La guerra contra los hidrocarburos fósiles (y II)

Los combustibles fósiles —carbón, gas natural y petróleo— son la columna vertebral sobre la que se asientan los suministros energéticos de los diferentes países del mundo. Estos combustibles fósiles condicionan el mix de la energía primaria de cualquier país. Pero también son la principal fuente de emisiones de GEIs, unos gases que son los culpables de atrapar el calor debido a la radiación del sol y de causar un aumento progresivo del calentamiento global de la Tierra. A su vez, la quema de hidrocarburos fósiles es la gran responsable de provocar los cambios que peligrosamente se están dando en los tradicionales patrones del clima que hemos conocido hasta hace bien poco.

El hecho de impulsar un uso más eficiente de los combustibles fósiles, al posibilitar que el consumo de carburante sea menor, provoca que los efectos nocivos de sus emisiones también se reduzcan. Sin embargo, lo único que resulta eficaz en la lucha contra el cambio climático es modificar radicalmente el actual mix de las energías. Lo que nos obliga a cambiar el mix de energías apoyándonos de manera fundamental en otras energías alternativas que no sean fósiles, como, por ejemplo, son las energías renovables: eólica, solar, undimotriz, geotérmica y la obtenida a partir de la biomasa, etc.

Esta transición ya iniciada hacia el nuevo paradigma energético todavía sigue sufriendo muchas e innecesarias dificultades tanto por intentar primar, absurdamente, los ciclos combinados como por no desarrollar las redes eléctricas inteligentes tal como debería hacerse. Es cierto que, a corto plazo, este proceso de apuesta por las renovables está teniendo un coste económico importante pero no hay ninguna duda de que nos aportará unos beneficios espectaculares a medio y largo plazo.

oil-field-eko-fisk

Desgraciadamente, existen demasiados intereses creados para que la relación del mix de energías actual —con claro predominio de los hidrocarburos fósiles frente al resto— apenas varíe. Las pegas y trabas disfrazadas de medidas técnicas y fiscales que se oponen al desarrollo de las energías renovables son una buena prueba de todo ello que resulta ya palpable.

La corrupción política que tanto ha penetrado en los diferentes gobiernos es otro obstáculo añadido más. A mi parecer, éste es el mayor obstáculo con el que nos encontramos a la hora de implementar políticas energéticas que den prioridad a las energías renovables, así como a la hora de acometer políticas de construcción de infraestructuras sostenibles. Sin el desarrollo de ambas políticas,  que nos permiten mitigar  la grave amenaza que para la humanidad representa el cambio climático, será imposible evitar sus impactos más negativos.

Malte Meinshausen del Instituto Postdam opina que el cambio de políticas energéticas no debería demorarse más y advirtió que, incluso con un aumento de 2º C de la temperatura media del planeta, aún se produciría para el mundo entero un riesgo que no ha conocido precedentes en toda la historia de la humanidad.

Sólo una rápida y radical reducción del consumo de los combustibles fósiles nos daría una oportunidad razonable para evitar un calentamiento global cuyos efectos serían catastróficos. No debemos olvidar que tan sólo con un aumento de 2 ºC sería suficiente como para que superáramos el punto de no retorno. Ello significaría que entonces el calentamiento global podría llevarnos hasta situaciones críticas como, por ejemplo, lo es un cambio climático abrupto.

Nos llevaría mucho más lejos de lo que son y han sido las naturales variaciones de temperatura que la vida en la Tierra hubiera experimentado, desde que los seres humanos comenzamos nuestra existencia sobre la faz de este planeta.

El grupo de países que integran el llamado G8 ha prometido que impulsarán una reducción de las emisiones de CO2 de, al menos, el 50% para 2050. Sin embargo, lo más probable es que todo quede en una mera declaración de intenciones. Resulta muy sospechoso este acuerdo o compromiso contraído por el G8 cuando los diferentes países no han sido capaces de fijar ningún año de referencia contra el cual deben ser comparadas las mediciones que se hagan año a año,  ni de establecer un año intermedio —por ejemplo, 2018— a partir del cual deberán recortarse, paulatina y significativamente, tanto los consumos de hidrocarburos fósiles como las emisiones de GEIs.

De cualquier manera, conviene que abramos una puerta a la esperanza y seamos optimistas y sigamos el curso de las negociaciones que están en marcha dentro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, CMNUCC.

earth green

En estas negociaciones se está tratando  llegar a un acuerdo sobre reducciones de emisiones de GEIs que vaya más allá de 2012, que es el año en el que expirará el marco del actual Protocolo de Kyoto. La CMNUCC quiere concluir un acuerdo en una conferencia sobre el cambio climático que se celebrará en Copenhague, en diciembre de este año.

Es obvio que cada vez tenemos menos tiempo para responder, de manera eficaz y efectiva, al grave reto que nos supone el cambio climático. Desde el inicio de la Revolución Industrial, el mundo ya se ha calentado alrededor de 0,8 ºC y dadas las emisiones de GEIs que ya hemos vertido a la atmósfera, se sabe que, en las próximas décadas, por lo menos otro aumento de 0,5 ºC será inevitable.

En conclusión, todo ello quiere decir que, dado el grado de irresponsabilidad y avaricia con que se mueven hoy en día los destinos de la especie humana  —en especial, por culpa de sus dirigentes— el objetivo de no superar un aumento de 2 ºC de la temperatura media del planeta lo tenemos cada vez más difícil.

Mucho me temo que para la mayoría de los gobiernos, primero serán los dividendos de las empresas eléctricas, petroleras y gasistas —como ha sido hasta ahora y se ha agudizado, poniendo los privilegios que gozan estas empresas mucho más al descubierto, con la actual crisis económica— y luego vendrá atender al grave deterioro del clima de planeta. En el transcurso de unos cuantos años, quizá dos décadas pero no muchas más, cuando todo sea ya demasiado tarde y se agraven nuestros patrones del clima, pediremos milagros que no mereceremos.

Anuncios

3 Responses to La guerra contra los hidrocarburos fósiles (y II)

  1. Don Luca dice:

    Los países en vías de desarrollo somos menos hipócritas que ustedes. Hablamos menos pero hacemos más en lo que concierne a la lucha mundial contra el cambio climático.

    Así, y como quien rubrica lo que dice, el Programa de la Organización de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ubicó al Perú en el puesto 11 en la lucha mundial contra el cambio climático y la preservación del medio ambiente, informó el Ministerio de Agricultura.

    Este portafolio precisó que el reconocimiento se dio como consecuencia de la Campaña de Reforestación iniciada por el MINAG, a través del Programa de Desarrollo Producido Agrario Rural (AGRORURAL).

    En el marco de dicha campaña, el Perú sembró 46 millones 555 mil 894 plantaciones forestales, de las cuales más de 40 millones pertenecieron a Agrorural.

    En ese ranking, el Perú se ubica detrás de Corea, Ruanda, China, India, Indonesia, Cuba, Kenia, México, Turquía y Etiopía, país que ocupó el primer lugar.

    Un cordial saludo para todos ustedes

  2. Sirenita dice:

    Creo Don Luca que tus datos son equivocados porque ahora es España la que gracias a la crisis se acerca cada vez mas a cumplir con Kioto. Las emisiones de CO2 caen alrededor del 7% por la recesion y las renovables. En 1929, las emisiones de dioxido de carbono (CO2) se desplomaron durante cuatro años y tardaron cuatro mas en recuperar el nivel anterior al crash del 29, segun un estudio del banco HSBC. Algo parecido está ocurriendo actualmente.

    España, ademas, reunio el año pasado las condiciones ideales para reducir la emision de gases, como un alto precio del petroleo y del carbon durante buena parte del año. La tonelada de CO2 alcanzo en verano los 26 euros (ahora ronda los nueve). Esto hizo que producir electricidad sucia fuese caro. La produccion de electricidad con carbon cayo un 35,58%.

    Ademas, las nucleares funcionaron mejor (produjeron un 7% mas) y la instalacion masiva de parques eolicos permitia que la electricidad renovable aumentara un 18,7% respecto al año anterior. El resultado es que el sector electrico, que es responsable de un 25% de las emisiones, recorto un 16,6% sus gases de efecto invernadero.

    Sl2 🙂

  3. Dalmata 102 dice:

    Es probable Sirenita que si tu comentario no ha sido una broma te informes sobre la verdad, leyendo lo que decía este año Le Monde al hablar de España y el Protocolo de Kioto:

    Le Monde (Francia). (06-01). Crónica de Jean-Jacques Bozonnet: “España decidida a comprar ‘derechos de emisión’ a países que han superado su objetivo”.

    “España, muy mal alumno del protocolo de Kioto, se ha visto obligado a sacar la chequera para compensar sus lagunas. Dada su incapacidad de controlar sus emisiones de gas de efecto invernadero, Madrid ha decidido comprar las cuotas de ‘derechos de contaminación’ de los países que han superado sus objetivos. De este modo, el ministerio de Medio Ambiente acaba de anunciar la compra de seis millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) a Hungría. Quitando algunas operaciones puntuales en Bélgica y Japón, España es el primer país industrializado que recurre a gran escala a los mecanismos de flexibilidad previsto por el protocolo de Kioto”.

    Saludos cordiales

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: