Más razones para preocuparse

En efecto, así es. Tenemos muchas más razones para preocuparnos. Si el panorama que se nos presenta, en lo que se refiere a la evolución de la economía, no es nada halagüeño, ni prometedor, tampoco lo es en lo que se refiere a los nuevos descubrimientos de petróleo y a los aumentos de la producción de crudo de petróleo convencional. Es decir, de ‘petróleo fácil’. que no van a poder cubrir un declive superior al 6%. Insistiendo en ello, tenemos los datos de producción de las cinco mayores compañías petrolíferas multinacionales que han ido decreciendo, de manera sistemática y paulatina, durante los últimos siete trimestres. En concreto, han ido descendiendo desde verano del 2007.

A mediados de este año, a pesar de que se produjeron unas ganancias colectivas que ascendían a 44.000 millones de dólares en ese período de tres meses, se registró la caída de la producción más pronunciada que sólo puedo ser salvada del KO, gracias a que sonó la campana cuando se precipitaron las caídas del sistema financiero mundial, en julio de este año, y, con ello, comenzó la recesión económica, o su antesala, en una gran mayoría de países desarrollados. De este modo, y debido a la recesión económica la demanda de petróleo ha descendido tanto que los precios del crudo de petróleo han disminuido significativamente —hasta provocar que los precios del crudo se hayan situado próximos a 50 dólares/barril.

A su vez, al descenso de los precios ha contribuido el hecho de que, durante los últimos cinco meses, han crecido tan alarmantemente los stocks de petróleo de los países expotardores y de que sean tan grandes las necesidades de ‘cash’ de estos países que, de la noche a la mañana, han visto reducir, atónitos, en un 66%, sus ingresos por el petróleo —se dice ya que algunos países productores y exportadores de petróleo han almacenado más de la mitad de la producción de un mes.

Además, la situación podría empeorarse en el caso —a tenor de la información de la que se dispone sería muy probable— de que las compañías petroleras estatales de los países productores de petróleo —que son las mayores compañías del mundo, y controlan el 80% de la producción mundial— dentro de muy pocos años, pudieran fácilmente encontrarse en la misma situación que las petroleras privadas multinacionales, hoy en día.

Los yacimientos petrolíferos más viejos están demostrando un creciente agotamiento por lo que la producción local, a nivel de un país determinado, y la de muchas otras regiones, una vez se haya alcanzado el pico máximo de producción de petróleo, puede descender muy fácilmente. Incluso, este fuerte declive podrá producirse allá donde se hayan aplicado las mejores técnicas de recuperación de petróleo. EOR. Por tanto, concluiré diciendo que la producción mundial de petróleo podría descender también de una manera muy rápida, una vez se haya pasado el ‘Peak Oil’.

Otra cuestión que preocupa es el hecho de que, a pesar de los altos precios del petróleo, registrados en los últimos cuatro años, las compañías petroleras multinacionales no hayan descubierto más yacimientos gigantes o megayacimientos de petróleo. Incluso, cuando se produce un gran descubrimiento, los plazos que se consideran para ponerlo en explotación son cada vez más largos.

Dados los largos plazos de tiempo que se requieren para poner en pleno funcionamiento estos nuevos yacimientos, es difícil entender porqué si se prevé que, entre 2011 y 2013, los caudales netos de producción de petróleo se desacelerarán y luego llegarán a caer, no hayan sido impulsadas medidas compensatorias por parte de los gobiernos y/o por el sector petrolero. Mi opinión es que no hay tanto petróleo como se dice y de lo que se dice no tanto tiene posibilidades de ser algún día explotado.

En este último sentido, otra cuestión que suscita preocupación es la referente a las reservas ‘probadas’ que manifiestan tener los países de la OPEP. Sus gobiernos no han sido nada transparentes, ni han permitido que se validara por organismos internacionales la magnitud de sus reservas nacionales. Esta falta de transparencia se ha mantenido, desde que en los años 1980, los países que integran la OPEP se designaran cuotas fijas basadas en el tamaño de estas reservas todavía es más acusada, hoy en día.

La desconfianza sobre el valor de las reservas declaradas de petróleo en los países de la OPEP ha aumentado. Sin embargo, este hecho poco le debe preocupar a la OPEP, ya que han llegado hasta el punto de que ni se molestan en variar el tamaño de las reservas, a pesar de las extracciones de petróleo que se realizan año a año, y de que se hayan producido pérdidas en sus yacimientos debido a catástrofes. Como ocurrió con la catástrofe debida a los incendios provocados por Iraq, en los pozos de petróleo de Kuwait, durante la primera Guerra del Golfo, en 1991.

Por consiguiente, no es nada extraño que algunos expertos, incluso dentro de la OPEP, consideren que, al menos, 300.000 millones de barriles de petróleo de los 1,2 billones de barriles que contienen las supuestas reservas mundiales están exagerados. Los problemas derivados de la antigüedad que tiene la actual infraestructura petrolera, la escasa formación profesional que tienen los trabajadores más jóvenes y la falta de inversiones en el sector petrolero también son motivo de preocupación. Todo podría indicarnos que los propios inversores tienen ya poca confianza en el sector petrolero.

Gran parte de la infraestructura actual de producción como son las plataformas petrolíferas, oleoductos, buques petroleros, refinerías, etc., se construyeron hace más de 30 años, y según algunos expertos con acceso a información privilegiada, el estado físico de la misma podría convertirse en una gran fuente de problemas, independientemente de si la demanda mundial no aumentase.

Además, los nuevos suministros de petróleo, que deberían entrar en funcionamiento en los próximos años, también se están resintiendo y, dentro de unos dos o tres años, cuando más se necesite este petróleo de más, para garantizar el suministro y hacer frente a las mermas, no podremos contar con dichos flujos. Una gran culpa de ello la tiene también nuestra excesiva visión cortoplacista. Otra la tienen, la nefasta combinación entre lo que es la disminución de los precios del petróleo, por un lado, y lo que es el rechazo a invertir capital, debido a las grandes dosis de riesgo que comporta la actual crisis financiera, por el otro. Todas estas razones están llamadas a pasarnos factura.

La edad media de los trabajadores del sector petrolero es de 49 años, con un promedio de la edad de jubilación que se sitúa en torno a los 55 años. Si a ello unimos el hecho de la escasa formación de los nuevos trabajadores que se incorporan, todo nos presagia graves problemas de continuidad. Además, a pesar de los grandes beneficios obtenidos, en tiempos recientes, por el sector petrolero, el presupuesto total que destina el sector a la exploración ha disminuido en términos reales, en los últimos años.

En conclusión, asusta que estas cuestiones puedan agravar la crisis derivada del ‘Peak Oil’, y lo que es peor, que, tal como están las cosas, y lo mucho que se nos miente sobre temas relacionados con el petróleo y el gas natural, con la complicidad manifiesta de los diferentes gobiernos, todavía ello perjudique más la capacidad colectiva de la sociedad para reaccionar a tiempo.

El riesgo de que se produzca un pico máximo de producción de petróleo, ‘Peak Oil’, en breve plazo cada vez es más asumido. Esto hace que se pueda plantear, globalmente, desde tres escenarios cualitativos. Según el primer escenario, llamado “escenario meseta” —como es el escenario que prevé Shell— la producción mundial se estabilizará alrededor del año 2015 y se mantendrá en lo alto de la meseta hasta la década de 2020.

La producción podrá mantenerse, aunque sin aumentar, gracias a los flujos de producción de petróleo no convencional cada vez mayores que contrarrestarían el detrimento de la producción de petróleo convencional. En el segundo escenario, llamado “escenario declive”, la producción mundial de petróleo caería paulatinamente debido a que los flujos de los nuevos proyectos de explotación de petróleo no podrían reemplazar un acelerado agotamiento de los campos petrolíferos ya existentes, debido al ‘Peak Oil’.

En el tercer y último escenario, llamado “escenario colapso”. Se trata de un escenario donde la caída paulatina del “escenario declive” se agudiza y se produce un colapsamiento de la producción en cadena en muchos de los viejos gigayacimientos y supergigantes que son los que suministran gran parte de la producción mundial actual. Tras haber revisado el ‘status‘ de la producción mundial de petróleo, el grupo prospectivo británico sobre la energía considera que el “escenario declive” es posible en grado alto. Es decir, las probabilidades de cumplirse son del orden del 99%. A su vez, las probabilidades de que se cumpla también el “escenario colapso” se consideran probablemente posibles, lo que indica una probabilidad de cumplirse cercana al 90%.

Estos tres mismos escenarios también se analizan en base al suministro de petróleo por países, en especial, en aquellos países donde son muy dependientes de las importaciones de petróleo. El “escenario colapso” podría aplicarse a países que son grandes consumidores de petróleo si los países productores que le exportan el petróleo hubieran sido optimistas con sus estimaciones de reservas y, por tanto, le redujeran, o corto plazo, las exportaciones de petróleo.

En el caso del Reino Unido, el grupo británico de reflexión prospectiva considera que el “escenario declive” es el más probable para ellos ya que, aunque decreciente, cuentan con una producción y un suministro de petróleo. De la misma forma, a nivel mundial, el “escenario colapso” es también una posibilidad que será creciente en la medida que un país dependa mucho de las importaciones de petróleo y se carezca de ‘up-stream’. Estos riesgos pueden aplicarse tanto al gas natural tanto como al petróleo, lo que hace más preocupante el progresivo deterioro de la situación actual.

 


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One Response to Más razones para preocuparse

  1. Sirenita dice:

    Me lo temia. Esta vez si que no me ha cogido desprevenida. Bienvenido sea Lukoil entonces. Al menos, Repsol o deberemos llamrle Repsoil? Los del PP no tienen verguenza. Se quejan con los rusos pero bien que se alegraron con los alemanes de E.on para comprar Endesa. Sera que quedaron anclados en la segunda guerra mundial a la hora de buscar aliados? je je

    Sl2 🙂

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