El auge de los fondos soberanos

Los miles de millones de dólares que han pagado los diferentes gobiernos extranjeros que poseen fondos soberanos —muchos de ellos regimenes autoritarios, en ningún caso transparentes, y, además, algunos de ellos, en la práctica, son hostiles a Europa y Estados Unidos— a las principales instituciones financieras de Estados Unidos como Citigroup, Merrill Lynch, Morgan Stanley, Blackstone Group y Bear Stearns por la compra de participaciones en muchas de dichas corporaciones del sector de la banca y las finanzas, atestiguan que se está produciendo un cambio de dirección en el interés inversor de los fondos soberanos.

Este hecho no deja de ser una prueba más de que Estados Unidos, y próximamente, algún que otro país europeo como Reino Unido, Bélgica, Holanda, España…, ante la difícil situación que su economía atraviesa, hagan como el gigante americano, que está poniendo en venta los primeros símbolos de su mítica proeza económica —conseguidos la mayoría, a lo largo de este último siglo de historia— para que sean comprados a precios de saldo por los fondos soberanos, en especial, por los de los países árabes ricos en petróleo.

Como ya se sabe, los fondos soberanos han llegado a ser unos capitales terriblemente poderosos en los mercados bursátiles. Son una consecuencia del fuerte aumento de los ingresos en divisas de los países emergentes, en especial, los países exportadores de petróleo. Este fuerte aumento de los ingresos se debe tanto al incremento del precio de las materias primas, como el petróleo y el gas natural, como al aumento de las exportaciones de bienes y servicios a los países desarrollados. Este último es el caso de China y Singapur.

Se estima que el volumen total de activos que manejaban los fondos soberanos, a finales de 2007, ascendía a unos 2,1 billones de euros —algo más del uno por ciento del stock global de activos financieros. Su crecimiento, debido a los altos precios de las materias primas y las crecientes exportaciones de bienes y servicios de los países emergentes que estamos conociendo, está siendo espectacular. Así, el crecimiento de los ingresos en divisas es tan grande que se estima que, en una década más, los fondos soberanos podrían aumentar hasta contabilizar diez billones de euros — un 5% de la riqueza financiera mundial— y superar, así, al PIB de Estados Unidos previsto para dichas fechas.

Por países, los mayores fondos soberanos son los pertenecientes a países como Abu Dhabi (621.000 millones de euros), Noruega (222.000 millones de euros), Singapur (217.000 millones de euros), Kuwait (147.000 millones de euros), China (138.000 millones de euros) o Rusia (88.000 millones de euros), todo ello sin contar a países como Venezuela que están invirtiendo en el exterior, de una forma algo más “heterodoxa”. El más antiguo de todos los fondos soberanos y el que está gestionado, de una manera más profesional, es el de Noruega, cuyas decisiones se deciden por criterios de IRS o ‘Inversión Socialmente Responsable’.

Actualmente, la mayoría de estos fondos soberanos, que surgen en países emergentes y países en vías de desarrollo, se están volcando en invertir en los países desarrollados, aprovechando que los países desarrollados están poniendo la venta de activos de algunas de sus empresas más emblemáticas, a verdaderos precios de saldo, cuando no de liquidación por cese del negocio. Así, frente a la grave crisis que padece el mundo y donde algunos, hasta hace poco colosos empresariales, se desmoronan y se ponen a la venta por muy poco dinero, los fondos soberanos están haciéndose con poder al comprar dichos activos.

Hasta hace poco, los fondos soberanos destacaban por el potencial de ser vehículos importantes en la financiación del desarrollo, no sólo en sus países de origen, sino también en otras regiones emergentes donde invierten, como es el caso de Asia, América Latina o África —destaca el reciente interés que en China se ha desatado por invertir en el continente africano, al igual que Estados Unidos y Europa, para hacerse allí con cuotas de mercado de la producción de petróleo.

Actualmente, los fondos soberanos no solamente financian el desarrollo económico de sus países de origen o el de otros países en vías de desarrollo, sino también el de muchos países ya desarrollados. En este sentido, está llamando particularmente la atención, por ejemplo, la reciente colaboración en labores de rescate que algunos fondos soberanos están protagonizando, tanto en Estados Unidos como en Europa. La compra o inyecciones de capital que han hecho a instituciones financieras como City Group para salvarles de la crisis de las hipotecas ‘subprime’ es un buen exponente de ello, pero no el único.

Pero, a su vez, los fondos soberanos son también responsables del importante cambio de poder que se está operando en la economía financiera, a nivel mundial. Debido al poderío creciente de estos fondos, la polémica que rodea a estos fondos soberanos es muy amplia y, en algunos casos, controvertida. En general, se teme que sus inversiones estén guiadas por razones políticas y que ello sea en menoscabo de las libertades de los países occidentales y del libre comercio.

También preocupa, y mucho, la falta de transparencia de estos fondos, sobre todo, al constatar cómo su espectacular desarrollo está produciendo una profunda transformación en la economía internacional. Se constata fácilmente que, últimamente, los países emergentes, que disponen de cuantiosos fondos soberanos, han llegado a ser los países más solventes del mundo. Son los países que ofrecen liquidez a los mercados, por lo que, poco a poco, se están convirtiendo en los acreedores de los países desarrollados o en vías de desarrollo, hasta que se conviertan en sus dueños.

No debemos olvidar que, desde comienzos de este siglo, las economías emergentes siempre presentan saldos de cuenta corriente positivos. De este modo, exportan capital al resto del mundo, convirtiéndose en el motor más dinámico de la economía mundial. Cuando la OCDE fue creada en 1961, sus países miembros concentraban cerca del 75% del PIB mundial. Actualmente, la OCDE representa tan sólo el 55%.

La aparición de los fondos soberanos, por tanto, debe interpretarse a través de un prisma de desarrollo más amplio. Por primera vez en la historia, los países emergentes y en vías de desarrollo, que naturalmente son ricos en materias primas o en mano de obra barata, compiten con los gigantes de la OCDE en los mercados financieros. Los nuevos actores financieros, protagonistas de las finanzas globales, no tienen ya su sede únicamente en la City londinense, en Frankfurt o en Nueva York, sino también en enclaves más exóticos como Pekín, Singapur, Abu Dhabi o Dubai.

Como hemos visto mas arriba, el tamaño de estos fondos no es nada desdeñable ya que, dos billones de euros es equiparable al fondo que tienen los mayores gestores de activos y ‘hedge funds’ globales y un valor cercano al total de los valores negociados en el conjunto de África, Oriente Medio y Europa del Este o al de la suma de todos los mercados de valores de América Latina.

También es cierto que los fondos soberanos están haciendo una apuesta firme y decidida por los mercados emergentes, con importantes inversiones en Asia, América Latina y otras regiones en vías de desarrollo. Tal es el caso de los fondos soberanos de Singapur, Temasek Holdings, que tiene importantes participaciones en el banco indio ICICI y en Tata Teleservices. El continente asiatico representa ya el 40% del porfolio de Temasek, porcentaje superior al de las inversiones en su propio país —38%— y que duplica a las inversiones realizadas en el área OCDE —20%.

Esta apuesta por los mercados emergentes ya está generando ingresos. Por ejemplo, ‘Kuwait Investment Authority’, KIA, el fondo soberano kuwaití ha obtenido un jugoso beneficio de su participación de 750 millones en el Banco Industrial y Comercial de China. Otros fondos soberanos de Oriente Próximo, como el qatarí y el dubaití, están llevando a cabo importantes inversiones en su propia región y en el norte de África.

Una de las principales inversiones de los fondos soberanos de Abu Dhabi ADIA —‘Abhu Dabi Investment Authority’— se ha producido en el Banco Egipcio de Inversiones, EFG Hermes, con una participación del 8%. ADIA también tiene participaciones en el norte de África en compañías como Tunisia Telecom (17,5%) y Dubai International Capital, pese a seguir concentrando un 70% de su cartera en Europa, invertía cada vez más en Asia y Oriente Próximo. Sin embargo, ahora las cosas están cambiando pues comienzan las rebajas en Europa y Estados Unidos

Lo más lógico —otra cosa es si ello es lo más probable— es pensar que el futuro traería más inversiones provenientes de estos fondos, hacia las economías emergentes y en desarrollo. Un tirón del que podría beneficiarse América latina. Por lo que parece KIA ya está recortando la proporción de su cartera invertida en Europa y en Estados Unidos por debajo del 70%, en comparación con el 90% inicial.

La pregunta clave es muy razonable: ¿Por qué invertir en las llamadas economías desarrolladas que crecen por debajo del 1% —debido a la crisis económica actual que padecen— cuando las inversiones en América Latina lo hacen por encima del 5%? Estaríamos ante unas buenas noticias para Asia, África y América Latina, si no fuera porque la economías occidentales están cayendo víctimas de la avaricia, la ludopatía y la corrupción —las mayores perversiones del capitalismo que el neoliberalismo fomenta.

Tras la caída progresiva de sectores de la banca y empresas inmobilarias y de la construcción, tan imprudentemente apalancadas con la complicidad manifiesta de las agencias de ‘rating’, muchas empresas se están poniendo a la venta, a precios de saldo, y, en estas condiciones, sabiendo que lo pero está por llegar, se pueden sacar suculentos beneficios de las compras de gangas y, sobre todo, poder y prestigio, a nivel mundial, haciendo que dichas empresas refloten.

En suma, los fondos soberanos se encuentran ante una encrucijada. O bien los fondos soberanos deciden destinar sus inversiones a otras economías emergentes, donde un 10% de sus inversiones podrían generarle unos ingresos próximos al billón de euros al año, o bien aprovechan el declive y/o la recesión económica de Europa y Estados Unidos para comprar activos devaluados.

Los países que cuentan con fondos soberanos son conscientes de que haciéndose los amos de dichas empresas, holdings, e instituciones, luego, ello les permitiría hacerse con una gran parte de las riendas del poder. Su capacidad de influencia, a nivel mundial, mediante el progresivo control de las empresas e instituciones de mayor valor estratégico y de alto valor añadido de occidente, sería enorme. Todo es cuestión de aprovechar los despojos de la decadencia del capitalismo financiero, ahora que todavía priman los obsoletos principios neoliberales en la economía y que, en base a ellos, nadie se puede oponer.

Lo que viene ahora va a ser mucho peor, sobre todo, para Europa. Tan sólo recordar que el estallido y posterior ajuste de la burbuja, en Europa, comenzó el año pasado, mientras que, en Estados Unidos, ello ocurrió hace dos años. En consecuencia, la mayor parte de la crisis económica en Europa está por venir. Tampoco olvidemos que, durante los últimos diez años, la subida de los precios de las viviendas, en países como España, Irlanda, Reino Unido y Francia, superó bastante más a los precios de las viviendas de Estados Unidos, por lo que la caída ahora deberá ser mayor. Estimo que casi un 60%.

Todo ello tendrá graves consecuencias en las empresas inmobilarias y de la construcción y en el balance de los bancos y cajas de ahorro, donde el valor de las garantías hipotecarias se reducirá significativamente y muchas entidades financieras arrastradas por el lastre del ladrillo, se hundirán entrando en quiebra. Muchos analistas consideran que lo peor se espera para España, que es donde más viviendas se ha construido. Hubo un momento, no hace mucho, en el que España construía tantas viviendas al año —800.000 nuevas viviendas al año— como Reino Unido, Francia y Alemania juntos. ¿Se acuerdan?. Ahora nos toca pagar los los excesos y disparates que ascienden a cuenta pendiente de pago de 2,4 billones de euros que se deben a la banca extranjera. La avaricia rompe el saco. ¡Vaya que si lo rompió! Pronto llamarán los árabes con sus fondos soberanos para comprarnos, cuando las quiebras pongan todos los activos a precio de saldo.

                      

 


Anuncios

2 Responses to El auge de los fondos soberanos

  1. Sirenita dice:

    Si los paises petroleros compran la Caixa de Catalunya y me perdonan el credito que pedi hace tres años puede que hasta este dispuesta a aprender arabe

    salu2 🙂

  2. Fundacion Cedros 2.008 dice:

    !!!! Yo solo se…que no se nada, y asi vamos transitando por este mundo…que estan mio …como tuyo…!!!!
    Algun dia no muy lejano…cuando tarde mas que temprano…Hos Darais Cuenta,
    Vuestros hijos sufriran las consecuencia de este y otros fragelos de nuestra madre naturaleza, para entonces tu, aquel …y los otros se habran marchado, dejando un legado sin haber resuelto,
    Que esperais…..que nos invadan los Humanoides o bien si vosotro quereis los…usureros, los bandidos. los chupa sangre…los de alado…nuestros pares, que nos devoraremos unos con los otros,
    Con vuestro permiso yo me voy de este sitio…a donde no se aun….lo mas lejos posible,
    para entonces…volver a reencontrarme conmigo mismo;

    Nos vemos…pero de lejossssss
    Chau——me fui—-Eduardo._

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: