente concentración de la riqueza en manos de unos pocos— serán los países más peligrosos para la paz mundial porque su tendencia natural será apostar por el fascismo.

En una democracia, la concentración de la riqueza en manos de los más ricos no es algo que sea sostenible. Esta concentración ha sido posible gracias a la profesionalización de la política y a las leyes de financiación de los partidos políticos que permiten el soborno de las grandes fortunas y de los grandes oligopolios.

También influye la financiación de las campañas de elecciones por los diferentes lobbies, el sometimiento de los órganos legislativos a los diferentes gobiernos, la politización de la Justicia que permite la impunidad, de manera más o menos encubierta, de las clases más ricas y dominantes y la generalizada corrupción de la política que favorece nepotismos y tráficos de influencias así como el incumplimiento de las leyes existentes.

Debemos reconocer que una asociación entre las empresas y el gobierno es un coqueteo en el camino hacia el fascismo y que resulta hostil a la libertad del individuo. En una democracia, las grandes empresas no deberían estar por encima de los ciudadanos, como generalmente ocurre.

Tampoco estos oligopolios deberían pretender tener los mismos derechos que las personas porque las Constituciones de los países democráticos están destinadas a equilibrar el poder, para proteger al individuo de los lobbies poderosos y de las concentraciones de riqueza y poder.

Nos hemos olvidado que la Revolución Francesa, fundamentalmente, perseguía acabar con los privilegios de las clases dominantes como eran, por aquel tiempo, el clero y la nobleza e implantar la democracia universal, donde todas las personas, independientemente de la riqueza que tuvieran, tendrían un voto.

Hoy en día, la penetración de los oligarcas y rentistas del sistema en los órganos de gobierno está erosionando y socavando hasta los propios cimientos de la democracia. Vivimos unas democracias donde unos cuantos privilegiados son más que los demás y donde las grandes empresas —en especial, las financieras y las relacionadas con la energía— llegan a serlo casi todo.

Personalmente, considero que se trata de un proceso de corrupción tan arraigado en nuestras sociedades que tan sólo podrían hacer algo la apuesta por la economía sostenible, la reforma de la financiación de las campañas políticas y de la financiación de partidos, la modernización y transparencia de la administración pública y el liderazgo para la reforma y profundización de la democracia, en base a una mejor y modernizada gobernanza. Pero mucho me temo que estas reformas nunca lleguen o que, cuando lo hagan, sea entonces demasiado tarde.

Se necesitaría un esfuerzo muy vigoroso por parte de la Justicia para castigar las actividades delictivas relacionadas con la corrupción política y el tráfico de influencias pero la Justicia está demasiado supeditada a la politica y a la influencia de las grandes empresas.

Hoy en día, ya no causa ninguna sorpresa el hecho de que ningún dirigente político, empresarial o financiero, acusado de actividades delictivas graves, vaya a la cárcel. Las noticias sobre corrupción política, aunque tan sólo sean la punta del iceberg, son tan normales como la vida misma. La corrupción política se está comiendo a la democracia como ya lo había hecho con las dictaduras y los gobiernos autocráticos.

A su vez, la crítica está muy silenciada porque la mayoría de los medios de comunicación están enmudecidos y atados de pies y manos al estar controlados, bien sea por los partidos políticos, bien sea por los grupos de poder dominantes. En consecuencia, la salida a la crisis, en la medida que exigen procesos rupturistas con el obsoleto modelo neoliberal, es lógico que la veamos cada vez más difícil.

De igual modo, la salida a la crisis resulta muy difícil porque las alianzas entre los oligarcas y los partidos políticos de los diferentes países han llegado a ser tan arraigadas y tan fuertes que sólo un cataclismo natural, una quiebra económica total o una profunda crisis energética podrían ayudar a refundar la democracia, siempre y cuando se produjera una revolución.

Quizá sea cierto que la estupidez humana sólo nos permite reaccionar cuando estamos al borde del precipicio. No sé quien se inventó nuestra denominación como raza humana de ‘homo sapiens’ pero es obvio que, a la vista de los hechos, anduvo bastante errado. Si fuéramos sabios, nuestros dirigentes no harían las graves estupideces que estamos permitiendo hacer.

Anuncios

2 Responses to La concentración de la riqueza y su índole antidemocrática

  1. […] La concentración de la riqueza y su índole antidemocrática juanjogabina.com/2011/04/10/la-concentracion-de-la-riquez…  por Mercé_Vila hace 3 segundos […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: