Ante la era de la fabricación de productos sostenibles

La fabricación de coches sostenibles es la única recuperación posible del sector del automóvil. En efecto, las tecnologías e innovaciones ya probadas y que son aptas para reducir las emisiones de CO2 de los automóviles privados —especialmente en base a la reducción del consumo de combustible o a la sustitución por otros combustible no fósil, como es el caso del coche eléctrico— representan una gran oportunidad para revitalizar el sector automoción, sobre todo —como recoge en un estudio recién realizado por la consultora McKinsey— si a ello se añaden otras medidas como las desgravaciones fiscales y otras subvenciones destinadas a la reducción de los precios de los vehículos nuevos con el fin de favorecer su compra por los consumidores.

A pesar del creciente número de automóviles que circulan por las carreteras del todo el mundo y que superan la cifra de los 800 millones de vehículos, la industria del automóvil tiene una gran oportunidad para contribuir a una reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero aplicando las tecnologías que permiten la fabricación masiva del coche eléctrico. Un paso tímido en esta dirección, se acordó el pasado mes de diciembre, cuando la UE acordó limitar las emisiones de CO2 de los vehículos nuevos de manera que sus niveles futuros de emisiones pasaran de los actuales situados en torno a 160 gr/km a 120 gr/km, en el año 2015.

Sin embargo, este acuerdo fue criticado por la Asociación europea de fabricantes de automóviles (ACEA) por ser una medida “demasiado dura” para el sector, que prefiere que se proporcione un marco de apoyo a la fabricación, que incluya medidas para poder aplicar préstamos de bajo interés en la compre de vehículos a través de sus financieras, incentivos de mercado para la adopción de las nuevas tecnologías y una mejor regulación del propio mercado.

Según McKinsey, los ahorros en el consumo de combustible, en sí, no son suficientemente atractivos para los compradores de automóviles nuevos si es que no van acompañados de incentivos fiscales, subsidios u otros mecanismos que permitan reducir los costes iniciales.

Del mismo modo, una rápida introducción de un elevado impuesto sobre las emisiones de CO2 podría estimular cambios en el comportamiento de los consumidores que podrían socavar aún más la grave situación en la que se encuentran muchas compañías del sector del automóvil. Lo que acarrearía posiblemente unas graves consecuencias negativas para la economía mundial en su conjunto.

La recuperación del sector de automoción sólo puede venir a través de una total innovación de productos. Y mientras que el importe de la inversión necesaria para lograrlo puede parecer enorme, en realidad se trata de una gran oportunidad de negocio para aquellas empresas que sean creativas y que estén dotadas de visión de futuro.

Las empresas que sean capaces de comercializar las tecnologías que sean aplicables se enfrentarán a un rápido crecimiento de la demanda, siempre y cuando las emisiones de carbono tengan un precio en el mercado y los objetivos de reducción de emisiones que se propongan contengan los criterios de rigor que se esperan. La Cumbre de Copenhague puede contribuir decisivamente a ello.

En caso de no poner en marcha las oportunas y correspondientes acciones que permitan reducir significativamente las emisiones de CO2, constaríamos con facilidad que estas emisiones de CO2 de los vehículos en lugar de disminuir aumentarían significativamente. Así, se prevé que aumenten en un 54% a nivel mundial en 2030, ya que se prevé que el número de automóviles llegue a ser casi el doble hasta situarse el parque mundial de vehículos en 1,3 millones. Sin embargo, el sector del automóvil tiene potencial suficiente como para reducir las emisiones de CO2 en un 47% durante el mismo período, añade el informe de McKinsey.

La reducción de emisiones de CO2 podría lograrse mediante la inversión en vehículos que consuman menos combustible, la electrificación de la carretera apostando por el coche eléctrico, el apoyo real al consumo de biocarburantes, la mejora de la infraestructura vial y de tráfico y el fomento activo —en gran medida a través de la aplicación progresiva de la fiscalidad sostenible— de un mayor uso del transporte público y de unos hábitos de conducción más responsables a la hora de disminuir el uso de coche. Por su parte la consultora McKinsey cree que es posible un aumento significativo de los niveles de eficiencia del combustible de los vehículos nuevos, por sí solo, podría lograr que se redujera un 72% de las emisiones.

Personalmente considero que esta última aseveración es altamente improbable. En efecto, sin un cambio radical de las tecnologías al uso en el sector del transporte que evite el consumo de hidrocarburos fósiles, se seguirá utilizando la mejora de la eficiencia en el consumo de los vehículos de combustión interna para poder aumentar la potencia de los coches, tal como se ha hecho hasta ahora. Por ello, estoy cada vez más convencido de que para conseguir la reducción de emisiones de CO2 debidas al transporte en cifras superiores al 40% necesitaremos la implantación y desarrollo del coche eléctrico tal como lo propone Better Place y que tanto Renault como Nissan han apoyado.

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10 Responses to Ante la era de la fabricación de productos sostenibles

  1. pepe dice:

    hay una cosa que tal vez le pase inadvertida o tal vez no,me refiero a comentarios anteriores, usted dice que se socializan las perdidas en detrimento de la clase media,queria hacerle un pequeño comentario por ejemplo sabria decirme el escenario qn que nos ibamos a encontrar si los gobiernos hubieran dejado quebrar a los bancos y aseguradoras como dejaron caer a lehman? se imagina usted una quiebra encadenada de BAC, aig, merryl,ubs, hiporealstate eta abar eta abar,todos los ahorros de eso que usted llama clase media hubieran saltado por los aires,todo el dinero que esta en los inocentes fondos monetarios es deuda de estas empresas con lo que la caida hubiera sido brutal en las rentabilidades con perdidas superiores al 60 por ciento en muchos casos eso y la retirada masiva de dinero hubieran colapsado todo el entramado financiero arruinando a los ahorradores mas conservadores que han aguantado estoicamente durante años unas rentabilidades infimas muy lejos de la burbuja inmobiliaria y otrass burbujas, personalmente aplaudo la intervencion de la reserva federal , de lo contrario el estropicio hubiera sido irremediable,por lo tanto bienvenidos sean tdas las medidas encaminadas a poner fin a este sistema tan injusto e incapaz como es el capitalismo, que por cierto tan malo era hace tres años cuando nadabamos en una burbuja de liquidez que nadie decia entonces que el capitalismo era malo, donde estaba la clase trabajadora y todos aquellos militantes de izquierda que protestan ahora porque dicen que ellos no son los responsables de la crisis, el capitalismo es malo cuando hay crecimiento lo que pasa que entonces A todos se les olvida que son de izquierdas y se lanzan en tropel a consumir bien sea casas coches o viajes al caribe,

  2. jjgabina dice:

    Creo que a estas alturas hablar de izquierdas o de derechas es algo que resulta puramente anecdótico. Mayor valor tiene la distinción entre responsable e irresponsable, solidario e insolidario, etc.

    Con respecto a tu primera pregunta sobre el impacto generalizado de la quiebra de bancos te diré que garantizando los depósitos, no así las operaciones especulativas, no hubiera pasado nada como hizo Suecia en su día. Se deja que quiebre los bancos muy contaminados y al día siguiente el gobierno los compra y nacionaliza poniendo un euro sobre la mesa, garantizando únicamente los depósitos monetarios. Nos hubiéramos ahorrado el 90% de lo que ya nos hemos gastado con tantos planes de rescate.

    Besterik gabe, gero arte orduan.

    Juanjo Gabiña

  3. pepe dice:

    no juanjo, con la quiebra de bancos, quiebran sus bonos, al quebrar los bonos los fondos de inversion bien sean de renta variable o de renta fija saltan por los aires,incluidos los fondos de pensiones obviamente, con que el gobierno garantice los depositos no hacemos nada, la deuda de lehman no vale nada, todos los bonos de los otros bancos no hubieran valido nada,en caso de quiebra,

  4. oscar dice:

    Si rescatamos a los bancos, ¿porqué no rescatar a las empresas en problemas?. ¿ Porqué no ayudar a los parados que ya no tienen prestación?. ¿No es suficiente desastre que 6000 personas pierdan diariamente su empleo o que un millon y medio de familias estén al borde de la indigencia?. Resulta que viajamos en un barco en el que no hay salvavidas para todos, aunque todos hayamos pagado nuestro pasaje. Mientras nos hundimos en las frias aguas, que no distinguen entre votantes de derechas o izquierdas, todavía oimos los ecos de las ganacias millonarias de los bancos en los últimos años y vemos como los principales responsables del hundimiento recogen los últimos salvavidas. A modo de despedida, no falta quien nos reconforta, recordándonos que hemos hecho lo mejor que podíamos hacer, undirnos.

  5. pepe dice:

    y no se dio cuenta nadie antes de embarcar que no habia suficientes salvavidas?

  6. oscar dice:

    Ese es el problema de lestas seudodemocracias de medio pelo. Te venden un crucero por las islas griegas y al final te ves cruzando en patera el estrecho.

  7. pepe dice:

    entonces el problema es nuestro por embarcarnos en cosas que no debemos ergo pisos de 90 kilos coches de 6 etc etc

  8. Alejo Ziordia dice:

    Yo creo que el problema se debe a la codicia que ciega nuestra mente, nos obnubila y nos hace cometer acciones tan deplorables. También es esta codicia la que permite tan altas dosis de corrupción en España, donde nadie con corbata y traje de cuatro botones en la manga va a la cárcel por ello. España es un Estado miembro de la Unión Europea sobre el que el propio Parlamento Europeo se ha visto obligado a denunciar recientemente por todos los delitos urbanísticos que diariamente se cometen y la total impunidad que existe. Esto es España. Obvio que es diferente…

  9. Ana dice:

    Bien, todo lo que sea hablar sobre sostenible me parece bien, bien. Hay otras maneras para no hacer tan desagradable nuestro paso por el mundo. Apuesto por los biocarburantes.

  10. Sirenita dice:

    Aunque tambien apuesto por los biocarburantes el coche electrico, el autobus electrico, el tren electrico son para mi mucho mas importante. A ello solo añadiria una salvedad y es que que la produccion de electricidad sea utilizando energias renovables.

    Sl2 🙂 🙂

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