La economía sostenible como palanca para salir de la crisis

El propio Barack Obama, a lo largo de las repetidas veces que ha intervenido, lo está planteando. Lo hace para proponer medidas políticas que permitan paliar los efectos negativos de la crisis sobre algunos sectores económicos y/o colectivos sociales. Con ello, pretende dar con una respuesta que ofrezca o impulse una salida definitiva a la crisis y, por ello, va probando. Pero, en conjunto, podemos decir que todas sus propuestas, aunque aparentemente parezca que presentan un discurso deslavazado, ello es debido al hecho de que Obama no ha asumido todavía su mandato y, por tanto, carece de capacidad para actuar utilizando todos los resortes del poder. De cualquier modo, sí se puede subrayar el hecho de que todas las propuestas de Obama y su equipo tienen un denominador común: su apuesta por la economía sostenible como salida a la actual crisis económica.

El  presidente electo estadounidense y su futuro equipo de gobierno están diseñando un plan global para buscar una salida a la crisis actual. Es un plan integral que comprende diferentes medidas políticas de índole económica, social y ambiental y que suponen una ruptura radical con las políticas desarrolladas durante los ocho años de mandato de la administración Bush. A medida que los planes de apoyo y de rescate que se aprueban, para hacer frente a la crisis, van fracasando, Barack Obama es cada vez más consciente de lo inútil que representa rescatar empresas e instituciones para que sigan haciendo más de lo mismo y, además, lo hagan de modo insostenible. Si hay algo cierto es que las empresas que quiebran, si han de ser rescatadas para seguir haciendo más de lo mismo, el fracaso está servido.

Obama está madurando a pasos agigantados. Cada día que pasa, su percepción acerca de cómo salir de la crisis es más nítida. Sabe que va ser un proceso muy largo que implica realizar una transición hacia una economía que sea sostenible. También sabe que, para ello, debe cumplir los objetivos relacionados con ocho metas principales. En estos momentos, su deseo no es otro que el de poder matar los ocho pájaros de un tiro y, en ello, no va desencaminado, si es que, antes, no quiebra la economía estadounidense por culpa de las cienmilmillonarias emisiones de dólares que, últimamente, Anna Escobedo Cabral, la actual tesorera de Estados Unidos —‘The Treasurer of the United States’— se ve obligada a realizar, metiendo horas extras, para alimentar con varios cientos de miles de millones de dólares, tantos planes de rescate juntos.

En total, para cuando Obama jure la presidencia, el próximo 20 de enero, es muy probable que la tesorera haya emitido papel moneda al mercado, por un valor de casi dos billones de dólares, y en algo menos de seis meses. Anna Escobedo Cabral se habrá encargado de ello, tan sólo dándole a la manivela de fabricar billetes de dólar como quien saca churros. Lo terrorífico de estas espectaculares emisiones de dólares es que se hayan atrevido a hacerlo sin que exista contrapartida alguna que lo avale. De este modo, la masa monetaria crece artificialmente y, con ello, los riesgos de que Estados Unidos llegue a sufrir una altísima y galopante inflación, al tiempo que experimenta una fuerte depreciación del dólar —antesala de una quiebra o bancarrota generalizada— son cada vez mayores.

De cualquier modo, y por si ocurre el milagro de que dándole a la manivela no pasa nada, las ocho metas principales a cuya consecución a administración Obama deberá entregarse, en cuerpo y alma, son:

  1. dotar a la seguridad sanitaria de cobertura universal,
  2. mejorar sensiblemente el rendimiento y la calidad del sistema educativo,
  3. potenciar la lucha contra la pobreza y la marginación social,
  4. frenar el proceso de empobrecimiento de la clase media,
  5. renovar las infraestructuras y equipamientos públicos,
  6. poner freno a la recesión económica,
  7. eliminar las importaciones de hidrocarburos fósiles y
  8. liderar la lucha contra el Cambio Climático.

El impulso de las energías renovables, el fomento del ahorro y de la eficiencia energética y la mejora de productividad de los recursos ocuparán la piedra angular del entramado que dé solidez a aquella estrategia que nos permita encontrar la salida a la recesión económica recién iniciada.

Recientemente, Obama ha declarado que, antes del 2011, pretende crear 2,5 millones de empleos ocupados en realizar obras de mejora de puentes, túneles y viales de carretera, en la modernización de las escuelas y en la construcción e instalación de parques eólicos, placas solares y fabricación, venta y mantenimiento de coches eléctricos e híbridos. No ha dado más detalles pero, para empezar, es suficiente como para saber adónde quiere ir.

De igual modo, encerrado con sus asesores en Chicago, Obama estudia la viabilidad de fusionar un plan de choque contra la recesión económica con el diseño y la aplicación de una serie de medidas encaminadas a reducir, antes del 2050, un 80% de las emisiones de C02 de Estados Unidos, con respecto a los niveles que tenía en 1990.

El ‘new deal’ que impulsara el presidente Franklin D. Roosevelt buscaba un crecimiento económico, sin más, como proceso para salir de la gran depresión económica que la sociedad mundial estaba soportando. La salida a la crisis actual debería perseguir, fundamentalmente, la recuperación económica, la creación de empleo, la lucha contra el Cambio Climático, la recuperación ambiental, el desarrollo de la ciencia y la tecnología y la mejora del bienestar social y de la calidad de vida. De igual modo, el concepto de crecimiento económico debería ser sustituido por el, últimamente, olvidado concepto de progreso y de prosperidad. Todo ello completa un abanico muy amplio de lo que entendemos por desarrollo sostenible.

Cada vez sabemos más sobre las potencialidades que encierra para la creación de empleo el apostar por una economía que sea sostenible, en base a un desarrollo genuino y duradero. Naturalmente, la fiscalidad sostenible que penaliza al que continua con sus hábitos insostenibles y premia a quien actúa de manera sostenible constituye una herramienta fundamental para crear señales en el mercado que vayan en pro de la sostenibilidad e impedir, de manera anticipada, conductas y hábitos insostenibles. Gracias a la fiscalidad sostenible es como se podrán financiar innumerables proyectos de futuro que persigan objetivos relacionados con la economía sostenible.

Así, Obama pretende incluir medidas sostenibles en un plan de reactivación fiscal que supone el gasto de hasta 500.000 millones de dólares. Son medidas diseñadas para que tengan un impacto inmediato sobre el empleo. Entre las medidas propuestas, se incluyen las siete siguientes::

  • equipar un millón de viviendas con sistemas de ahorro y eficiencia energética;
  • construir viviendas de protección social en urbanizaciones de manera que sean sostenibles,
  • formar a cientos de miles de trabajadores para realizar instalaciones de energías renovables,
  • levantar miles de escuelas cuyos edificios sean sostenibles,
  • modernizar la red eléctrica de transporte y distribución que permitan un total aprovechamiento de las energías renovables —generación eléctrica distribuida y ‘smart grids’
  • fomentar y apoyar tanto la fabricación como la utilización del coche eléctrico y el coche hibrido como alternativa al consumo de hidrocarburos fósiles en el sector transporte y, por último,
  • subvencionar el transporte público con el objetivo de sacar coches y camiones de la carretera.

En el idioma chino, la palabra crisis se escribe utilizando dos signos jeroglíficos, ‘wei-chi’. El primero de estos signos, ‘wei’,  utilizado aisladamente, significa ‘peligro’ y el segundo signo, ‘chi’, significa ‘oportunidad’. Esto nos viene a decir que las crisis también pueden convertir una amenaza en una oportunidad, obviamente, si uno se prepara a tiempo y camina en la dirección correcta.

Al igual que hizo Roosevelt cuando, en 1933, creó la organización ‘Conservation Corps’ que llegó a contratar a tres millones de desempleados para realizar trabajos de reforestación y construcción, algunos expertos proponen crear una organización que ocupe a los jóvenes en actividades relacionadas con las energías renovables, ‘Clean Energy Corps’.

El programa formaría a jóvenes para que se especializarían en trabajos encaminados a conseguir viviendas más sostenibles. Otros proponen que los ayuntamientos emitan bonos municipales para financiar un ejército de miles de trabajadores que invadirían los barrios como hormigas para convertir cada edificio en una minicentral de generación eléctrica y de calor, a partir de las fuentes de energía renovables.

Por cada millón de euros que gastemos en programas que persigan una economía sostenible, se pueden crear entre siete y nueve puestos de trabajo. Algunos países desarrollados llevan tiempo aplicando programas sostenibles con éxito. Así, en el Reino Unido, Suecia, Finlandia, Noruega y Dinamarca existen programas públicos que persiguen el ahorro y la eficiencia energética en viviendas para jubilados. Estos programas han creado miles de puestos de trabajo. A su vez, Alemania ha creado 250.000 empleos impulsando el desarrollo sostenible.

Sin embargo, debido a que la Unión Europea se mueve entre un pasado neoliberal —que no volverá— y un futuro sostenible que tropieza con los intereses creados de los grandes ‘lobbies’ ,  aún está por ver si la Comisión Europea podrá diseñar y coordinar un plan que sea mucho más agresivo que el actual y que utilice los estímulos fiscales para que la sociedad —para que sus gobiernos, empresas, instituciones y ciudadanos— persigan el logro de una economía que sea sostenible, para el año 2030.

Finalmente, recogeré un ejemplo de cómo la crisis puede ser utilizada para impulsar el desarrollo sostenible. Este ejemplo lo encontramos en la resolución de la crisis del sector automovilístico de Estados Unidos. Las ayudas al sector del automóvil tienen su contrapartida. Obama ha dejado entrever que, a cambio de ayudas federales, pondría un representante gubernamental en el consejo de administración de General Motors para gestionar la transición a la fabricación de coches híbridos y coches eléctricos.

El gobierno alemán parece estar dispuesto a apoyar la opa que Solar World —el grupo de energía fotovoltaico— han lanzado a la filial de GM en Europa, Opel, para crear el primer grupo de automoción sostenible de Europa. Asimismo, la nacionalización, parcial o total, del sector financiero —en algo positivo habrá que utilizar las ayudas públicas ¿No?— servirá para abrir fuertes líneas crédito que persigan objetivos que facilitan la transición al nuevo paradigma emergente, basado en la economía sostenible.

Al mismo tiempo, los diferentes gobiernos deberán garantizar préstamos bancarios, a largo plazo, a proyectos basados en las energías renovables. Para nuestra desgracia, y a pesar de que nos pronostican un fuerte impacto de la crisis económica,  ¡Qué lejos estamos todavía aquí de planteamientos semejantes!


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3 Responses to La economía sostenible como palanca para salir de la crisis

  1. Sirenita dice:

    Por lo menos este articulo nos devuelve la esperanza aunque viendo quienes nos gobiernan y lo malos que son, mejor me pongo a llorar.

    Sl2 😦

  2. william dice:

    Excelente punto de vista, adem’as que da un aliento esperanzador.

  3. sandra dice:

    grandioso !!! un gran punto de vista!justo lo que queria leer para ser estudiante

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