Sin anticipación no habrá libertad en el futuro

Tal como se está saliendo de la crisis, pareciera que regresamos a un pasado donde lo más especulativo del sector financiero comenzara a controlar nuestro futuro de nuevo. Así, desde el gran casino en el que se ha instalado la economía mundial, se nos dice que ya estamos superando la crisis, mientras que sus gestores siguen empecinados como necios en seguir haciendo más de lo mismo y repitiendo las mismas irresponsables acciones que nos llevaron, movidos por la avaricia del sector bancario, a la actual crisis financiera. Aquí hay algo que no encaja.

¿En dónde habrán quedado las promesas e intenciones de los diferentes gobiernos e instituciones internacionales de los países más importantes del mundo que se comprometían a modificar las actuales reglas de juego del sector financiero y a imponer una regulación que fuera mucho más estricta y poco tolerante con la avaricia y la especulación? ¿Se necesita que sobrevenga una crisis mundial que lo paralice todo para empezar desde las cenizas a actuar de manera sensata?.

Es increíble la falta de memoria que tenemos. Parece como si nada nos hubiera acontecido en los dos últimos años, a pesar de las decenas de millones de trabajadores que se han quedado en la calle. Hasta los bancos —hasta hace poco deprimidos y mendigantes de dinero público— han perdido el miedo y el respeto para seguir haciendo más de las suyas.

Se han olvidado de las cuantiosas sumas de dinero público que ha habido que inyectarles para salvarlos. Poco importa que la economía productiva mundial se encuentre sin rumbo y perdida y que millones de trabajadores se hayan quedado sin empleo. Los todopoderosos amos de las finanzas amenazan con hacer más de lo mismo, sin que políticos como Obama se atrevan a enfrentarse a ellos ya que no pasan de las palabras. Por ahora, es sólo Sarkozy el que da la talla.

Cuanto se darán cuenta nuestros dirigentes que ya no hay retorno hacia el pasado y que la única salida de la crisis pasa por destinar la mayoría de nuestros recursos a la construcción de nuestro futuro, en clave de sostenibilidad. Cuando se darán cuenta de que el futuro permanece siempre abierto y que nunca nos será regalado y que, en consecuencia, no nos queda más remedio que afrontarlo desde nuestra libertad.

Necesitamos, en estos tiempos tan críticos, políticos osados y audaces que comprendan que para el hombre que basa todo en lo que ve y conoce desde hace tiempo, será tanto peor para él, ya que deberá esforzarse en el aprendizaje de la incertidumbre. El camino hacia la economía sostenible estará plagada de emboscadas tendidas por los rentistas del sistema que se oponen a la adecuación a los cambios para seguir gozando de sus injustos privilegios.

Para otros muchos que quieran adaptarse a los cambios, será un aprendizaje que les resultará más que dificultoso. Sobre todo, para aquellos que siempre fueron educados en el culto a la verdad de aquello que, ingenua y absurdamente, se consideraba que era eterno e inamovible. Igualmente, les pasará a los que sólo son capaces de creer en lo que ven, en lo que funciona desde hace tiempo y/o que ya ha sido experimentado con éxito.

Prefieren trabajar sobre seguro y sin ningún tipo de riesgo. Para ellos, riesgo es sinónimo de perder. Pero, sin asumir riesgos, es muy difícil no llegar tarde y mal a la solución de los problemas. Se renuncia a dotarse de aquellos maravillosos márgenes de libertad de actuación que nos permitirían encontrar nuevas fronteras y enlazar el pasado con el progreso social, ambiental y económico del futuro. Los cementerios de la historia están llenos de tendencias prolongadas.

Aquellos que sean incapaces de imaginarse el futuro de manera diferente a como lo conocen en la realidad actual, sufrirán las consecuencias de vivir en el mundo de lo absurdo. Desgraciadamente, muchos de estos personajes son los rentistas del sistema que impiden que se produzcan las modificaciones pertinentes en las reglas de juego actuales que permitirían una adaptación adecuada y temprana a los cambios.

Por suerte, y en sentido inverso, también contamos con algunos escasos dirigentes que comienzan a mostrarse irreverentes con los estereotipos falsos que heredamos y que apuestan, decididamente, por los cambios. Si consolidaran su liderazgo, conseguirían que los terrenos de la indeterminación se convirtieran en espacios de libertad que dieran sentido a nuestras vidas. Son los líderes que necesitamos.

Son aquellos dirigentes que saben moverse insolentes en aquellos terrenos que consideran fértiles y aptos para su propia autodeterminación. Líderes que saben propiciar el futuro, al ritmo de las innovaciones. Dirigentes políticos que saben luchar en la adversidad y movilizar a la gente en torno a un proyecto de futuro para liberarnos de la tiranía de la fatalidad y del yugo del determinismo.

El futuro es o debe ser un espacio de libertad. Pero, para ello debemos abonar el terreno y prepararlo desde ahora. No hay cosecha para quien no prepara el terreno y no siembra y riega con anterioridad. La libertad ya no se explica por el hecho de poder hacer cada uno lo que quiere. Al contrario, se explica mejor por el hecho de crear las condiciones para que, en un futuro, cada uno de nosotros pueda optar por lo que más le conviene.

Lo mismo podríamos aplicar a nivel de una empresa o de todo un país. Éste es el sentido profundo de la prospectiva estratégica acerca de la libertad. Si somos libres como para poder construir un futuro que nos permita optar por lo que nos conviene entonces, también será posible encontrar la felicidad —la nuestra y la de nuestros hijos y nietos—y ésta es la meta más importante que deberíamos perseguir los seres humanos. El retorno al pasado por presiones de los rentistas del sistema sólo podrá acarrearnos desgracias. Ha llegado la hora de decir basta y de dejar bien claro que todo no vale.

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2 Responses to Sin anticipación no habrá libertad en el futuro

  1. snk dice:

    La recuperación económica es un falso espejismo. El sistema financiero es como una pirámide mundial que se sostiene gracias a las inyecciones de dinero público. Para mantener la ficción de que la economía se recupera tendría que seguirse inyectando más y más dinero de los contribuyentes en estímulos a la economía. Dado que todas las ayudas públicas en forma de rescate vienen limitadas por el crecimiento del déficit, las salidas siempre se darán en falso porque el sistema financiero mundial está realmente quebrado

    En EE.UU. los expertos que no están comprados por la banca, insisten en la incapacidad del Gobierno Federal para seguir inyectando estímulos en la economía. Se teme que ello pueda provocar una recesión en doble suelo, es decir, en forma de escalera descendente. Esto es lo que ocurrirá en el mejor de los casos. En el peor….mejor no hablar.

  2. dalmata 102 dice:

    Snk, puede ser que sea todo como tú dices o quizá peor. Yo ya no me fío de nada, ni de nadie que tenga intereses directos o indirectos en la economía del “ladrillo”.
    Por ese motivo es muy difícil creer en alguien que sea banquero o político y eso es lo más peliagudo porque los primeros son los que rigen la economía de los países occidentales.
    En nuestro caso, si se hubieran devaluado las viviendas hace tiempo que ya hubiéramos visto una cierta recuperación.
    Pero no podrá ser porque los bancos se ha hecho los dueños del stock de nuevas viviendas que están sin vender y no permitirán que bajen los precios.
    Mientras el BCE les siga prestando dinero que ellos utilizan cobrando más del doble a los clientes podrán aguantar la especulación adosada a la burbuja financiera. ¡Es una vergüenza!

    Saludos cordiales

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