La deflación económica o el ‘chollo’ de los funcionarios

Se suele decir que las crisis económicas agudizan más las contradicciones entre los pobres y los ricos. En tiempos de crisis, también resaltan más las contradicciones entre los trabajadores que son privilegiados por el sistema y los que no lo son. En nuestro caso, existe una casta de privilegiados que quizás podamos considerarlos de rango menor, pero que, como son tantos, suponen un gran porcentaje del gasto público que, en una gran medida, se despilfarra. Los presupuestos públicos son un recurso que cada vez nos resultará más escaso, si lo malgastamos en aras a mantener los privilegios y prebendas que disfrutan los funcionarios, hasta el punto de impedirnos luego hacer frente a la crisis con eficacia.

En efecto, ahora es cuando más necesitamos invertir en actividades e infraestructuras sostenibles para poder salir airosos de la actual grave crisis económico-financiera. Desgraciadamente, nuestros incapaces y mal asesorados políticos no saben más que tirar del déficit para tapar agujeros, imposibles de cubrir por lo grande y profundo que es el agujero de las deudas contraídas y porque son actividades cuyo ‘leit motiv’ se basa en la avaricia. Es como querer saciar la sed con dos gotas de agua. Si los políticos no se atreven a sanear el sector financiero y la función pública, la solución a la crisis económica será más difícil todavía, por no decir que imposible.

Es totalmente injusto el hecho de que, mientras la inmensa mayoría de los trabajadores nos enfrentamos a un futuro incierto pues nadie está seguro en su actual puesto de trabajo, los funcionarios no tengan problemas de sueldo y trabajo. En realidad, están gozando de unos privilegios propios de las castas más reaccionarias de la historia, como lo fueron el clero y la nobleza hasta finales del siglo XVIII. Los privilegios del clero y la nobleza fueron abolidos por la Revolución Francesa pero, con el tiempo y para nuestra desgracia, han ido surgiendo otras castas favorecidas.

Y así fue, surgieron otras castas de privilegiados no menos estériles y dañinas para el progreso de las sociedad. En efecto, al igual que los rentistas del sistema, travestidos en oligopolios, los funcionarios son una casta de privilegiados que se ha instaurado entre nosotros, con el apoyo de políticos —muchos de ellos también son funcionarios y, si no lo son, lo parecen— y sindicatos sin conciencia de clase y de marcado corte corporativista. Gracias a estos valedores, los funcionarios y asimilados son los únicos trabajadores que se creen merecedores del sueldo que cobran por el mero hecho de acudir al puesto de trabajo.

Si allí trabajan o no, es harina de otro costal. Se valora que para hacer el trabajo que actualmente realizan, si trabajaran como en el sector privado, sobraría un tercio de los funcionarios. Lo que significa que si se eliminara ese tercio de funcionarios que tenemos de más, podríamos ahorrar lo suficiente como para acometer inversiones de futuro en otras actividades más necesarias, como son las relacionadas con la incipiente economía sostenible. Por países, Francia es el país que lo tiene más crudo pues su ratio de funcionarios por total de trabajadores es un record, a nivel mundial, y ya representa el 22%.

Los funcionarios son un gasto para los ciudadanos. Las tareas y funciones que desarrollan podrán ser necesarias pero su productividad es excesivamente baja e injustificable con las tecnologías de la información existentes actualmente. Es obvio que dichas tareas las podrían realizar empleando mucho menos personal que hace unos veinte años. Sin embargo, ningún funcionario se va a la calle por ajustes de plantilla. Se hacen transferencias a otras administraciones pero los funcionarios permanecen en sus ministerios aunque ya no tengan competencias, ni trabajo que realizar más que el de pasar papeles de una mesa a otra.

De este modo, los funcionarios se han convertido en una casta laica que gozan de empleo, prerrogativas y prebendas de por vida. Tienen buenos salarios, pocas responsabilidades y, además, apenas trabajan. El número de horas que trabajan, a lo largo del año, es ridículo en comparación con las que tienen que trabajar el resto de los trabajadores. Por si fuera poco, gozan de un añadido de días de fiesta —en España son los famosos nueve días ‘moscosos’— además de los días de vacaciones y que son días que están a la entera y privilegiada disposición de los funcionarios, sin tener que dar cuenta a nadie por ello. En otras palabras, que tienen nueve días más de vacaciones y que, encima, no tienen porqué justificarlos.

Además, no suelen decir la verdad cuando al demandar más privilegios y aumentos de salario insisten en que ellos se lo piden a los gobiernos. En realidad, se lo están pidiendo a los ciudadanos que son los que pagan los impuestos. Lo que vaya de más para pagar sueldos de  funcionarios irá de menos para financiar  servicios sociales que necesita la sociedad. Unos servicios sociales cada vez más desprovistos y depauperados y donde, a veces, la mayor parte de los gastos del programa se van en pagar los sueldos a los funcionarios. En definitiva, se trata de una lacra, un despilfarro, un abuso y una desvergüenza que claman justicia. No es de recibo que, en pleno siglo XXI, unos trabajadores gocen de prebendas y privilegios que nunca podrán extenderse a los trabajadores del sector privado.

Tampoco es de recibo que, mientras los trabajadores del sector privado van engrosando las cifras del paro, debido a los ajustes de la crisis, los trabajadores del sector público no sufran el mismo riesgo, a pesar de que el sector público esté tan necesitado de una cura de adelgazamiento porque se encuentra muy hinchado y, además, es muy poco productivo y, por tanto, muy caro e ineficaz. De este modo, ahora que ha comenzado la fase de deflación —cuando comienza a generalizarse la caída de los precios, debido al fuerte descenso de la demanda— es cuando la crisis económica destaca más las disparidades entre los privilegios que gozan unos trabajadores y otros.

Sobre todo, cuando frente al miedo de la mayoría de los trabajadores de perder sus puestos de trabajo, contrasta el hecho de que los funcionarios no tengan ningún miedo por la pérdida de sus propios puestos de trabajo. Los consideran de su ‘propiedad’ para toda la vida. De este modo,  es como la caída de los precios se está convirtiendo en un verdadero ‘chollo’ para los funcionarios. Mantienen sus salarios actualizados en un contexto de fuerte caída de los precios, con lo que su poder adquisitivo aumenta. Son las injusticias del sistema que permiten que, los funcionarios, comparativa e insolidariamente, cada vez sean más ricos y el resto de los trabajadores, cada vez sean más pobres.

Los ayuntamientos que no puedan cubrir sus gastos con los ingresos que perciben, deberían ajustar el tamaño de sus plantillas y preparar su propios expedientes de regulación de empleo, ERE. Son situaciones graves donde los poderes públicos deberían contribuir dando ejemplo. Recurrir al déficit no es la solución, máxime cuando sólo se dirige a ayudar a los rentistas del sistema, en especial al sector de bancos y cajas de ahorro que han sido los mayores culpables de la crisis actual.

El desplome del consumo y la falta de crédito están empujando la llegada de la deflación. Se trata de una situación económica en la que los precios disminuyen, al caer la demanda. Es también una situación mucho más dañina que la inflación. La deflación nos hace entrar en un círculo vicioso que puede ocasionar graves consecuencias para la economía. Los comerciantes tienen que vender sus bienes, a precios cada vez más baratos —en especial, los bienes que no son duraderos— intentando cubrir, al menos, sus costes fijos.

En la medida que van bajando los precios, la demanda disminuye aún más, porque los consumidores consideran que merece la pena esperar a comprar, porque presienten que, en unos pocos días, los mismos bienes que quieren comprar, los encontrarán todavía más baratos. Al final, la industria manufacturera, tan importante en la economía real, llegará a derrumbarse, al no encontrar salida a sus productos, al tener que hacer frente a los costes estructurales y al entrar, así, en fuertes pérdidas que le llevan a la quiebra.

En este caso, las soluciones que, teóricamente, para evitar la catástrofe, se suelen aplicar, son dos —aunque yo diría que existe una tercera solución complementaria y que interesadamente ni tan siquiera se comenta. La primera de las dos soluciones clásicas consiste en bajar el precio del dinero para luchar contra la deflación. En concreto, se trataría de poner más dinero en circulación —vía déficit o acudiendo al peligroso recurso de darle a la manivela a la máquina de hacer billetes— para que la gente tenga más dinero, el crédito se desarrolle más fluido y barato y, así, se consuma más. A su vez, se rebajan los tipos de interés para que los bancos den menos anualidades por los ahorros depositados. Lo que contribuye a impulsar las inversiones en renta variable o, simplemente, a aumentar los gastos en consumo de bienes y servicios.

La segunda de las soluciones se basa en la utilización de la política fiscal, o bien, fomentando el gasto público o bien, reduciendo significativamente, los impuestos. En el primer caso, se intenta suplir la ausencia de demanda del sector privado, impulsando la demanda del sector público. En el segundo caso, se pretende que la reducción de impuestos suponga más dinero para gastar, que se deposita en manos privadas, y, así, darle un empujón al consumo.

Ambas medidas tienen el problema de que aumentan peligrosamente el endeudamiento del Estado. En efecto, uno de los grandes problemas que tiene el hecho de recurrir al déficit, por parte de las diferentes administraciones públicas, es que se agotan en sí mismas y que con el tiempo son tragadas por su deudas, hipotecando, de este modo, al país y a sus ciudadanos. Lo hemos visto repetidas veces, con el endeudamiento de los países en vías de desarrollo, PVD, que luego se convierten en países cautivos de sus acreedores, que no pueden levantar cabeza pues los potenciales ingresos futuros no se cumplen y el déficit permanece, durante una muy larga temporada, asfixiando a la economía del país con las deudas contraídas.

El Estado —y también incluyo aquí a sus diferentes administraciones— deberá tender a instaurar reformas estructurales que faciliten una mejora de la productividad y la competitividad. Deberá planificar, con visión a largo plazo, la salida a la crisis actual, en clave de sostenibilidad. Cualquier continuismo con las prácticas del pasado, favoreciendo a sus rentistas asociados, no hará sino ahondar la crisis. Necesitamos apostar fuertemente por la economía sostenible, movilizando al sector privado para que asuma las riendas del desarrollo sostenible. A este propósito habrá que dedicar las ayudas públicas y no a mantener un pasado que nunca volverá.

Finalmente, comentaré otra medida que no se cita en los manuales y que, a mi parecer, guarda particular importancia cara al futuro. Me refiero al hecho de que es necesario dejar que quiebren la actividades especulativas —en especial, bancos y caja de ahorros que no cumplen con la función de facilitar el crédito a empresas y ciudadanos y/o que están demasiado contaminados con la economía del ‘ladrillo’— y, así realizar una mejor redistribución de la renta, vía impuestos y una óptima asignación de los recursos, mejorando substancialmente, la productividad de los mismos.

Durante los últimos años, en base al neoliberalismo imperante, es un hecho conocido por todos que los ricos se han hecho más ricos y que los pobres se han vuelto más pobres. Así, durante el periodo de tiempo que ocupó los dos mandatos de Bush, la clase más rica de Estados Unidos que representaba el 1% de la población poseía, a finales del año 2000, el 20% de la riqueza. Ocho años más tarde, a finales de 2008, este mismo sector de la población posee ya el 30%. En otros países, también se ha ocasionado lo mismo. En suma, la acumulación de capital en unas pocas manos es uno de los cánceres del capitalismo pues contribuye a la falta de liquidez del sistema.

Este hecho tiene su gran importancia para el consumo ya que un rico, aunque tenga un millón de veces más dinero que un ciudadano de clase media, no consume un millón de veces más que éste último, pues tan sólo tiene una boca, un estómago y un cuerpo para alimentarse, viajar y vestirse. En consecuencia, contribuye a que el consumo descienda poderosamente y a que sea causa de una crisis de liquidez. La actual coyuntura exige imponer mayores impuestos a los que más tienen —ya que muchos se aprovecharon de la corrupción imperante con la economía del ‘ladrillo’— y redistribuir mejor la riqueza entre la población para favorecer el consumo, de manera eficaz y eficiente. A su vez, también se impone acabar con los privilegios que gozan injustamente tanto los funcionarios como los rentistas del sistema. Se trata de una revolución que deberemos realizar cuanto antes, si no queremos caer en una profunda depresión económica. Bajo advertencia, no hay engaño.

 


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29 Responses to La deflación económica o el ‘chollo’ de los funcionarios

  1. Sirenita dice:

    Desde luego,, si que me parece una grave injusticia que la crisis actual recaiga solo sobre los que trabajamos en empresas privadas. Reconozco que hay funcionarios que trabajan muy duro pero ellos son los primeros que se escandalizan de lo poco que lo hacen sus compañeros. Mi hermano es uno de ellos.

    Una planificacion por objetivos no les vendria mal para poder controlar el rendimiento de cada uno y rescindir el contrato a quienes no cumplen. Lo malo es que eso nos les importa nada a los politicos… aunque pienso que con la que va a venir, mas de uno tendra que salir por patas si su departamento no funciona bien o no es mas eficiente.

    Sl2 🙂

  2. Dalmata 102 dice:

    Te felicito Juanjo por este artículo. Es muy valiente, conciso, veraz y escrito sin tapujos, como debe ser. No hay derecho que unos no sepamos si este año vamos a comer las uvas en el paro y otros no tengan dudas sobre ello y encima tengan vacaciones desde el día 22 de diciembre hasta empezado el año que viene y todo por el morro de ser funcionario.

    Un cordial saludo

  3. Dalmata 101 dice:

    Según un estudio realizado en la Comunidad de Madrid el 22% de los empleados que forman parte de la administración del estado, faltan a diario al trabajo.
    El 22% de los funcionarios madrileños faltan al trabajo

    El principal motivo son los permisos (40.000 funcionarios) y las bajas médicas (35.000 funcionarios). La diferencia con la empresa privada es considerable: en la empresa privada solo faltan al trabajo el 4%.

    ¿Acaso los funcionarios están desmotivados?

    La raíz del problema podemos encontrarla en la mala gestión en el área de recursos humanos. El estrés y la sobrecarga de trabajo o la desmotivación y escasa gratificación, son factores de este problema patente en la administración.

  4. Espartacus dice:

    Navegando por internet me encontré con esta interesante reflexión:
    “¿ Por qué ? ¿ Por qué los funcionarios públicos tienen un puesto de por vida ? ¿Por qué no se les puede despedir ?

    Yo entiendo que antes el puesto de funcionario pudiera estar mal visto, o que fuera menos atractivo, o que sus sueldos fueran menores que en el mercado abierto, o lo que sea. Pero, ¿ hoy en día, cual es la razón ?

    Ahora los salarios de los funcionarios son equivalentes o superiores a los de los demás (muchos gritarán, pero lo son, a igualdad de funciones y horas). Sus horarios iguales o mejores. Y en general sus condiciones de trabajo equivalentes. Buenas o malas, mejorables seguro, pero equivalentes a las de los demás.

    ¿ No es una discriminación escandalosa ? Si es bueno para los funcionarios, ¿por qué no se generaliza y se obliga a todas las empresas a crear puestos de por vida ? Esta es una pregunta retórica, por supuesto, esa sería la forma más rápida de matar nuestra economía ……

    Y que conste que no tengo nada contra los funcionarios, de hecho, el que me dio la idea de este artículo es funcionario, y me comentaba la vergüenza que es el sistema, con gente que una vez dentro se despreocupa, y abusa. Que no son todos, que no, pero que en otros sitios al que abusa o no rinde se le despide, y a los funcionarios no. Y los pagamos entre todos.

    Pero claro, con dos millones de funcionarios en España, no hay político que se atreva a sacar el tema. Y todavía para la gente que ya está, y que se les contrató en esas condiciones vale, pero ¿ para la gente nueva ? ¿ Vamos a perpetuar una sistema discriminatorio con los no-funcionarios como este ? ¿ Vamos a seguir pagando un salario a dos millones de personas pase lo que pase ? ¿ Nos lo podemos permitir ? ¿ Alguno de vosotros contrataría algo (luz, agua, teléfono, servicio doméstico) de por vida, sin posibilidad de cancelarlo pase lo que pase ?
    Pues va a ser que sí ….”

  5. Sirenita dice:

    Hoy he comprobado el grado de cinismo que existe entre algunos funcionarios. Consideran que los privilegios que ellos tienen son conquistas sociales y que los que criticamos que viven bien lo que tenemos es puñetera envidia. Cuando me lo han dicho y se han puesto a reir entre ellos, me han puesto de un humor de perros. No solo tenemos que pagarles sus ‘conquistas’ que nosotros no tenemos, sino que a más a más se rien de nosotros a la cara.
    Creo que si dejaramos de pagar los impuestos por un tiempo se acabaría el chiste. Les responderiamos entonces que son nuestras ‘conquistas’. Dejariamos de pagar vagos al menos.

    Me imagino a Robespierre escuchando a los nobles desprovistos de sus privilegios que los privilegios que tenian en realidad no eran privilegios sino conquistas sociales. Seguro que se los hubiera devuelto por causa de la Revolución. jajajaja

    Sl2 🙂

  6. Ana Crespo dice:

    No te sulfures tanto Sirenita que yo también pienso que habláis así porque os corroe la envidia por nuestras CONQUISTAS. Vosotros vivís para trabajar y nosotros los funcionarios inteligentes trabajamos para vivir. Que te den tila! jajajajaja

    🙂 🙂 🙂

  7. Guajiro dice:

    Muy bueno el artículo profesor. No obstante, yo también agregaría el asunto de la corrupción que tanto une a políticos y funcionarios. En Colombia y demás países latinoamericanos es ya un secreto a voces y con mayor razón en España.

    Saludos cordiales

  8. Sirenita dice:

    De pequeña me enseñaron que no es bueno tener que escupir sangre para que otro viva mejor. En el trabajo, por de pronto nos han dicho que no cobraremos la paga de Navidades, Los que sois funcionarios inteligentes y gracias a vuestras CONQUISTAS CONTRA EL PUEBLO (ahora si que lo tengo claro) no teneis este tipo de problemas verdad?

    Sl2 😦

  9. Anonimo dice:

    Cuando, en epocas de abundancia, hasta el mas humilde encofrador tenía un Porsche Cayenne, con inflacciones anuales de mas del 4% (y sueldos privados subiendo por el estilo) , a los funcionarios nos seguían subiendo el 2% ¿a que entonces no había protestas porque “algunos no participan de la buena situación económica”?

    Pues ahora que pasa al contrario, ya sabeis que toca……

    Y sobre la supuesta vagancia de TODOS los funcionarios, mírate los índices de productividad del trabajador español, (no incluye a funcionarios) respecto al resto de Europa, y me cuentas.

  10. Funcionator dice:

    Sabes que hay funcionarios con treinta años de antigüedad en su puesto de trabajo, conseguido por oposicion y con estudios superiores, que ganan netos al mes 987,00 euros, que tienen 6 dias de moscosos y no 9, que cumplen un horario de 7,30 de la mañana a 14,30 de la tarde, que sus dos pagas extras no son igual a la paga mensual sino menores, que dada su reponsabilidad en su puesto de trabajo un error les puede suponer “algo” mas que la simple perdida de condicion de funcionario, que mientras en otros sectores han existido epocas de vacas gordas y muy gordas las subidas salariales del funcionario han estado por de bajo de la inflacion de cada año, incluso han existido anualidades de congelacion salarial (preguntale a Aznar). Por favor no generalices.

  11. josepepe dice:

    en este país TODOS los trabajadores intentan escaquearse todo lo que pueden y engañar a la empresa, y que decir de los empresarios….. que me decis de los electricistas, chapuzas de todo tipo, fontaneros, mecanicos, por que no me contáis vuestras experiencias…….. os pegan verdaderos sablazo, meten piezas ficticias, cobran de mas las horas, etc… etc…es la cultura de este pais.

  12. buenobuenobueno dice:

    Pues sacrificaros a estudiar y sacaros una plaza de funcionario, a ver si creeis que lo regalan. Cuanta envidia…….

  13. sierestanradicaltesaldraulcera dice:

    Está claro que el autor no tiene una idea demasiado fiel del trabajo de la gran mayoría de lols funcionarios públicos. Está bastante claro que habla de oidas y por lo que lee y que tiene ni idea absoluta, porque si así fuera no sería tan gallardo. Y ahora contéstenme:
    ¿si alguno de ustedes tuviera ahora mismo la posibilidad ral de acceso a una plaza de funcionario la cogerían o preferirían el pan para hoy pero hambre para mañana de la empresa privada?
    … aaaahhhh…ya me parecía a mi…yo también pillaría una plaza de funcionario…a lo mejor por eso es por lo que tienen tantas novias…piense un poco antes de escribir artículos fáciles..

  14. Sirenita dice:

    Creo sinceramente que los que sois funcionarios deberiais hacer una autocritica. No es cuestion de envidia, que yo personalmente no tengo, sino de justicia. Vuestro privilegios los pagamos entre todos y cuando las cosas van mal pienso que deberian suprimirse como ocurre en Alemania y Estados Unidos.

    Sl2 🙂

  15. Dalmata 102 dice:

    Estoy muy de acuerdo contigo Sirenita. En Alemania, los funcionarios están obligados a demostrar su valía creo que cada 5 años. En estados Unidos las plazas de catedrático tienen un periodo máximo de ochos años y los funcionarios están sujetos a la viabilidad económica de sus programas e instituciones, Los programas se suspenden cuando el dinero se agota o el rendimiento no se corresponde con el previsto. De esta manera un funcionario depende de lo bien que realice su trabajo, no es ninguna patente de corso para volverse un holgazán.

    Un cordial saludo

  16. paco jones dice:

    http://www.burbuja.info/inmobiliaria/burbuja-inmobiliaria/91382-la-deflacion-economica-o-el-chollo-de-los-funcionarios-leerlo-funcionarios.html

    Si estás preocupado porque las visitas a tu blog se han disparado, mira el link que te pongo y lo comprenderás.

  17. Funcionator dice:

    PARA SIRENITA Y DALMATA
    Me apunto al sueldo de los funcionarios de Alemania y de Estados Unidos, me apunto a los sueldos de las empresas privadas durante las epocas de bonanza economica. Pero aqui en España los funcionarios, en general, tenemos unos sueldos muy pero que muy por debajo de los funcionarios del resto de la UE y de EE.UU. Aqui en España nuestros sueldos estan por debajo de los de la empresa privada y no digamos cuando la situacion economica es buena, las diferencias son abismales, entonces que quereis que ademas de aguantar nuestros continuos sueldos de miseria durante decenas de años, cuando os vaya mal a vosotros -que no quiere decir que a los funcionarios les vaya bien- pidamos el finiquito por solidaridad. Cuando vosotros ganabais o teniais la posibilidad de ganar, en la epoca de bonanza economica, grandes sueldos y comisiones, que yo sepa no levantasteis la voz a favor de los funcionarios por sus miserables sueldos y que ademas, por ley, los funcioanrios no pueden realizar otra actividad. Ah, y los insultos sobran, yo jamas dire que las empresas se cierran por que sus trabajadores son unos holgazanes. Y por ultimo, donde estan los privilegios por ganar menos de 1000 euros netos al mes despues de 30 años de antigüedad.

  18. hay que joderse dice:

    Nada… Recordad todo esto cuando, por ejemplo, esteis enfermos.

  19. Terelu dice:

    Voy a generalizar, no se hacerlo de otra forma. Logicamente habra gente blanca y gente negra, pero si no generalizo, no puedo hablar.

    Los funcionarios sois unos ladrones consentidos por el sistema que sois vosotros mismos y logicamente se autoprotege.

    Si vuestros ingresos dependieran de vuestro rendimiento, pasariais hambre.

    Pero todo esto, por mucho que se os diga, os entra por un oido y os sale por otro, porque vivis en los mundos de Yupi… el funcionario que venga de la privada sabra de que hablo. Los que no han conocido otra cosa, simplemente creen que el mundo es asi… desayunos, charlas, dias de asuntos propios, sin jefes…pues eso, los mundos de Yupi.

    A mi me duele, y mucho, cada vez que veo a un funcionario haraganear con toda la tranquilidad del mundo. Porque me esta robando, me esta robbando 300 euros mensuales, a mi, a mi hijo, y a todos los que cotizamos..

    Y se de que hablo, mi mujer es funcionaria, y media familia tambien.

    Por supuesto que hay funcionarios trabajadores, pero los que no trabajan son delincuentes, ladrones que tendrian que pasar años en la carcel, como cualquiera que robe 1000 o 2000 euros al mes. A ver si lo entienden: Ese funcionario de la mesa de allado que no da ni chapa en todo el dia (habran pocos o muchos, pero los hay) es un LADRON que roba todo los meses su sueldo. Es un delicuente, y de los grandes, porque ha saber cuanto ha robado en su vida.

    Y ahora poner todas las escusas que querais, o echarse esas risitas de complicidad mirando de reojo a ese pobre envidioso, que yo seguire orgulloso de mi trabajo, de lo que coopero a esta sociedad, de lo que cobro cada dia. Mientras vosotros, funcionarios, seguid creyendose los mas listos de la clase, que yo cada vez que os mire pensare que sois una lacra, una pena y una verguenza, y que intentare educar a mi hijo explicandole bien claro lo que es robar.

    Insisto en que generalizo, el tio que curre que no se de por aludido, y el que se de por aludido, tiene todo mi asco y mi odio. Por ladron.

  20. gogo dice:

    Me parece que estis muy alejados del planteamiento correcto.
    Directivos de empresas ganan fortunas por llevar curritos al paro mientras se repartan beneficios a final de año. Vosotros la tomais con el currito que por suerte y por renunciar a unas condiciones económicas mejores en época de vacas gordas es funcionario. Ahora que las vacas son flacas, el culpable es el currito funcionario. Si liquidais al último estamento que tiene cierta seguridad como vais a reivindicar un futuro más estable para vuestros hijos.
    Lo que pretendeis es repartir la miseria mientras no analizais que los chupones de verdad siguen ganando lo mismo. Es más fácil criticar al humilde que sigue teniendo algún privilegio que reivindicar derechos
    No se si lo de algunos es maldad o simple estupidez.

  21. Terelu dice:

    No, no es maldad ni estupidez, y como bien dices, son dos cosas distintas. El alto ejecutivo que cobra desmesuradas cantidades de dinero es tambien una lacra y una injusticia. En un mercado laboral 100% libre iriamos de cabeza otra vez a las castas.

    Pero no estamos hablando de los empresarios, estamos hablando de los funcionarios, y echar mano de comparaciones asi no tiene ningun valor.

    Si hablamos de funcionarios seguire diciendo que es una verguenza que existan casos (muchos mas que en la privada) de gente que no curra en todo el dia y sin embargo cobra puntualmente, es imposible que lo despidan etc… con toda mi admiracion al funcionario que si curra, por supuesto.

    Todo esto lo pensaba antes, durante, y despues de esta crisis… y si queremos hablar de los empresarios, estaria encantado, pero seria otro tema.

    Un saludo (para los funcionarios -los que curran- tambien jejeje)

  22. rashambra dice:

    Gracias por tu información sobre la deflación. Respecto a la segunda parte del artículo es evidente que será una ventaja la posición laboral del funcionariado, no así de los trabajadores para la Adminsitración que sufrirán como los demás.
    Pero mi interés se centra en dos dudas: propones una tercera solucion que afecta a la banca y cajas afines al ladrillo. ¿ qué propones para el resto de entidades que no estén contamidas , si las huebiere?. Yo decidí sacar todo el dinero de los bancos, pero la deflación supongo que traerá una reducción importante del valor del dinero, por lo tanto ¿ qué hacer con él para que no se deprecie y me permita una próxima jubilación tranquila?. Hay quien me aconseja en bienes inmuebles, otros en bolsa. Estoy perdido.

  23. Anonimo dice:

    Yo trabajo en la empresa privada, y salvo que tengas un puesto alto, de los que tampoco hay demasiados en cada empresa, no cobras ni de lejos lo que un funcionario que tenga la misma preparación, Ni siquiera en las épocas de mayor bonanza.
    De echo he estado siguiendo estos años pasados las oposiciones al cuerpo de Ingenieros de Obras Públicas y para mi sorpresa, siempre se ha presentado un gran número de personas (que se supone que debían tener unos puestos de trabajo muy bien pagados en la empresa privada gracias al Boom de la construcción).

  24. Luis Rivera dice:

    Ser funcionario es un chollo, pero poco se comenta que muchos opositores se pasan años de su vida estudiando noches, fines de semana, compatibilizándolo con trabajos, para alcanzar ese chollo. Y por cierto, los sueldos de los funcionarios no son altos. Mucha gente se ha estado forrando a base de cara dura en ciertas empresas (inmobiliarias por ejemplo) mientras el opositor estaba estudiando como un cabrón para ganar 1000 euros. Ahora que vienen mal dadas, nos acordamos de los funcionarios, pero cuando ganábamos 2000 euros poco nos acordábamos del auxiliar administrativo que apenas es mileurista, siendo en la mayoría de los casos licenciado universitario y ocupando un puesto en teoría para graduados escolares.

    Menos demagogia, que para sacar una triste plaza de auxiliar hay que superar a miles de personas en una oposición, y en muchos casos, emigrar a la otra punta del país, como los funcionarios de la Administración del Estado, que año tras año tienen que emigrar de toda España a Madrid o Barcelona (donde están la mayoría de puestos vacantes) a compartir piso por esos mencionados 1000 euros con la esperanza de algún día poder volver a su ciudad.

  25. anonimo dice:

    Que tendrá que ver que aprueben un examen contra miles de oponentes con que después sean efectivos en su trabajo…

    La oposición es para seleccionar de alguna manera el personal mas indicado. El sueldo hay que ganarlo todos los días, no te lo dan por que aprobaste una oposición.

  26. xabier dice:

    Yo estoy dentro de la empresa privada y también conozco de cerca el Funcionariado.Conozco pues, los beneficios de los sueldos de la empresa privada cuando llegan. Amplios, jugosos, importantes…sin embargo el precio que hay que pagar para conseguirlos es tan alto que de verdad, en la mayoría de ocasiones no merece la pena. Cobras un dinero a final de año, lo reconozco que importante, pero a base de horas y horas de quitarlas de tu vida, de tu familia, de tus hobbies que no recuerdas ya ni cuales son. Y por supuesto y lo que más pesa, la responsabilidad que conllevan esos puestos, el enfrentamiento con los trabajadores, muchas veces directo, amargo, duro e innevitable. Pero ya veis. Reconozco las cosas buenas de la empresa privada, por que los funcionarios no hacen lo mismo sin reirse del resto?

  27. FCSE dice:

    Cuando vosotros os tengáis que partir la cara día sí día también con Rumanos,gitanos,y chusma varia.

    Cuando tengáis que correr a las 4:00 de la madrugada, mientras vosotros dormís plácidamente en casa, detrás de dos tíos que estaban intentando abrir un coche (tal vez el tuyo?) con una varilla de aceite, para luego tener que revolcarte por el suelo con él, que resistiéndose te de algún golpe en la cara.

    Cuando tengáis que correr a las 3:00 de la madrugada, detrás de 4 individuos, todos vestidos de negro, con acento de países del este, que estaban intentando acceder a una vivienda (tal vez la tuya) por una escalera, y tras la carrera cojas a 3 (al otro lo cogimos más tarde), sin saber si te van a sacar un arma de fuego o un cuchillo…

    Cuando tengáis que entrar en casa de un esquizofrénico que le ha dado un brote de agresividad y, tras registrar todo su piso, sólo te quede una sola puerta por mirar, y tengas que abrir esa puerta sin saber que hay detrás (un cuchillo, una barra de hierro, una escopeta de caza…) y si el tío se va a abalanzar sobre ti…

    Cuando os tengáis que jugar la vida todos los días por 1.500 míseros euros al mes después de haber competido contra 22.000 opositores.
    Yo no entré en las FCSE por dinero, entré hace unos años por vocación, pero me indigno cuando la gente critica nuestro trabajo y nuestro sueldos (que se piensan que son la re-hostia), porque se que lo hacen con total desconocimiento de causa.

    Estáis metiendo a todos los funcionarios en el mismo saco, y eso no puede ser…

  28. nerfadorius dice:

    Si, si, menuda demagogia la tuya, campeón, aún recuerdo cómo en el 2004 se reía de mí un querido ciudadano, peón de albañil, valenciano él, de veintitres años, que llevaba trabajando 3 años en la construcciónl, cuando le dije lo que ganaba ( unos 1100 euros como mucho), y él me respondía: – ¿y para eso te levantas y/o te juegas la vida )? yo por menos de los 2100 euros que cobro ni me levanto, y cuando me echen, apuraré el paro hasta que pueda, y si tengo que trabajar, lo mínimo para volver a cobrarlo…-, después de eso, cogió su BMW, y se largó…
    Por cierto, en aquella época, nuestra paga extra apenas llegaba a 400 euros, creo recordar, y hoy en día, queda lejísimos de las pagas extra de cualquier trabajador normal.
    Aún recuerdo el 2004, cuando ZP decía:- ¡equiparación para la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía para con las policías autonómicas!, y Bono respondía: -¡Unificación de los dos Cuerpos y desmilitarización de la Guardia Civil!.
    En la época de bonanza económica nos olvidaron por completo, hace poco se han reído de nosotros hasta la saciedad, ahora os acordais de nosotros para pagar lo que no nos pagasteis…dentro de poco tiempo os vais a acordar de los olvidados por muuuuuucho tiempo, alea jacta est.

  29. Chupatintus... dice:

    “Quod Natura non dat Salmantica non praestat”

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