Cuando la economía nos miente

La economía se ha convertido en una gran mentira donde todo puede parecer verdad y, al mismo tiempo, dejar de serlo porque una gran parte de ella sólo es ficción. Es producto de la especulación, de la economía financiera que estafa y engaña y que se desarrolló con el apoyo cómplice de gobiernos, bancos centrales, instituciones de control del sector financiero y del mercado de valores y, obviamente, con la negligente y sospechosa actuación de las agencias de rating y de los bancos y cajas de ahorro. Actualmente, con los primeros impactos de la crisis, se ha deteriorado tanto la economía que hasta los actores que intervienen en el mundo de las finanzas, ya se comportan como tahures acostumbrados más a mentir y a engañar que a otra cosa, con tal de salir airosos de la debacle que se nos viene encima.

Así, hoy en día, ningún banco se fía de otro. Más bien está a la espera de que quiebre un banco o una caja de ahorros, para absorberlo a precio de ganga, o para comprar sus activos por una miseria de euros. Ni tan siquiera los mercados bursátiles se fían de sus gobernantes. Sin embargo, los que más pueden perder relativamente somos todos los que dejamos nuestros ahorros en depósitos de dinero en los bancos y cajas de ahorro, confiando en el sector bancario. Vaya burla que resulta oír hablar sobre la buena salud del sector financiero y, al mismo tiempo, observar que el gobierno español se resiste a avalar la totalidad de los depósitos como han hecho otros gobiernos. Se podrá decir más alto pero mentir y engañar más, no creo.

Pero no es de recibo que todavía no estén procesados los que han hecho posible que este disparate se haya producido. Como tampoco lo es que los paraísos fiscales sigan funcionando impunemente, aunque sepamos que el dinero que les llega esté manchado, en el mejor de los casos, con la sangre de fraudulentos delitos. Paralelamente, nuestros principios y valores se han resquebrajado, cegados por la codicia del poder y del dinero. La usura se ha transformado en una práctica desgraciada que ensucia nuestras vidas, en una época cargada de cinismo y de estafas ‘legales’ con el apoyo de los estamentos encargados de velar, precisamente, por la buena salud de los mercados.

Ésta es la época que preferimos enterrar para siempre y cuanto antes. Es el engendro del leviatán convertido en neoliberalismo. Ahora, cuando esperamos que lo peor de la crisis —que todavía está por llegar— nos cause el menor daño posible, sólo nos queda esperar que sobrevenga, lo más pronto posible, otra nueva época donde la economía nos nos mienta, ni engañe, ni esté trucada y manejada por los más ladrones y avariciosos del sistema financiero.

De igual modo, se sabe que cada época requiere sus correspondientes reglas de juego y su propio modelo de organización social y económica. Sobre todo, cuando se entra en una de las crisis más profundas que ha vivido el capitalismo, a lo largo de su historia. Son demasiados ya los años en los que hemos permanecido viviendo una situación aberrante, donde la economía real había pasado a ser un juego dominado por avariciosos ludópatas, aprovechados o listillos de turno y políticos corruptos y ha llegado el momento de encarar nuestro futuro asentados sobre unas bases sólidas que recen: “Never more”.

Se trata de encarar un nuevo modelo económico y financiero que, aprendiendo de los errores económicos y financieros del pasado, establezca limitaciones y medidas de control en el funcionamiento del mercado de capitales para que haga imposible que estos lamentables sucesos vuelvan a ocurrir de nuevo. Sin embargo, mucho me temo que sea el propio sector financiero, el que con su largo brazo corruptor de almas, confunda a los políticos y llegue a provocar medidas que implementen soluciones del tipo ’privatización de las ganancias, socialización de las pérdidas’, que, de ninguna manera serán eficaces a medio y largo plazo.

Tampoco serán rupturistas con el disparate del pasado por lo que, al sector de los bancos y cajas de ahorro más contaminado con el virus de la especulación financiera y del ladrillo, le permitirá alargar su agonía, para poder mantener su ilusorio ‘status’ de poder, pero, lamentablemente, a costa de hacernos perder un tiempo precioso para hacer frente a nuestros verdaderos retos de futuro.

Ahora, con la llegada de los comienzos de esta gran recesión económica, es cuando más se nos hace evidente que debemos reinventar la economía, pues la que tenemos está viciada de arriba a abajo. Esta viciada desde su enseñanza, ya que, con el preámbulo perverso de ‘Supongamos…’, no se dicen más que medias verdades y previsiones que casi nunca se cumplen.

Nuestras universidades no sólo ofrecen unos malos resultados con el alumnado sino que también lo hacen con su profesorado, incluida la mayoría de sus impresentables y patéticos premios Nobel de Economía que produce, y que están tan al servicio de la economía especulativa como de las avariciosas esferas del poder. Unos renombrados profesores que, a la hora de la verdad, se demuestran tan miopes y cegatos que, a lo largo de este ciclo, han ignorado o mirando hacia otro lado, sin querer ver cómo se incumplían las nociones que más sentido común tienen en la economía. Unos premios Nobel de Economía que no son tan sabios, ni tan nobles como los pintan y que han fallado, estrepitosamente, a la hora de criticar los abusos y desmanes del capital financiero cuando, por responsabilidad, hubieran debido hacerlo. Unos premios Nobel de Economía que, ni tan siquiera, cuando se les preguntó, supieron responder sobre cuál era la salida a tan tremenda crisis.

Critico, sobre todo, esos sistemas educativos que se han convertido en los ‘juegos olímpicos de la intelectualidad’, donde para ganar unos pocos tiene que fracasar una gran mayoría de los alumnos. Critico a las universidades y sus negocios de impartir masters incluidos, que no han destacado a los profesores capaces de criticar, de antemano, lo absurdo y, sobre todo, el disparate de lo que representa apostar por la economía del ladrillo, como es el caso de España y de Estados Unidos. Critico estos sistemas que han colocado en los mejores puestos de la enseñanza a los aduladores y serviles de siempre, a aquellos que no son los profesores que necesitamos porque, o bien son parte integrante del sistema corrupto que ha permitido llegar a la dolorosa y larga crisis en la que nos encontramos ahora, o bien, por su carácter acrítico, no están, ni tan siquiera mínimamente, preparados para afrontar un cambio de paradigma como el que necesitamos, con urgencia, en base al desarrollo sostenible.

Me hubiera gustado escuchar a estos ‘doctos’ profesores, que imparten masters sobre economía y empresa —como por ejemplo, el manido MBA— explicar el funcionamiento perverso del sector financiero que nos ha llevado a la empresas y a las familias hasta este callejón sin salida. Me temo que, incomprensible e irresponsablemente, estos temas brillan por su ausencia, en este tipo de masters que tan sólo valen para cuando las cosas marchan como siempre lo han hecho, ‘Business as usual’.

Hubiera sido muy correcto también que estos ‘doctos’ profesores explicaran a sus postgrados cómo el sector financiero se ha podido dotar de organismos de control y de agencias de calificación o rating que han permitido que se avalasen y sacaran al mercado verdaderas estafas, convertidas en productos financieros que hoy calificamos de tóxicos pero que, ayer, las instituciones financieras que los emitían lucían su flamante AAA, propio de aquellos bancos o cajas de ahorro que ofrecen unos niveles muy altos de garantía.

El apalancamiento nos mide lo que una empresa esta endeudada en relación con el valor de capitalización que alcanza dicha empresa en los mercados de valores. Últimamente, hemos oído de muchas empresas financieras que se encontraban excesivamente apalancadas y que, por ello, han quebrado. Así, por ejemplo, Lehman Brothers estaba apalancado unas treinta veces. Hypo Real Estate casi cien veces.

¿Por qué no han existido premios Nobel de Economía que hubieran podido destacarse por sus trabajos acerca de la perversidad de los apalancamientos o de los llamados ‘hedge funds’, derivados y estructurados sobre la economía real?. ¿Por qué se ha permitido que emergiera una economía —manejada por sinvergüenzas— que sustentara su crecimiento en apalancamientos —versión moderna de vivir dejando pufos— con el permiso y la complicidad de los diferentes bancos centrales y ministerios de economía? ¿Por qué las agencias de calificación o de rating nos han mentido tanto? ¿Para qué hacían evaluaciones las agencias de rating, si las calificaciones que otorgaban no tenían nada que ver con la realidad, tal como más tarde se ha demostrado?. ¿Hasta dónde llega la corrupción del sistema?

Me figuro que, al igual que como se está haciendo en Estados Unidos, sería bueno que también se investigara, en los diferentes Estados miembros de la UE, a los responsables de las instituciones encargadas del control del sector financiero y de los mercados bursátiles y a los responsables de las agencias de rating y los responsables de los bancos y cajas de ahorro, por si, eventualmente, quedaran en quiebra y se hubieran cometido delitos de omisión, de apropiación indebida, de fraude y/o de estafa. Para ello, sería bueno que en cada país se abriera una oficina para presentar quejas y reclamaciones. Hay que comprobar cuantos impositores, que tradicionalmente colocaban sus ahorros a plazo fijo, fueron engañados por sus propios bancos y cajas de ahorro, para comprar, por ejemplo, bonos de Lehman Brothers —un banco ya quebrado y del que presumiblemente nunca cobrarán.

Ahora que es imposible mantener el funcionamiento de este sistema financiero tan perverso y que no hay tampoco lugar para la esquiva y el disimulo, es cuando tenemos que actuar con dureza. Lo tenemos que hacer, a pesar del cinismo que muchos dirigentes de instituciones financieras —bancos y cajas de ahorro— se gastan, cuando subrayan que no es el momento de buscar culpables y sólo abren la boca para implorar, como vulgares plañideras, que los diferentes gobiernos acudan al rescate de ellos.

Una economía especulativa, cuando no fraudulenta, debería estar proscrita para siempre. Si, durante meses, vemos que permanece la crisis, e, incluso, vemos que se ahonda cada vez más, es porque lo estamos haciendo mal. Hasta ahora ese es el diagnostico. En efecto, sin erradicar las causas que han originado el disparate inmobiliario y financiero será imposible curar nada. Robert Solow, uno de los pocos galardonados con el premio Nobel de Economía, junto con Joseph Eugene Stiglitz, que habla algo más claro, comenta que se están secando los flujos rutinarios de crédito necesarios como para mantener las operaciones que realizan las empresas, incluido el pago de salarios.

Considero, por ello, que es ahora es cuando más se debería aplicar la justicia para juzgar a los culpables de esta colosal estafa sistémica y meterlos, como escarmiento, en la cárcel. Nunca en la historia de la humanidad, tan pocos habían podido jugar con el futuro de tanta gente. En esta crisis, vamos a conocer empresas quebradas y muchos empleos que se destruyen. Muchas familias que podrían perder todos sus ahorros, que, probablemente, pasarán hambre y que, incluso, se quedarán sin techo y comenzarán a vivir con dolor, en la miseria. Todo por culpa de unos desalmados avariciosos que, de seguro, tendrán su vida asegurada con todo tipo de lujos, gracias a sus millonarios contratos blindados.

No podemos dejar —sería una cobardía por nuestra parte— que, a los culpables, todos sus desmanes, estafas y fechorías les salieran gratis, como me temo. De nosotros, de nuestra movilización, depende que se aplique justicia para que sirva de escarmiento y ayude a crear las bases sólidas para que estas crisis o parecidas, no vuelvan a repetirse nunca más, sin nuestro consentimiento. Sobre todo, ahora que la UE ha decidido optar por que cada Estado miembro sea el responsable de aguantar el palo de su vela y de salvar sus propios muebles.

En caso contrario, viviremos la falsa ilusión o espejismo de que el país líder mundial, Estados Unidos, cuenta ya con un plan de rescate —el conocido como Plan Paulson que recientemente ha aprobado el Congreso de Estados Unidos— que dicen que va a sacar a dicho país de la crisis y que, con dicha salvación, nos salvaremos todos. Nuestra ingenuidad es absoluta.

Deberíamos tener claro que este plan —si sirve para algo— sólo servirá para ganar tiempo pero no será suficiente como para reparar todos los daños ocasionados al sistema financiero que, sólo en Estados Unidos, ascienden a más de 48 billones de dólares. Por de pronto, en nuestro caso, los precios de la vivienda deberán bajar más de un 60%. Allí donde todavía apenas hayan bajado lo tendrán más crudo y difícil. La solución, que muchos consideran plan B, pasa por nacionalizar la banca. Éste fue el modelo que adoptó Suecia y que tuvo tanto éxito. También es un indicio clave que nos señala el camino a seguir. ¿Lo seguiremos?

 


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5 Responses to Cuando la economía nos miente

  1. Dalmata 101 dice:

    Deberían también procesar a los ineptos e irresponsables presidentes y directivos de las cajas de ahorro que las hayan hecho quebrar porque no puedan hacer frente ni a la falta de liquidez, ni a la creciente morosidad, ni a sus balances negativos reales ni a la deuda exterior contraída.

  2. Dalmata 102 dice:

    El Mafo, ZP y Solbes se están comportando como los mayores cínicos y mentirosos de la historia reciente de España del siglo XXI. Les darán algún Premio Asturias por ello?

  3. Sirenita dice:

    Para ser dalmatas teneis la lengua muy afilada jajaja! pero sois bastante atinados y parece que hasta Solbes y ZP os escuchan. El propio Solbes propondrá hoy a ZP para que España eleve desde 20.000 a 100.000 euros la garantía de los depósitos, en caso de quiebra de un banco y para ello habrá que recurrir a aumentar la deuda.

    No me fio de esos mentirosos, nada de nada. Puede ser todo un brindis al sol. Al fin y al cabo son personajes que hace solo ocho meses no se enteraban de la crisis, o si enteraban, mentían, o lo que es peor, no se atrevían a decir la verdad para no fastidiar al PSOE las elecciones.

  4. Dalmata 102 dice:

    Así, según fuentes cercanas a los asistentes al encuentro y que recoge Cotizalia, en un momento de la reunión entre ZP y los seis principales banqueros se planteó la posibilidad de imitar a Angela Merkel y garantizar el 100% de los depósitos en España pero n se asumió. Por qué?

    Esta idea surgió al hablar de la situación en Europa, en términos de que España quedaba en desventaja antes estos países”, afirma una de estas fuentes. Ahora bien, los banqueros no mostraron demasiado entusiasmo en general por la idea. Será que saben que va a haber muchas quiebras en bancos y cajas de ahorro y no quieren empufarse pagando a los ahorradores?. Quieren comprar barato las quiebras y lo de garantizar el 100% de los depósitos costaría mucho por lo que, de ese modo, comprar quiebras ya no sería tanto chollo.

    Ahora se explica porqué algunos banqueros querían mantener y decían con mucho cinismo que preferían los 20.000 euros para no lanzar un mensaje de miedo al público. Pero otros aseguraron que el miedo ya estaba en la calle y que había que hacer algo. ZP podçoa haber dicho lo de la Merkel pero prefisrió chupar el c… a los plutocratas banqueros. Como lo hace siempre.

    Vaya caraduras que están hechos estos banqueros!

  5. Alejo Ziordia dice:

    Pues eso que has dicho de chupar el c.. a los plutócratas banqueros y cajeros parece que va a ser cierto. Zapatero ya ha anunciado que el Gobierno creará un fondo de hasta 50.000 millones para cubrir a los bancos y así garantizar la liquidez del sistema financiero. El fondo comprará activos inmobiliarios a las cajas de ahorro y a los bancos que se han forrado con la especulación del ladrillo y que tienen problemas de liquidez. O sea, que con nuestro dinero se les paga a los bancos y cajas los precios hinchados de sus inmuebles apalancados que nos lo quiere ni el más tonto por lo caros que son y aquí no pasa nada. Vaya injusticia de m….. O sea, que al ladrón, al especulador, al avaro, al corrupto…se le ayuda y al pobre joven ese, que no tiene para vivir con su sueldo mileurista, no sólo no se le ayuda a disfrutar de un piso aunque sea de alquiler, sino que el Gobierno, al gastarse el dinero de todos con los ricos, no hace más que joder a los jovenes que no tiene ninguna vivienda y preferir que les sigan dando por c…
    Esto del socialismo tan amiguito de los ricos que practica el PSOE es una infamia y una burla a todos. Del PP y de UPN no hablo porque son todavía peores. Vaya país de m…es este donde vivimos!

    Con mucha educación
    Saludos cordiales

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