Cómo encarar el futuro incierto con éxito

A lo largo de los miles y miles de años que supone la historia de la humanidad, la antigua fe que practicaban las diferentes civilizaciones se basaba en el convencimiento de que los sistemas estaban autorregulados por los dioses. A los hombres sólo les cabía la conformidad o el sometimiento a un destino que, de antemano, estaba absolutamente predeterminado.

Tuvo que llegar al ‘Siglo de las Luces’ para que la razón iluminara nuestro destino y enfocáramos nuestra lucha por las libertades, eliminando los privilegios de los rentistas del sistema: el clero y la nobleza. Desgraciadamente, hoy en día, han surgido otras nuevas castas de rentistas del sistema que se benefician injustamente de privilegios que obtienen mediante la corrupción política y el nepotismo.

Al mismo tiempo, esta nueva casta de rentistas del sistema es la que controla el poder —más que influir, ha logrado penetrar en los diferentes gobiernos mediocres que caracterizan esta época— y la que nos niega la libertad al resto de los ciudadanos para poder optar por el futuro que más nos conviene en base a la economía sostenible.

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De cualquier modo, durante los últimos dos siglos, y de manera progresiva —aunque existen concepciones filosófico-religiosas y economicistas que todavía creen en la predestinación o el determinismo— gracias a la fuerza de la razón y al desarrollo del conocimiento, se ha ido cediendo paso al culto de aquellas ideas filosóficas que caracterizan al hombre como un ser libre y responsable de su destino.

Así pues, es  el hecho de haber sido tan libre y responsable, por lo que el poder del hombre no ha cesado nunca de crecer. Lo malo es que , últimamente y con el auge del neoliberalismo, este poder se ha ido concentrando cada vez más en unas pocas manos que impiden al resto de los ciudadanos ejercer su libertad para poder optar por un futuro sostenible.

De manera especial, el crecimiento del poder del hombre se ha debido a los progresos de la ciencia y de la tecnología. Gracias al conocimiento científico, la lucha contra la Iglesia Católica que iniciara Galileo acabó en una clara victoria laica. Se pudo frenar a tiempo la teocracia que, de manera natural, imprimen las religiones en su deseo de someter a sus fieles a la dictadura de los dogmas. Por ello, podemos afirmar que tanto para lo bueno como para lo malo, la razón ha triunfado entre los librepensadores.

Desgraciadamente, todavía la razón no ha logrado triunfar entre las masas ya que éstas se encuentran manipuladas por la droga de la propaganda, la desinformación y el desconocimiento. De este modo, es como se entiende que viviendo en plena democracia —cada vez más ilusoria y de menor calidad— las libertades se hayan banalizado tanto, dando paso a un sistema donde los partidos políticos dejaron de ser agrupaciones democráticas —cuyo fin último fuera preparar el futuro y ejercer, así, el verdadero arte de la política— para convertirse en meros instrumentos de la oligarquía.

En estas circunstancias, ya nadie se ocupa de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Los partidos políticos controlados por la oligarquía se han convertido en gigantescos ‘lobbies’ o grupos de interés y de presión. De este modo, la sociedad civil se encuentra sin aire para respirar y languidece víctima de su falta de libertad, de poder y de voluntad, incapaz de preparar su propio futuro y escapar  así, sin traumas, de la grave recesión económica en la que actualmente nos encontramos.

En una gran medida, todo esto está pasando por culpa de que la inmensa mayoría de ‘intelectuales’, bien sea por ser unos cobardes o por estar vendidos al poder de la oligarquía, escapan a su obligación de informar sobre la verdad de los hechos como creadores de opinión entre las masas que debieran ser.

De este modo, sin información y sin el conocimiento sobre la verdad, la oscuridad más negra se cierne sobre el futuro de las masas adormecidas además por la droga de la propaganda. Así se explica porqué el imperio de la razón no tiene oportunidad siquiera de florecer en un siglo donde se supone que está llamado a ser el auge de la democracia.

Sin conocimiento con respecto a los diferentes futuros que nos aguardan no hay espacio para ejercer la libertad. Sin conocimiento —y en mayor medida, gracias a  la basura televisiva que tanto desorienta y ofusca nuestras mentes— el hombre se convierte en un esclavo sin voluntad y carente del más mínimo deseo de revelarse contra la tiranía que controla y decide impunemente sobre su propio futuro.

En estas condiciones, es imposible aplicar la Prospectiva. El motivo de ello es que la Prospectiva descansa sobre tres postulados que tienen que ver mucho con el hecho de que el hombre es y ha de ser un ser libre  y responsable por el futuro al que opta.

Esta filosofía es la que caracteriza a su vez —al menos implícitamente— los tres pilares o postulados que soportan la Prospectiva. Estos tres postulados podrían traducirse en los siguientes enunciados:

  • El futuro es un espacio de libertad.
  • El futuro es un espacio de poder.
  • El futuro es un espacio de voluntad.

Si bien el pasado es el lugar de los hechos conocidos y constatados, también el pasado es el lugar donde se recogen los hechos sobre los que no se puede hacer ya nada —aunque ello no signifique que no dé pie a gran número de diferentes interpretaciones. Mientras que, por el contrario, el futuro es para el hombre —en tanto que es un sujeto que, en teoría, está dotado de libertad, de conocimiento y de razón— un espacio cuajado de riesgos e incertidumbres donde el hombre es o debería ser un sujeto activo que luchara por la construcción de su propio futuro, dotándose así de un espacio de libertad , de poder y de voluntad.

La definición última de la Prospectiva como ciencia que estudia el futuro al objeto de comprenderlo e intentar influir en él o, en su caso, intentar adaptarse anticipadamente en lugar de tener que sufrirlo como acostumbramos, también coincide con dichos postulados.

Los postulados arriba citados nos resultan más evidentes todavía cuando los contrastamos con la reflexión filosófica que Gaston Berger nos hiciera, al considerar el futuro, no como algo que está ya decidido de antemano y que, poco a poco, se nos va descubriendo, sino como algo que queda por construir y que, además, lo debemos hacer nosotros.

Si la democracia pierde esencia y calidad y, además, está controlada por las oligarquías se convierte en una trampa mortal de la que es muy difícil liberarse luego. Las listas cerradas son un veneno muy eficaz que resta frescura a la democracia e impide la necesaria renovación de la misma. Es entonces cuando para evitar conflictos con las clases dominantes y evitar que éstas pierdan privilegios, el futuro se convierte en una mera prolongación del pasado y del presente. Nada más lejos del espíritu que mana de la Prospectiva.

Para la Prospectiva, el pasado, al igual que el presente, es único. No podemos influir en el pasado. El renombrado filósofo Bertrand de Jouvenel escribía al respecto: “Al observar el pasado, la voluntad del hombre es vana e inutil, su libertad nula, su poder inexistente”. Al observar el futuro —añadiría yo— es cuando la libertad, el poder y la voluntad se nos vuelven atributos aún más esenciales y es también entonces cuando somos más capaces de revelarnos contra la tiranía, en caso de que nos falten dichos atributos.

Sin libertad para optar por una economía que sea sostenible, el pasado y el futuro coinciden en que uno es una mera prolongación del otro. Pero, por desgracia, los sumideros de la historia están llenos de tendencias prolongadas. En consecuencia, si no queremos convertirnos en un vertedero más de la historia, sólo existe una opción para lograr tener éxito en el futuro: Luchar por una verdadera democracia, al objeto de poder decidir nuestro futuro en libertad, con responsabilidad  y conocimiento de causa. Es en la libertad de poder optar por el futuro que colectivamente más nos conviene donde verdaderamente radica la clave del éxito. De nosotros depende.

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6 Responses to Cómo encarar el futuro incierto con éxito

  1. jmi dice:

    juanjo, defines muy bien la patraña que esconde el inamovible sistema partidocrático que denominamos pomposamente DEMOCRACIA. Y encima ellos nos llenan la cabeza con la sociedad del conocimiento y la innovación que ciertamente necesitamos, pero claro, eso no va con “ellos”, es para la “sociedad”. Yo echo en falta a intelectuales que además de valientes sean creativos y ofrezcan caminos siquiera especulativos de modificación y transformación de esta “partidocracia nepotista” hablando en propuestas casi operativas. Es difícil perfo ¿cómo podemos tirarnos a la piscina?

  2. oscar dice:

    Por consiguiente, habrá que organizarse políticamente. Anímate Juanjo, alguien tendrá que encender la mecha.

  3. oscar dice:

    El canal de información existe, este blog. Habría que crear una estructura básica y empezar a definirla o moldearla. Quiero oir esas propuestas.

  4. Dalmata 102 dice:

    No estoy de acuerdo contigo oscar. Este blog está bien como está. Para lo que tú dices se podía crear otro blog que se alimentaría de muchos otros blogs y así crear la red. Necesitamos un blog de blog que faciliten la información, el conocimiento y la sabiduría que nos falta. Incluso podríamos crear una task force múltiple que se ocupara de concentrar lo mejor de cada blog.

    Saludos cordiales

  5. Thanks for posting, I really enjoyed reading your newest post. I think you should post more often, you obviously have natural ability for blogging!

  6. oscar dice:

    Dalmata,
    Te aclaro que no tengo nada que reprochar a este blog y por lo tanto a juanjo, todo lo contrario. Mi intención es promover propuestas como la tuya, que me parece interesante. Te recuerdo que la felicidad y con ella el conocimiento, está en el camino, no en la posada.

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