La recuperación económica demanda que las redes eléctricas sean inteligentes (y V)

Un informe sobre los empleos que se crearían debido a la implementación de las redes inteligentes, publicado por la alianza, GridWise Alliance, a comienzos de este año, estima que se podrían crear directamente en Estados Unidos unos 280.000 nuevos puestos de trabajo en base al desarrollo de las tecnologías que posibilitan las redes inteligentes.

El informe explica que la inversión federal en redes inteligentes podría actuar como catalizador para la creación inmediata de puestos de trabajo directos, así como también convertirse en un gran generador de cientos de miles de puestos de trabajo indirectos. Otros puestos de trabajo se ganarían en aquellas empresas que estén relacionadas con el sector de servicios de distribución de electricidad y cuya actividad se vería acelerada por la adopción de tecnologías de redes inteligentes.

Estas empresas creadoras de empleo comprenden:

  • Suministradores de electricidad a partir de fuentes de energía renovables cuyos puestos de trabajo serían estimulados e impulsados por el avance de las tecnologías.
  • Proveedores en base a la generación distribuida de productos y servicios que conocerán un fuerte aumento de la demanda como consecuencia de la creciente solicitud de esos productos por parte de los usuarios finales,(ESCO).
  • Proveedores de vehículos híbridos recargables, (PHEV), y eléctricos, (SEV), cuyo éxito en la venta de sus productos depende tanto del apoyo a la construcción de la infraestructura de recarga como de los sistemas de facturación de la electricidad que se implementen.

Un mundo inteligente también requiere una energía inteligente. Durante una gran parte del siglo XX, las redes de suministro eléctrico representaron una maravilla de la ingeniería de la época moderna y un símbolo global del progreso. De hecho, la electricidad barata y abundante que proporcionaban cambió el funcionamiento del mundo, llenando los hogares, las calles, las ciudades y los pueblos de energía.

Sin embargo, estas redes de suministro eléctrico que proceden del siglo pasado y que aún son las tenemos hoy en día funcionando, se han vuelto ya obsoletas. Son redes ‘ciegas y tontas’ que reflejan un tiempo en el que la energía era barata, en el que su impacto en el medio natural no era una prioridad y en el que los consumidores ni siquiera formaban parte de la ecuación. Entonces, el sistema eléctrico podría estar centralizado, gestionado de cerca y suministrado por un número relativamente pequeño de grandes plantas eléctricas. Estaba diseñado para distribuir electricidad en una sola dirección, no para gestionar una red global dinámica de demanda y suministro de energía.

Como resultado de las ineficacias de este sistema, las redes de suministro del mundo resultan poco económicas. Con poco o nada de inteligencia para lograr equilibrar las cargas o supervisar los flujos eléctricos, cada año se pierde la electricidad suficiente como para abastecer a la India, Alemania y Canadá juntas, durante todo un año. Sólo con que la red de suministro de Estados Unidos fuera un 5% más eficiente, eso sería suficiente como para eliminar permanentemente las emisiones de gas de efecto invernadero y el combustible de 53 millones de coches. Otro tanto podríamos decir de la Unión Europea.

Cada día se gastan miles de millones de euros generando energía que nunca llega a una simple bombilla. Por suerte, nuestra energía puede convertirse en inteligente. Se puede gestionar como el complejo sistema global que es. Tenemos la tecnología necesaria para hacerlo. Sólo hace falta voluntad de hacerlo para alcanzar esa visión de futuro que se desprende de la Prospectiva.

El instituto Electric Power Research Institute, (EPRI), ha completado un análisis que demuestra que el desarrollo de la ‘red inteligente’ podría reducir el consumo de energía anual de Estados Unidos entre 56 y 203 millones de kWh en 2030, lo que corresponde a un porcentaje que oscila entre el 1,2% y 4,3% de reducción de las previsiones de ventas al por menor de electricidad en 2030.

Además, unas redes eléctricas inteligentes podrían facilitar una mayor integración de los recursos de generación eléctrica en base a las fuentes de energía renovables y un mayor desarrollo de los vehículos eléctricos e híbridos recargables. Sólo en Estados Unidos, el desarrollo combinado de siete aplicaciones que permiten las redes eléctricas inteligentes reduciría las emisiones de CO2 en un valor estimado entre 60 y 211 millones de toneladas para el año 2030.

Un reciente informe del Departamento de Energía del Gobierno de Estados Unidos llega a conclusiones similares. En dicho informe, se destaca que, en el año 2025, las tecnologías de red inteligente podrían hacer que se redujera el consumo de electricidad de Estados Unidos en un 10-15%. El pico de demanda de energía disminuiría en un 25% y las emisiones de gases de efecto invernadero —GEIs— se reducirían en un 20%. A su vez, se reducirían drásticamente las perturbaciones en el suministro de energía que tanto afectan a las empresas y se suministraría energía de alta calidad para así poder cubrir las necesidades de la electrónica digital.

En suma, y mire como se mire, los beneficios del desarrollo de las redes eléctricas inteligentes podemos concluir que son enormes, por lo que sería una inversión ‘inteligente’ a realizar, sobre todo en unos momentos como los actuales, cuando las dificultades económicas han llegado a ser tan graves y preocupantes. No olvidemos tampoco que sin las redes eléctricas inteligentes nunca podríamos aprovechar bien el enorme potencial que tienen las energías renovables.

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2 respuestas a La recuperación económica demanda que las redes eléctricas sean inteligentes (y V)

  1. oscar dice:

    Quiero comentar un aspecto de la nueva legislación que liberaliza el sector eléctrico. Se deduce que se quiere primar el ahorro energético entre los consumidores domésticos en tarifas con una potencia limitada de 3 kw, pero al mismo tiempo se introduce la figura del consumidor cualificado, el cual podrá contratar libremente con el suministrador a un precio fijado por las partes. Todo indica, ojalá me equivoque, que se va a obligar a ahorrar al pequeño consumidor , mientras se benefician los intereses del gran consumidor , que compra la electricidad a precio de saldo y que como es lógico no se tomará demasiadas molestias en ahorrar energía. Como de costumbre nos la vuelven a “meter”, repito ojalá me equivoque. Saludos.

  2. Alejo Ziordia dice:

    Creo que el cambio que se tiene que efectuar en las redes eléctricas es impresionante. Solamente con pasar del concepto “estar conectado a la red” al concepto “estar integrado en la red” vemos que la diferencia es abismal. Para ello necesitamos un DER (recursos energéticos distribuidos) en el funcionamiento global del sistema eléctrico. Por ello considero que su desarrollo es crítico y muy necesario. Me preocupa que nuestras empresas eléctricas no hagan nada para el desarrollo de las redes eléctricas inteligentes pero mucho más me preocupa que el gobierno español sea cómplice de las eléctricas en no hacer nada. Lo mismo podría extenderse a los gobiernos de las CC.AA. que tampoco empujan para que se haga algo.

    Un cordial saludo a todos

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