Los biocombustibles de algas de nueva generación (y II)

Además de las algas, la otra materia prima que necesitamos para realizar la fotosíntesis es el dióxido de carbono. El CO2 se puede obtener a partir de los gases que escapan por las chimeneas de las instalaciones industriales, tal como ocurre en las centrales eléctricas, las refinerías de petróleo y las plantas procesadoras de gas natural.

El hecho de que el CO2 sea capturado antes de ser evacuado a la atmósfera —y, con ello, agravar aún más los impactos sobre el cambio climático— es un valor añadido muy importante. El proceso no puede ser considerado como un proceso de ‘carbono neutro’— proceso que extrae de la atmósfera tanto dióxido de carbono como el que agrega— pues, para ello, las emisiones de CO2 de las centrales térmicas tendrían que emitirse previamente a la atmósfera.

En ese caso, las algas sólo podrían utilizar una cantidad limitada del CO2 contenido en el aire, por lo que las algas no crecerían de una manera que fuera lo suficientemente rápida como para hacer frente a las necesidades provenientes de la demanda de biocombustible.

En cambio, si la producción de microalgas se realizara de manera óptima, se obtendría una mezcla de hidrocarburos que podrían ser incorporada a la fase del proceso de refino de petróleo. Esta incorporación se realizaría justo antes de que la gasolina y el gasóleo empezaran a salir por los alambiques de la refinería.

En todo momento, el precio del biocombustible de salida sería del todo competitivo con la mezcla de hidrocarburos equivalente a la que se produce utilizando los métodos tradicionales de refino.

El Dr. Venter, de Synthetic Genomics, considera que, incluso, con la tecnología existente, debería ser posible llegar a producir diez veces más volumen de combustible por hectárea que el que se puede obtener, por ejemplo, a partir del cultivo de maíz.

Por supuesto, que la comparación no sería del todo justa ya que el cultivo de algas es una actividad que resulta mucho más intensiva en capital y que, además, exige que las plantas de cultivo cuenten con una infraestructura que permita grandes inyecciones de CO2.

De este modo, y siempre que se disponga de una fuente de suministro de CO2, se podría realizar el cultivo de algas en terrenos que no fueran aptos para la agricultura.

Sin embargo, y en la práctica, la disponibilidad de terrenos no aptos para la agricultura podría ser un factor limitativo, ya que no todas las centrales eléctricas y refinerías de petróleo se encuentran adecuadamente situadas como para poder realizar cultivos de algas ya que el precio de los terrenos cercanos podría ser prohibitivo o los niveles de insolación, a lo largo del año, bajos.

Pero, en los casos en los que el proceso realmente se puede poner en marcha, el CO2 pasaría de ser un gas contaminante que se emite a la atmósfera a convertirse en una valiosa materia prima. Incluso, podría llegar a valer la pena la creación de sistemas de captura de CO2 para poder realizar el posterior transporte del gas a la planta de cultivo de algas por medio de tuberías.

Toda esta valoración podrá parecernos totalmente irónica pero no es menos cierto que, a su vez, se trata de una realidad que deberemos admitir como algo que no sólo es muy probable sino también deseable. En realidad, en un futuro y a medio plazo, resultará un evento que será bastante más que posible.

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3 Responses to Los biocombustibles de algas de nueva generación (y II)

  1. Ana Crespo dice:

    A pesar de lo que piense Dálmata 102, me parece todo muy creíble.

  2. Alejo Ziordia dice:

    Quizá sea posible pero no rentable porque el precio del petróleo no es muy alto o porque el coche eléctrico resulta más barato que cualquier coche con motor de combustión interna. Yo tampoco apuesto mucho por los biocombustibles.

    Saludos cordiales

  3. Dalmata 102 dice:

    Disiento mucho de lo que afirmas Ana Crespo pues lo que dices no se avala con los datos.
    Según diversos estudios, hace unos cinco años producir un litro de aceite de algas costaba unos 25-30 euros. Hoy en día, las empresas líderes lo consiguen a unos 5 euros.

    Como contraste, un litro de gasóleo apenas supera el precio de un euro y producirlo cuesta tan sólo la mitad. Frente a estas cifras, es lógico que sea escéptico pues pienso que mucho tiene que mejorar la productividad para que el aceite de algas sea rentable como biodiesel. Para mí que lo de Craig Venter es un fiasco. El tiempo no tardará en decirnos la verdad de modo tan evidente que esta discusión que tenemos no tenga ya sentido.

    Saludos cordiales.

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