A las puertas de una nueva crisis del petróleo

El economista canadiense Jeff Rubin tiene una alta reputación de adivino. Al menos, con sus previsiones energéticas acierta. Desde que, en el año 2000, pronosticara un gran aumento de precios del petróleo y fuera, en 2007, uno de los primeros en prever que el petróleo se dispararía a precios superiores a los 100 dólares/barril —tal como así ocurrió cuando, unos meses más tarde, el petróleo casi alcanzó un valor de compra cercano a los 150 dólares/barril— cualquier previsión que realiza en materia de energía es muy tomada en cuenta.

Sumergidos como estamos en plena crisis económico-financiera mundial, cuando más fuertes son los embates de la crisis, la bestia de los altos precios del crudo se está despertando. En efecto, aunque el precio del crudo de petróleo haya descendido considerablemente hasta los 40 dólares/barril, debido a una reducción súbita de la demanda de crudo y sus derivados como consecuencia de la crisis, ahora es cuando, poco a poco, el precio del crudo comienza a remontar lo perdido y se coloca peligrosamente en los 70 dólares/barril. Alcanzar la cota de los 150 dólares/barril es cuestión de tiempo, y me temo que no de mucho.

Rubin nos advierte ahora acerca de que, de nuevo, el precio del petróleo se elevará súbitamente y que causará, incluso, una mayor crisis económica que la que sufrimos ahora. En su nuevo libro ‘Why Your World Is About to Get a Whole Lot Smaller’ — ¿Por qué tu mundo está a punto de volverse mucho más pequeño?— se relata cómo esta crisis energética se llevará a cabo y las razones por las que unos altos precios del crudo supondrán también el final de la globalización.

El escenario debido a la crisis energética que se describe en el libro llega a plantearnos lo siguiente: ‘el actual proceso de agotamiento de los recursos mundiales de petróleo, junto con una fuerte demanda de las economías emergentes como son las de la India y China, nos pondrán el precio del crudo de petróleo por las nubes’. Ello nos llevaría a una seria escalada de los costes del transporte —en especial, del transporte marítimo— que, a su vez, paralizaría el comercio internacional, invertiría la interdependencia comercial y desactivaría la economía mundial.

El resultado sería adentrarnos en una nueva edad de la historia en la que los diferentes países volverían a estar aislados, los unos de los otros. El progreso tecnológico sería lento y los viajes, una actividad poco frecuente. Los países petroleros de Oriente Medio tendrían menos importancia de la que tienen hoy en día y la escasez de alimentos surgiría como el principal problema a nivel internacional. Los países que experimenten una escasez de tierras cultivables se pelearían y competirían por comprar tierras agrícolas fértiles en otros países como, por ejemplo, ya lo está haciendo Arabia Saudita en Sudán para aliviar su cada vez peor crisis de alimentos.

De cualquier modo, Rubin considera que un futuro así no es del todo malo porque también tiene sus partes buenas. Por ejemplo, para compensar los efectos de la crisis energética, los gobiernos tendrán que invertir fuertemente en nuevas infraestructuras de transporte que sean sostenibles —de manera especial, en los sistemas de transporte público. Las industrias de cada país, una vez éstas se vean menos afectadas por la externalización y la competencia extranjera, prosperarán significativamente.

El medio ambiente será cada vez más limpio y se recuperará mucho, en la medida que las personas se vean obligadas a consumir menos combustibles fósiles en sus automóviles, mayoritariamente de combustión interna. Con el tiempo, estos automóviles desaparecerán de las calles y surgirán los coches eléctricos como modo de transporte privado. La electrificación de la carretera será un hecho y el transporte publico será hegemónico.

Es cierto que los diferentes gobiernos podrán hacer mucho pero, para tener éxito en las políticas de adaptación a un mundo cada vez más hambriento de energía, este éxito dependerá de la voluntad de la gente. Una adaptación no traumática al nuevo paradigma o modelo energético emergente dependerá, en una gran medida, de la predisposición y voluntad de las empresas y de las personas para modificar sus actuales hábitos de consumo de energía.

Será necesario introducir fuertes medidas de ahorro y eficiencia energética. La productividad de los recursos será de vital importancia estratégica. Sin embargo, la clave del éxito estribará fundamentalmente en si los dirigentes políticos, económicos y sociales toman las decisiones correctas y a tiempo. Comprender el nuevo paradigma energético emergente equivale también a pensar que lo más probable es que lo bueno se haya ya acabado para siempre. Que nadie se sorprenda si el nuevo y más pequeño mundo que emerge no llega nunca a ser más habitable y agradable para vivir que el que estamos a punto de dejar atrás.

Los argumentos que Rubin esgrime son potentes. No hay duda de que la economía internacional se ha convertido en una economía excesivamente dependiente del petróleo ya que éste y sus derivados se consumen como principal fuente de energía de manera abusiva y despilfarradora. Además, la quema de combustibles fósiles es la principal causa del calentamiento global y ya no podemos seguir mirando hacia otro lado.

Sin embargo, tampoco podemos caer en la trampa de subestimar la capacidad que las sociedades tienen para responder a los desafíos energéticos futuros. Los combustibles fósiles con el paso del tiempo se pueden ir sustituyendo por las energías renovables gracias al poderío que imprimen tanto la innovación sostenible como el ahorro y la eficiencia energética. A su vez, la fiscalidad sostenible es una herramienta imprescindible y de gran ayuda para el impulso del trinomio ‘Innovación-Competitividad-Sostenibilidad’ que nos abriría las puertas del futuro con éxito.

Por otra parte, durante el siglo pasado, la historia de la energía se ha caracterizado por sus continuos avances. No se produjo ningún tipo de retroceso. Hoy en día, a finales de la primera década del siglo XXI, aunque los problemas energéticos a los que nos enfrentamos deberían ser un fuerte motivo de preocupación, la integración mundial seguirá profundizándose por lo que no es probable que el mundo se nos presente como un territorio cada vez más pequeño, a corto plazo. Tenemos unos 15-20 años para cambiar de modelo energético pero, para evitar el fracaso, deberemos empezar ahora el cambio.

En consecuencia, ello no quita para que cada vez sea más urgente y necesario iniciar la transición hacia el nuevo paradigma energético emergente. Es la única manera de que el futuro no nos sorprenda y de que luego no tengamos que sufrir, de manera traumática, la obligada adaptación a los radicales cambios energéticos que se avecinan.

Anuncios

3 Responses to A las puertas de una nueva crisis del petróleo

  1. jmi dice:

    Está claro que el escenario será muy parecido a este. La prioridad “uno” es disminuir a la “máxima velocidad” posible el consumo de combustibles fósiles(C.F.). Las flotas mercantes del mundo consumen menos de un 2% de los C.F., por lo que habría de reservárseles suficiente C.F. ya que su propulsión vía baterías electricas y motores de hidrógeno está muy lejana y motores atómicos con seguridad suficiente para ser capitaneados por un experto marinero serían difíciles de desarrollar a corto plazo. Todo lo que disminuya el consumo de C.F. es bueno y debe quedar en segundo plano si la eólica es mejor que la termosolar o la fotovoltaica dejará al planeta sin coltan en pocas decadas.

  2. Sirenita dice:

    Hace poco lei, que entre muchos expertos cunde el temor de que la creciente demanda de petroleo, mas temprano que tarde, nos lleve a una nueva crisis energetica de efectos incalculables.

    Me parece muy buena la idea que expones jmi. La prioridad “uno” es disminuir a la “máxima velocidad” posible el consumo de combustibles fosiles. Yo ya he empezado por comprar dos placas solares para el agua caliente. Con algo se empieza no crees?.

    Sl2 🙂 🙂

  3. Iniciativa plus dice:

    Sólo quisiera recoger unos comentarios de Andris Piebalgs, Comisario de Energía de la Comisión Europea en una conferencia que dio hace poco y que nos presagia que cuando se reactive la economía el mundo ya no tendrá la capacidad para hacer frente a la demanda, ya que durante el periodo de “bajo” precio, se han detenido las inversiones. No sólo las necesarias para enfrentar el crecimiento de la economía, cuando esta se normalice, sino que tampoco se han hecho las inversiones necesarias para compensar la declinación de los yacimientos.

    “…Una vez que la crisis económica sea superada, la demanda de hidrocarburos se elevará de nuevo, sobre todo en los países en desarrollo. Y algunos países se están preparando para ello. Por ejemplo, el gobierno chino ha concedido un crédito a las compañías petroleras rusas de propiedad estatal Rosneft y Transneft, de $ 25 millones, a cambio del suministro diario de 48.000 toneladas de petróleo para los próximos 20 años…”

    “… si la actual crisis económica finaliza y la demanda se termina recuperando podríamos estar frente a una enorme escasez de suministros que puede dar lugar a precios extremadamente altos. ¿Cómo de altos? Según el Secretario General de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), Nabuo Tanaka, los precios del petróleo podrían subir a $ 200 por barril en los próximos 4 años…”

    “…Es difícil prever cuándo se producirá la próxima crisis del petróleo. Como dijo el Premio Nobel Niels Bohr en una ocasión, “predecir es muy difícil, especialmente sobre el futuro”. Pero una cosa es cierta, un día nos vamos a quedar sin petróleo, y para prepararse para ese día se nos acaba el tiempo…”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: