El ejemplo de Sieben Linden, un pueblo que quiere ser sostenible

En lo que se refiere a la eliminación de residuos y basuras, a la lucha contra el Cambio Climático y al mantenimiento de unos altos niveles de calidad de vida, lo  más exitoso que se conoce hasta la fecha consiste en abordar el problema desde el origen. Esto es lo que nos ha demostrado una pequeña aldea situada en la antigua Alemania Oriental y que se llama Sieben Linden. Este pueblecito, ubicado a medio camino entre Hamburgo y Berlín, parece engañosamente normal pero tiene algo en su vocación de futuro que lo diferencia poderosamente del resto.

En Sieben Linden, y a primera vista, destacan un grupo de casas, algunos campos, unos pocos coches aparcados en la cuneta de la carretera y una pequeña tienda, todos estos elementos en el marco de un bosque de pinos que se encuentra próximo. Nada diferente de lo que vemos en otras aldeas cercanas. Sin embargo, si realizáramos una observación más cercana y detallada descubriríamos algunas destacadas peculiaridades.

Algunos de los edificios de aspecto moderno que se erigen en el pueblo parece que están construidos como se acostumbra a construir las casas en las zonas rurales pero, en realidad, estos edificios están hechos de madera y de adobe, una mezcla de paja y de barro. En el pueblo se observan con facilidad grandes cantidades de leña que se apilan junto a las casas y que , durante el invierno, se queman en las diferentes estufas y calderas encargadas de proporcionar toda la calefacción a los hogares. También destaca un buen número de paneles solares que generan la mayor parte de la electricidad que consumen los ciudadanos de este pueblo tan singular.

Además. este pueblecito sobresale sobre los demás por tener, en proporción, más niños y más jóvenes de los que habitualmente suelen tener las zonas rurales de Alemania. Sieben Linden, una población que ha apostado por el desarrollo sostenible, a diferencia de los demás pueblos de los aledaños, está creciendo rápidamente.

Sus 120 habitantes actuales han decidido vivir de manera sostenible y demostrar a todo el mundo que es posible hacerlo. En la actualidad, están tratando de no depender de los combustibles fósiles y producir biocombustibles, de cultivar sus propios alimentos, de producir la madera que consumen. Todo ello lo hacen adquiriendo las mínimas posesiones posibles y produciendo una mínima cantidad de residuos y basuras.

Muchos de los productos de alimentación que consumen los obtienen a partir de lo que producen sus propios campos. Los alimentos restantes los compran directamente a los mayoristas, por lo que no hay necesidad de que lleven incorporados muchos paquetes y envases. Todas las migajas y restos de comida se compostan para su utilización como abono en las huertas y jardines. La orina de los baños se desvía a un cañaveral para su depuración natural y las heces fecales se convierten en abono que aprovecha la comunidad de vecinos para mejorar la producción de los bosques.

Aunque los residentes viven separados unos de otros, comparten los electrodomésticos de gran tamaño como las lavadoras y también comparten los coches. Antes de comprar una nueva herramienta, por ejemplo, acostumbran a poner una nota en el tablero de avisos de la comunidad de vecinos preguntando si alguien tiene dicha herramienta y si se la podrían pedir prestada. En caso de que nadie tenga dicha herramienta, probablemente comprarán una herramienta de segunda mano.

Con frecuencia, los vecinos más jóvenes visten ropas de segunda mano y que ya han sido utilizadas por otros. Las tierras y posesiones que no se utilizan se ceden a otros para que su cultivo les pueda ayudar. Actualmente, no está prohibido un consumo que se pudiera tildar de descuidado, a pesar de que ello acarrearía quejas por parte de algunos vecinos. De cualquier modo, la razón principal por la que los habitantes de Sieben Linden compran menos y producen menos residuos es porque tienen una rica vida comunitaria que no necesita girar en torno a los viajes a las tiendas, restaurantes y cines que cada vecino realiza, para ser feliz en la vida.

En invierno, los vecinos suelen ir a patinar sobre el hielo de un estanque helado que se encuentra cerca del pueblo y que, en verano, se convierte en lugar idílico para practicar la natación. Los aldeanos se enseñan unos a otros a montar a caballo. También se enseñan entre ellos a realizar ejercicios de yoga y de tai-chi. De igual modo, suelen participar en obras de teatro, conciertos, bailes y seminarios que ellos mismos organizan.

El ejemplo de Sieben Linden no consiste en adoptar un estilo de vida triste y asceta para demostrar que es posible vivir en una zona rural, sin que ello suponga un sacrificio o que se tenga que sufrir un gran cambio de lo que cada uno espera en la vida. En cierto modo, el ejemplo de Sieben Linden nos está diciendo a los habitantes de las ciudades de los países desarrollados que podríamos adoptar sin muchos problemas ciertos aspectos del estilo de vida de este pueblo sostenible.

Por ejemplo, podríamos vivir mejor compartiendo los coches, compartiendo electrodomésticos, creando centros comunitarios para el ocio y las relaciones sociales, favoreciendo la ayuda mutua en base al voluntariado, instalando mini-parques eólicos y ‘huertas’ solares en los tejados de las casas, reciclando el agua potable para riego u otros usos no potables del agua a nivel de los hogares como el lavado de la ropa o el WC, creando centrales de compra o cooperativas de consumo, etc. Todo depende de nosotros. Se trata de dotar a nuestras sociedades de un sentido más comunitario. Si no vives como piensas es fácil deducir que terminarás pensando como vives.

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2 Responses to El ejemplo de Sieben Linden, un pueblo que quiere ser sostenible

  1. LuisP dice:

    En Alemania la conciencia de estado la tienen casi todos, ningún peatón cruza un semáforo en rojo aunque no asome ningún coche, los más ricos del oeste cedieron ventajas y parte de sus sueldos para equilibrarse con los del este, son metódicos y trabajadores y a esto nosotros le llamamos “cabeza cuadradas”, si no echas las basuras en el recipiende adecuado los propios vecinos te llaman la atención y/o te denuncian,….
    Es un país muy descentralizado y aquí a las autonomías vasca y catalana se nos llama “parásitos”.
    El partido verde lleva en el parlamento, incluso en el gobierno, varios lustros.

    En Euskadi nos creemos muy progres y avanzados pero en cuestiones de energías renovables y crecimiento sostenible estamos a años luz por no decir que caminamos en dirección contraria (Muskiz-coque, Bioetanol Petronor Avengoa Zierbana). Petronor se forrará, Ion Josu también, en Muskiz y Zierbana se comerán toda la mierda y en Euskadi seguiremos reclamando la independencia cada día más atados a los intereses privados de las multinacionales. Rendimiento a corto para ellos y la basura y ruina a medio y largo para nosotros.

    Juanjo, esto no va para ti, tu ya lo sabes, es mi pataleo para tanto mamoneo y tanto orgullo vasco de Bilbainadas, y por creernos el ombligo del mundo cuando en estos temas estamos subdesarrollados y somos muy ignorantes.

    Grandes protestas y peleas por el TAV y la de Muskiz nos la han colado sin que nadie rechiste. Patetica Euskadi y patética izquierda si es que la hay, abertzale si pero de izquierda bien instalada en el sistema neoliberal capitalista que nos trae los North Face, esquiar cada fin de semana, viajar a Cancún, cenar en restaurantes de 3 estrellas michelín, …

  2. LuisP dice:

    Pero llegó la gran crisis de este podrido sistema y nuestro rico mundo capitalista se tambalea. Se acaba la cultura de ricos y famosos que todos pretenden ser.
    Miles en Euskadi y millones en el mundo pasarán de clase media a las colas de los comedores de cáritas. Esto es la gran revolución, viene un enorme cambio, el crecimiento constante exijido por el sistema e incluso el crecimiento sostenible NO SON POSIBLES, las materias son finitas, el petroleo se acaba, ya somos 6500 millones y a este ritmo de crecimiento necesitamos otros tantos planetas.

    PERO, para vivir feliz y con lo básico, no es necesario crecer, muy al contrario debemos de decrecer, el anticonsumismo es el camino, el no despilfarro, el cambio de valores, el cambio de hábitos, heroes, … y los alimentos, producción y energías o son renovables o no seremos nada, desapareceremos como especie y el planeta volverá a respirar tranquilo sin nosotros.

    En cuanto consigamos que todo el mundo pueda disfrutar de las 4 cosas básicas: Alimentación, abrigo y techo de las intemperies, sanidad y educación, entonces y solo entonces podremos reclamar otras mejoras, porque hay que tener mucho morro para manifestarse en estas fechas pidiendo aumento de salarios aquí que vivimos de los esfuerzos de los de allí que nos fabrican las Nike o North Face a 50 $ mes trabajando 12 h. 6 dias a la semana, y otros sencillamente ven morir a sus hijos de hambre porque no tienen nada de nada.

    ¿Conoces algun pueblo mas cerca de nuestro entorno que lleve este tipo de iniciaticas como la de Alemania?, me gustaría visitarlo, aprender y tratar de aplicar lo posible en un barrio de Tolosa que ya esta en ese camino y filosofía de vida.

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