Los empleos de mañana serán sostenibles o no serán

Nos encontramos viviendo ahora una profunda crisis económica como ninguno de nosotros recuerda haber vivido. Los historiadores se tienen que remontar hasta la Gran Depresión, que comenzó en 1929, para poder encontrar una crisis de impacto parecido. Mi opinión es que está crisis es más grave todavía. Se trata de una profunda crisis económico-financiera de la que será muy difícil que superemos, o mejor dicho, una crisis de la que nunca podremos salir, si seguimos actuando como hasta ahora. El futuro será sostenible o no será. En consecuencia, es el momento de encarar el futuro, en clave de sostenibilidad, a nivel mundial. Al igual que renace el ave fénix de sus cenizas, necesitamos iniciar, cuanto antes, la transición hacia una economía sostenible.

Como toda crisis profunda que pone en cuestión hasta los cimientos del sistema económico dominante, la salida a esta crisis conlleva su propio ‘new deal’. No se trata de alcanzar una economía cualquiera. Se trata de alcanzar una economía de bajo consumo de hidrocarburos fósiles —Low Carbon Economy— donde al tiempo que reducimos significativamente nuestras emisiones de GEIs y nuestras dependencia del petróleo y del gas natural, es una apuesta estratégica para la creación de un gran número de empleos en muchos sectores de la economía. De hecho, el impulso al desarrollo sostenible puede convertirse en el gran motor del desarrollo que nuestra enferma y debilitada economía necesita.

Actualmente, es un hecho constatado que la creación de puestos de trabajo ligados al desarrollo sostenible se está llevando a cabo, tanto en los países ricos y desarrollados como en algunas de las principales economías, correspondientes a los países en vías de desarrollo. Se acabó la economía del despilfarro que se sustentaba sobre el consumo de hidrocarburos fósiles, como cuando el petróleo era barato y abundante. Si ahora el petróleo está mucho más barato, no nos engañemos, es porque la demanda ha caído en un 10-15%. En cuanto la economía se empiece a recuperar, los precios subirán significativamente y, si la OPEP recorta su producción, ocurrirá mucho antes.

Se suele definir a los empleos sostenibles —‘green jobs’— como aquellos empleos que se ocupan del trabajo en la agricultura, en la industria manufacturera, en el sector de la construcción, en el sector de la energía, en el sector de los servicios y el comercio y el sector del transporte, de manera que contribuyan, sustancialmente, a la mejora de la productividad de los recursos, al ahorro y a la eficiencia en el consumo, a la conservación o al restablecimiento de la calidad de vida y de la calidad ambiental y, fundamentalmente, a impulsar el desarrollo sostenible que no es sólo —como muchos, equivocadamente, creen— aquel desarrrollo que está relacionado sólo con la mejora del medio ambiente. Los factores sociales y económicos también tienen mucha importancia y, además, suelen ser más abundantes que los factores ambientales. Sobre todo ahora, cuando estamos inmersos en una crisis, tan profunda que está poniendo a las economías de los países desarrollados y emergentes, patas arriba.

En concreto, pero no exclusivamente, una salida a la actual crisis combinada deberá tratar de crear puestos de trabajo y entre ellos, aquellos empleos que ayuden a impulsar y desarrollar la producción y consumo de electricidad y calor, a partir de las fuentes de energía renovables, a reducir los consumos de energía mediante el ahorro y la eficiencia energética, a proteger los ecosistemas y la biodiversidad, a mejorar la productividad de los recursos, a reducir el consumo de materiales y de agua por medio de estrategias de ahorro y eficiencia, a reforestar, etc. También pretende descarbonizar la economía y reducir al mínimo, o evitar por completo, la generación de todo tipo de residuos y de contaminación que sean evitables, impulsando una economía más circular, en base a bucles de retroalimentación que frenan la caducidad, debido al agotamiento, de los sistemas lineales.

Naturalmente, esta transición no va a ser gratuita. Desde un enfoque más amplio y conceptual, podríamos decir que el empleo se verá afectado significativamente de cuatro maneras diferentes por lo menos, en la medida que la economía se oriente hacia la sostenibilidad. En primer lugar, podemos afirmar que, si impulsamos las políticas convenientes con eficacia, en bastantes casos, se podrían crear nuevos puestos de trabajo —acompañando a la fabricación de equipos y dispositivos de control de la contaminación que se incorporan a los actuales sistemas de fabricación.

En segundo lugar, tenemos que ser conscientes de que una apuesta decidida por el desarrollo sostenible, ocasionaría que muchos empleos quedaran obsoletos y fueran sustituidos por otros nuevos. Me refiero, sobre todo, a las sustituciones que se producirán en el proceso de cambio de un mix de energía, donde los combustibles fósiles representan la mayor parte del total de las energías que se consumen, a un mix de energías donde las energías renovables sean mayoritarias. Lo mismo podríamos decir del paso de la fabricación de camiones a la fabricación de vagones de ferrocarril, o del vertido o incineración de residuos al reciclaje, recuperación, reducción de los mismos —3R.

En tercer lugar, hemos de valorar también que una apuesta por el desarrollo sostenible también significaría que determinados puestos de trabajo pudieran ser eliminados, sin que sean reemplazados directamente, debido a que son empleos relacionados con la producción de ciertos productos que al quedar prohibido su consumo, la producción se interrumpe. En cuarto lugar, los empleos tradicionales como fontaneros, electricistas, trabajadores metalúrgicos, y trabajadores de la construcción se deberán transformar y redefinir, en la medida que vayan adaptándose las competencias de dichos oficios a un contexto más sostenible. Lo mismo podríamos decir de los métodos de trabajo y los perfiles profesionales.

Estos empleos, convertidos en empleos sostenibles, cubrirán una amplia gama de aptitudes y conocimientos en estudios educativos coherentes con el desarrollo sostenible que, incluso, llegarán a remodelar los perfiles profesionales. Este hecho será más acusado en el caso de los empleos indirectos de las empresas suministradoras de equipos. Incluso, en el caso de nuevas empresas como son las dedicadas a la fabricación e instalación de equipos relacionados con la energía eólica y la energía solar, sus cadenas de suministro seguirán estando compuestas, en una gran medida, por empresas tradicionales. La producción de aerogeneradores siempre necesitará emplear grandes cantidades de acero para su fabricación.

Las diferentes opciones tecnológicas y sistémicas que, actualmente, conocemos ofrecen diferentes niveles de impulso al desarrollo sostenible y, en consecuencia, a sus diferentes tipos de empleos. Una apuesta por la prevención de la contaminación tendrá diferentes implicaciones, con respecto al desarrollo de empleos sostenibles, que lo que puede significar el mero control de la contaminación. Del mismo modo que la reducción de las emisiones de CO2 tiene implicaciones diferentes para con el empleo que la adaptación al Cambio Climático.

La construcción de edificios sostenibles —económicos, eficientes energéticamente y que utilicen las fuentes de energía renovables para su producción y consumo— tiene también implicaciones diferentes con respecto al empleo que las rehabilitaciones de los edificios ya construidos. Como, finalmente, también lo es el transporte público frente a la fabricación de automóviles que sean eficientes o que eliminen el consumo de combustibles fósiles. Con mayor razón ocurrirá si se apuesta por el coche eléctrico y la consiguiente electrificación de la carretera.

Todas estas opciones indican que según el grado de profundización de la apuesta que hagamos por el desarrollo sostenible existirán “matices” diferentes sobre el impulso y desarrollo de los empleos sostenibles. Obviamente, en la medida que más apostemos por el desarrollo de empleos sostenibles la sociedad contará con un mayor número de profesionales que harán más posible, y le darán un mayor alcance y capacidad de transformación, el desarrollo sostenible que impulsemos.

Con todo, un objetivo fundamental será el de perseguir el logro de una mayor eficiencia en el uso de la energía, del agua y de los materiales. Al inicio, una de las cuestiones clave residirá en saber dónde trazar la línea que separa aquellas prácticas que son eficientes de aquellas que no lo son. Tampoco se podrán considerar un gran número de puestos de trabajo como sostenibles, porque podría producirnos una ilusión de progreso que no es —algo que nuestros políticos les cuesta entender.

A su vez, dada la necesidad de reducir drásticamente nuestra huella ecológica será necesario incorporar aquellas tecnologías disponibles que se utilizan en las mejores prácticas que se dan a nivel internacional. Habida cuenta de los avances tecnológicos y de la urgente necesidad de mejorar nuestro niveles de sostenibilidad, la línea divisoria entre lo que es eficiente y lo que no es eficiente, con el paso del tiempo, deberá ensancharse mucho más todavía. Dentro de este contexto, es cuando se puede entender, con claridad, que hablar de empleos sostenibles también significa hablar de un concepto que es, a la vez que enriquecedor, muy dinámico.

Una estrategia que puede ser muy exitosa para garantizar el progreso hacia el desarrollo sostenible debería impulsar la fijación de precios de la energía y de las materias primas en base a las gestión de la demanda, a fin de desalentar los modelos insostenibles de producción y consumo actuales de orientación meramente ofertista. En general, esta nueva estrategia sería diametralmente opuesta a la que plantea la competencia en precios —en base a materias primas y mano de obra más baratas— pero que no tiene en cuenta otros factores como calidad, ni la internalización de los costes económicos, sociales y ambientales. A su vez, una economía sostenible es una economía que valora el respeto a la naturaleza, el no despilfarro de los recursos y la calidad de vida de las personas y, por ello, se ocupa de que los empleos que se creen sean dignos, permitan la promoción profesional y estén remunerados de manera justa y de acuerdo al valor añadido del trabajo que desempeñan.

Los empleos sostenibles necesitan ser trabajos dignos. Es decir, entendemos que son buenos empleos aquellos que ofrecen unos salarios adecuados y que no son un producto de la explotación, de unas condiciones de trabajo que sean seguras, sino más buen, una seguridad de los puestos de trabajo para aquellos trabajadores que sea eficaces y eficientes, que ofrece unas perspectivas razonables de promoción profesional y, finalmente, son también aquellos empleos que garantizan los derechos de los trabajadores a la libre asociación sindical.

El sustento de la gente y el sentido de la dignidad de la persona están, estrechamente, vinculados a sus puestos de trabajo. Un trabajo que se considere de explotación, nocivo, que no pague un salario justo y, por tanto, que condene a los trabajadores a una vida de pobreza difícilmente podrá ser sostenible. Como tampoco podrá serlo aquel donde los rendimientos de los trabajadores son bajos como habitualmente ocurre dentro del sector público, especialmente, dentro del funcionariado.

En la actualidad, existen millones de puestos de trabajo en sectores de actividad que persiguen objetivos sostenibles, como la industria del reciclaje de bienes electrónicos en Asia, o como el cultivo de plantas oleoginosas —que no originen conflictos con los precios de los productos alimenticios,— para la producción de biocarburantes, en América Latina, por ejemplo. Sin embargo, la práctica del día a día de estas actividades nos ofrece una realidad en los países emergentes que se caracteriza por el desarrollo de empleos que conllevan salarios de extrema pobreza, exposición de los trabajadores a sustancias tóxicas peligrosas o la falta de libertad sindical.

En la medida que realicemos la transición hacia una economía de bajo consumo de hidrocarburos fósiles, será como también podremos crear un número, cada vez mayor, de empleos sostenibles. Es cierto que algunos trabajadores podrían sentirse lesionados a la hora de impulsar y desarrollar la necesaria reestructuración económica hacia la sostenibilidad. Me refiero a aquellos que trabajan en empresas petroleras, gasistas o eléctricas que, caso que sus empresas no se reorientasen hacia las energías renovables podrían perder sus puestos de trabajo.

Lo mismo podrá pasar con los trabajadores de las empresas fabricantes de automóviles si no se reconvierten hacia el coche híbrido o hacia el coche eléctrico. Un hecho también muy cierto será que las empresas y países que, mediante el diseño y desarrollo de las tecnologías más propicias, se conviertan en líderes en innovación sostenible, serán los que se encontrarán en mejores condiciones para crear nuevos puestos de trabajo.

Por otro lado, los trabajadores y los países que dependen de la minería, de los combustibles fósiles y de las industrias de chimeneas, o de empresas que demuestran una gran lentitud en su adaptación al nuevo paradigma sostenible emergente, si quieren resurgir de la crisis, se deberán enfrentar a un importante desafío consistente en la profunda diversificación de sus economías. Todo ello originará quiebras y despidos de trabajadores frente al surgimiento de nuevas actividades y de nuevos empleos que serán más coherentes con el desarrollo sostenible. Debido a ello, las políticas públicas deberán perseguir que se reduzcan, al mínimo, las desigualdades crecientes entre los supuestos ganadores y perdedores que se produzcan en la transición hacia una economía sostenible, y evitar, así, que esta disparidades provisionales se conviertan en definitivas.

 


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3 Responses to Los empleos de mañana serán sostenibles o no serán

  1. Sirenita dice:

    Menos mal que se empieza a ver la salida aunque me da mala espina que el sr. Solbes siga empeñado en que nuestro sector de la banca va bien y descarta la compra por parte del Gobierno de acciones de los bancos, porque en España las entidades financieras no tienen dificultades de recapitalización, a pesar de que apenas prestan creditos y tiene una deuda exterior escalofriante, Va bien y en el intebancario no se prestan nada entre las cajas y bancos porque no se fían y apenas tiene liquidez. Han de recurrir al BCE. Cual es el gato encerrado?
    No sera que hay esta en nomina de los bancos para que socialice solo las perdidas con nuestro dinero en lugar de comprara aciones a cambio de entrega de dinero?

  2. Sirenita dice:

    Tras el revés que supuso para los populares la aprobación por sorpresa del plan de compra de activos hipotecarios, González Pons, portavoz del PP, ha respondido, en la Ser tachando a Zapatero de “presidente de los banqueros y no de los españoles”. Frente a la actitud del Ejecutivo, Pons ha situado la de su partido, que es, según ha dicho, “el único abogado” que le queda a familias y “trabajadores”. Es curioso ver lo que pasa hoy con la politica, Los partidos de izquierdas hacen politica de derechas como el PSOE, que trabaja a favor de los banqueros, y los partidos de derechas dicen que lo hacen para el pueblo. Alguien lo entiende?.

    Alguien cree que saldremos alguna vez de la crisis cuando el Gobierno apuesta por el desarrollo insostenible?

  3. Nombre dice:

    El PIB no mide el progreso, ni la mejora de la calidad de vida ni siquiera el aumento de riqueza: mide el valor de los intercambios de un grupo de humanos sin preocuparse del contenido de ese intercambio. Es una magnitud que agrega aquello que los humanos valoran, por eso su aumento significa que aumenta eso que ese grupo de humanos valora.

    Si los humanos se dedicaran, por ejemplo, a comprar derechos de emisión de CO2 porque fuera algo que les pirrara, el PIB estaría formado por derechos de emisión y si se compraran y vendieran sonrisas o abrazos una sociedad con un PIB alto sería una aociedad sonriente. El problema no está en si el PIB es una buena medida o no, está en qué deseamos los humanos. ¿Por qué van todos de cabeza por un 4×4?

    Lo malo no es que suba el PIB, es que sube porque la gente se gasta el dinero en 4×4 y gasolina para moverlos.

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