Los riesgos crecientes de una guerra nuclear

Los seres humanos solemos cometer el error de confiarnos demasiado en la persistencia y dominación de nuestras virtudes sobre nuestros vicios. Cuando las cosas funcionan bien, nos creemos que aplicando las mismas recetas del pasado conseguiremos siempre, en cualquier eventualidad que se nos presente, superar todas las dificultades. Sin embargo, ese comportamiento, más que nada, es una grave fuente de errores. Hoy en día, a finales de 2008, la situación de la paz mundial puede estar más débil que nunca. Mucho más que cuando vivíamos en plena guerra fría. Entonces no estábamos padeciendo la tremenda recesión económica que estamos padeciendo ahora.

Nos olvidamos que en la vida, constantemente, se producen variaciones y mutaciones en el entorno que nos deberían obligar a modificar las reglas de juego, pero, por desgracia, descasamos demasiado en las inercias del pasado y, así, nos sorprenden, habitualmente, los fallos en el funcionamiento del sistema, sin que escarmentemos como deberíamos. En nuestros días, hemos superado la fase de la guerra fría y nos creemos que los peligros de una guerra nuclear, máxime después de los acuerdos ‘Strategic Arms Limitation Talks’ de hace más de treinta años, Salt-I y Salt-II, son menores que en el pasado. La realidad es bien distinta.

En efecto, contra lo que, en un principio, se pudiera pensar, ocurre todo lo contrario. Sin querer pecar de alarmista, científicamente, se demuestra el hecho de que cada vez estamos más cerca de que se produzca un conflicto bélico nuclear, a nivel mundial. Así, lo denuncia el libro de Ike Jeanes: “Forecast and Solution Grappling with the Nuclear” que trata acerca de las previsiones y la búsqueda de soluciones que plantean los riesgos de un hipotético conflicto nuclear y que, aunque elaborado durante la época de la guerra fría entre el bloque de la URRS y el bloque Occidental, sigue siendo actual o más que antes.

No nos olvidemos que las guerras han sido la palanca que ha permitido muchas veces la salida a las profundas recesiones económicas que el mundo ha conocido a lo largo de la historia. Actualmente, estamos viviendo una profunda recesión económica que amenaza la propia estabilidad del sistema capitalista, convertido en una gran estafa que sirve para alimentar a la gran pirámide financiera que se ha creado, en base a la especulación y el apalancamiento, a nivel mundial.

El sistema económico-financiero tambalea pues sabe que está herido de muerte. Por ello, existen demasiados nervios por el control de los recursos, en un contexto donde la amenaza del terrorismo islamista, gracias a la presumible colaboración de Irán, podría ser también de índole nuclear. Los atentados terroristas ocurridos recientemente en Mumbai, India, encendieron, por unos instantes, las alarmas de guerra. El hecho de que tanto como Pakistán como la India fueran países que cuentan con importantes arsenales nucleares me hizo acordarme de la predicciones que hiciera Ike Jeanes hace años. En un horizonte más cercano de lo que nos pensamos, la amenaza de un Irán nuclear sobre Israel también pesaba en la eventual escena que me estaba imaginando.

Tras releer de nuevo el libro de Ike Jeanes, uno se encuentra, de repente, inmerso en un escenario descorazonador. En primer lugar, porque va descubriendo que los argumentos que utiliza el autor van poniendo el dedo en la llaga, lo que le permite plantear las buenas preguntas, desde el inicio. Después, uno también comprueba que las ecuaciones matemáticas que desarrolla Jeanes tienen sentido y pertinencia y, al final, descubre lo peor. Las ecuaciones no sólo están correctamente planteadas sino también resueltas.

Mediante cálculos probabilísticos, Ike Jeanes demuestra, matemáticamente, que la famosa doctrina de la disuasión —que entendía que la mejor manera de conseguir la paz era convencerse de que por el camino de la guerra nuclear la destrucción mutua estaba asegurada— se ha convertido en un razonamiento que, por si sólo, ya no garantiza que la paz nuclear sea algo duradero. Es más, cuando se trabaja en el largo plazo, se convierte en un sistema poco viable. Y como consecuencia de ello, la paz nuclear que conocemos ahora puede representar, tan solo, un breve paréntesis, en la historia de la humanidad.

Habría que señalar, también, que Ike Jeanes es un experto reconocido, a nivel mundial, y que estos temores tan fundados que nos confiesa no los comenta un novato con afanes sensacionalistas. Lo dice alguien que lleva muchos años trabajando sobre este tema y que deplora que el debate sobre la amenaza de guerra nuclear se haya situado, casi siempre, en un plano opinático y excesivamente subjetivo. Jeanes se opone a todos aquellos optimistas que piensan que, por el mero hecho de se multipliquen las armas y sea inmenso el riesgo de destrucción mutua que se corre, ya existen elementos disuasorios suficientes como para que todo dirigente sensato lo tenga en cuenta, a la hora de lanzarse a un combate nuclear, y apueste por la paz, sin dudarlo.

También se enfrenta a los pesimistas que piensan que el azar, la irracionalidad y la multiplicación de actores que poseen armas nucleares son factores que, irremediablemente, nos conducirán, tarde o temprano, a una guerra nuclear. Es cierto que su punto de vista está más próximo al de los pesimistas que al de optimistas. Sin embargo, antes de caer entre los pesimistas, Jeanes trabaja las soluciones.

Para ello, Jeanes propone abordar el problema derivado de los riesgos de una guerra nuclear, desde una aproximación científica que calcule, matemáticamente, dichos riesgos. Utiliza como expresiones de cálculo lo que él denomina la fórmula K y la teoría unificada, que se inspiran, a su vez, en la teoría de juegos aplicada a un número múltiple de actores. Señalaré que éstas fórmulas no son nada desconocidas ya que es frecuente aplicarlas, a la hora del cálculo de los índices de riesgo de los procesos industriales, para establecer el grado de fiabilidad que ofrecen algunos sistemas complejos, etc.

En realidad, la famosa fórmula K no podría tener una expresión más simple:
RL x K = Y x TN ;
TN representa el número de entidades que tienen posibilidades de utilizar, fabricar o adquirir armas nucleares. Pueden ser países, empresas o, incluso, grupos terroristas.

Y equivale al año-horizonte considerado y se mide en años transcurridos, a partir del acceso o incorporación de un país o entidad al club nuclear. La segunda parte de la igualdad, el producto (Y x TN).

En la primera parte de la igualdad, nos encontramos con la variable RL, que, expresada en años, caracteriza el nivel de rechazo que tiene un país, a la hora de emplear o no las armas nucleares, y que depende, a su vez: de su grado de civismo, de su percepción acerca de las amenazas exteriores, de las limitaciones que ejercen los acuerdos internacionales sobre dicho país y, desgraciadamente. también depende de un cierto número de riesgos técnicos e inherentes a la complejidad de los sistemas.

En cierto modo, RL se podría asociar a lo que se conoce como el MTBF o “Mean Time Between Failure” , que equivale al tiempo medio que transcurre entre que se produzcan dos averías, y que es muy conocido por los especialistas en el mantenimiento de equipos o instalaciones industriales. Se podría decir que los parámetros que se consideran, dentro de la estimación de RL, son ciertamente subjetivos, pero Jeanes nos demuestra que, a pesar de ser cualitativos, se pueden medir y reduce el problema con una relativa precisión, añadiendo que, incluso, aunque se cometieran grandes errores en dicha estimación apenas variaría el año-horizonte previsible para que se produzca un primer ataque nuclear, en razón de la estructura misma de la formula K.

El factor o, en este caso, función K expresa la probabilidad de que el sistema mundial recurra, en un año determinado, a la utilización de las armas nucleares para solucionar un conflicto. Esta probabilidad crece de año en año, porque se trata de una probabilidad acumulada. Ike Jeanes utiliza una serie de simulaciones que va validando mediante mediciones en la historia de los 120 últimos conflictos bélicos conocidos. También insiste su demostración, tomando las últimas treinta guerras clásicas, en las cuales participaron los ocho países nucleares que hace unos años conocíamos. La fórmula K determina, con un margen de error del 5% , la probabilidad de que estallen conflictos en un intervalo de tiempo considerado.

En resumen, los resultados de esta investigación fueron los siguientes :

1.— El riesgo de conflicto nuclear crece con el paso del tiempo y con el aumento del número de actores que intervienen en el llamado club nuclear y que también denominamos entidades nucleares.

2.— La precisión en la estimación de RL influirá menos en la fórmula K, en la medida de que el número de entidades nucleares sea mayor.

3.— La probabilidad de un ataque nuclear se acelera en función del número de entidades nucleares que existan. Hoy en día, este número, oficialmente y antes de la desaparición y posterior ruptura de la URSS, era de ocho. Ahora, por los menos, son diez. Ike Jeanes predecía que si las entidades fuesen diez, la probabilidad de un ataque nuclear, antes de que transcurriera un siglo, se aproximaría al 99%.

Ya han transcurrido casi trece años desde que se hicieron estos cálculos, lo que conlleva a que, cada año que pasa, mayores serán los riesgos de que ocurra un conflicto nuclear. Me preocupa mucho la dinámica belicista en la que nos podría introducir el hecho de que comenzará un declive económico, similar al conocido durante la época de la Gran Depresión. Si entonces la II Guerra Mundial fue la salida a la crisis. ¿Cual será nuestra guerra ahora?.

 


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2 Responses to Los riesgos crecientes de una guerra nuclear

  1. Gonzalo dice:

    Estimado Juanjo, espero que las matemáticas fallen estrepitosamente… Si lo espero de todo corazón, antes de iniciarse la guerra de Irak, hubo un clamor mundial en contra de la guerra, posiblemente de todas las guerras, pero los poderosos siguieron con sus siniestros planes y comenzaron una invasión por las pretendidas “armas de destrucción masiva”, que nunca existieron y que nunca aparecieron. El saldo ha resultado el horror, la masacre y la muerte de más de seiscientas mil personas, además de huerfanos, viudas, mutilados, sin añadir el dolor, el horror y el odio sembrado en toda la población, así como la miseria, la pobreza y la desesperación general de toda una nación.
    Cuando comenzó la guerra decidí pintar un cuadro, un cuadro por la Paz, un cuadro que me permitiera exortizar todo lo que significa la “guerra” y lo denomine paradójicamente “La victoria del odio”. Como es muy grande de tamaño y como solo soy un pintor aficcionado, lo he colgado en una exposición virtual en una página de internet que te indico pos is quieres verla http://taller-321.artelista.com/ .
    La conclusión es compleja, la guerra, el odio, el deseo humano se resumen en una necesidad y búsqueda desesperada por la Unidad y la Paz.
    Te deseo a ti y a todos los que lean este comentario esta Unidad y Paz, aún a pesar de todas las amenazas y presagios adversos que se están produciendo en esta primera decada del siglo XXI actual.
    Un saludo
    Gonzalo

  2. Dalmata 102 dice:

    Feliz Navidad 2008 a todos. Lo de prospero Año nuevo lo digo sin ironía. Yo con tal de que el año que viene no sea tan malo como dicen me conformo.

    Saludos cordiales

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