La Antártida también sufre el cambio climático

La noticia ya es oficial. No existe en la Tierra ningún lugar dónde poder ocultarnos del calentamiento global. La idea de que la Antártida era el último continente que no sufría el calentamiento debido al cambio climático, según un nuevo estudio, es una concepción errónea. Los resultados de los trabajos de investigación realizados demuestran que el continente austral se está calentando casi tan rápido como el resto del planeta. De este modo, queda bien claro que son falsos los anteriores supuestos que afirmaban que sólo se calentaba la Península Antártica —una península que se extiende hacia norte al encuentro con América del Sur— y que el resto de la Antártida incluso se estaba enfriando.

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Cuando el Grupo de expertos o Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático publicó su informe de 2007, declaró que era probable que el calentamiento de origen antropogénico, de los últimos 50 años, se hubiera producido en todos los continentes, excepto en el de la Antártida. Fue un error de redacción puesto que debían haber añadido que se carecía de datos exhaustivos de la Antártida.

Como explica Gareth Williams, de la British Antarctic Survey: ‘la excepción no se hizo porque hubiera pruebas de que la Antártida se estuviera enfriando, sino porque no había pruebas suficientes de que el continente se estuviera calentando’. Desde entonces, los datos obtenidos en diferentes zonas aisladas del sexto continente han confirmado que la Antártida no es inmune, en absoluto, al calentamiento global.

Por el contrario, en este estudio de investigación, Eric Steig, de la Universidad de Washington, Seattle, y sus compañeros de equipo han utilizado los datos obtenidos por satélite que cubre todo el continente para demostrar que, en promedio, todo el continente austral se ha calentado unos 0,5 ºC, entre 1957 y 2006. Como media, el planeta se ha calentado 0,6 ºC, en los últimos 50 años.

De cualquier modo, es de reconocer que la mayoría de las estaciones meteorológicas en la Antártida se asientan alrededor de la costa. Sólo son dos las estaciones que proporcionan un registro de datos ininterrumpido. Son las que se asientan en el interior del continente. Steig y su equipo superaron esta falta de datos mediante la utilización de datos satelitales y la aplicación rigurosa de técnicas estadísticas, de manera que se pudieran subsanar la falta de datos en algunos puntos del continente.

Como un aspecto más a  destacar, subrayaré que los resultados de los trabajos de investigación demostraron que el continente no experimentaba el proceso de calentamiento de manera uniforme. Así, por ejemplo, la temperatura en la placa de hielo de la Antártida Occidental —que incluye la Península Antártica y que viene a ser tan grande como Portugal, España, Francia e Italia juntos  y que representa en extensión unos 1,5 millones de km2— está aumentando mucho más deprisa que en las zonas situadas al este de la Antártida.

Las simulaciones con modelos climáticos siempre nos dan pistas sobre las causas que originan el calentamiento. También nos señalan, de manera inexorable, las graves consecuencias de todo ello. Esta vez, destacan la disminución del espesor de la capa de hielo de los mares de la región antártica. Con respecto al hielo acumulado sobre la superficie terrestre de la Antártida, la placa de hielo de la región occidental antártica es la que tiene más probabilidades de sufrir una rápida disminución de su volumen debido al derretimiento. La fusión de estos grandes volúmenes de hielo continental  es lo que causaría un aumento sustancial del nivel de las aguas en todos los mares del planeta.

Actualmente, el espesor de la placa de hielo del este de la Antártida se encuentra muy reducido. La evolución del deshielo en la Antártida es preocupante. En 2002, la plataforma de hielo Larsen B prácticamente desapareció. Hoy en día,  la plataforma de hielo Wilkins se encuentra al borde de su total deshielo pues se espera que desaparezca este año, antes de que finalice el verano austral —finales del mes de marzo de 2009.

El estudio también confirma que tienen mayor efecto sobre el calentamiento, los cambios de temperatura que experimentan las aguas del mar que los debidos a la temperatura del aire. Así, si cambia la temperatura de la superficie helada y pasa de -50°C a -40°C no representa apenas diferencia para el hielo. Todo lo contrario ocurre con la subida de la temperatura de los mares que bañan las costas del continente antártico. En consecuencia, podemos concluir diciendo que las plataformas de hielo antártico se rompen debido a los aumentos de las temperaturas de la superficie del mar pero que, sin embargo, no influye tanto la temperatura del aire.

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5 Responses to La Antártida también sufre el cambio climático

  1. Sirenita dice:

    La Tierra se calienta. Los hielos se derriten. Y no es ciencia ficción. El clima está cambiando aceleradamente por culpa del ser humano. Los efectos pueden ser devastadores si no pasamos a la accion…

    Y sin embargo no lo hacemos. Somos unos sinverguenzas. Es cierto que la culpa principal la tienen nuestros dirigentes politicos que son unos mediocres irresponsables pero nosotros tambien tenemos una gran culpa. Tenemos que acabar con el consumo de gasolinas y gasoleos lo mas pronto posible. Por este motivo pienso que los acuerdos energeticos con Rusia son una mala noticia pues nos obligaran a seguir consumiendo petroleo y no apostando por el coche electrico como debieramos. Veo la corrupcion politica por todas partes y lloro de rabia porque no hacemos nada para evitarlo.

    Sl2 😦

  2. Alejo Ziordia dice:

    España y sobre todo su sector energético está en venta y a precio ganga por motivos de derribo del edificio nacional. Enel ya compró Endesa. Gazprom comprará Gas Natural, EDF comprará Iberdrola y Lukoil se hará con Repsol. Al tiempo. Los acuerdos con Rusia que posibilitarán la venta de las empresas energéticas españolas a las rusas será un buen negocio para unos cuantos especuladores codiciosos. ¿Adivináis quiénes se forrarán con ello?

    Un cordial saludo

  3. soil dice:

    Sí, este “estudio” de Steig 2009 es un claro ejemplo de como se está haciendo la ciencia climática.

    Una nota previa, porque no es tan fácil darse cuente de qué se trata. Piensas …

    Por el contrario, en este estudio de investigación, Eric Steig, de la Universidad de Washington, Seattle, y sus compañeros de equipo han utilizado los datos obtenidos por satélite que cubre todo el continente para demostrar que, en promedio, todo el continente austral se ha calentado unos 0,5 ºC, entre 1957 y 2006. Como media, el planeta se ha calentado 0,6 ºC, en los últimos 50 años.

    Pero no te das cuenta (porque no lo resaltan) que esos datos de satélite que usan solo existen desde 1982. Por otra parte son unos datos muy conflictivos. Miden la temperatura del suelo (básicamente la nieve superficial) a través de la medición del infrarrojo que emite, pero que esta afectado por la bruma y las nubes, y hay que hacerle muchas correcciones nada fáciles.

    ¿Y de donde sacan las temperaturas de “todo el continente” desde 1957? Ah, pues las deducen con una gimnasia estadística prodigiosa, que nadie ha podido replicar todavía, porque no quieren explicar con detalle como lo han hecho. Y el caso es que hay un grupo de estadísticos tratando de replicar ese estudio, cuya única posibilidad es aplicarle ingeniería inversa a los números presentados por Steig. De lo que llevan averiguado hasta el momento, destacan dos cosas.

    1) Steig ha usado, arbitrariamente, el método estadístico que da mayor caletamiento como resultado. En concreto el número de “componentes principales” que ha elegido (3). Usando menos, o usando más, resulta en un calentamiento menor, o incluso en un enfriamiento.

    2) La serie de datos de satélite de Steig (desde 1982), con un tratamiento correcto, da un enfriamiento del continente. Lo que coincide que las mediciones de satélite más convencionales, que miden la temperatura del aire a través de microondas desde 1979, y cuyo resultado, bien conocido, se ve en este cuadro:

    http://junkscience.com/MSU_Temps/UAHMSUSPol.html

    Total que ese estudi de Steig lleva camino de resultar un fraude tan grande como el “palo de hockey” de Mann. No es extraño, Mann está tambien en el equipo que ha usado Steig.

  4. Ana Crespo dice:

    Creo Soil que te equivocas de medio a medio cuando criticas las técnicas estadísticas utilizadas por Steig y su equipo por el mero hecho de que en su diseño y construcción han colaborado científicos de la NASA. En consecuencia, Yo no pondría en duda el rigor científico de los métodos estadísticos utilizados por Steig como haces tú. Si lo quieres hacer hazlo porque el papel lo aguanta todo pero no creo que haya alguien que tome tus críticas en serio. Pienso que tu crítica parece demasiado simple e injusta.

    En todo caso, creo que también Steig reconoce que la Antártida oriental que ocupa una superficie equivalente a la mitad este del continente austral, se enfrió en los años 80 y 90. Pero esto ya es algo viejo y conocido. Hace unos 7-8 años se publicó en la revista Science un estudio que demostraba que la pérdida de ozono, debido al agujero debido a la emisión humana de aerosoles, enfriaba la estratosfera. Este hecho hacía que fuertes vientos rodearan la Antártida, impidiendo que las masas de aire de latitudes bajas, más cálidas, alcanzaran el interior del continente.

    Gracias a esta nueva técnica de medición más completa de Eric Steig, se ha demostrado que la destrucción de la capa de ozono sólo afectó a la Antártida Oriental. Y lo hizo en el pasado, porque incluso, con la recuperación del ozono, actualmente, y ES ESTO LO QUE IMPORTA, la mitad este del continente está volviendo a caldearse debido a la recuperación del ozono y se ha vuelto a a la tendencia que se había conocido hasta los años 80. TODO EL CONTINENTE AUSTRAL SE ESTÁ CALENTANDO Y A UN RITMO PARECIDO AL RESTO.

    La nueva técnica estadística desarrollada por Steig y su equipo es buena como lo afirma uno de los mejores expertos glaciólogos que tenemos en España, Adolfo Eraso, de la Universidad Politécnica de Madrid. Este científico apoya los resultados de Steig y a su informe reacciona entusiasmado a sus casi 73 años. Eraso lleva nueve años con el proyecto Glackma midiendo cada hora, en determinados periodos de tiempo, la descarga de los glaciares tanto en el Ártico como en la Antártida.

    Adolfo Eraso sostiene que los resultados dependen mucho de dónde se tomen las medidas, ya que en la zona alta de un glaciar, que es donde se suelen hacer las mediciones, a menudo la masa que se gana suele ser superior a la que se pierde. Pero en cotas más bajas… ¡se está perdiendo más masa de la que se gana!. Creo que Adolfo sabe porqué lo dice y porqué apoya a Eric Steig como la hace la Academia de Ciencias de Estados Unidos, un gran número de universidades que han tenido acceso al proceso de obtención de todos los datos finales y la propia NASA.

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