Cuando informar ya no consiste en contar la verdad (IV)

Por fin se reconoce que el reactor nuclear 3, el más peligroso, aquel que contiene plutonio, está agrietado. Ello hace que este reactor de la central nuclear de Fukusima-1 tenga tan peligrosas fugas radiactivas.

Por fin las autoridades japoneses, que continúan obstruyendo incluso hasta a la propia OIEA, ya no tienen oportunidad para la esquiva, el engaño y el disimulo. Ante la evidencia, la extrema gravedad de la situación y la denuncia del engaño que están deliberadamente realizando que algunos estamos realizando, han tenido que admitir finalmente algo que muchos ya sabíamos desde el instante en que se vio como el reactor 3 lanzaba una columna de escombros al aire, por encima de los trescientos metros de altura.

Era impensable que el todo el entramado de tuberías y de cables necesarios para el normal funcionamiento del reactor hubieran quedado intactos después de aquella gran explosión. Como muchos presentíamos, el funcionamiento de las bombas de enfriamiento por fuerza se habían tenido que resentir con la explosión. Como, desgraciadamente, así ocurrió.

La fatal noticia se ha extendido como la pólvora. El núcleo del reactor pueden ser infringidos en la planta de Fukushima dañados. El regulador nuclear de Japón declaró que el núcleo de uno de los reactores de la planta de Fukushima 1 — Dai-Ichi— que fue dañada por el terremoto podía estar rajado y ocasionar fugas de radiación.

Hidehiko Nishiyama, portavoz de la Agencia de Seguridad Industrial y Nuclear de Japón, reconoció que era muy posible que hubiera habido algún tipo de fuga en el reactor 3. Reconoció también que el agua radiactiva almacenada en la unidad, lo más probable es que se hubiera escapado del núcleo del reactor y que también podría provenir del agua de las piscinas situadas encima del reactor y que, como sabemos, contienen el combustible nuclear gastado.

A su vez, dos trabajadores de la planta fueron hospitalizados ayer con quemaduras de radiación, después de caminar por charcos de agua, donde se encontraron niveles de radiación 10.000 veces superior que en el agua utilizada para la refrigeración del reactor.

A la vista de estos datos, cualquier simple análisis nos diría que si se encuentra 10.000 veces más radiactividad en un charco de agua del edificio de turbinas, entonces tenía que haberse producido un colapso de las barras de combustible nuclear. Este hecho se confirma por la presencia de circonio-95 detectado en aguas cercanas de la mar, la detección de cesio y teluro en Estados Unidos e incluso por la existencia de haces de neutrones.

Pero no sólo las barras fundidas de combustible nuclear volaron hasta el edificio de turbinas que se encuentra a cierta distancia del reactor, también lo hicieron otros productos altamente radiactivos.

De alguna manera muy, unas aguas muy radiactivas tuvieron que escaparse del núcleo del reactor hasta el edificio de turbinas. Tal vez el agua bombeada en el reactor llegó a filtrarse de una tubería dañada, o tal vez toda el agua derramada por los helicópteros y mangueras sobre el reactor dañado se escurrieron hacia el océano y se ha acumularon en el edificio de turbinas.

De cualquier manera—y no importa ahora el cómo– hay muchas substancias radiactivas en cantidades significativas fuera y dentro de los reactores. La confirmación de que existen grandes cantidades de isótopos radiactivos en el agua de mar, tanto cerca como muy lejos de la central era algo muy esperado por cualquiera que sacara conclusiones de lo que tan sólo estábamos viendo. Por lo visto, los únicos “ciegos” eran las autoridades japonesas y los directivos de Tepcpo y, de manera especial, los medios de comunicación.

El miércoles pasado, Tokyo Electric Power Company,Tepco, tuvo que desdecirse de lo que anunciara el día anterior, en el sentido de que la radiacción iba disminuyendo. Las cosas no iban bien y ya no había espacio, ni lugar para seguir engañando más. En una amplio análisis realizado ese día se detectó yodo radiactivo—13.9 veces superior al límite—, a 330 metros de una salida de agua de la planta nuclear. La misma sustancia fue detectada en un nivel de 19,1 veces superior a los límites permisibles, mar adentro, a unos 16 kilómetros de la costa, al sur de donde se encuentra la central nuclear de Fukushima 1. (Continuará)

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