La cobardía de la política

Se acostumbra a decir que salvar al mundo del calentamiento global no será nada barato pero mucho me temo que también se está volviendo un intento imposible por culpa de la cobardía de la política. Poco importa ya que sepamos cómo hacerlo de manera eficaz y efectiva y que nos hayan advertido muchas veces de que, cuando más tarde nos lo tomemos en serio, la factura a pagar por todos será también cada vez mayor.

Paradójicamente, y en opinión de muchos expertos, tenemos una solución muy sencilla para combatir el cambio climático. La mejor manera de frenar el calentamiento global sería de una manera que, además de sencilla, sería limpia y trasparente. Lo haría aplicando el principio aquel que dice que ‘el que contamina, paga’. En definitiva, sería aplicar un nuevo impuesto o tasa que gravara las emisiones de CO2. Tan simple como eso.

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El dinero recaudado mediante este impuesto o tasa se podría utilizar para ayudar a aquellas empresas y ciudadanos que se esfuerzan y/o invierten en reducir tanto sus emisiones de CO2 como sus consumos de energía. Así como para financiar aquellas infraestructuras que benefician la reducción de consumos de energía y mitigan significativamente nuestra dependencia de los hidrocarburos fósiles como el gas, el carbón y el petróleo. Tal es caso de las energías renovables, de las redes eléctricas inteligentes y del coche eléctrico, etc.

Un impuesto o tasa sobre las emisiones de CO2 nos daría a todos un incentivo para que triunfara la economía sostenible. Sería una forma sencilla, directa y fácil de controlar la lucha contra el cambio climático. En seguida sabríamos quién combate el calentamiento global y quién no, e incluso, podríamos gravar más las penalizaciones en el caso de que a algunos países y/o empresas les saliera más a cuenta no hacer nada y pagar las tasas por tonelada de CO2 vertida a la atmósfera que realizar las correspondientes inversiones y cambios para reducir sus propias emisiones de CO2.

Con el impuesto, la lucha contra el calentamiento global sería muy manejable, pero, desgraciadamente, no se aplica porque existen muchos intereses creados en que ello no se lleve a cabo y las presiones del ‘lobby’ petrolero son tan fuertes que casi ningún gobierno las resiste. La corrupción imperante que hace que determinados políticos destacados actúen como grupo de presión para defender petroleras, nucleares, etc., tiene mucho que ver. Por estas razones, dudo mucho que este impuesto o tasa se llegue a aplicar en la UE y muchos menos en Estados Unidos.

Además, hemos de constatar el hecho de que en los países de la OCDE, nunca se habla con franqueza de política energética y, si se hace, resulta algo tan raro que lo más normal es sospechar que los políticos que lo hacen nos están mintiendo o, al menos, no están diciendo toda la verdad.

Los políticos odian tener que admitir que todo aquello que plantea cambios a llevar a cabo, siempre lesionará los intereses de algunos de sus votantes más poderosos. Son los rentistas del sistema que no quieren ningún tipo de cambio para no perder sus privilegios. La oligarquía pesa demasiado y por ello, hablar de fiscalidad sostenible, le da verdadero pánico a una gran parte de los políticos de nuestros días.

Los políticos no quieren por ningún motivo tener que enfrentarse a la oligarquía dominante. La tienen miedo. Sin embargo, si que se prestan a ayudarla y a ejercer presión en favor de las empresas oligopólicas como parte integrante del ‘lobby’ que son; tarea de la que se suelen sacar millonarias propinas. En este sentido, habría que darle la razón a quien que defiende el hecho de que, votes al partido que votes, es igual porque, al final, siempre ganan los mismos.

En Estados Unidos, durante la campaña electoral, tanto Barack Obama como John McCain propusieron topes máximos de emisión de GEIs y un sistema de comercio para reducir las emisiones de CO2. Sin embargo, en todo ello había una gran trampa.

Lo hicieron así, no porque pensaran que funciona mejor un sistema de comercio de emisiones que un impuesto sobre las emisiones de carbono, sino porque tan sólo el mero hecho de utilizar la palabra ‘impuesto’ es tabú y, por consiguiente, hablar de introducir nuevos impuestos les podría restar un numero significativo de votos en las elecciones.

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En Europa, ahora que en las elecciones europeas ha ganado la derecha, ya se encargará el Parlamento Europeo de rechazar cualquier propuesta partidaria de introducir el impuesto sobre emisiones de CO2. Para los dirigentes de muchos países europeos, lo primero es garantizar los dividendos de las empresas energéticas convencionales. El calentamiento global viene después. Las energías renovables se apoyan pero sin pasarse, no vaya a ser que las empresas gasistas y petroleras nacionales se resientan de ello.

En general, todos los políticos de hoy piensan —o se engañan, y nos engañan a la vez, pensando de esa manera— que sus políticas sostenibles aportarían enormes beneficios al país siempre que no representen costes para las empresas energéticas convencionales. De ahí que muchas leyes se redacten en las sedes centrales de estas compañías.

El cambio que Obama ha impulsado al desarrollo de las energías alternativas para sustituir el consumo de hidrocarburos fósiles en su país, se decidió, no sólo para frenar el calentamiento global, sino también para crear millones de empleos sostenibles —‘green jobs‘— y, de paso, ayudar a romper la dependencia de Estados Unidos de las importaciones de petróleo extranjero.

En Europa, pesa más el motivo de la lucha de contra el cambio climático que el motivo de reducir la dependencia de las importaciones de petróleo. Es más, aunque nos hablen mucho de competitividad, al hecho de que las importaciones de petróleo y de gas natural —unas fuentes de energía fósil que serán cada vez más caras— supongan una sangría tan grande para la economía de la UE —mermando sus niveles de competitividad— apenas se le da importancia.

Esto es algo que me resulta inexplicable por lo irresponsable e irracional que representa actuar de esta manera. Incluso me resulta patético ver cómo algunos países europeos que dependen en un 100% de las importaciones de petróleo y de gas natural no se plantean políticas tendentes a eliminar el consumo de estas fuentes de energía fósil. Que cada cual piense lo que quiera.

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3 Responses to La cobardía de la política

  1. Alejo Ziordia dice:

    Según EcoDiario, desde la presentación del Informe ‘Un nuevo modelo energético para España’ por parte de la Fundación Ideas, se está generado en España un debate sobre la energía nuclear.

    La energía nuclear no puede ser una pieza central de ese nuevo modelo, ya que tiene al menos cinco grandes debilidades que no han sido resueltas: hay escasez de uranio, los residuos son altamente contaminantes y aún no se ha resuelto su almacenamiento seguro, cualquier accidente nuclear es potencialmente letal, la construcción de nuevas plantas presenta enormes problemas de financiación y, en todo caso, persiste el riesgo de proliferación nuclear.

    Recientemente, el Gobierno británico ha confirmado que no financiará la construcción de centrales nucleares, después de que EDF pidiera “apoyos” para las extraordinarias inversiones necesarias. Los costes estimados para construir una central nuclear son de 7.000 millones de euros, y su puesta en marcha puede tardar una década. Si las previsiones de reservas de uranio están en torno a los 70-80 años, siempre que se mantenga el estatus actual de reactores nucleares, resulta difícil defender este tipo de energía en el futuro a medio plazo.

    Frente a esto, el lobby español Foro Nuclear estima que España necesita hasta 10 reactores más, es decir, una inversión de al menos 70.000 millones de euros. No dicen quién va poner el dinero sobre la mesa. Tampoco explican que esta carrera nuclear en España dispararía el endeudamiento público y consolidaría nuestra dependencia energética, que necesita importar uranio de Canadá, Australia y Rusia.

    Se necesita un modelo más seguro. La Fundación Ideas estima que el futuro modelo energético español debe pasar por una apuesta decidida por las renovables, lo que permitiría el progresivo cierre de las centrales nucleares.

    La transición hacia un modelo energético moderno debe tener en cuenta: seguridad, si alguna de las centrales nucleares existente presentara pro- blemas de seguridad debería cerrarse; sustituibilidad, la energía nuclear deberá ser sustituida por energías renovables; abastecimiento, el cierre de las centrales nucleares se realizará cuando existan energías renovables alternativas que garanticen el suministro; gestionabilidad, las energías renovables deberán garantizar la gestión de la demanda energética; y competitividad, la energía que sustituya a la nuclear será competitiva.

    Con las renovables se crearían más de un millón de empleos generados. Un futuro de energías renovables es posible y necesario. España dispone de ventajas comparativas que lo convierten en líder mundial en investigación y tecnología. Estimamos que para el 2050 el nuevo modelo puede crear entre 300.000 y 1.200.000 empleos en España, dependiendo del crecimiento de la demanda.

    Además, esta apuesta facilitaría el acceso de nuestras em- presas a mercados internacionales por valor de hasta 8 billones de euros. En definitiva, este proceso hacia la sostenibilidad nos va a permitir convertir este sector en uno de los más estables y productivos de la economía española. ¿Alguien entiende que pintan los lobbistas nucleares del PSOE como el señor Felipe Gonzalez, amiguísimo del multimillonario Carlos Slim, y tantos otros políticos del PP y del PSOE que cuando hablan sin que nadie les haya dado vela en este entierro y lo hacen a favor de la energía nuclear.? ¿Pagarán algo por hacerlo?

    Saludos cordiales

  2. jmi dice:

    En enero 2009 nace IRENA (Agencia Internacional de Energías Renivables) con la participación de 72 paises y otros 53 de observadores. Su presupuesto anual es 19,2 millones de €. La semana pasada el Real Madrid ficha a C. Ronaldo por 94 millones más 20 anuales para el jugador (este sueldo anual equivale al sueldo anual de 1.100 obreros). Cuanto mayores son los problemas del conjunto social, “más anestesia”, y cuanto más anestesiado estás, no estas pidiendo nada y el “político” dice que la libertad es darle al pueblo lo que pide: es decir, nada. Y se lavan las manos pues están en política para pensar en las “próximas elecciones” que son justo dentro de dentro de 6 meses: europeas, nacionale, autonómicas, municipales, sindicales, internas del partido a nivel nacional, autonómico, local, etc. es decir abrumados de trabajo electoral, trabajando 365 días al año y sin dormir. ¿Cuándo va a tener el político tiempo para los problemas “reales”? Nunca. El verdadero fin colectivo es la mejora de la justicia social en muchas vertientes. El medio, los votos. Como siempre el “homo cínicus” cae en la trampa sicológica de que el medio se convierte en fin y el “autentico fin” se evapora. ¿Cuando habrá ideas creativas para hacer funcionar la democracia y la economía con soluciones diferentes a aquellas que tenemos inventadas desde hace 250 años?

  3. Gonzalo dice:

    Comparto plenamente las opiniones vertidas. E invito especialmente a jmi, a que vea la reflexión publicada en http://inteleginciaeconomica.blogspot.com/ sobre los 94 M€.

    Entiendo que el problema está en el aparato de los partidos. Traducido a España, PP y PSOE. Los dirigentes, son marionetas del poder real, o sea los presidentes de bancos, constructoras, gasistas, petroleras, etc. etc. Los presidentes interinos y sus parlamentos, solo hacen las leyes y normas que dictan los otros; o sea el poder real.

    Aunque el poder en democracia está depositado en el pueblo soberano, somos incapaces de organizarnos. Ha habido una muy buena oportunidad de cambiar algo en las elecciones al parlamento a la UE, y ya vemos los resultados.

    Por otra parte la gente de izquierdas es muy poco disciplinada intrinseca y geneticamente hablando, lo que hace que su voto esté atomizado y no se consigan mayorias de gobierno.

    Por último, el sistema, el poder real; ya se ha encargado de anestesiar a la plebe con el manejo eficiente de los medios de comunicación.

    QUE PARADOJA. vivimos en el siglo XXI, el de la sociedad del información, el conocimiento y la inteligencia, y vez de representar un avance para la humanidad, se utiliza, y nos dejamos utilizar, fundamentalmente para ser manipulados.

    Lean:

    http://inteleginciaeconomica.blogspot.com/

    Salu2,

    Gonzalo

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