El cambio climático y los países pobres (I)

En vista de que la mayoría de los países desarrollados —como son todos los de mi entorno— no se tomaron, nada en serio, eso de la lucha contra el Cambio Climático, el resultado no podía ser de otra manera. Ahora, empezamos a ser conscientes de que todos los millones de toneladas de gases de efecto invernadero —GEIs— que hemos estado emitiendo —y seguimos emitiendo— a la atmósfera mantendrán, durante siglos, sus efectos sobre el calentamiento global. Podrá parecer muy duro el reconocerlo pero es lo real, es lo que hay.

Tenemos que reconocer que los seres humanos en nuestra hipócrita lucha contra el Cambio Climático —como no podía ser de otro modo— hemos fracasado. Somos una raza estúpida y autodestructiva y que, por nuestra avaricia, insensatez y cortoplacismo, lo que algunos más temíamos, ya se está produciendo. Además, lo hace de manera irreversible y con consecuencias muy graves, en especial, para los países pobres.

A estas alturas, con continuos aumentos de nuestras emisiones de CO2 a la atmósfera durante años, nada nos hará evitar un Cambio Climático que, por lo menos, será severo. Incluso, somos tan insensatos que llevamos tiempo haciendo méritos para que nos sobrevenga un Cambio Climático Abrupto que nos introduciría, en unas pocas décadas, en una nueva glaciación. Cada día que pasa, sus probabilidades de ocurrencia van en aumento.

Por ello, porque hemos actuado de una manera tan irresponsable, las consignas ya no se centran en la lucha contra el Cambio Climático —pues es algo que ya se da por perdido. Ahora, la consigna que prima es la de adaptarse al Cambio Climático. A su vez, muchos grupos ecologistas que son conscientes del estrepitoso fracaso de los seres humanos, insisten en que lo importante es prevenir el Cambio Climático para adaptarse cuanto antes a él y así, sufrir algo menos las consecuencias nefastas que se nos presentan. Incluso, el propio Al Gore reconoce que, hasta hace poco, solía pensar que insistir en la adaptación al Cambio Climático restaría esfuerzos a la prevención que busca evitarlo pero ya ha cambiado de idea como muchos de nosotros.

En palabras del ex-vicepresidente de Estados Unidos y recientemente nombrado premio Nobel, lo más importante que hay que asumir, ahora, es que los países pobres son los más vulnerables por el Cambio Climático y, por tanto, los que más necesitan nuestra ayuda. Sus palabras reflejan un cambio en las prioridades muy importante.

Durante años, el movimiento ecologista, en general, ha mantenido que el hecho de concentrarse en los esfuerzos relacionados con la adaptación al Cambio Climático, en lugar de gastar todos esfuerzos en luchar para detenerlo, era tan inútil como pretender apagar un incendio en el Titanic. Prepararse para apagar un incendio podría algo bueno y deseable pero, sin ninguna duda, la tarea principal debería ser la de variar el rumbo del barco para, así, no chocar contra los icebergs.

Sin embargo, consciente o inconscientemente, ya hemos empezado a asumir que el tiempo de evitar el Cambio Climático hace tiempo que ha pasado, Así, en julio de este año, un comité del Senado estadounidense reservó unos fondos de 20 millones de dólares para financiar los esfuerzos de adaptación internacional al Cambio Climático. Aunque se trataba de una pequeña cantidad monetaria que resultaba poco importante y  que no tienía nada que ver con las normativas o leyes que se aprueban en la Cámara de Representantes, fue la primera vez que el Congreso de Estado Unidos mostraba su disposición a aportar dinero para apoyar los esfuerzos mundiales, con el objetivo de paliar los impactos negativos debidos al Cambio Climático. De igual modo, un mes antes, en junio de 2008, fue muy sintomático que las Naciones Unidas se plantearan utilizar los ingresos debidos al primer impuesto sobre el carbono para destinarlos a la adaptación internacional al Cambio Climático.

En principio, considero han sido tres razones de importancia, las que han hecho cambiar las actitudes ante el hecho del Cambio Climático. Una de ellas se debe a la constatación de que, en la práctica, salvo algunos países que son modelo, el resto —entre ellos, todos los de nuestro entorno— no hemos hecho, ni estamos haciendo nada eficaz para reducir nuestras emisiones de GEIs. Entre los países ricos, el cinismo y la hipocresía es moneda corriente en esto de la lucha contra el Cambio Climático. Así que, no es de extrañar que la segunda razón de importancia sea, más bien, una consecuencia de nuestra inacción.

Se trata de la constatación de que el calentamiento global se está produciendo a un ritmo más rápido de lo esperado. Cada vez somos más los institutos relacionados con la sostenibilidad del Planeta entero, como SWPI, que consideramos que ya ha empezado a ser demasiado tarde para evitar los impactos más dañinos y peligrosos debidos al Cambio Climático, por lo que deberíamos aprender a adaptarnos a él, cuanto antes.

En tercero y último lugar, se encuentra otra poderosa razón relacionada con las clases sociales. Cada vez existen más pruebas de que el Cambio Climático, fundamentalmente, golpeará a dos grupos específicos de personas, de una manera injusta y desproporcionada. Ellos son los más pobres de entre los pobres y de los que una gran mayoría de ellos viven en países insulares. Aproximadamente, son 1.000 millones de personas que residen en 100 países diferentes.

Tony Nyong, un climatólogo que reside en Nairobi, Kenya, afirma que, equivocadamente, las personas de los países pobres consideran el calentamiento global como una cuestión propia de los países ricos. Consideran que, precisamente, es un problema de los países que son los principales causantes de las emisiones de GEis, pues son estos gases los que están provocando el progresivo calentamiento global.

Sin embargo, desgraciada e injustamente, la realidad es todo lo contrario pues los primeros impactos negativos debidos al calentamiento global les afectará, fundamentalmente, a los países más pobres, a los que poco tiene que ver con las emisiones de CO2 equivalente.

La mayoría de los países pobres dependen de su agricultura para su subsistencia. En realidad, dependen de una agricultura, que cada vez conoce mayores sequías y falta de agua. Dependen de unos bosques tropicales que cada vez conocen más talas. Dependen de la pesca de subsistencia que cada vez conoce una mayor reducción de sus capturas por la contaminación y el Cambio Climático.

En un reciente documento para el Instituto Brookings Institution —un ‘think-tank’ de Washington, DC— Robert Mendelsohn, de la Universidad de Yale, estimaba que los agricultores africanos de tierras de secano perderían 28 dólares por hectárea, al año, por cada 1°C de aumento de la temperatura global del Planeta. El calentamiento global aumenta la erosión de las costas, facilita la propagación de plagas y enfermedades que se  transmen por el agua y produce un mayor número de modelos climáticos erráticos.A su vez, los países pobres son víctimas de los países ricos que comparten dos tragedias. Por una parte, son demasiado pobres como para defenderse, ellas mismas, de las inundaciones, debido a lo caro que representa establecer avanzados controles y sofisticados programas de salud pública para hacer frente a las inundaciones. Y por la otra que, a excepción de China o Brasil, sus emisiones de carbono son absolutamente pequeñas. Así pues, es evidente que el Cambio Climático es una de las mayores injusticias del mundo ya que los países más pobres tienen que pagar por el irresponsable comportamiento de los países ricos.

De cualquier modo, este nuevo enfoque sobre la lucha contra el Cambio Climático y que se apoya en la adaptación se recoge en un montón de proyectos que impulsan y dinamizan tanto el sector público como el sector privado. Una empresa privada australiana, llamada “New Forests”, recupera tierras degradadas en el sudeste de Asia y ha creado “certificados de conservación de la biodiversidad” que los vende a las grandes empresas que quieren tener un comportamiento más ecológico dentro de los requerimientos que exige la responsabilidad social corporativa.

Swiss Re está diseñando nuevos tipos de seguros subvencionados para ayudar, en una docena de países africanos, a los agricultores pobres para que se protejan de algunos de los impactos más severos debidos al Cambio Climático. Decenas de pequeñas consultorías asesoran a las grandes empresas en todo lo referente a la reducción de sus huellas de carbono y, aunque la mayoría de ellas tienen como objetivo reducir sus emisiones de CO2, unas pocas empresas están también invirtiendo en programas de reforestación, protección del suelo y temas parecidos.

 


Anuncios

One Response to El cambio climático y los países pobres (I)

  1. nombre dice:

    A quien preocupen estos problemillas menores que angustian a JJ (la crisis financiera, el fin del petróleo, la escasez de energía, las pensiones, la pobreza etc.) que lea estos artículos y verá que las desgracias vienen con mucha fuerza y por otra parte

    http://www.independent.co.uk/environment/climate-change/exclusive-the-methane-time-bomb-938932.html

    http://www.dailymail.co.uk/sciencetech/article-1060041/New-global-warming-threat-scientists-discover-massive-methane-time-bomb-Arctic-seabed.html

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: